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martes, 2 de febrero de 2016

NOTAS MARGINALES A UNA POLÉMICA DE AMIGOS

Por Germán Rocca
Hablás de diferencias irreconciliables y creo que así es la cosa, y no me parece mal; creo que es, de hecho, absolutamente natural, y te digo por qué:

 Cuando se topan ciertos tópicos y no hay acuerdo se dice que no hay problema con ello, pues el tema es prudencial. Así es la cosa –realmente lo creo-, aunque le sospecho a las conclusiones demasiado simples y dándole algunas vueltas más se me ocurre que se debe agregar que para que lo prudencial lo sea realmente, para que un obrar de tal o cual modo sea prudente, es necesario que se parta de principios que son los que son e inamovibles y de una sesuda, frontal y acertada (acertar aquí no es una opción, hay obligación de hacerlo o las consecuencias serán nefastas) visión de la realidad. Sin todo ello, lo prudencial –como se dice- no es más que una carta blanca para hacer lo que te venga en los cojones mientras no sea un quilombito demasiado grueso para espanto de los píos. 

 Pero hay más.
 Decimos que hay que ver la realidad, pero ésta es un objeto complejo y por ello, del vamos, no es tan fácil coincidir en el diagnóstico; y, en qué hacer luego, todavía menos. No hay que ser un amigo de Freud para acertar al afirmar que esa realidad la mira una persona determinada, con sus propias experiencias, inclinaciones, gustos, sanos prejuicios, civilizados lugares comunes y enseñanzas adquiridas. 

Y hay más todavía:
 Hablábamos días atrás con algunos amigos de las diferencias de ciertos puntos de vista en relación al entrismo que tiene el tradicionalismo porteño-bonaerense con el que se puede aprender, por ejemplo, desde la obra de tu padre. Me decían que prácticamente por aquí es muy raro encontrar quien comparta esas enseñanzas. Se comparte y admira lo relativo a libros más bien históricos –casi sólo se conocen sus Ciudad Cristiana y Ciudad Griega-, pero no los que se relacionen con las obras que nos enseñaron a entender, como él lo hacía, un proceso revolucionario que ya tiene sus siglos de data y que hoy llega a nosotros tanto o más sano y poderoso que en sus orígenes. 
Sus enseñanzas fueron las que fueron y no se ahorró esfuerzos en demostraciones que algunos –tal vez no seamos muchos- tenemos por buenas. 
Se suma a esto que, salvo que se me escape alguno o que lo desconozca, nuestro país no ha tenido más que en tu padre un maestro del Tradicionalismo.
 Tuvimos tradicionalistas maestros, no maestros del Tradicionalismo. Estos tradicionalistas enseñaron distintas ramas de la Filosofía, Filología, Teología, etc; mas un maestro que nos haya contado la historia desde Roma al Concilio, desde la visión del Catolicismo y haciendo notar cada actuación del virus revolucionario, de modo tal lograr pensar el pasado de un modo determinado y con él el presente del mundo y la Iglesia, no conozco de nuestro país más que a Rubén Calderón Bouchet.
 Esto no nos pone en la peor situación del mundo, que lo mismo sucedió en España, donde han tenido profesores tradicionalistas de distintas cuestiones, pero muy pocos de Tradicionalismo (que se enseña mechando la Historia, con el devenir del Pensamiento Político, la Historia de la Iglesia y la Filosofía para el momento de los Principios del Orden Político).
 Luego, lo que no es raro, que los raros seamos nosotros. ¿Quién sin el bagaje anterior del magisterio completo de tu padre podría compartir su Conservadorismo Anglosajón, tan aplicable a nuestro presente en tantas partes de la obra?
 Es impensable y creo que recoger el guante te confirma en la herencia, como es propio de los bien nacidos, pero –siempre hay un pero- también debe permitirnos comprender que casi todo el mundo piense de otro modo. 
 Don Rubén machacó a la largo de su extensa obra sobre el mal del ideologismo. Consideraba que éste consistía en la argumentación en orden de defender posturas desarraigadas del ser, habiendo o no en esta empresa buenas intenciones. 
A su vez, tenemos que la actualidad presenta sus realidades política y eclesial, con una Iglesia que ya no cambia los corazones de los hombres, ni ayuda en la elevación de sus inteligencias, salvo en un par de fortines que resisten obcecados.
 La Gracia de Dios está para ello y tiene sus carriles, conocidos como sacramentos, que hoy ya casi nadie recibe ni le interesa recibir. 
La Política que se haga hay que tener bien claro que se hará ante esta coyuntura, sobre esa materia y, ciertamente, encontrará tempranas limitaciones.
 No podrá haber, de ningún modo, alto vuelo, grandes resultados, restauraciones, etc.
 Pero -viste, siempre hay un pero- también sería ideológico negar que unas pocas cosas, sean cuales sean el estado de las pobres almas, hoy se pueden lograr.
 Por ejemplo: un intendente ladrón asfalta ocho cuadras con el mismo presupuesto que uno menos ladrón asfaltaría nueve y uno honesto tal vez llegue a las diez. Y lo cierto es que cada cuadra asfaltada y bache tapado contribuye con mi billetera en tanto que me pone en la necesidad de arreglar el tren delantero del coche cada períodos más largos.
 Si esto es cierto, hoy a lo máximo que se puede aspirar es a una buena administración del gasto, optimizando previamente la recaudación y a minimizar, en lo posible, el robo del funcionario de turno.
 Este pequeño cambio, por ejemplo, puede contribuir a que el patrullero pase más seguido por la puerta de casa, pues para que lo haga se necesita dinero en recursos humanos, pistolas que no disparen para atrás, balas sin humedad y otros artefactos por el estilo. Y cuanto más dinero, más ratis.
 Lo que quiero decir es que me cisco soberanamente en la alta política que sin Gracia se pueda pretender hacer, pero no me da lo mismo que me baleen en la esquina pudiéndose evitar dos o tres casos de diez que no va a evitar ni Mandraque.

 Ahora bien, para objetivos tan realistas y limitados como estos el católico andaría bien, pues robar es pecado y la habilitación para acercarse nuevamente al comulgatorio requiere de confesión y devolución previa de lo afanado -de donde surge que el católico ladrón es de los tipos más imbéciles que podemos encontrar-. 
Pero el tecnócrata también puede servir para hacer bien esta tarea. No olvidemos que la eficiencia y "capacidad de gestión" son sus santos y señas y los tipos llegan a creer y emocionarse en sus dogmas.
 De ahí que, para serte franco, me parece que lo mejor es que en estas cosas se metan otros. Son más los riesgos que los beneficios cualitativos que se traducirán porque la gestión la realicen buenos cristianos.

 Entiendo que el argumento no es suficiente, pues se podría refutar simplemente afirmando que si lo pueden hacer bien otros, nosotros también y estamos en nuestro derecho.
 Sí y no. 
Para el "no" ya has dicho algo aquí mismo y hay mucho más que, para que no se ponga tan largo, remito a las tantas obras que trataron este tema. 

 Pero dejame contarte de mi argumento ramplón pero veraz, que si es verdad, es verdad y solo por ello importa -es realmente un argumento simple pero constatable con facilidad y en mi condición de padre de familia, por mucho, el que más me importa: 
Se ha visto –y para quien no lo vio es una papa imaginarlo- que cuando una administración determinada es lograda por buenos tipos, católicos medianamente coherentes, lo que necesitan, como todos, es gente de confianza. Mucha gente.
 Es natural. En lo hechos, lo que sucede con los años es que termina habiendo un fecundo semillero de lo mejor y distinguido de lo que puede dar esta sociedad apóstata, dedicado a simples tareas que un tecnócrata cualquiera realizaría perfectamente. 
Se podrá decir que no, que la vida es larga, que cada uno sigue su imprevisible destino y bla bla, pero es una falsedad.
 Los hechos terminan siendo mucho más prosaicos que eso y son estos en la gran mayoría de los casos:
 Tenés a un chico que termina el secundario; pasa a la Universidad o no; a su vez quiere sus mangos; es llamado a la función pública por ser quién es y venir de dónde viene; para ocupar un cargo de media jornada que le permite trabajar, estudiar y llegar temprano a casa; medianamente bien rentado; estable y... hay que tener mucha suerte para que luego despegue. Puede pasar que se marche para cuando termine los estudios, pero eso se ve poco, muy poco.
 Existe el error de creer que uno es artífice de su propio destino, cuando, en verdad, son una suma de cosas nimias las que te ponen en un lugar determinado; y, cuando te querés acordar, el tiempo de pagar el derecho de piso pasó y, de ser así, mejor quedate donde estás que ya hay más de un par de bocas que alimentar y no te has entrenado en el hábito de hamacarte que infunde el llano. Esto tiene sus consuelos: en el mientras tanto podés hablar del bien común, del ser nacional y de todas esas cosas que mal que mal te van permitiendo seguir.
 Eso sí, cruzá los dedos que el cargo se esfuma en cuanto ganaron los otros y como sos cristiano no sos chorro, por lo que no hiciste tu pilita de guita y en esas circunstancias no da lo mismo que te larguen o no a la calle cuando ya ha partido el último tranvía. Y todo para una política baja, eficiente en unas pocas cosas, que es a lo sumo la que se puede hacer con una Iglesia que no cumple con su parte.

 ¿Y todo esto, tan largo, a qué viene?
 Era solo para que se entiendan los próximos renglones finales: 
Afirmaste que el problema no es tanto el entrismo como el aperturismo. No me quiero perder en semánticas, tal vez estemos diciendo lo mismo, pero como lo veo, el problema es el entrismo: es el ingreso al ruedo de ajenos y el efecto tentador sobre los propios. Y acá en casa tengo un par de díscolos que trataré de sujetar, pero ... siempre hay un pero...

14 comentarios:

  1. Una reflexión no novelada.

    Fui a un casamiento en corrientes el fin de semana, como siempre pasa, uno se encuentra con esos amigos , más compinches que otra cosa y me puse a conversar se la vida.
    Y como viene la mano, nos empezamos a orejear las cartas, pregubta va pregunta viene.

    Hasta que llegamos al tema de los mangos y como andaba uno y el otro en fin.

    Diálogo. Y vos? Yo agrónomo
    ...ahh que bien
    Vos?
    Abogado....
    Que mal orto....
    Y como te esta llendo?
    Bien en el campo nomas , esperando el agua. Esta seco vos?
    A mi me esta llendo muy bien.
    A si?
    Si, laburo en un estudio y estoy en política con los radicales.
    Ahhh y que tal?
    Bien bien, estoy tramitando ser jefe de migraciones en paso de los libres, (27 años el pendejo) y voy a meter a mi novia. Ahora con macri somos jefes.
    A estas currando lindo...
    Jajaja me esta llendo bien, y ando en el fútbol también, soy presidente del tribunal de disciplina del litoral.
    Jajaja sos un h d p, si no la veinas ni cuadrada...
    Y viste hay que hacer unos mangos.
    Hdp, por la cara te esta llendo muy bien.
    Siii, me cambio la vida el rotary.
    Ahhhhhhhhhhhhhhhh...
    Vos querés llegar lejos por lo que veo ( le digo).
    Y viste uno es medio ambicioso.
    Jajaja veo, te falta ser mazon y te vas para arriba y no me saludas más.( olfateando la cosa )
    Se puesto serio, y me dijo , ya soy masón.

    Yo le conteste ya sabia.


    Moraleja, el catolico.. Agarra la pala, el resto toma atajos.

    Un beso para todos y todas.
    Disculpen si los aburrí.

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  2. El entrismo tiene múltiples y variadas puertas de entrada, pero sólo dos puertas de salida:
    1) Ejectado del sistema por honesto, lo cual incluye la auto-ejección por asco y 2) Corrompido (por lo cual, uno no sería más "entrista", sino parte del sistema)
    Ejemplos, he visto varios, de los dos tipos.

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  3. Encontré dos frases de Chesterton que vienen al caso:
    "Si no logras desarrollar toda tu inteligencia, siempre te queda la opción de hacerte político."
    "Un hombre puede combatir una afirmación con un razonamiento; pero una sana intolerancia es el único modo con que un hombre puede combatir una tendencia."

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  4. acabo de descubrir el blog ¿como hago para que me lleguen las nuevas entradas al mail (subscripción por e-mail?....gracias

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    1. Me late que somos medios analfabetos para estas lides, pero le averiguo.

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  5. muchas gracias.....saludos desde el otro lado de la cordillera.

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  6. Discrepo un poco con German en aquello de que "Se comparte y admira lo relativo a libros más bien históricos –casi sólo se conocen sus Ciudad Cristiana y Ciudad Griega...". En lo personal creo que en La Ciudad Cristiana, obra mucho más que histórica (calificación ésta que muchas veces sirve para seguir profesando admiración a la obra y cagarse, a la par, en sus asertos), esta el centro de toda ésta disputa que, a mi humilde entender traspasa el plano de lo prudencial demostrando un diferencia sobre principios doctrinales que no se ven claros. Si se "comparte" La Ciudad Cristiana de Calderón Bouchet creo que no te queda ni un resquicio para justificar el entrismo. Pongo una sola cita en apoyo de lo que digo, pero hay para hacer dulce: "Las opciones del cristiano en su vida privada se harán entre un bien y un mal sobrenaturales y sus opciones sociales también se tienen que dirimir en un orden de preferencias escatológicas: con Cristo o con aquello que se le opone. Y esto es lo que opone la Ciudad Cristiana a la Revolución nacida con el propósito de sustituir el orden social fundado en la Palabra por un ordenamiento racional nacido de la rebelión contra la Palabra."
    En mi sencillez mental el esquema es el siguiente: la Revolución se opone a la Ciudad Cristiana, está contra Cristo. La democracia y las instituciones republicanas son uno de los inventos más brillantes de la Revolución. Conclusión: La democracia y las instituciones republicanas se oponen a Cristo. ¿Como justifico mi participación en ellas si no es para sabotearlas?

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  7. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  8. Es cierto.
    También trata aquella obra de la correcta interpretación sobre aquello que es del césar y de Dios, entre otros temas que difícilmente podrían congraciarse con algunas posturas que hoy se defienden.
    No obstante, sigo creyendo que se lo leyó como quien lee una historia del Medioevo.

    Se me vienen a la memoria esas páginas finales donde contó sobre Francois Villon. Qué manera insospechada de rematar una obra de ese tipo. Hay que reconocer que escribía como los dioses.

    Germán Rocca.

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  9. Acá los entristas del tandem Dumont-Ayuso homenajean a RCB como "maestro del tradicionalismo:

    https://consejofelipesegundo.wordpress.com/2016/01/31/fuego-y-raya-no-10/

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  10. Lo sabemos. El tema es si lo entendieron y, si efectivamente lo hicieron, por qué motivo se le distancian tanto.
    Hay más de una cuestión. Una muy clara -y central- es la que se seguirá desarrollando en próximas entradas con motivo del nuevo libro del P. Devillers. Denos algo de tiempo.




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    1. La incorporación de mi Padre en esa especie de lista de pensadores tradicionalistas , era cajonaria, más allá de que nos quepa la duda de si los organizadores lo son verdaderamente. La presentación fue hecha por Luis Maria De Ruschi, que respetó al autor con total honestidad y en un estilo despojado de todo vedetismo, por lo cual le agradecimos oportunamente.

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  11. (off topic)
    Estimados cocodrilos:
    He encontrado una forma de suscribirme, al menos, los comentarios a mi e-mail. (no a las entradas).
    Al final de de esta misma página dice "Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom)".
    Algo es algo.
    Saludos desde Chile.

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  12. Esa es justamente una de las reglas del entrismo que veo puesta en práctica a cada rato: meter en una misma bolsa todos los nombres que se pueda para así arrastrar a la gente que aprecia y confía en el prestigio de estos nombres (me imagino que las alternativas de los conductores son dos: o no leen a ninguno de los que nombran o se hacen los boludos olímpicos al leer lo que dicen). Es obvio que para entrar y estar en el ambiente cercano a la FSSPX en Argentina tenes que reivindicar el nombre de Calderón Bouchet, aunque después digas lo contrario de lo que ese autor dejó escrito en muchas de sus obras. El entrismo es una jugada política y, como tal, requiere la mezcla de un poco de todo. El problema es que los resultados, cada vez más a la vista, resultan ruinosos, porque no te hiciste del poder en serio ni te hiciste de la guita grosa y, a cambio,con buena o mal intención (Dios lo sabe) sembraste una confusión de consecuencias insospechadas.

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