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martes, 16 de febrero de 2016

NUESTRA ACCIÓN POLÍTICA.

Por Dardo Juan Calderón

Dadas las premisas establecidas por el P. Devillers, queda por ver si en concreto y en la Argentina hay movimientos con cierta capacidad de incidir en la política, y que tengan estas garantías mínimas para permanecer en fidelidad a Cristo.

Hasta hace unos treinta años (y acá me cuelgan) el Nacionalismo Católico Argentino, con los Genta, los Curutchet y los Caponnettos, era la única opción legítima. Todos estos principios estaban claros y con avances y retrocesos contra un enemigo muy fuerte, algo se hizo. Se podía ser católico y nacionalista sin ningún problema. Mi padre se consideró siempre de este movimiento y colaboró con todo lo que pudo, hizo fragote y comprometió su prestigio con él. Yo personalmente me considero una astilla de ese palo y siempre mi corazoncito estará en este lado.Su acción se centraba sobre la influencia que se podía hacer sobre la única institución que con cierta “naturalidad” (en el sentido filosófico) se había constituido en nuestra Patria: El Ejército. Allí centró su acción Jordán Bruno Genta y Dios se lo pagó con el Martirio. Ya el Ejército Caput, principalmente por fuerzas interiores y luego desde fuera. El nacionalismo se queda en el aire.

Me podrán decir que existía un peronismo que tenía algo parecido, puedo aceptarlo aun haciendo muecas. Sumaba un cierto corporativismo en fuerzas sindicales, pero todo con una mezcla de maquiavelismo que no podía pasar gargantas muy católicas. También Caput (y tuvo sus muertos a los que no tengo en menos),  por causas que es largo comentar. Hoy lo que queda de ambos, medran en la partidocracia liberal.

Me dirán el Carlismo? Es un bello sueño (por desgracia de los doscientos y pico años de historia después del desmembramiento del Imperio Español, no es Argentino, y resulta impensable una importación o un injerto. Troppotardi). Me prendería a los asados y tengo una boina roja en el ropero. Pero como es ya sólo un tema de "doctrina" política, no de “acción” (lo que es bueno que permanezca, porque sabiendo la verdad y manteniéndola contra viento y marea, es un principio de buena acción política, lo dice Aristóteles en el Magnánimo. Puede servir para el futuro y se va sembrando). Pero, el Carlismo hodierno, por cierta infección de naturalismo, comienza a desbarrar en doctrina. Y esto porque su intrínseca catolicidad, su maravillosa raíz cristiana con la pureza de la que pocos movimientos en el mundo pueden gloriarse como él; lo deja estancado y perplejo frente a una Iglesia defeccionante y traidora. Y no se puede ser católico sin Iglesia. Entonces, un cierto naturalismo que separe las aguas, les permite seguir sin la Iglesia, pero sin decir que siguen sin la Iglesia. No pueden desprenderse y no pueden atarse. Dejarla de lado en ciertas cuestiones; no chocar y no "pasarle bola" a la misma vez, a la espera de que El Carlismo  salve la Iglesia en un futuro. Inter tanto, no chocar al cuete, y moverse en carriles “naturales”, dejando que los patanes del Vaticano (que en el fondo sólo se atan al carro del vencedor), una vez que tengan un buen patrón, vuelvan por los carriles tradicionales. Todo en la confianza de que esos tipejos son unos veletas y venales. El naturalismo Carlista es más un asunto estratégico que doctrinal. Hoy les viene bien y creo que si mañana pudieran, volverían por los fueros.

El nacionalismo católico ya no es un “movimiento”. Es una nostalgia que nos queda a algunos y que como todas las nostalgias y tristezas de nuestra historia personal y nacional, hay que combatir y disipar en las realidades alegres y felices que Dios nos da cada día. Es historia, y hay que verla en esa perspectiva.  De sus viejos componentes sólo conservan la doctrina uno o dos, perdidos, abandonadosy vituperados.

De aquel peronismo al que nos referíamos (el de Castellani, el de Sánchez Abelenda, y de tantos otros excelentes católicos), ni que hablar. Porque a Genta lo asesinaron. Pero a estos los traicionaron, estafaron, burlaron, ridiculizaron y no sé cuántas cosas más. También es historia. ¿Pueden ser reeditados? Sin una pata eclesiástica no. Porque son católicos. Y mal te veo para los próximos doscientos o trescientos años.

Es decir que, “acción” política católica, en buen romance, en la Argentina, con algo “argentino”, pues… nada por unos buenos siglos. Pero como dijimos, hay que mantener los principios, para las generaciones futuras, para dejar una posibilidad, y eso es “Política” con mayúscula. Eso hace un Caponnetto y eso hace el Carlismo. Ninguno de estos dos se meten en la camándula. Son caballeros.
Pero ¿qué doctrina? Pues no queda otra que “la Doctrina Política Cristiana”. Y aquí la cosa cruje. ¿Cuál? Porque hace unos tres siglos que la cosa no es tan clara. Y no es tan clara principalmente en la Iglesia. Y ni qué hablar de los últimos cien años, en que ya es no sólo confusa, sino taimadamente falsificada. Porque la Doctrina Política Cristiana es la que surge del Magisterio de la Iglesia y no otra. Y el magisterio de la Iglesia hace años que no se ejerce. Especialmente desde el Concilio Vaticano II, que se propuso expresamente “no hacer más magisterio”. Y ustedes dirán ¡están los principios!, si… pero es una ciencia práctica, y el magisterio tiene que permanentemente hacer la adecuación y la aplicación de esos principios a la situación concreta. Y se borró. Confundió los principios y se puso a hablar de bueyes perdidos, de ecología. 

Entonces me dirán, lo hacemos nosotros, con lo que tenemos de antes. Con los principios. Una asociación de juristas católicos. El INFIP. Un grupo de estudiantes. Con algún curita. Y si el asunto pasa por ahí, ¡pues con todo gusto! Pero resulta que el asunto tiene otras aristas. Y acá se arma.
Resulta que esta realidad que vivimos, y esto que somos los hombres, pisa dos mundos. O mejor, dos órdenes. El bien de las “cosas” y nuestro bien propio y el bien social, no es una cuestión que se logra con saber cuál es el “plan” que Dios dejó inscripto en la naturaleza de estas cosas y se fue a dormir la siesta, para que nuestra inteligencia trabaje en saberlo como quien lee un código y se esfuerce para aplicarlo con sus propias luces (esto creen los juristas). Es un plan o un orden que se descubre en el diálogo permanente con ese Dios providente. Dios quiere, y así lo hizo, que estemos con Él en forma permanente y misteriosa (mística), a través de la vida de la gracia, en los sacramentos y en el culto, en la oración, y entonces Él nos va guiando. Va guiando a su Iglesia, en cada paso de la historia. Por supuesto que nos da los principios y fundamentos que guían la inteligencia. ¡Pero el pecado original la extravía! Y nunca nadie antes de Cristo pudo enderezar las cosas, es decir, redimirlas (que es bastante mejor que restaurarlas). Y resulta que para saber lo que tengo que hacer, no basta mi sola inteligencia, sino que es necesario que mi inteligencia esté asociada a la de Cristo Redentor, a través de las fuentes de la gracia, de la oración y de ¡todas esas cosas de sacristanes! Pero esas fuentes no me las da en forma particular y directa a mí, sino que me las da por intermedio de la Iglesia, de su jerarquía, y especialmente del Papa. ¡Qué problema!

Y el problema es que si no hay bautismos, y si no hay Misas, y si no Eucaristías válidas, y si no hay buenas confesiones, y confirmaciones y matrimonios válidos y sacerdocio y todo eso… pues empezamos a pensar y actuar como el traste.  Y si todo eso anda mal, pues todo va a andar mal. Y anda mal el nacionalismo, y el peronismo y el carlismo. ¿¡Y qué hacemos si la Iglesia anda mal?!  Y bueno… en primer lugar ajustar los términos. La Iglesia no anda mal. Es Cristo mismo. Los hombres andan mal y por todo esto que dijimos. Entonces, a tratar de que se recuperen esos medios y fuentes de la gracia para que los hombres aprovechen la Redención. Recuperen esa amistad y diálogo con Cristo, y comiencen a ver las salidas.

Y acá vienen las desesperaciones. ¿Cómo hacemos para renovar la Iglesia? ¿Hacemos un movimiento político que la fuerce a reaccionar? ¿Hacemos un movimiento de restauración del orden natural para que este haga recuperar el orden sobrenatural? Esta y no otra es la idea del Carlismo de hoy. Y es naturalista. Aunque no les guste. Es invertir los términos.

La fórmula es vieja. Desde el Sacerdocio de Cristo nos vino la salud. Y desde el Sacerdocio Cristiano nos seguirá llegando. Nuestra acción política en este momento de la historia, es tratar de que el Sacerdocio Cristiano se renueve. Porque lo demás es construir sobre arena. Y desde esos sacerdotes se reconstruirá el nacionalismo y el carlismo y hasta quizás… cierto peronismo. Pero sin eso, minga.
Y eso es todo.

Y mientras tanto eso no se pone en acción, pues nada dará resultado. Ni una municipalidad, ni una sociedad comercial, ni un club de pesca o de bochas. Ni la unión vecinal de mi barrio. ¡Y ni qué hablar sobre las empresas intelectuales! (que cometerán sonseras hasta el hartazgo). Y nada de nada hasta que esta renovación no llegue hasta los Obispos y hasta el Papa. Es nuestra prueba. La prueba a la que Dios nos somete en este momento de la historia. Momento de andar a oscuras y rogando, de andar buscando Curas Santos.

Y esto, lo podría fundar mil veces en la historia de la cristiandad. Fue así. La cristiandad no la hizo Constantino, la hizo San Pablo, San Agustín, San Ambrosio, San Atanasio y otros tantos, pero para eso está la obra de mi padre.
Los que no creen en nada de esto, si llegan a escuchar se matan de risa, me falla un tornillo. Pero entre católicos,  por decir esto me insultan, me prometen piñas, me quitan el saludo, me quieren llevar a los tribunales enemigos,y soy la última de las bestias infernales. A veces dan enormes ganas de callarse y darles el gusto, pero… todavía me las aguanto, y me divierto.


5 comentarios:

  1. La Historia, la Filosofía y la Política son materias que está bien que sean estudiadas en todo tiempo y lugar. Estos estudios naturalmente provocan adhesiones, pero no es menos conveniente que además eduquen para las decisiones prácticas inmediatas acerca de si entrar o no en política según sea el presente en tiempo y lugar.
    No se trata de ser un burro, pero tampoco, por despuntar el vicio del estudio de ciertos temas, se debe pretender jugar el juego que el momento ofrece como único posible.
    Precisamente porque se estudió, si es que se estudió bien, se sopesan los riesgos, posibilidades y conveniencias todavía mejor.
    El estudio serio debe enfrentarnos mejor con las cosas, anulando o al menos reduciendo las quimeras y tentaciones.

    Alumno del Normal 3 de la Vuelta de Rocha.

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  3. Estimado cocodrilo:

    Me dirijo a su escamosa, recia y dura figura con un poco de resquemor y cuidado, ya que observo que sus movimientos ágiles, contundentes y temerosos en el pasado, evidentemente por el sol o por algún veneno que le pudieron verter en algún whisky nocturno , pudo haberle ablandado los dedos al escribir su ultimo articulo. "Que a través de buenos sacerdotes recuperamos a los peronchos", es demaciado para mis ojos. Le diría 2 cosas: Una en el Plano del orden natural y luego una conclusión en el plano sobrenatural.

    vamos por parte:

    En el plano del orden natural: ( aquí hago una salvedad, esta parte no va dirigida a los peronistas ya que el reino animal carece de jurisdicción en este plano ), continuando... Es desde el núcleo familiar ( no peronista ), desde donde saldrán dichos sacerdotes que reformaran las almas humanas en la faz de la tierra, ( no de los animales, que si bien tienen alma, no tienen destino de cielo, Dios sabra )

    Y desde el plano Sobre natural: ( aquí si los incluimos ) necesitaríamos a Nuestro Señor; todos los santos milagrosos del antiguo y nuevo testamento para realizar un gran milagro, el milagro de la carne! ya que si juntáramos todos los peronistas y sus panzas gordas ( no justamente de comer fideos), no alcanzarían todas las vacas de argentina, y debería bajar Nuestro Señor y renovar el milagro de los panes, pero con las tiras de asado.

    sin otro particular y esperando su pronta recuperación,lo saluda atte.

    El nene de Papá.

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  4. Nene de papá:
    O no leiste bien el articulo, o solo queres putear al peronismo (si se trata de la segunda opcion te apoyo). El peronismo del que habla el cocodrilo es el de Castellani, Sanchez Abelenda y de tantos otros exelentes catolicos, como dice expresamente el articulo, y no el peronismo que conocemos ahora que ni disfrazado con la cara de Massa lo podemos tragar, aunque la verdad es que hay varios por aca que se lo tragan (al peronismo).Por otra parte no se en que momento se habla de salvar a los peronchos ni mucho menos de que los curas van a salir del peronismo (a pesar de que hay algunos curas que les gusta la idea).

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  5. No le den bola al nene de papá, seguramente escribió el comentario mientras remojaba su culo en Punta del Este.

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