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lunes, 1 de febrero de 2016

RESPUESTA A DON JUAN ANTONIO VERGARA DEL CARRIL.

                                                          
                                             
    Por Dardo J. Calderón


LOS HECHOS:

    Para quienes no están en conocimiento, vayan algunos antecedentes. Existe entre las familias tradicionalistas una red de correos, organizada por Alejandro Bunge,  que nos pone al tanto de la suerte de las familias para apoyarnos con oraciones y otras ayudas, hacer correr noticias que nos interesan y aportar algunos textos de reflexión. Es realmente un medio fantástico. Pero, desde hace unos meses - cuando la trifulca electoral - siendo que el administrador de la red se postulaba para un cargo municipal y apoyaba un candidato a Intendente, se produjo un cierto entusiasmo publicitario político que carecía de entidad y no pasaba de ser pintoresco. Por ejemplo, el Dr. Vergara del Carril alentaba al administrador de la red a ser una especie de paladín de la doctrina peronista. Nada para volverse loco.  En ese ínterin, el Sr A. Bunge, publica un documento que proponía a la reflexión, de claro tinte modernista y redactado para un congreso de la familia - paralelo al de la Iglesia - organizado por los mormones americanos y de corte ecumenista. Resumiendo,  el texto ponderaba las enormes ventajas que aporta el democratismo liberal para la subsistencia del catolicismo, ya que la libertad de culto, de expresión, la no discriminación y otras linduras, receptadas por las leyes y convertidas en institutos jurídicos, eran una garantía maravillosa de subsistencia.
    Mi primera reacción fue el azoramiento; pero sabido de la buena fe, debía contar con que los entusiastas promotores del texto poseían una virginidad envidiable con respecto a los ríos de tinta vertidos desde el tradicionalismo hacia esas materias. Supuse que toda esta ventaja que se descubría en la democracia, se hacía por primera vez y se proponía con total inocencia. Para no chocar sensibilidades (que sabía enervadas por mi expresa posición de “no colaboracionismo con la democracia”) - ya que no era lo que me ardía el proyecto personal de algunos, sino el meneo de las doctrinas que lo justifican - simplemente alerté a los fieles componentes de la red para que consulten a sus Priores antes de hacerse ideas sobre el texto, que en sí mismo, era una “propuesta indecente” porque en el fondo, era tomar las “regocijantes pendejadas” que conducen a la apostasía. El intercambio siguió amablemente pero con algunas asperezas de fondo producto de enfrentar la ironía con la ira,  y luego de algunos codazos, quedamos en juntarnos vinos de por medio.
    Tiempo después, llega un segundo texto de una persona que se alegra grandemente porque la comitiva de Macri a Davos cuenta con el Dr. Hugo Esteva, a quien se recomienda como caballero católico y de gran formación (de hecho, conferencista del INFIP en cuestiones de salud, instituto del cual el Dr.Vergara del Carril es una autoridad de alto rango). El Sr A. Bunge festeja enfáticamente el hecho de que gente tan buena y “cada vez en mayor número”, componen el staff oficialista y aplaude.     Debo reconocer que a esas alturas yo me venía asqueando con las noticias de que nos íbamos a ensartar con toda esa ralea masónica usuraria en Davos, previo bajarnos los calzones con Malvinas y encima, festejar y vender a Hugo Esteva  como gran católico sin saber ni siquiera quién es y por recomendaciones de milicos (que en cosas de política y doctrina, salvo contadas excepciones, son infalibles en el desacierto). Y lo dije.  Ahí la cosa se pudrió y me mentaron los dones viriles y otras linduras, ya sin darme pié a fundar mis dichos y retirando la tentadora oferta de tomarme unos vinos.¡Snif!
    Poco después – unos diez días- el Dr. Vergara del Carril, que parece iba juntando presión (cosa muy mala a su edad), asumiendo la defensa de todos los ofendidos y agregando como ofendidos a otros,  se tomó el trabajo de traducir el insulto del octosílabo a la prosa y, retomando lo ya cerrado, se explayó a gusto en defensa tanto del Dr. Hugo Esteva, como del ofensor Bunge, que pasaba a  ser ofendido por una serie de irónicos petardos que yo había lanzado, y que consistían fundamentalmente en que el Sr Bunge era un tanto ingenuo, soñador,  arrebatado y desinformado. Pero a nadie se oculta que la razón de fondo que sobrevolaba y que nadie quería tocar, era el viejo y remanido problema entre “entristas” y “no colaboracionistas”, asunto que nos franjea tanto dentro del tradicionalismo como del nacionalismo católico y que ha provocado unos buenos libracos de polémica. En este caso el asunto quería decidirse por quién es más memo, o más malo, o tiene un defecto en los cojones, evitando el fondo. La esencia de la argumentación vergariana consistía,  como la de todos los abogados, en que yo era la  quintaesencia del mal.
    No puedo negar que recibí con beneplácito la catilinaria que me fuera prodigada por el benemérito ex magistrado, que luego del  insulto  resultaba refrescante. Claro que dados los antecedentes literarios argentinos y las públicas partisanías del censor, según el genial Ernesto Palacio,  por lo de peronista y antiperonista, debería ser yo Cicerón y él Catilina; pero como todo esto es un juego de explotación de malentendidos para esconder las razones de fondo, aceptamos el cambio de roles y las esforzadas distorsiones. Pues es Vergara del Carril quien resulta promotor de las componendas plutocráticas de Davos para zozobra de los dioses penates del justicialismo más ortodoxo. Pero no quiero fallar; digamos que sólo hace la vista gorda para justificar a sus amigotes y a su candidato. Muy argentino y lo apruebo.
    En primer lugar debo  esquivar la estocada de inicio que es la consabida consigna de que entre bueyes no debe haber cornadas y resulté – como siempre- incorde; y lo hago con la conocida cita pauliana “¿No son acaso los de dentro aquellos quienes tenéis el derecho de juzgar? A los de fuera Dios los ha de juzgar” (I Cor. 12-13). La falta de experiencia de vivir el ambiente del lobby, de la tribu y del partido político, me ha vuelto refractario a los códigos de los “barras” y clubes de amigotes. Una buena amonestación a tiempo, se condice más con la caridad cristiana que con estas componendas de “compañeros”. Sin embargo, hago lugar a la benevolencia de la amistad y la gratitud, pero en el caso de marras, como no  me comprende en ningún caso aludido, no me siento en falta y me gratifica que mi contendor la cultive con los suyos aun con exagerada sevicia para conmigo.

LA LITIS Y LA DEFENSA

    La Litis se centraba sobre el texto modernista y democratista del congreso mormón, la reunión de Davos, el Dr. Hugo Esteva, el gran staff de Macri y la imprudencia emotiva de Bunge. De fondo y callado, “el entrismo”.
    Pero con buen tino de abogado, el Dr. Vergara del Carril, al tener que defender asuntos y personas con amplias grietas visibles, optó por desacreditar al impugnante (es decir, a mi), y tomando un chiste de Fritz y Frantz que yo había ensayado (esto es inentendible para jóvenes: los chistes alemanes estaban de moda hace unos cincuenta años y siempre eran Frantz y Fritz los que los protagonizaban, como ahora los de gallegos. Mi viejo era adicto a ellos y con este prejuicio escribió “La Luz que viene del Norte”, aunque algunos mal informados creen que lo sacó del idealismo germano). El hecho es que en buena técnica abogadil, el defensor me hizo cargo de enormes tropelías para desacreditarme y así evitarse tocar los tópicos concretos. Es decir: el modernismo de aquel texto, lo masónico de Davos, las ideas de Esteva y la imprudencia de Bunge.
    El silogismo expresado pasa porque si hago un chiste de Fritz y Frantz, ergo insulto a los millones de muertos alemanes en la segunda guerra mundial y por tanto soy bolchevique, y en especial he insultado a los enterrados en el convento de Montecasino - que todos fueron enterrados con cruces, y entonces falto a la cruz ( ah, y por cierto, en su mayoría no eran católicos, sino protestantes)– también se deduce que le he faltado a Barbarroja, a los Hohenstaufen – en especial a Federico II-  he orinado las catedrales góticas y arrastrado por el lodo a la Caballería Teutónica ¡y a sus Santos, poetas y músicos!, ¡y a los Austria!... y a casi todo los paradigmas históricos de la cristiandad, a fin de que los lectores tomen conciencia con la clase de monstruo que tratan.  No contento con ello, templa la cuerda emotiva zonal para el oído de los piadosos vecinos, y de un “falto de contornos”, saca que le espeté al universalmente amado Bunge, que es “un degenerado,  un desnaturalizado y poco menos que una bestia”  (¡juro que le dije Fritz, y era en joda! – tampoco él se quedó corto- , ¡si hasta quedamos en tomarnos un vino!). Y la frutilla de la torta emotiva se pone con una alusión al querido y difunto Norberto Quantín, al que parece que debo haber denostado por ser su vida muy parecida a la de Esteva. Y cierto…  si sigo su abrupta y solemne lógica, soy un monstruo ¡soy el mismo Atila! al que toda esa gente piadosa y rezadora debe execrar y con la cual no tengo derecho de defensa. Sólo puedo recurrir en privado a la misericordiosa  magnanimidad del togado que al final me promete una absolución y quizá me recomiende con la buena Silvia Cabrera (que a esta altura debe pensar que soy el genio y figura del Anticristo).  ¡Hugo Esteva es la Madre María de Calcuta al lado mío! Y la reunión de Davos una simple cena de amigos frente a tantas tropelías por mí cometidas. Ni que hablar de la imprudencia de Bunge que no pasa de nimiedad frente a tantos atropellos.
    El efecto es bueno…  a mí casi me hizo llorar y volé al confesionario, pero me distraje atropellando un deliberi de chucrut. La verdad es que casi me convence en que me he cagado en todo lo sagrado que hay en la tierra y, no me atrevo a decir, también  en el “éter”.
    Don Juan Antonio… el alegato de la defensa es bueno, pero la documental no lo apoya, hace usted como esos policías que cuando pillan un caco le cargan todos los delitos del mes.

VOLVAMOS A LOS TEMAS DE LITIS.

      Lo del texto modernista había quedado zanjado. No hace falta agregar nada.
    Entonces comencemos por Don Hugo Esteva, a quien se recomienda como cristiano caballero, y a quién parece he faltado. No dudo sobre la afirmación de la valía demostrada en su dilatada vida -hasta con piñas callejeras - según se cuenta (eso sí, me permito dudar de una gran osadía en los “tiempos de plomo” como se menta, ya que de ambos bandos suele ser este un recurso retórico un poco forzado;  los osados o están muertos o están presos, y el resto, a Deo gratia, no fuimos tan osados), pero compro sin reservas. Parecería que mi repulsa se cerraba sobre su participación en el viaje a Davos y su evidente participación con el régimen macrista – todo como un asunto de entrismo-  en donde querrá aplicar las políticas de salud que explayó en el INFIP; todo  lo cual puede no pasar de ser una tilinguería,  sino fuera que somos prejuiciosos y desconfiados.
    Pero no… lo mío es mucho peor; más allá de la desesperada adhesión al desvencijado - pero requintado - tren de la historia que representa Macri  - para los que no se avienen a un ostracismo con cierta nobleza y ven partir los últimos vagones que podrían incluirlos en la galería de la fama - el Dr. Hugo Esteva es un gran confundidor de la Verdadera Doctrina, a pesar de expresas admoniciones de la Santa Iglesia (cuando esta hacía admoniciones), en lo que respecta a la esencia de sus obligaciones de estado. Su promoción y efectiva ejecución de trasplantes de órganos vitales, sus sofismas justificativos del nefasto negocio de la donación de órganos y su expresa defensa de la provocación de la muerte como acto de entrega solidaria,  lo convierten en un claro apóstata de la dependencia cristiana que rige los fundamentos éticos de su oficio. Y esto no sólo lo digo yo, sino que es público y notorio, siendo que fue duramente impugnado por miembros de organizaciones católicas pro-vida (ver en youtubehttps://youtu.be/8RjaWjeWLJU) por tergiversar la sana doctrina moral católica en cuestión tan delicada (siendo que la impugnante en aquel debate, que ya era bastante laxa en su concepción moral, no trepidó en llamarlo homicida e hizo que el catedrático tuviera que huir por bambalinas con sus excusas humanistas). No suelo ser muy aprensivo al tratar con personas que han mandado prójimos  “al otro barrio”, pero estos asuntos de la manipulación de la medicina  que hacen soberbios médicos que juegan a ser Dios, y que sin duda alguna será fuente de más enormes atrocidades que pasaremos a ver en un futuro inmediato (para las que ya tienen preparada la legislación que han promovido, comenzando con la pérfida y romanticona donación presunta – o no- de órganos, que el Dr. Esteva enfáticamente promueve ), y que nos harán recordar las más increíbles y aberrantes profecías literarias de la ciencia ficción… pues me dan especiales escalofríos.
    Como aquellos aztecas que arrancaban violentamente con cuchillos de obsidiana corazones batientes para ofrecer a sus crueles dioses;  estos los arrancan profilácticamente con esterilizados bisturíes y  los ofrecen al dios de la ciencia y de la filantropía. Dr. Vergara del Carril: nadie va a Davos sin haber dado previamente señales de sumisión a cierto “personaje” etéreo y alado –como a usted le gustan- pero cornudo en este caso. Esos señores de traje y corbata no son tan ingenuos como los piadosos de la red unir familias.  Y en esto confieso mi derrotero intelectual; cuando supe que iba a Davos, pensé que no lo dejarían entrar sino había algo oscuro, y no tardé ni cinco minutos en encontrarlo. Reflejos adquiridos. ¿Cuál será la oscuridad de Massa?
    En su indignada censura, compara usted el caso del médico al del Dr. Norberto Quantín y su paso por el régimen kirchnerista, sin duda para llevarme a un plano que toca la fibra emotiva de los lectores ante un hombre tan intachable en su fe y en su moral y tan caro a todos los fieles tradicionalistas (enterrado en el mismísimo Seminario de La Reja).Seguro de que con esto me perdería y  pisaría el palo por aquello de que supone que a mí, nada me habría gustado tal derroche de prestigio con entrega de perlas a los chanchos santacruceños.  La distancia entre los dos, sólo puede medirse en términos sobrenaturales y la comparación es insultante. Pero la retomaremos.
    El otro asunto de Litis era la liviana aseveración de su pupilo en cuanto a que era cada vez mayor la lista de buenas gentes que ocupaban cargos con Macri.  Páseme - por Dios -  la lista de los grandes hombres que cada vez más acompañan al gerente hijo de papá masón (cuya gran estrategia política es pedir empréstitos a la usurocracia ¡cosa inédita en nuestra historia!), y si la tiene, acepto la magnificación de mis dotes viriles que tanto se han meneado en estos escritos….  ¡Ya sé! … ¡Tengo una!...  ¡Victoria Villarroel en la Secretaría de Derechos Humanos! Porque este asunto de los milicos presos tiene a todos muy sensibilizados y de allí venían los elogios a Esteva. Con esta buena mujer puede que salgan por donde entraron,  por los derechos humanos. Una vez que la masonería azuzó al terrorismo para voltear al papanatas de Onganía y volver a la democracia con un zombi, una bailarina y un brujo; una vez que azuzó a los  milicos  para sacárselos a todos de encima con expresa promesa de “reorganización nacional”;reorganización alfonsinista con la que les iba a pagar metiéndolos  en cana y entregándolos por fin  al ludibrio de la chusma kirchnerista; ahora se hacen los boludos sensibles y para darles una domiciliaria,  los tienen un rato más de rehenes hasta que lo que queda de “derecha”, juremos todos su credo masónico.
No tengo arreglo, lo sé. Creo que lo mejor de la lista es el travesti que tienen en seguridad  y la lesbiana en familia. Pero el pelotudo reflejo burgués sigue creyendo que un satisfecho es creíble.
¿Y si la lista no está… porqué me putean? ¿O no estamos de acuerdo con lo que es Davos, los trasplantes y los derechos humanos? ¿O en que cuernos se basa la afinidad que me endilga haber violado? Pero, sé que con usted no hay razones, he pasado a encarnar todo lo malo que hay en el mundo. Espero que el objetivo de inventar insultos contra Bunge no sea para azuzarlo a que me ataque cuando vaya a La Reja con la banda de rubios hotentotes  que tiene (¿o eran vascos?¿Debo ir armado?) Mire que lo siguen al pié de la letra y hasta van a creer que yo dije todo eso. Explique que era para convencer al jurado.
    En fin. El asunto era sobre Davos y Hugo Esteva,  y sobre entrismo o no. Pero le voy a dar la derecha en una. Me cago en Wagner (ya discutí de eso con MonsWilliamson mientras libábamos vinos en la bella montaña mendocina). Este Fritz quiso transubstanciar la materia artística en espíritu de masas con un show de estridencias ventosas, y eso lo compra el onanista de Nietzsche (y porque le espiaba la jermu)  o el comilón de Cibrián. Si quiero transubstanciaciones voy a Misa, y si quiero escuchar una ópera me gustan los italianos que me hablan de minas extraviadas.
    En cuanto a Davos, no creo necesario hacer hincapié en lo que es en sí mismo. Se pasa por arriba porque va un amigo, pero en realidad lo que quiere ocultarse es que ¡fue Massa!, destinatario de la euforia sufragista que revuela los personajes. Macri es un jugador bastante tonto, y la expresa finalidad de comprometer en Davos al peronista en una estrategia de conformar un bipartidismo de alternancia a la americana - de disciplinada obediencia masónica -resulta de una evidencia infantil.         Incomoda un poco a los partisanos de la vieja derecha peronista (y por supuesto a la izquierda) que, calculo, confían en que esto no va a pasar a mayores; no confiados en las virtudes del “movimiento”, sino en sus defectos. El peronismo siempre ha tenido la defensa de sus vicios; su indisciplina, su voracidad, su lujuria y su guaranguería, lo salvan de los amañes de una plutocracia puritana. Razón por la cual hay que evitar que entren tipos correctos y echen todo a perder.

EL TEMA DE FONDO- EL ENTRISMO.

    Voy a serle sincero, el entrismo de todos ustedes me tiene sin cuidado porque no corren ningún peligro de lograrlo, al que no se le fue el tren, no sabe donde tomarlo. Tomen nota, ahí en el mismo INFIP tienen a otros más avisados. Pero por favor…  eviten la pendejada de justificarlo, de rebuscar doctrinas y alagar funcionarios;  cuando hablamos para dentro no salgan de lo acordado, que si no,hay que volver a explicar todo desde el vamos. Las fábulas de pescadores se cuentan con la foto del pescado en la mano.
     He repetido hasta el cansancio que el proyecto político de cada uno y las ganas de laburar en el régimen de turno, me importa un comino, tampoco si faltan a las fidelidades partidarias, después de todo si hay que “entrar”, hay que entrar a donde se parte el queso. Lo que me molesta es el aparato intelectual con el cual justifican.
    Vuelvo a Quantín (sin miedo). Nunca lo vi haciendo campaña, blandiendo teorías justificantes, ni ofreciéndose para cargo alguno. Lo llamó un ministro a base de su prestigio y,  dadas sus condiciones, entendió bueno en conciencia hacer el intento. Como suponíamos nosotros, el aparato inmunológico de la democracia lo vomitó con Ministro y todo en corto plazo, porque desde Renán con su Democracia en Francia, sabemos que es un proceso de selección al revés. Las buenas muchachas – y también las pícaras- saben que hay que esperar a que las llamen; el andar coqueteando y ofreciéndose, abarata la mercadería.
     Pero pongámonos serios. La tentación del entrismo es un reflejo católico bastante entendible. Dentro de nuestra condena existencial de vivir un desacuerdo esencial por efecto del pecado, el católico sufre con pasión su contradicción interna. Sabe que su paz se logra trabajando en todo para la Gloria de Dios. Pero en la misma condición carnal y social de estavida peregrina, encuentra a cada paso la contradicción. La mayoría del tiempo se encuentra trabajando para los “mere utilia”, es decir comer, subsistir, pasear y otras menudencias sin mayor sentido que el mantenerse en la existencia con los suyos (lo que es un deber), y cada vez más, en la medida que lo social se degrada, embarcado en un montón de asuntos fronterizos con el mal, cuando no expresamente comprometidos con él. El católico se siente siempre acuciado por que todo lo que haga, sea para mayor Gloria de Dios y… suele cometer el error de que, para calmar ese sufrimiento, comienza a rebajar con agua el buen vino de la exigencia evangélica, y así nacen las herejías. “Sed como los lirios del campo”, “Si quieres salvarte, da todo a los pobres y sígueme”, “Hay de los ricos”, “De qué te sirven todos los reinos del mundo” y etc., etc.  Bueno, nos decimos, no es para tanto. Y comenzamos a justificar que nuestras torpes empresas se enrolan en aquella tarea de la búsqueda del Reino para quedarnos tranquilos.
    Y entonces, si eres peronista (asunto que no pasa del pecado carnal), o lo que sea, te viene la tentación de subir esa bamboleante doctrina al altar del Señor, y entronizar personajes en el santoral cristiano. La verdad es que para tener todo nuestro día ocupado para mayor Gloria de Dios, deberíamos profesar alguna vocación religiosa. Los demás, muy pocas veces damos un tiempito y,  todo nuestro mérito consiste en sufrir ese egoísmo. Nuestra condición es la contradicción, y los cínicos y malas personas hacen de ella un buen negocio y se ríen a mandíbula batiente. Pero los demasiados buenos, pasan a no soportarla, y entonces necesitan crear doctrinas justificantes de que lo que hacen, lo hacen por los más grandes ideales. Y así siempre están en obras que salvarán la Patria y entronizarán el Reinado de Cristo en la tierra, y llaman de buena fe a los demás a sumarse a cruzadas que terminan en grandes desilusiones y acarrean peores problemas.
    Uno trata de decirles que hay que hacer lo que toca, lo más honestamente posible, y que las grandes cruzadas vienen reclamadas desde el Cielo y algunos pocos son los seleccionados para llevarlas providencialmente a cabo, y la más de las veces, la elección es de lo más paradójica como la de Santa Juana. Que hay que hacer lo de hoy para mayor gloria de Dios, por ejemplo el pan (ya saben para dónde tiro), pero conscientes de aquella enorme sabiduría campechana española que se expresaba en el castizo dicho de que: “el pan que comemos, también lo ha amasado el diablo”.  Como igual no sabemos el origen del billete que llevamos a casa.
    ¿Quieren influir en la democracia y para bien? Métale amigo, sólo puedo prevenirlo desde un cierto conocimiento de la historia, que le va ir mal. Que o lo echan o lo tuercen. Pero no me venga con teorías justificantes de una aventura incierta. Haga y calle la boca, que como dice el Canon Romano, “pon candado a mi boca a fin de que no invente excusas para mis pecados”. ¿Entonces usted dice que es pecado? Mire amigo, mi padre decía que en política un error, es peor que un pecado o un crimen. Pero hagan lo que les pegue la regalada gana y yo no me meto. Ahora, si esta empresa viene justificada por forzamientos doctrinales, manoseos del lenguaje que debe servir a la Verdad y no a la mentira, ilusiones de pendejos elevadas a la categoría de cruzadas cristianas… pues me meto. Me meto porque ustedes no están “entrando” en lo de los otros, sino que están haciendo entrar a los otros en lo nuestro, y para eso estamos LOS COCODRILOS DEL FOSO. (Hicieron en un comentario una descripción muy ajustada de lo que es un Cocodrilo: miope, pesado, lento, agresivo, diabólico. Casi que encajo de lleno en el tipo).
    No me jode el entrismo, sino el aperturismo.  ¿Y entonces no debemos hacer nada por mejorar lo que hay? Pero carajo… estén atentos a la Providencia, háganse merecedores de los puestos que Ella depara a los que hacen méritos en sus deberes de estado en el largo y lento proceso de selección del orden natural e histórico de las naciones. Paciencia. Dios los llamará cuando hagan falta y a base de sus misteriosos criterios y no de los vuestros. ¿Qué esto es angelismo y quietismo? Pues Dios no los llamará si los encuentra en pendejadas o barajando malos entendidos en el lenguaje de la apostasía moderna “¿De qué estabas hablando? ¿De derechos humanos? ¿De sufragio universal? ¿De soberanía popular? ¿De libertad de expresión? A ver… San Miguel, llámame a uno que no haya tonteado, que tenga verdadera capacidad y se haya preservado, ponlo en una Secretaría y que le vaya mal como a Job ¡A ver si aprenden estos palurdos!”. Claro que hay que “hacer”, sí, es “ser perfectos como el Padre es perfecto”. ¡Pero esto es una boludez! ¡No se puede!  ¡No me voy a estar quieto treinta años en una carpintería para que me llamen por menos de un período electoral – tres años- a cumplir una función en la que voy a terminar crucificado! O ¡no me voy a pasar toda la vida criando un Hijo y cuidando una Esposa, para que me saquen del ruedo cuando la cosa se pone linda! Ta bien… será San José… ¡pero qué tipo aburrido!
    Llevamos ciento y pico años de ralliement y no aprendemos. Nos embroma el ejemplo de esos Papas que lo hicieron sin fallar en doctrina (como los hay hoy algunos Pastores que lo siguen intentando sin fallar en doctrina), y no entendemos a San Pio X que frenó el intento, mandando a la Iglesia Francesa a ser pobres pero no pactar; y nos olvidamos de todos los Papas siguientes que por seguir la jugada abrieron la puerta a la penetración herética y apóstata, defeccionando hasta ellos mismos.
    Pero como decía Boecio (y el dicho se lo endilgan a muchos otros) “la inteligencia es el mejor repartido de los bienes, porque todos están contentos con las que tienen”. Y por esto, esta trifulca es irreconciliable, mal que le pese a Don Juan Antonio que pretende, en buena intención, lograrlo.

    Un solo y final ruego. Cuando quieran teorizar, aténganse a los maestros probados, y si les chinga la boina y las ideas recibidas por la tradición con respecto a sus proyectos, no hagan fuerza y hagan mutis por el foro como el Dr. Esteva y …  sigan acuchillando. 

5 comentarios:

  1. Dardo, tomo tu réplica con verdadero interés, y prometo una pronta respuesta, limitada -como bien decís- por mis obligaciones de panadero, que gracias a Dios, no agotan mi personalidad social. Hay muchas aseveraciones en tu escrito: algunas son juicios temerarios, otros son generalizaciones propias de una polémica pero no de un buen argumento; otras son un error, y otras, muchas, grandes verdades. En cuanto pueda, las listo, y agrego mi parte. Mucho me hubiera facilitado el asunto que tu prosa fuera más corta y dividida en párrafos numerados. Así escrito tengo que ir y venir por el texto, para ordenarlo. Lo repetiré en la respuesta, pero el primer error consiste en hacer suponer (no lo creerás en serio) que en La Reja hay una emboscada esperándote. No es el estilo. Ni soy el dueño de sus calles, ni -menos- tengo poder para decidir quien entra o no al Seminario. Por la dudas, y para que no haya que imaginar cosas, mi estilo es frontal, no emboscado. Y podés visitar a tus hijos sin precauciones, lo firmo.

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    1. Fue un chiste, fue un chiste y fue un chiste. Y en serio ahora, admiro los panaderos y odio a los burócratas

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    2. En caso que no quieras incomodar en UFA, si te parece aquí te lo publico como artículo de fondo y con la foto que elijas.

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    3. Sí, éste es buen lugar, u otro blog, o facebook, pero no UFA. Ufa puede despertar inquietudes en los lectores, aún a costa de un error -que puede ser aclarado-, pero nunca -NUNCA- puede ser el escenario de una pelea a cuchilladas. Es un contrasentido con el objetivo de unir.

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  2. Excelente respuesta, coincido. Sobre todo, con relación al tema tan desconocido, inclusive en el ambiente tradicionalista, con relación a la donación de órganos. Más allá de la tremenda mafia que se mueve atrás del negocio de los órganos (fortunas se cobran por un trasplante), la gravedad que se esconde atrás del hombre que se hace dios, matando a un hombre para darle a otra la vida intentando algo que, ciertamente, está contra la naturaleza de la constitución física del hombre, no olvidemos que para lograr que el trasplante sea exitoso, el paciente debe tomar de por vida medicamentos que inhiban el rechazo natural del órgano en un cuerpo que no es el suyo.

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