...

...

viernes, 5 de febrero de 2016

UNA GLOSA DE RUBEN CALDERON BOUCHET

La globalización es un proceso uniformante que supone la destrucción sistemática de todas las diferencias nacionales  y tenemos la sospecha de que en esta empresa están interesados todos los “lobbies” financieros que manejan el mundo. Entre nosotros aparecen esas figuras borrosas que ofrecen un “look” más o menos nacional cuando asoman sus jetas de vivillos y ofrecen al público elector la vieja pacotilla de las consignas peronistas o radicales, en la actualidad muy parecidas, y que tienen el mismo aspecto gastado de los billetes que han pasado por muchas manos. Son figuritas de cartón que los usureros sostienen por un cierto lapso sobre lo escupidos paveses del sufragio para que la gente no se canse de ver siempre la misma cara. Los préstamos futuros sumados a los pasados y los actuales se suceden sin intermitencias y constituyen el fundamento de la única política que estos imbéciles conocen. El país ha sido vaciado de su sustancia humana y económica y sólo espera las órdenes del Fondo Monetario Internacional para terminar, con sus vastos territorios, en los bolsillos de los amos del mundo, convertidos en manoseables billetes de banco. Nadie puede poner una empresa sin recurrir al prestamista, todo aquello que suponía una posibilidad de autonomía económica es sistemáticamente combatido por las leyes y las maniobras bursátiles de los que manejan las finanzas con la sumisa adhesión de los políticos profesionales.


¡La patria!: Un pobre sentimiento folklórico adherido a las cuerdas de la guitarra e inspirador de algunas canciones donde gime una protesta anacrónica y que los usureros permiten en tanto sirven para atacar las pocas fuerzas que todavía laten en los pechos de algunos argentinos, menos resignados que los otros. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios con buena intención no serán publicados.