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viernes, 4 de marzo de 2016

DESCARGO DE MIGUEL AYUSO.

  Por Dardo Juan Calderón.

  Hemos recibido el siguiente descargo via comentario a la reseña del libro del P. Devillers. No podemos saber si su origen es cierto pero lo suponemos por el estilo. Hemos creído igualmente necesario publicarlo en la portada, pues dada la antigüedad, podría pasar desapercibido y seguidamente haremos una valoración del mismo. El comentario es el siguiente:

Muy señores míos:
A través de un amigo he sabido del artículo publicado en ese medio sobre el libro del padre Devillers y en el que se me alude con reiteración. Me he visto sorprendido por el tono que usa el autor, pues tuve gran amistad con su padre, a quien traté siempre con el respeto que merece la edad y la piedad debida al magisterio. Y de quien guardo recuerdo imborrable. Con gusto, pues, y para evitar polémicas que no me parecen constructivas, lo hubiera dejado pasar. Pero creo que debo recordar al menos unos datos objetivos:
1. Me consta que el padre Devillers dirigió personalmente la edición: él eligió el diseño, tradujo su nombre al castellano, omitió la condición sacerdotal, redactó la cuarta de cubierta con cita de Madiran incluida y decidió la supresión del prólogo de la edición francesa (del obispo Tissier de Mallerais).
2. El padre Devillers me pidió el prólogo con insistencia, aun tras sugerirle que tenía algunas discrepancias. Prólogo que, precisamente por eso, le hice llegar antes de que se publicara y que, honradamente, me pareció no sólo respetuoso sino elogioso. Así lo recibió él, pidiéndome únicamente al expresármelo un cambio de orden de algunos párrafos, a lo que accedí con mucho gusto. Siempre le he tenido estima desde su lejano destino en el Priorato de la Hermandad de San Pío X de Madrid, al que acudo desde su fundación, durante los años ochenta del siglo pasado.
Atentamente,
Miguel Ayuso
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   No tengo razón alguna para dudar de la veracidad de lo dicho, y es más, tengo varias para suponer  el acierto; de hecho y conociendo los curas, en mi comentario preveía la posibilidad de que el prólogo le haya sido solicitado, lo que no aminoraba la ofensa. Lo cierto es que alguien puede como acto de humildad poner la mejilla, pero el golpeador no por eso comete menor falta. Y este hecho habilita a que alguien menos virtuoso, tome revancha. No otra cosa es esta historia, y se ha hecho aun a riesgo de ser desautorizados por el ofendido. Lo escrito, escrito está, y no se necesitan muchas explicaciones.
    Con respecto a las falencias editoriales, a más de los bajos presupuestos, entiendo que se haya seguido una mala costumbre que se cultiva en España, y de eso no hacía cargo alguno al mencionado, y sí al editor. Pero son asuntos menores que quizá malamente até en un “complot”, y en realidad fue un especie de autocomplot del autor, por no suponer la malicia.
    Lo que resulta inaceptable para medianas inteligencias, es la ingenua afirmación de que le pareció “no sólo respetuoso sino elogioso”.  Repasando los términos de la crítica, resultan irreverentes, petulantes y detractores. En especial el dictámen infalible de “error”, pudiendo mantener con humildad  la discrepancia.  
     No quiero imaginar su idea de una crítica si aquello es un elogio.
     Ya tuvimos experiencia en su homenaje a Gambra, con ocasión de su muerte, en donde ponía como “chochera” de viejo (no recuerdo la palabra exacta usada – si recuerdo que era rebuscada - y no tengo el texto a mano) su adhesión a Mons. Lefebvre. Sabemos que apuñala entre cortesías. Lo nuestro es más rústico.
    Nuestra adhesión no es sólo a una celebración liturgica dominical, sino a todo un espíritu y una obra que inició Mons Lefebvre y que lleva su sello ineludible.
   Agradecemos su descargo y le saludamos cordialmente.



4 comentarios:

  1. Que gimnasia académica tiene este muchacho¡¡¡ es un capo¡¡¡ te dice por escrito que sos una nabo y vos te tenés que sentir halagado.

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  2. No sé qué tiene de insultante decir que algo constituye, a juicio de quien lo dice o escribe, un "error". Un error no es un sacrilegio ni una blasfemia.

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    1. Nadie ha hablado de sacrilegio ni de blasfemia. Si de petulancia, y que se puede marcar una diferencia y dejar lugar a que la cosa se aclare. Si se habla de error se dictamina. Ahora bien, por su culpa me meto más de lo que quería. ¿Donde está el error? No lo dice. Dice que debería leer más a los espaañoles, no ser univocista, no ser francés y otras linduras. Pero no dice dónde está el error. Y me atrevo a señalarle el suyo: el error de Ayuso es que hace filosofía, mientras el P.D. hace teología, pero así como se rebela contra la subordinación real del estado a la Iglesia, lo hace con la filosofía respecto a la teología. Y si uno está frente a un teólogo, y este lo es de verdad, hay que andar con pies de plomo, pues se puede caer en presunción; que es lo que hace redondo y orondo nuestro personaje. Y el problema de ser teólogo es que no sólo se estudia... sino que hay que ser un místico, y nosotros somos más proclives a la "mástica" (de masticar, se entiende) Por lo que mi consejo es que hay que tener muchísimo cuidado antes de contradecir a alguien con esas características y dejar bien abiertas las puertas de una posible corrección. Gambra lo hacía en la portada de cada uno de sus libros. Y si lleváramos el razonamiento por esta línea, que hasta llegaríamos que un tantito de blasfemia puede asomar, lo que descartamos en la intención.

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  3. Se han eliminado algunos comentarios que en tono airado e insultante, entienden que lanzo falsedades en el asunto Gambra y Lefebrismo. No tengo interés de demostrar lo dicho, pero si alguien de buena disposición le asaltan las dudas (con nombre y apellido), podemos tomarnos el trabajo, para que se vea que no somos simples calumniadores.(El autor debe saber bien a qué me refiero).

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