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lunes, 14 de marzo de 2016

INFOSEGOVIANA

Por Dardo Juan Calderón  
  La última glosa de Infocaótica, sobre un artículo de Juan Fernando Segovia, resulta magníficamente ejemplarizante del derrotero entrista. Me recuerda a una intervención que hace poco tuve en una red de tradicionalistas. En esta, un tradicionalista entrista, esforzado por encontrar su marco teórico, había descubierto un texto que lo satisfacía. Claro, el texto era modernista, y una vez  que uno le resaltaba el hallazgo de que su derrotero allí lo conducía, salía a los reculones ensayando excusas y largando espuma. Esto de Infocaótica es lo mismo. El texto en el que encuentran su ansiado marco teórico, es liberal, de tono conservador eso sí, y por demás adolescente (del año 1982 ¡ el autor apenas pasaba los veinte años!). ¡Todo un hallazgo! Hallazgo que muestra una cierta involución que va marcando al ex nacionalismo católico.
   Del autor ya hablaremos, pero no podemos marcarle una culpa por algo que escribió en sus años mozos, más para halagar al titular de la cátedra en la que aspiraba hacer carrera, que como fruto de una serena y madura reflexión. El texto es un refrito bien armado para mantenerse en una línea liberal cristinga, que era la línea de Benigno Martínez Vázquez (miembro de la Corte Mendocina, excelente tipo, pero clara y expresamente conservador). Verán su nombre en la cita al pié del artículo.
   La  presentación de Info. intenta corregir algo, aludiendo al “deber-derecho” de la participación política, cuando el texto es claro respecto del “derecho” que surge de un análisis sociológico: “De ahí que podamos afirmar —apoyados en el estudio sociológico del comportamiento humano y en la ética de la politicidad natural de la persona— que la participación misma entraña un derecho, un derecho que es natural en tanto y en cuanto se halla inscrito en la propia naturaleza humana”... “la participación cívica es concebible como un derecho natural que, como tal, se inscribe en un orden superior y perfectivo: el orden natural humano (19)” (aquí cita a Martínez Vázquez)…  “todo derecho natural está vinculado en última instancia a un orden objetivo y obligatorio que impone deberes de la misma índole, es decir, naturales, y cuyo cumplimiento es imperioso para el hombre.”  No quiero abundar en la perspectiva un tanto personalista de este “derecho”, y colijo que se usa más por adular el léxico políticamente correcto que por afinamientos conceptuales, pero no caben dudas que de esos derechos innatos del hombre, nacen las obligaciones de la sociedad, es decir, exactamente al  revés.
  Esto no es nada, sigamos: “El más hondo fundamento de la participación política en la gestión del bien común está, pues, en la politicidad natural de la persona que lo inclina a lo público y a lo comunitario como al ámbito más elevado de su perfección. Consiguientemente, la participación cívica es concebible como un derecho natural que, como tal, se inscribe en un orden superior y perfectivo: el orden natural humano (19)”. Bueno… considerar esto como el ámbito más elevado de su perfección, suena un tanto raro cuando somos cristianos
  Así que es este,  el ámbito “más elevado de su perfección”. Pero sigamos “Esta perspectiva ético-filosófica nos revela la participación política desde una triple naturaleza: como derecho natural dimanado de un orden natural e instituido como medio para cumplir con el preceptivo moral (natural) de nuestra propia perfección”.  ¿Así que hay una perfección natural? Se me pasó. Ahora un poco más, porque no sólo es una perfección natural, sino que es “totalizante”: “esa tendencia del hombre a participar en el poder se inscribe cardinalmente en su naturaleza y que es ésta la que los impele a ocuparse del bien totalizante e integral del cuerpo político”.
Por supuesto que esta consideración debe ser “filosófica” (nada más) ya que “La consideración primaria de la participación política debe, necesariamente, ser filosófica, pues nuestro intento está en penetrar en los hechos hasta alcanzar la esencia misma de la participación comunitaria en el poder, descubriendo los primeros principios y las causas últimas que la fundan y dan sentido”.
    Si esto no es naturalismo evidente y a todas luces, estimado lector, debe revisar su sesera.
  La única realidad totalizante de lo humano es la Iglesia, y esto porque no hay últimas causas que no sean sobrenaturales, ni perfección natural posible sin ayuda de la gracia. Para saber la causa final última de lo social, no basta la filosofía, sino que es imprescindible la revelación y la ciencia teológica.
  No se trata esto de una crítica al autor, que como dijimos, viene a ser citado en sus primeros palotes; se trata de que este texto de un naturalismo craso y de una ingenuidad de principiante, haya sido elegido como marco teórico por los entristas que avanzan hacia el descreimiento total.
   El autor sin duda alguna se formó en el más puro conservadorismo liberal, donde se mantuvo por muchos años de la mano primero del mencionado jurista, luego de Dardo Pérez Guillou (declarado liberal) e hizo sus pasos políticos por el Partido Demócrata mendocino (partido liberal a ultranza, ateo, sarmientista, masón y gorila) del que fungió como concejal. Luego “evolucionó” del gorilismo para una tarea de coloratura cristiana hacia el peronismo, al que le regaló su ponderado trabajo sobre Sampay como “tomista”, y calculo que con su actual padrinazgo ayusista, debe andar en carlista y con un naturalismo más mitigado como el de su mentor. No creo que a estas alturas suscriba lo citado, salvo que haya entrado en una etapa filomacrista (la vida del becario es azarosa)
   Una vez que terminó el crujir de los cañones y sonaron los violines del motu proprio ratzingeriano, allá por el 2007 – quizá un poco antes, cuando ya se olían -  al igual que Ayuso se hizo usuario de la Misa Tridentina, costumbre que ambos mantendrán en la medida que no pase a ser - a sus naturales juicios - un “numantinismo” (los numantinos  resistieron el sitio hasta el suicidio. La palabra se indica para la resistencia suicida), es decir, que se vuelva a poner fea. Que lo de “numantino” fue la crítica que hizo Ayuso a Mons. Lefebvre en aquel “in memoriam” de Gambra al que ya he hecho alusión más abajo. Habló de Obispo  Numantino (que cometió suicidio político) al que Gambra adhiriera por un funesto estado de ánimo hacia el fin de sus días (léanlo en https://www.researchgate.net/publication/28246584). Por supuesto que todo esto se vierte en el lenguaje sibilino y diplomático que lo caracteriza, preparado para desdecirse a la primera de cambio y, que para desentrañarlo, hay que ser un mal pensado como yo.
El fallecimiento de Don Rafael ocurría en el 2004 y estábamos excomulgados y parecía que bien fritos. Sin duda alguna estos prudentes no querían saber nada y el cálculo humano daba mal pronóstico. Pero, una vez producidos los efectos del accionar de Monseñor, resultó que no sólo no fue un suicidio “numantino”, sino que floreció una enorme obra que hizo recular a Benedicto en el 2007 y que hasta el día de hoy ocupa al Vaticano con seria preocupación, pensando muchos que es la esperanza de la Iglesia Católica. De igual manera, el carlismo se reducía a la casi nada y se parasitaba en la obra del Gran Obispo francés, como única tabla de salvación.
 Hoy los “políticos” del entrismo se hacen rulos con la posibilidad de un reconocimiento vaticano, a la par que los resistentes ven venirse las peores tormentas. Ambos pesan sus razones en términos naturalistas.
  Tanto en la Iglesia como en la política, hoy más que nunca hace falta una visión sobrenatural de los acontecimientos y un total abandono de las razones de oportunidad.  Decía el P. Devillers que “cada vez que la oportunidad se impone a la verdad, prontamente la verdad se toma revancha”. 

12 comentarios:

  1. Hace un par de días leía el panegírico entrista de los infocaóticos y pensaba en la foto del pollo asado y estirando una pata como largando un gambazo con un cartelito que decía: "No te des por vencido ni aún vencido".
    Si bien gracias a los cocodrilos tenemos la posibilidad de analizar en profundidad los eufemismos del escrito, lo primero que me surgió al darme cuenta lo complejamente forzado del texto fue que tal vez tenía algo de "Flexibilidad transicional asumida" o de "Retroacción opcional combinada"; o sea, Sarasa de alta escuela como decía un amigo en común.
    Pensar que cuestiones tan simples como los valores no negociables (que por cierto no son invento de B XVI) hoy son "repensables" a la luz de "la bondad de la natural politicidad humana como fundamento del deber-derecho natural a participar en la comunidad"¿?; participación que si no se da por el sagrado ritual del sufragio universal, o lo que surge del mismo, parece que no tiene el carácter de político.
    Tengo algunos cercanos que se dicen (o se decían) ultranacionalistas católicos hasta que les ofrecieron un puestito no sin previo requerimiento de colaboración en el chanchuyo electoral, o el proselitismo postelectoral (no existe otra forma de entrar al sistema); y empezaron a buscar intrincados razonamientos de lo autores que antes consideraban enemigos para hoy enterarse que los rechazaron por no estudiarlos adecuadamente y que para aprovechar las oportunidades para "realizar el bien común" es preciso no tener miedo a "participar". O sea que Bergoglio tenía razón, con lo de preferir la iglesia accidentada y herida.
    En fin... "Panza llena corazón contento" pensó Manfroni al pretender entrar en el macrismo, y terminó quedando mal con Dios y con el diablo.
    !Componendores, componendores everwhere my friends¡

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  2. Leí el artículo que publicó infocaótica. Es cierto el hombre tiene un deber-derecho de participar en la política, pero participar en política no es solamente votar a un candidato en elecciones o seguir a un partido para obtener algún beneficio como dice Augusto. Ya el hecho de NO IR A VOTAR es una participación política (que no es la del apático que no quiere saber nada con la polis, sino el de una persona preocupada por ella, y de allí su proceder) El hecho de formar una familia como están las cosas hoy, tener al mundo en contra, sin un céntimo en el bolsillo, educar a los hijos para que se ganen al cielo, librar la lucha minuto a minuto para resistir a las tentaciones o aflicciones, eso para mí es lo que se puede hacer hoy, dar el ejemplo en casa y fuera de ella, lo mismo la familia, impregnando así el cuerpo social. A mi juicio hay que formar santos no políticos.

    Respecto a los cuerpos intermedios, como está argentina, con el grado de susceptibilidad entre las personas y la presión económica apremiante, difícil.

    Juan Manuel

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  3. El tema de los "cuerpos intermedios" (que en estos tipos no es más que la intención de hacer un lobby universitario) es de si esos cuerpos intermedios conservan en su esencia y existencia el espíritu cristiano, no solamente si representan intereses reales frente a las abstracciones que defienden las instituciones revolucionarias. Es decir, si esa "fuerza" les viene de "arriba", sino, volvemos a desparramar.

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  4. ¿Porqué tengo el deber de participar en política? ¿Y los santos que se iban a vivir a una gruta o arriba de una columna estaban incumpliendo sus deberes? Jesús, modelo de perfección, ¿participó en política? ¿Eso del "bien común" no es un concepto antropocéntrico del bien?

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    1. Estimado Jorge: Este lenguaje modernoso produce confusiones. Uno no tiene ni el derecho ni el deber de participar en política; uno ES político, le guste o no, nuestra naturaleza es política. Un San Benito en su convento hizo más por la política que todos estos pibes juntos, Santa Teresita es hoy el ejemplo político por excelencia. La acción política más importante es cumplir los mandamientos, en el orden que están escritos; luego Dios en su providencia nos dará el lugar que nos corresponde en el entramado jerárquico, pero siempre si somos lo que Él quiere. Cristo es el político por excelencia, como lo es todo por excelencia. Si el orden social argentino tiene alguna posibilidad de ser restaurado, pues el Seminario de La Reja es un foco de política mucho más importante que la Municipalidad de Moreno. El naturalismo separa la política de la vida de religión que es justamente donde se nutre la primera; y luego separa la vida social de la "gobernanza", es decir del aparto burocrático. Ellos no quieren ser políticos, quieren ser burócratas, y lo que Ud quiere expresar en buen sentido común es ¡no quiero ser un burócrata! ¡quiero ser un buen tipo! Un tipo que forme una institución verdaderamente cristiana dentro de la sociedad, ya sea la "parroquia", la familia, el colegio, el oficio y cualquier institución que de base tenga lo cristiano por fundamento. Hoy la burocracia está en manos de los malditos y entrando en ella destruyo en la complicidad, esos fundamentos sociales cristianos imprescindibles para luego conformar una gobernanza. Si a estas alturas Ud ha hecho en su derredor un par de tipos cristianos, buenos y útiles, Ud es un gran político. Asì se hizo la Cristiandad. Ahora, si en dos días quiere ser secretario de estado de la Municipalidad, lo más seguro es que todo se le haga mierda. No se achique, Ud es un político y ellos no.

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    2. Así si, ahora si utilizamos la definición de Nestor K: "La política es no hacerle asco a nada" entonces no.

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  5. Y si no cree lo que le dicen, pregúnteme como ando en mi familia y como andan los entristas (entre ellos el autor del artículo de Info)

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  6. Y.... si los de Info Caotica piensan que en el 45 ganaron la guerra.... ¿que querés que digan ahora?. Ahí está la madre del borrego, se morfaron la historia oficial, hablan, hacen distinciones, no se tragan Nuremberg, pero en el fondo, se tragaron el holocuento y tienen miedo del "cuco nazi". Se auto amputaron en su mirada de la historia y ahora están rengos para ver el presente.
    No se puede ser un poquito liberal... si metés la puntita, no hay voluntad lo suficientemente fuerte en el mundo para evitar empujarla hasta el fondo.
    El Fino.

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  7. Que manera de escribir boludeces. Que facil ver el mundo desde un sillon

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    1. ¡No le diga eso a Segovia! ¿Dónde quiere que se siente?

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  8. alguien puedebtener a bien colocar el link/url del artículo en cuestión de info Católica. CJF

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  9. http://info-caotica.blogspot.com.ar/2016/03/algo-sobre-la-participacion-politica.html

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