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jueves, 28 de abril de 2016

The Wanderer. El reduccionismo simplista del Magisterio.

por Dardo Juan Calderón


Hace unos días, los inefables caminantes continuaron con sus ideas sobre el magisterio de la Iglesia en un artículo titulado “Las Sandías de Leticia”. En el mismo, y con toda soltura hacen una consideración sobre el Magisterio de la Iglesia que, aunque en un primer momento resulta razonable, al poco de andar nos deja en la perplejidad. La razón de esta perplejidad es producto de pensar que si el asunto era tan fácil, porque hay teólogos rompiéndose el coco con este tema.



Resumidamente estos muchachos entienden que el Magisterio de la Iglesia es como cualquier magisterio. Hay un aspecto de la realidad que se muestra al hombre, este lo conoce, y lo enseña lo más apegado a la realidad que puede. Veamos lo que dicen:

El Magisterio de la Iglesia no tiene mucho más “poder” del que tiene un maestro rural enseñando los ríos de cada provincia del país, o, si se quiere realzar un poco su status, digamos, del que tiene un profesor de astrofísica repasando a su alumnado los planetas conocidos del sistema solar. Al docente no le atañe agregar ni modificar cuál sea la capital de Formosa ni el recorrido del Pilcomayo. Ni al docente raso ni a la máxima autoridad del Ministerio de Educación.
Todo magisterio es descriptivo de una realidad preexistente.

 Todo muy lindo, parece que hay realidades “creadas” e “increadas”,  “que están ahí” y de las cuales surgen las normas morales, y que es cuestión de verlas con honestidad e inteligencia y enseñarlas a los párvulos. Ellos establecen una serie de “pisos”, en los que en el primero están esas realidades, luego su “manifestación elocuente”, luego la tarea docente y por fin el mundo de las güevadas (como se dice en mendocino). Veamos la construcción:

Recapitulando:
PLANTA BAJA: está la realidad, creada e increada, ahí está. Y allí mismo ya está la norma moral que es idéntica a la realidad sin corrimiento alguno.
PRIMER PISO: luego está su manifestación: autoelocuente en el caso de la realidad creada, se muestra a la razón natural; y como misterio en el caso de lo increado, se revela a la Fe, por la Escritura y la Tradición.
SEGUNDO PISO: el aparato docente, que en variadísimos registros se ocupa de transmitir lo que el primer piso le refiere sobre la planta baja.AZOTEA: nada, el cobertor del edificio; alude en esta parábola a todo aquello que el docente haga y diga por fuera de este específico rol de transmitir lo que el primer piso le refiere sobre la planta baja.


   Yo tenía un amigo que decía que los cuadros sinópticos los hacen los inteligentes para usos de los tontos. Quiero creer que esto es eso, y no que son todos tontos. Pero demos unas vueltas sobre el tema, conscientes de que es tan intrincado que todavía no se ponen de acuerdo los sabios.

    Hay una realidad que está ahí, como dicen, y sobre la cual nuestra inteligencia actúa para captarla y transmitir su conocimiento. Es el mundo del orden natural, del cual, como se dice, se siguen unas normas que se descubren. Encantados. Pero hacer el mismo proceso sobre una realidad “increada”, sobre la Revelación y la Tradición, resulta de un simplismo alarmante.

    El hombre no puede conocer esta realidad increada más allá del punto en que la inteligencia le demuestra que necesariamente debe existir. La misma Revelación no es cuento, ni un libro, ni una cosa que se da al alcance de la inteligencia. Es un conocimiento de algo que nos supera infinitamente, es la Vida misma de la Trinidad y el conocimiento del plan divino al que no podemos alcanzar si no es por un “milagro”… “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quién el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho”. (Juan 14, 26)

   El conocimiento de las cosas “increadas” no puede ser un conocimiento que está al alcance de la inteligencia humana, sino que es un conocimiento que se tiene por participación del conocimiento de Dios en la gracia. No es igual al de la maestra ni al del astrofísico. Es cierto que no hay más revelación luego de San Juan, pero es también cierto que esa revelación es totalmente incomprensible sin la asistencia del Espíritu. En ese Magisterio de la Iglesia, no es el “hombre” que se expresa desde su inteligencia y ni siquiera desde SU fe, sino que es Dios mismo el que se expresa y por ello es infalible. Esta “docencia” es la docencia del mismo Dios Trinitario.

  En esa construcción de pisos que se hace más arriba, se establece un enorme equívoco, porque el magisterio Eclesial, en realidad está en la Planta Baja, junto al mismo Padre que está en los cielos. Este conocimiento no se “hace elocuente” en el primer piso, como se hace elocuente la realidad natural o creada; sólo se hace elocuente en la Planta Baja y por la vida misma del Espíritu. Y la docencia del magisterio no está en ese Segundo Piso donde están los caminantes (¿o se han ido a la azotea?), sino que sigue en la Planta Baja.

 Después podremos discutir mil años sobre cuándo y cómo, esta infalibilidad magisterial se pronuncia. Pero lo que no podemos discutir es que si existe, y si es conocimiento que se expresa como “autoridad” y autoridad del mismo Dios – no dialógico como el humano- y que se recibe en esos términos desde una asistencia espiritual especial en los dos términos de la relación, en los que debe Habitar el Espíritu para que se haga posible ese conocimiento.

 El Magisterio de la Iglesia, como Magisterio de Cristo mismo, no es una actividad docente comparable a la humana, es una realidad Mística en sí misma (mistérica o misteriosa) de la que participan los hombres consagrados para ese ministerio – en especial el Papa – por una participación en la sabiduría del Creador. Y si todo esto los pone en un brete con respecto a las pachotadas de Francisco, mal cosa es salir del brete con una simplificación brutal.


  Está bien que los caminantes hayan cambiado la foto de presentación de dos sillones a uno, y den muestras cabales de que están dispuestos a bajarse una botella en soledad. Pero en lo posible, que piensen cuando no estén en pedo.   

9 comentarios:

  1. No es Wanderer, es un cura que está con otros arriba del Tupungato hablando de "misterio" y "poesías" mientras allí celebran la misa nueva...
    Personalmente les desconfío a los curas con facebook y que escriben como laicos, además de siempre preocupados por hacer notar que lo han leído todo.
    Puedo estar equivicado. Ojalá lo esté, pero es lo que me pasa cuando lo leo como articulista o como comentarista desde algunos de sus pseudónimos.
    Vaya un día a sus misas. Aproveche que le queda cerca y después me cuenta.

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  2. Cómo creer en el dogma de la Asunción de María si no está dicho por ningún apostol ni por Cristo, cuando recién fue afirmado ex cathedra por un Papa veinte siglos después de ellos?

    El artículo tiene buena intención de cara a las novedades de Francisco, pero es harto flojo.

    No ve que el Papa puede ser especialmente asistido por Dios mismo para que afirme con su autoridad algo que antes nadie tenía por qué creer.

    En buena medida, es un vicio comprensible en su génesis pero mala cosa al fin: el anticlericalismo en los mismos curas.

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  3. Cada vez me pierdo más, ¿quiénes son estos tipos? No es que me interese mucho pero recibo datos de lo más diversos. ¿Uno de los monjes de Tupungato? No me lo imagino en Bella Vista.
    Con respecto a la Inmaculada, estaba contenido en la Tradición, pero es cierto que si el Papa no era inspirado por el Espíritu (y luego confirmado por la misma Virgen María), nunca hubiera tenido la certeza infalible para decirlo.

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  4. Y aún más difícil: la definición de la Infalibilidad misma.

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  5. No confunda a los bloguistas con sus curas amigos.

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  6. Wanderer y sus secuases se tocan al fin de cuentas con Hans Kûng...http://secretummeummihi.blogspot.com.ar/2016/04/hans-kung-afirma-que-francisco.html?spref=fb. no soy un robot.

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  7. Lo que creo que que le quieren decir, es que ese artículo del otro blog está firmado y no por Guánder.
    Lo que no obsta, obviamente, a que Guánder y los seguidores del aquel blog lo compartan.

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  8. Mándese un post sobre San Pío X y lo que ahora prerenden los de Info con su reciente entrada. El tema ya lo argumentó largo Caponnetto, pero más cortito se pueden decir varias cosas más, como por ejemplo que el santo Papa no tenía el diario del lunes y nosotros sí, que si eso no funcionó hace más de cien años y en aquel contexto católico hoy mucho menos, que la santidad no supone la impecabilidad prudencial y varias cosas más.
    Se lo digo para que no los deje trampear, pero usted haga como quiera.

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  9. Estimado chicharra, es buena idea, pero como Caponnetto ha agotado la consideración seria, trataremos de hacerlo un poco en joda.

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