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lunes, 11 de julio de 2016

SYLLABUS Y LA "MALA ONDA"

Por Dardo Juan Calderón
Los muchachos de Syllabus me han dedicado unas hermosas líneas con sus consabidas posiciones de ultrarresistentes. Lo cierto es que nunca me cayó mal un “ultra” - de lo que sea - en medio de este mundo mistongo (hasta Peña que era “reputo” según sus declaraciones – hablo de Fernando Gabriel Gonzalez Peña Mendizabal –como verán era de buen cuna-  puto sufrido de infantería si los hubo, y que tuvo el coraje de morirse de sida; me caía mejor que estos nuevos maricas  cubiertos de profilaxis), pero tengo algunos rezongos.

     En primer lugar si son “jugados”,  ¿por qué son anónimos? ¿De qué cornos se cuida un ultrarresistente? ¿Si somos tan machazos, por qué no dar la cara? Lo entiendo en los entristas de Infocaótica que trabajan para infiltrados, o en los chismosos exquisitos de The Wanderer, campeones del tiro de piedra de atrás de un seto; pero… ¡en un ultrarresistente! ¡Pongan la jeta! No existe el testimonio anónimo y mucho menos la proclamación de un coraje que comienza con una cobardía. ¡El tal Monseñor es cobarde! Lo digo yo, que no doy el nombre.
     Una segunda reflexión, ya efectuada, es: la FSSPX es una Institución de la que NO FORMO PARTE, ni sé que se cuece en su interior ¡dejen de decirles lo que tienen que hacer! Y hagan ustedes los que crean conveniente. Ellos han establecido con nosotros, en exceso, un compromiso de asistencia, y hasta ahora, no lo han fallado (las dudas y veladas acusaciones anónimas, tiradas al voleo por este blog,  son una porquería que los envilece, ya he carajeado a otros por hacerlas con el Verbo y Miles Crhisti). Sabemos que todos los soldados en la trinchera maldicen a los generales y, normalmente, porque no entiende nada de lo que pasa afuera, salvo lo que les pasa a ellos. Si fuera por mí, los curas deberían hacer lo que yo les digo, pero resulta que es al revés.  
       Confieso que fuera de la idea de que un acuerdo sólo es malo si se pone como primer objetivo de una litis (regla general y universal por la cual siempre se pierde), no tengo la más pálida idea de lo que les conviene. (Se ha puesto de moda en la UNC que hay que formar abogados para hacer “arreglos” y no litigios… el Decano es un palanga que perdió todos los juicios. ¡Qué fiesta me voy a hacer con esa camada! Es como lo de ejércitos para la solidaridad social).
       Ahora… ¿cómo debe llevarse esa litis? Si, también me gusta opinar sobre los directores técnicos de la selección, y a veces me prendo,  pero el asunto es que no sé un corno, es más, la virtud esencial que hay que tener para esta litis, que es la caridad, es algo que no he ejercitado sino raras veces en mi vida y siempre que me conviniera. Tampoco nunca supe patear una pelota y creía que lo que había que patear eran canillas, hasta que me echaron.
     Ese reclamo de andar en una litis por una vía recta totalmente prefijada, da razón de que nunca tuvieron una, de que son unos niños de pecho. Así se hace la teología y las ciencias teóricas. Pero las prácticas exigen vaivenes, recálculos, ver los nuevos hechos, replantearse estrategias, etc. Dan la impresión de que nunca han gobernado nada y quieren enseñar. En estas cosas se aplica el chiste de Umberto Eco, “yo antes tenía dudas, ahora no estoy tan seguro”.
    En el diario Clarín del Sábado 2 de Julio, Algañaraz decía que “Los lefebrianos dieron un portazo”, y estos otros, lo contrario; porque ambos se mueren de ganas de que nos den un “tortazo”. Syllabus clama por el “tortazo”, y los buenos y sabios padres de familia (como decía Don Dalmacio), no andan buscando esas cosas para sus hijos. Cuando los Syllabus pongan el nombre, con gusto le daremos tortazos.
   Por último concedo; estoy bien cómodo con mi priorato y colegio, con mis Misas Tridentinas, el coro, y la mar en coche. Nos costó treinta años, comenzando con misas en garajes, mueblerías y casas de familia. Para eso tiramos treinta años de esfuerzos anteriores en el catolicismo argentino, fuimos parias y bandidos, excomulgados, expulsados… y no se nos movió un pelo. Y si hay que hacerlo de nuevo se hace, ya sabemos el camino.
     ¿No será que estos son los que tiemblan sobre el muro del templo como Nicodemo?  Veo a tantos, de un lado y del otro (acuerdistas y resistentes), tasar el “capital” (o patrimonio) de la FSSPX , y lamentarse como Judas por el perfume  que se derrama, ya sea por acordar como por no acordar. Todo eso es nada, buena gracia me haría que se juegue en una partida de truco con el Diablo como en el cuento de Don Segundo. ¿O acaso no ven lo que perdimos? Vayan a Roma y miren. Ahora no recuerdo bien quién fue el inglés que tuvo una ocurrente contestación (creo que fue Belloc) cuando una turista le dijo que la guiara para ver en Londres las ruinas Romanas. Él señaló todo Londres y tras el canal, toda Europa: “Todo eso es una ruina romana”.
    No me hablen de perder “cosas”. Y comiencen por firmar los artículos.

   

2 comentarios:

  1. Lo del anonimato puede tener dos causas:

    O son chicos (lo más lindo de grande es putear y ser puteado, que quede claro dónde estás para evitar las confusiones, ganar pocos amigos y peder muchos).

    O son "reccionarios" que temen perder un sueldito o clientes dando el nombre. Hay algunos que hasta trabajan para el Estado a pesar de decirse hoy "de derecha" (derecha que ostentan cuando no puede provocarles consecuencias).

    Son mucho menos que Willamsom. El obispo dijo "yo me voy", tenga razón o no, lo hizo.
    Estos otros quieren ser cruzados sin poner el lomo, apoyados únicamente en que carecen de medios económicos para armar lindos prioratos.

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  2. Como no hay modo de contestar allá,contesto acá.

    Lo fundamental de la argumentación de los del otro blog es que la FSSPX cambió desde el 2006 y que esos cambios fueron para mal. Y habrían sido para mal porque se fueron sacerdotes, fieles y un obispo.

    El argumento es flojo. Por qué sería malo que algunos se vayan?
    No puede ser un suceso concorde con el plan de la Providencia?
    Cuando recillas reducidas a realizar una puntillosa exégesis de discursos sin valor magisterial y sobre temas apenas prudenciales dados por M. Lefebvre haya terminado, no podría la congregación de M. Willamson ser una cosa buena?
    Tal vez hoy mismo no esté realizando cosas buenas al llegar con los sacramentos donde la FSSPX no llega?
    Podría, gracias a la escisión de la FSSPX, llegar a más lugares geográficos donde ésta no llega?

    Desde la FSSPX no se cambió ni el rito, ni la doctrina, de donde las críticas de los willamsonianos suenan muy duras, pero resultan insustanciales al confrontarlas con los hechos, con la misa, cada domingo...

    Es comprensible que habiéndose marchado necesiten unos años de crítica que los justifiquen, pero cuando éstas acaben (tal vez en 5 o 10 años más), hay mucho y muy buen trabajo a realizar desde la nueva congregación autodenominada Resistencia.

    Yo les deseo lo mejor, de todo corazón; pero eso no quita que hasta ahora sus argumentos son flojos, dependen de exégesis nada vinculantes y de un marcado sentimentalismo que no les permite ver los hechos objetivos. A lo sumo desgranan, generalmente con celo talmúdico, palabras, sermones, discursos...

    Lisandro Martínez Zapata.

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