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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Breves reflexiones sobre el diario de hoy

Por Germán Rocca

La noticia del día nos invita a reflexionar, pues convengamos que algunas cosas quedan dando vueltas en la cabeza luego de enterarnos que un funcionario del gobierno bonaerense anterior tiene en el jardín de su casa un dragón de hierro de cuatro metros de altura con una caja fuerte dentro.


No le quita mucho al asunto que en la caja no hayan encontrado nada, ya que estos pícaros no son tontos y sabiendo que son investigados por la justicia penal por supuestos choreos, obviamente se encuentran a la espera del allanamiento de sus propiedades, por lo que mal podíamos esperar que la guita siga allí.

Lo primero que nos invita a la reflexión es la calidad de las decadencias que exhibe la política. Las tres formas impuras de gobierno llegan a ser tales por el viraje economicista que en determinado momento las tuerce, pero convengamos que la pasada oligarquía argentina, por poner un ejemplo, no tenía en sus gabinetes a una banda de esta laya y que construyó muchos de los más bellos edificios que hoy podemos toparnos en las diferentes ciudades del país, mientras la forma actual construye dragones –no ya enanos- de jardín y edificios espantosos.

Veamos mejor el punto para entender qué tan grave es que estos señores hayan llegado a tales cargos: la casa no es sólo un lugar físico. No es la mera habitación, es donde se encuentra el fuego, la lumbre que congrega a la comunión primera de personas. Es la calidez de los cuadros y los recuerdos. Es el lugar del habitar auténticamente humano. Trocarlo en una suerte de férreo parque de diversiones da cuenta de una decadencia más bien alta.

Alberto Caturelli en una obra excelente –Orden natural y orden moral-, aunque mínimamente regada de cierta visión del Concilio que no compartimos, nos habla de la kakistocracia. Kákistos es el superlativo de kakós. Kakós significa malo, sórdido, sucio, vil. Luego, si kakós significa malo, kákistos, superlativo, es lo más malo, lo peor y kakistocracia será el gobierno de los peores. No se trata de mediocres, se trata de los peores. Al problema en el modo de elegir en la sociedad de masas que es contrario al orden natural, se le suma una tendencia hacia abajo, de modo que la kakistocracia atenta tanto hacia la ética, como hacia la estética. Y este mal, que es difusivo, necrosa, carcome a la sociedad.

Hay otras cuestiones interesantes para desmenuzar de esta obra, como ser su tesis indeclinable de unión entre Estado e Iglesia, donde llama la atención sobre la situación de hipótesis –coyuntural- y de tesis –unión de Estado e Iglesia-, afirmando que si algunos laicos, sacerdotes y ciertos obispos sostienen como doctrina (tesis) la separación de Iglesia y Estado cometen pecado grave de apostasía y no están en comunión con Pedro ni siguen la doctrina de los concilios ecuménicos. El tema está bien fundado y lo dejamos para una ocasión posterior y sobre asuntos más altos.

 Cuando se toca fondo, cuando los advenedizos que llegaron a fuerza de un economicismo implacable son auténticamente los peores, estamos ante la situación descontrolada de la que habló don Rubén Calderón cuando advertía sobre los frustrados, los tarados, los que no logran vender sus engendros, cada día más numerosos, más rabiosos, más deseosos de meter sus dientes en la torta del poder. No otra cosa es un López tirando millones de dólares del otro lado del convento y ya atrapado y entre rejas, suplicando a gritos por un gramo de merca.

Este asunto de la decadencia también ha llamado nuestra atención en relación a la gente común, a la que no anda en políticas ni mucho menos. Décadas atrás un tipo salía del barro y se compraba su casita inglesa en Belgrano, Temperley o Hurlingham, aprendía a fumar en pipa y otras cosas que si bien no le quitaban del todo las viejas manías, al menos comenzaba a parecer otra cosa y si esto se mantenía en una o dos generaciones más, se lograba cierto ascenso familiar fecundo que si no lo mataba la tercera generación, lo mataba a más tardar la cuarta, pero mientras tanto algo saludable de ahí salía.


Hoy, por el contrario, las personas en ascenso ya no cuidan ni del buen gusto para que dure lo que tenga que durar. Nos llama poderosamente la atención que no haya salido hasta ahora en los diarios la noticia de que los vecinos del country club ubicado en la zona de Hudson hayan armado flor de lío porque un tipo puso un dragón de hierro en el parque, ni una pequeña pelotera, ni un atentado apenas doméstico, como si el bicharraco no fuese visible desde las casas vecinas, siendo esta situación altamente desagradable. Parece ser que lo de arriba baja y que todo va llegando a su uniforme fin. El fin de la ética y de la mera carcasa: la estética.

6 comentarios:

  1. Llama la atención el vínculo estético entre democracia y rock y cumbia.
    Aníbal Fernández era Ministro cuando hablaba maravillas de Los Redonditos de Ricota.

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  2. Hoy las clases altas son las primeras en escuchar cumbia. Antes al menos era patrimonio exclusivo de las clases sociales bajas.
    Quien sepa más que yo seguramente encuentre la relación entre democracia y apostasía y sobre democracia y aumento del mal gusto.

    Martín.

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  3. easí, ante los chico pobre jugaban al las princesa y lo caballero, y le copiaban las forma de chamuyar a lo más cajetilla, hoy lo que queda de los detritus de los guitudos se para de mano, se ponen la sojotas y se tratan de -eameo, so gato so-.

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  4. "los frustrados, los tarados, los que no logran vender sus engendros, cada día más numerosos, más rabiosos, más deseosos de meter sus dientes en la torta del poder"

    Interesante y preciso.

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  5. Son unos gorilas.

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    Respuestas
    1. Tienen razón este ortodoxo - perdón por lo de orto - a él le dedico el próximo artículo que es mi confesión pública de conversión al peronismo (lo que pasa es que me costaba entenderlo).

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