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viernes, 23 de diciembre de 2016

CARTA A DANIEL.

Resultado de imagen para Cardenal Burke imágenesPor Dardo Juan Calderón.

EL DR FRANKEINSTEIN Y SU MONSTRUO.

  Querido amigo, estoy llegando a la perfección platónica en que tengo un solo interlocutor. En este mundo de intelectuales susceptibles, a los únicos que puedo maltratar con mis modos sin que hagan mohines resultan ser Ingenieros. Pero uno está en Brasil, otro es Cura y está más allá del bien y el mal, el tercero no lo conozco, está encerrado en Nogoyá y no tiene ordenador, por lo que me quedas sólo tú para recibir la andanada. Calculo que el común denominador que los hace resistentes es que entienden a las personas como a las leyes físicas: son así y hay que contar con ellas. Los intelectuales se ofenden hasta con la ley de gravedad, su ególatra susceptibilidad  las concibe como una ofensa muy personal del universo en su contra.


  Pero vamos al asunto. He intentado llegar al litoraleño ingeniero que escruta los “Signos”, para agregarle que el Signo por excelencia del “fin de la historia”  es que la historia dejó de existir como  “condición” de la existencia (y no es que no lo vea, sino que no lo distingue del todo). El hombre tiene su esencia - su sustancia y sus accidentes -  y tiene dos condicionamientos, la historia y la geografía, los “lugares” dónde pisa y posa. Pues el hombre de estos tiempos ya no los tiene, no tiene historia ni geografía, ellas no gravitan sobre él, vive en una nube que le ha creado la publicidad, su existencia reposa sobre una realidad virtual. Es una especie de imbécil aeronáutico al que se le puede vender cualquier ilusión que pueda tomar realidad virtual en una pantalla con efectos especiales, aunque su historia y su lugar, con sus causalidades, le digan todo lo contrario. El gran pelotudo vive en Miami o en el Imperio Español – a capricho del día-  y su historia – como la máquina del tiempo- se proyecta a un futuro o a un pasado donde se sanarán todas sus frustraciones – depende de las películas que vio esa semana - y aunque la historia le diga que en cuarenta siglos nunca resucitó una civilización, juega – por ejemplo - a la restauración de la “civilización cristiana” con los mismos elementos que  la destruyeron, todo porque en la realidad virtual estas cabriolas son posibles.

  Ya la historia no sirve para nada, la más evidente cadena de causas es negada en el “milagro” de la virtualidad. El mismo milagro cristiano se ha convertido en eso, Dios es como Steven Spielberg y hace que los olivos den peras ¡Rusia salvará al mundo! O Donald Trump, o Putin, o la madre que lo parió. Es más, la higuera que abandonamos, que dejamos secar, anuncia una maravilla de frutos exóticos. Aquel milagro que la gracia había de hacer en el alma del hombre hoy se espera en la historia.  Pero no divaguemos, o mejor, divaguemos en esta historia.

   Un hecho histórico de dimensiones enormes, de efectos palmarios, patentes, cuyos nexos causales son directos, sin ninguna dificultad para el más obtuso, desastroso a todas luces - como el hundimiento del Titanic - sin embargo estará preñado de promesas fantásticas, y los “líderes”, aun sabiendo que son todas falsas, no pueden dejar de valorar el “estado de ánimo” que esas promesas provocan en las gentes que se ahogan en las aguas congeladas. No se permiten dejar de lado la oportunidad maravillosa de “usar” esos estados de ánimo en defecto de ya no poder usar estados de “inteligencia”. Los efectos reales del hecho se reenvían por caprichosas tangentes, los crímenes evidentes se ocultan, las tragedias se hacen cómicas, las consecuencias serán trocadas por Harry Potter. Por ejemplo; la Revolución Francesa… Libertad, Igualdad y Fraternidad hicieron chorrear las guillotinas, ensangrentaron todos los campos de Europa, voltearon todos los reinos católicos, pero… . Algo muy parecido pasa en nuestro punto de atención: el Concilio Vaticano II; usted puede ver a los curas del Próvolo abusar de sesenta niños sordomudos y tres perros, y sabe que es la cadena causal del Concilio. Todo Francisco obedece a esa cadena causal, pero… ¡¿cómo abandonar esa ilusión!? ¿Cómo no aprovecharla para hacer “algo” con ella? Lo otro ¡era tan aburrido! ¡tan esquemático!, no se puede pensar en devolver a los hombres de hoy algo que venga desde la inteligencia, el trabajo y el sacrificio. ¡Manipulemos esa emoción y esa ilusión! El efecto del milagro tiene que darse en la historia, no sólo en las almas, porque las almas están muertas, y por un birlibirloque la historia es futuro y no pasado,  y aún más, ¡el pasado también es futuro! Y el hombre, al ejemplo de aquel Jesús de Nazaret, va a resucitar en esa historia.

   Se produjo el Concilio, las estadísticas marcan de inmediato una baja impresionante de vocaciones religiosas, la fe se pierde, la apostasía – para nada silenciosa (otra mula), sino más bien estridente - se expande; la moral desaparece, todo lo santo se corrompe y se enloda, todo se va al tarro. Pero de allí vendrán las mañanas que cantan. En realidad, dice Bouyer que no fue el Concilio, ¡miren bien! ¡Fue Trento, fue el Vaticano I!. La Revolución Francesa fue Luis XIV, el absolutismo, y por tanto, la monarquía. Dan frutos podridos por culpa de que antes de ellos el hombre se acostumbró a pensar que los olivos dan aceitunas ¡y no es así! ¡hoy van a dar peras! (todos saben que no, pero que maravillosa oportunidad para la “fe” es que los hombres crean que pueden salir peras de los olivos – ¿o no dijeron que mueve montañas? - una vez que dejaron de creer en que Dios podía habitar en el alma y que, por esto mismo, seguía siendo bueno que los olivos den sus naturales frutos amargos).

  Un buen católico traga el anzuelo, Bouyer viene cubierto del polvo de la demolición, con un pico en una mano y una dinamita en la otra - viene de demoler Trento y Vaticano I  y,  mirando los escombros como perro que volcó la olla -  nos dice que la demolición terminó sólo en eso por culpa de los criterios constructivos perimidos de aquellos tiempos. De esos palurdos que se anclaban en una física que se basaba en la gravitación, en poner piedras sobre bases y fundamentos, ¡Cuándo ya se construye de otro modo! ¡En la computadora podemos hacer un edificio que cuelga del cielo! ¡Qué poca fe! Malditos "integristas".

   Un buen católico duda de los efectos de un Concilio Ecuménico Dogmático que contiene la más segura doctrina infalible - el “magisterio extraordinario” por excelencia - y pasa a creer en un Concilio que se dice a sí mismo “inseguro”, “ilusionista”, “pastoral”. Aquel nos llenó de santos y este de pervertidos. Pero el bueno es este y el malo aquel, porque simplemente el primero nos ponía a laburar y el segundo a soñar.

  Oriente estaba atrasado en mil años con occidente, pero de oriente vendrá la corrección. Es probable que el no haber tenido a Santo Tomás los haya salvado de tanto enredo.

  La historia no sirve para nada, el hijo de un atorrante – o de una india desabrochada – puede ser la salvación de la patria. Los poetas malditos y luego Picasso les enseñaron que lo monstruoso es lo único que puede devolvernos una salida mágica de lo rígidamente estructurado en armonías. Adoran los monstruos, y aunque el Dr. Frankeinstein lo vea haciendo las peores atrocidades, confía que gracias a él tenemos esperanzas y que sus desastres son producto de la incomprensión y el atavismo a las estructuras.

  El Concilio Vaticano II fue el “monstruo” religioso más evidente de la historia. Hizo las peores tropelías que se puedan pensar y causó los efectos directos más espantosos que se pudieran preveer, los sufrimos a diario, pero en esa alquimia mágica debe estar la solución de una libertad que se espera y a la que esa mentalidad obtusa, de leyes físicas fijas, le cerró el camino.

   Querido amigo, estos cuatro cardenales son el Dr. Frankeinstein (más otros). El monstruo se les escapó, hace locuras, pero, más allá de las derivas impensadas, de los daños colaterales, el Vaticano II sigue siendo el camino correcto, sigue siendo el “sueño”. Prueba y error, prueba y error y ¡chof! ¡chof! las víctimas del experimento. Monstruos y magia. No hay que entender la historia en nexos causales. ¡Va a dar un salto! No puede ser Cristo ese "salto", decía un alemán de Tubinga. Este no dio “un salto”, ¡ni se notó en la historia!, los procesos siguieron siendo lentos y causales, Cristo sólo fue un “profeta” de este salto, Ratzinger nos dice que ese salto lo dio en sí mismo, pero falta el salto para la historia y para nosotros. Schneider, por otra parte, sigue confiando en el “Monstruo”.

“YO ACUSO AL CONCILIO”.

Me dices algo de Mons. Lefebvre, otros me insultan ¡la comparación es evidente, están haciendo lo mismo! Estos cuatro jinetes de los “dubia” parece que lo emulan. Pero en aquella ocasión todo comenzó con “Acuso al Concilio”. Contra el Monstruo. No a partir del Monstruo.

  Tengo un tío Ingeniero que cuando le decían “Escúcheme, tengo un problema”, les contestaba “¡Qué suerte! ¡yo tengo diez mil!”  ¿Tienen CUATRO dudas? ¡Pero qué suerte! Romano Amerio les había presentado cuatro mil en orden y se habían hecho los tontos. ¿Ahora hay sólo cuatro? Hicieron de toda nuestra religión una “dubia”, adoraron la “dubia” ¿y ahora les molestan cuatro?.

  Recuerden que estos problemas que hoy vivimos, fueron anunciados - no profetizados - estimados por claros y evidentes nexos causales por hombres no excesivamente lúcidos, y usando la ley de gravedad.

   ¿Cómo sé que no tienen “recta intención”? (Santo Tomás incluye este requisito indispensable en toda reacción contra una autoridad), lo sé porque el mismo Monstruo da fe de ello. Francisco se los dice sin tapujos, y lo dice porque los conoce, ¡caminaban juntos!. ¡Pero el monstruo no puede ser testigo de cargo! ¿Ahh, no?   Y… si de un crimen no pueden hablar sus consecuencias... Pero no, NO FUE EL CONCILIO, fue Francisco, y más allá... el Concilio de Trento y la mar en coche. ¡Un loco! Una explosión inesperada en el experimento ¡¿justamente en un experimento sobre provocar explosiones inesperadas?! ¿¡Se puede ser tan imbécil!? ¡Tan hijo de puta! ¡Tan necio!

   Todo se resume en que el Monstruo no obedece a sus creadores. ¡Se les escapó! ¿Y cuál era el plan para el monstruo? ¡Justamente que se escapara! No otro. Que se les escapara en la historia, en una historia nueva y mágica, que rompiera toda la historia, pero que finalmente los reconociera como “padres” (Burke, en la entrevista que trae Wanderer, dice “asesor”, ¡en buena mierda se convirtió un Cardenal! ¡De Príncipe en “asesor”!

  ¡Pero la historia dice que siempre los monstruos se comen a los padres! Sigo sin entender, no aprendo, la historia no vale nada, en una nueva historia los monstruos son buenos y festejan el día del padre. Los convierten en sus asesores (asesoretes).

   Quieren ser el parlamento del Monstruo, el putísimo colegio de Bouyer. Pero el monstruo es peronista y les jugó una mala pasada, se quedó en Santa Marta, al lado de los burócratas, y los puenteó, se hizo autócrata, les metió gente del “partido” y,  la vieja “aristocracia” – en realidad “establishment” - quedó mirando al sudeste, y estos desocupados se pusieron a pensar ¿qué hacemos?:

(Ocurre en unos aposentos cardenalicios)

- ¡Ahh...! ¡Ahora me acuerdo! Buscá un manual de doctrina, de esos que tiramos hace un tiempo, un diccionario de teología.

-A ver, en la A está, … Alma… Alegría… Amor…

-Nooo, esas ya son de ellos. Buscá algo para los 

conservadores.

- Y… es fácil: Tradición, Familia y Propiedad…

- No jodas, desde que separamos tradición y magisterio ya 

no se sabe que corno es eso, güevadas de arqueólogos, pueden ser dos mil cosas; en cuanto a  Familia… más  o menos, pero no nos metamos con las nulidades matrimoniales que les viene de perillas a los “conserva”, y … ¿Propiedad?… ya los conservadores no tienen tierras, tienen finanzas, y estas no resisten la oratoria de lo “telúrico” y las “raíces” y la “pertenencia” y  toda esa parafernalia que ha quedado para Flavio Infante y el eremita de Nogoyá hasta que les llegue el Dron de la AFIP y la partición sucesoria;  la guita puede estar en las Seychelles o en la “nube” internetaria. Buscá algo más visceral…

- ¡Acá Eselencia! ¡En la B! … (pone con fuerza el dedo en una palabra)   ¡¡Bragueta!! … Lo combinamos con "Confesión" y "Pecado"; esto les va a gustar, ellos son prolijos con los pecados, el deschave jode los dividendos… además, no nos metemos con las nulidades que caben en el esquema jurídico, los “conserva” no se le asustan al trámite y el expediente mantiene salvado el asunto de pecado-confesión. Los que quedan jodidos son los vagos de la periferia, para los que los trámites se les hacen un mundo, que son los que siguen a Francisco que quiere solucionar el problema sin burocracia… ¡Ya va a ver con eso de no tomarse en serio los escritorios!

- ¡Eso! ¡Bragueta funciona! Siempre funcionó con ellos. Pero no puedo ir de clergyman, tiene una bragueta cortita, sacá la sotana del arcón, ventilala, ¡esa si tiene una bragueta que va desde el cogote a los tobillos!. Pero ¡Ojo! Sólo el sexto y el noveno, no saqués otras cosas porque nos van a sacar a relucir el “archivo”, por otra parte, la batalla tiene que tener banderas claras y cortitas, a la gente ocupada no les gusta pensar mucho. Que quede claro el punto, poco y exclusivamente sobre “bragueta”; el culpable, uno solo:  Francisco. Para atrás nada, o si hace falta, mucho más atrás, si ponemos más de tres o cuatro dubias, la cagamos.

- Y… son cuatro, pongamos cuatro.

- Dale
.
        (Al otro día, la escena cambia a un pasillo del Vaticano)

-         ¡Eselencia! ¡Hay unos bolas que han sacado como dieciocho dubias!
-         Pero… serán tan güevas… ¡si en el Vaticano pusimos TODO en “dubia”! sino, ¿de qué mierda hablamos los asesores? Avisales que no se vuelvan locos o no terminamos más. ¡Más vale que el Credo está en “dubia”! (o babia), ¡que se concentren en forniqueta = pecado!.  ¡Ahh! ¡Me olvidaba! Metan “liturgia tradicional”,  que el Vaticano II no la prohíbe y va más con la seriedad de bragueta ( en la nueva hay musiquita y las chicas y las monjas no pueden dejar de mover las caderas en cuanto empiezan a sonar las guitarras)  pero, eso sí, que siempre quede claro que hay que reformarla, mechen un par de cositas que mantenga viva la idea.
-         ¿Y… si usamos un poco de la liturgia oriental?
-         Dale… esa es buena.
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Querido amigo, no me puedo tragar la “recta intención”. Es verdad que se desliza en mi razonar el simplismo de FSSPX por un lado y el resto ¡prrrrrrrr! Pero, no es tan así. Eso sería una solución positiva que no va conmigo. Vamos por la negativa. El que deja parado el Vaticano II tiene mala leche. Francisco es su conclusión lógica, su efecto más sincero. Quien rescata algo de ese engendro, compra y vende ilusiones.

  Los otros son un manejo inestable de ideología moderna y estructuras establecidas que ha terminado – como siempre - en una defensa farisaica de la integridad de las braguetas y tirarles piedras a las putas. Francisco lleva las cosas a su deriva lógica desde la doctrina a los hechos y, sabe a ciencia cierta que sus detractores retuercen las cosas, que son fariseos (¿lo viste calentarse con la FSSPX?). Él se ha quedado con los “inputs” (aprendí, como ves) positivos,  y los otros con PECADO ¡¡¡BUUUHH!! ¡Qué susto! (Para el conservador es diferente, le tiene miedo, el pecado es algo serio, pecado es: no me metas la mano en el bolsillo, no me pisotees el jardín, no me ocupes la quinta de verano, no me forniques la nena – por lo menos no sin ciertas formalidades y reaseguros-).

  Como verás, al igual que en la película, me termina de caer mejor el Monstruo con sus instintos primitivos que el Dr.  Frankeinstein y sus eternas “dubias” mendaces. Lo que pasa, es que todos hemos jugado este sainete hipócrita de malentendidos por más tiempo del que es prudente y, cuando el efecto nos llega a la puerta de casa, queremos echarle toda la culpa a Francisco. Es fácil, si la tiene toda él, nosotros no tenemos ninguna.

 Y ahora, a esperar la corrida de puteadas y desearles Feliz Navidad.

   (Un especial saludo navideño a los que defienden a Bouyer, que me hicieron repasar los párrafos subrayados en la lectura - que les glosaré prontamente por caridad - y que como dijera sabiamente el genio Etchecopar - ya sin caridad - deben tener un zorete en la nuca).

    

5 comentarios:

  1. Querido Dardo

    Te agradezco que hayas dedicado tiempo a contestarme.
    Cada vez sos más parecido a Antonio, casi que contestás con un libro!
    Dejame pensar un poco.
    Te deseo muy Feliz Navidad junto a tu familia.
    Feliz Navidad también a todos los amigos de este blog.
    Un abrazo

    Daniel

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  2. Estimado Dardo
    Leyendo tu artículo, debo decir que suscribo casi en su totalidad tus argumentos. También debo confesar que me ha hecho reír bastante, sobre todo con la tragicomedia en los aposentos cardenalicios y en los pasillos vaticanos.
    Solamente hay algunos matices que me gustaría señalar:
    1) Sigo sosteniendo la posibilidad de recta intención de alguno de los cardenales. Ciertamente reconozco que recibí un misil debajo de la línea de flotación con la afirmación de que Burke niega el pacto virginal. Perdoná la deformación profesional de científico, pero necesitaría la cita. ¿Dónde y cuándo afirmó eso? ¿Lo dijo por escrito? ¿No se retractó posteriormente?.
    Por otro lado, no me parece Bergoglio un testigo válido para deducir de sus dichos la falta de recta intención de los (otros?) cardenales.
    2) Difiero también de la valoración de quién es el monstruo y quién el Dr Frankestein, y sobre todo, quién es peor. Ambos seguimos a Don Federico Mihura Seeber y, a pesar que anteriormente yo lo consideraba casi imposible, Federico sostiene en “Noticias” que Bergoglio puede ser el falso profeta o la bestia de la tierra. En ese caso, Francisco sería el Dr Frankestein y el monstruo es el que está a las puertas: El anticristo.
    Aunque la consecuencia lógica de algunos, o casi todos, o todos, los cardenales precedentes, sea Francisco, considero a éste mucho peor que los otros en un sentido; en que puede hacer perder más almas, sobre todo las almas que mencionas al principio de tu artículo, que viven en la virtualidad, que son la inmensa mayoría.
    En otro sentido, en el de las ideas, reconozco que ha habido peores ciertamente.
    3) El cisma, si se produjera nombrando otro Papa paralelo, no necesariamente implicaría algo malo. En ese sentido, recordar el mensaje de Fátima que habla de dos obispos vestidos de blanco. Uno que parecía ser el papa, otro que efectivamente lo era.
    Don Federico menciona como posibilidad que esos dos obispos sean Francisco y Benedicto XVI, pero hay otra posibilidad: Que sean Francisco (o su sucesor) y el Papa elegido del posible cisma

    Un abrazo

    PD: Nobleza obliga, vos tampoco te ofendés con las bombas de Gelamón que te tiro de vez en cuando. Creo que ambos reconocemos la recíproca buena fe de las críticas.

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  3. Obviamente quise decir el "parto virginal" no el "pacto virginal". Si te parece, podés corregirlo directamente en el comentario anterior. Ni siquiera puedo alegar que la r y la c están cerca en el teclado!

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    Respuestas
    1. Me traicionó la memoria y la pasión. El negador era Muller (me corrigió otro ingeniero). Se me mezclaron. ¡Es imperdonable! Ya lo borré, pero no cambia todo lo otro.
      En nuestra visión, el Dr Frankeinstein es el Concilio, y de allí iran saliendo los monstruos, justamente después de escribirlo, sale un artículo del P Trejo (Superior del Distrito Sudamérica de la FSSPX) que dice lo mismo, de mejor manera, como de que "de aquellos polvos, estos lodos", cuando yo diría al revés, "de aquellos lodos, estos polvos".
      Coincidimos en que Francisco es la conclusión lógica del Concilio. En lo personal, para mi es lo mismo Benedicto que Francisco, son momentos de la deriva. No creo que se produzca ningún cisma, los va a pasar por arriba con una topadora y los va a confrontar con sus mismas contradicciones y su mala fe - la de los impugnadores- que es evidente, en especial por mantener viva la causa del desastre (Concilio).

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