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domingo, 4 de diciembre de 2016

CATÓLICOS DE POLÍTICOS/ POLÍTICOS DE CATÓLICOS.



Es uno de los más graves problemas que tiene la Iglesia Católica en el mundo occidental: los católicos que, siéndolo -o eso creen-, se meten en política; primero como miembros de un partido político dudosamente democrático -en la práctica diaria de sus postulados, de sus declaraciones, de sus manejos internos y externos-, para luego, y si es el caso, como miembros de un gobierno, también dudosamente democrático por las mismas razones que las señaladas anteriormente, agravadas todas ellas al convertirse en praxis gubernamental.

La Iglesia Católica -no solo en España, por supuesto- no ha estado al quite; quizá ni se le ha pasado por la imaginación. Y, si lo ha intentado, ha debido ser tan tarde, tan tímidamente y tan deslabazadamente, que los resultados ahí están: los católicos, como tales, han desaparecido de la vida política, pues no se distinguen en nada de ningún otro político al uso: todos están cortados por el mismo patrón, nunca mejor dicho. Todos fococopias impresentables; que más indignan cuanto más de católicos “van". Ejemplos hay a mansalva: sobran. Es más: de hecho, no hay ninguno que “choque” pretendiendo ser coherente con su catolicismo, y se salga del molde, y se le pueda señalar como tal. Ninguno.
Digo que es uno de los más graves problemas, porque todos los ataques efectivos -tienen los mejores medios, y los tienen más ampliamente, y los pueden manejar sin dar cuenta a nadie en este mundo: en el otro, eso ya es “otro cantar", y lo verán- contra la dignidad de la persona, contra la familia como célula básica de la sociedad, contra la vida, y contra la salvaguarda del bien común -que es el ámbito propio de la vida política-, respetando desde el poder el principio de subsidiariedad, que es el que legitima moralmente -hace justo, obra según justicia- el uso del poder político y gubernamental, todos los ataques vienen de ahí: de los gobiernos al uso.
A estos “temas” habría que añadir -como denuncia, naturalmente- el uso “obligatorio” de la mentira en la vida pública, la “obligación” imperiosa de enriquecerse personalmente aún a costa de arruinar, empobrecer y endeudar -para generaciones y generaciones- países enteros, y la “necesidad” de construir “estructuras de corrupción” en todos los horizontes de las realidades que tocan los políticos: gobiernos, partidos y sindicatos primeramente; y que luego, como una gangrena progresiva e imparable -porque nadie se va a autoimputar ningún miembro- se van extendiendo a todos los sectores de la sociedad, al grito de “tonto el último".
Y como la primera gangrega que se instala necesariamente es la GANGRENA MORAL -de ahí la corrupción instalada oficialmente desde los poderes para matar las conciencias desde la más tierna infancia-, de ahí mi denuncia de que la Iglesia ha estado como mínimo poco “lista” para verlo venir: lo moral, lo justo es la esencia de lo católico. Y  ahora, claro, se tiene  que  quejar -bien que tímidamente, eso sí: ya no hay arrestos, quizá ya ni autoridad para hacerlo de otra manera- de que se la ataca, de que se la quiere silenciar -cuando la primera “mudita” ha sido ella-, o pretendiendo defender unas clases de religión que ya nadie sabe cómo hay que darlas -no se puede “adoctrinar": dicho por un obispo católico de la católica España en una circular oficial de su diócesis-, y por otro lado, ya nadie pretende que a través de ellas se les enseñe a vivir en cristiano. Y así estamos.
Y vamos al tema, que esto han sido más unas premisas para entrarle a lo que nos ocupa: un católico coherente hoy, es decir, fiel a su condición de hijo de Dios en medio del mundo, y con el encargo divino -vocacional: vocación cristiana- de santificarse y santificar las estructuras temporales, ¿cómo debe actuar en política para ser lo que debería pretender: que su Fe eche raíces y fecunde todo aquello en lo que está metido -el quehacer político- por Voluntad de Dios?
No tengo más respuesta -ni mejor- que las palabras del testamento de Shahbaz Bhatti, político católico pakistaní, muerto a causa de su Fe en un atentado en marzo de 2011: “Me han propuesto altos cargos de gobierno y se me ha pedido que abandone mi batalla, pero yo siempre me he negado, incluso poniendo en peligro mi vida. No quiero popularidad, no quiero posiciones de poder. Solo quiero un lugar a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter, mis acciones hablen por mí y digan que estoy siguiendo a Jesucristo. Este deseo es tan fuerte que consideraría un privilegio que, en este esfuerzo y en esta batalla por ayudar a los necesitados, a los pobres, a los cristianos perseguidos de Pakistán, Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida. Quiero vivir por Cristo y quiero morir por Él".
Nos deja mudos de asombro, de entusiasmo, de ejemplaridad, de virtud, de amor a Jesucristo y a su Iglesia, y de decación hasta el finala imitación de Cristo.
Un católico, en un partido o en un gobierno no puede pretender que su conciencia esté al margen de lo que en ese partido se propugna, o en ese gobierno se perpetra, aunque hava votado en contra vez tras vez. Pero mucho menos si su silencio al respecto es notorio y público. Debería declarar inmediata y públicamente su disconformidad moral y su voto en contra.
Escandaliza sobremanera. Y con su silencio -con su conducta- contribuye notablemente a que se desdibujen los perfiles de lo que es ser católico y, por tanto, también de la doctrina que sustenta y explicita esa vida. Hace traición a su Fe, a la Iglesia, a sus hermanos en la Fe, y a todos los hombres de buena voluntad: porque ven cómo su vida práctica desautoriza todo lo que el católico representa: a Cristo mismo.
Tampoco pueden escudarse en que si ellos no estuvieran allí -cobrando, por cierto; más complementos, que los habrá seguro- habría otro que haría las cosas mucho peor, y el mal sería mucho mayor. No cuela. Cuando el mal que se instiga son 120.000 abortos al año, 230.000 embriones congelados, la historia del “principito” con sus niñas con vulva y sus niñas con pene, con sus leyes LGTBI, con los niños de 12 años enganchados al alcohol, al sexo y a las drogas, con los abortos de niñas y los cambios de sexos de menores sin consentimiento paterno, cuando se destruye la familia y la sociedad, cuando se saquean países enteros…, ¿dónde queda el recurso al mal menor? Eso es de un fariseísmo que apesta. Y si se está ahí es porque se está muy a gusto con todo eso -talmente y hacia fuera da esa impresión-, aunque se comulgue todos los días. A esto hemos llegado.
Un último apunte: de los cientos de miles de católicos y de cristianos perseguidos en Irak y Siria, con miles y miles de muertos -mártires, por supuesto- no se conoce ni un solo caso de nadie que haya apostatado por defender su patrimonio, su familia o su vida personal. Ni uno solo. Nadie se ha apuntado al mal menorCuando pasa esto, ¿cómo se va a tener derecho a estar ahí metido, con los bolsillos bien cubiertos y pretender además mantener “sana” y “a salvo” la conciencia? ¡Menudo chollo, papi!
Si alguien lo sabe, agradecería respuestas. A los de la CEE no les pregunto nada porque están muy ocupados celebrando sus 50 años de silencio, de nada

15 comentarios:

  1. Ustedes porque son unos fascistas.
    No entienden que la democracia es solo un medio y como tal puede ser usado para el bien, como la televisión y tantas otras cosas que nos dio la modernidad.

    Luca Prodan

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    1. ¡Es el vasco Aberasturi! Los cocodrilos nos hemos puesto rè-democráticos, ya ni putear podemos, ¡ni hacer chistes!, como en el tango, no nos queda más que ir a Misa e hincarnos a rezar.

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  2. La analogía con la televisión es excelente y justa, pero la conclusión de Prodan es la contraria a la correcta:

    La democracia de masas, como la TV, en principio es sólo un medio que acepta el buen y el mal uso, pero, en los hechos, se usa mal.

    Vea, usted puede tener una TV y saltear toda pornografía, chimentos, novelas, periodistas y otras lacras, de modo tal que será uno en mil que de ciencuenta canales mira sólo cuatro o cinco. Eso demuestra que usted, hombre bueno, no nació para la TV.
    Pero no es todo. Además, en su misma casa, aunque llegue a creer que consigue tener todo muy controladito, otros no harán con el aparato tan buen uso.

    Lo mismo pasó con la docracia moderna, liberal y de masas: están los que quisieron usarla para hacer el bien posible, demostrando la historia, más temprano que tarde, que no nacieron para ella.
    Y por otro lado, la inmensa mayoría, que en ella se empantanó.

    Nunca olvide que quien pretenda enmendarle la plana a la Historia, a los hechos, con principos morales (quien diga que algo se puede hacer, lo haga o lo recomiende, aunque los hechos recientes y lejanos den cuenta de su inutilidad), podrán ser hombres buenos, buenísimos, pero peligrosos y nunca sabios en los que debería uno tomar consejos. Se toman consejos de los hombres que hablan desde la experiencia, no desde los libros ni de sus pasiones.

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  3. Perdón, no es "solo un medio": la democracia tiene una vertiente procediprocedimental pero sobre todo tiene una raiz filófica: que la soberanía emana del pueblo, contrariamente a lo que cualquier espíritu mínimamente religioso debería defender: que el poder viene de lo alto, es decir, de Dios. Toda lo funesto sobrevenido para la Iglesia en relación a la política es consecuencia de este punto de partida, porque el pueblo no puede mandar sino ser mandado (siempre es asi, solo que en la Cristiandad tradicional mandaba la aristocracia, y ahora una turbia élite financiera). Mi opinión es que sólo en regímenes basados en principios jerárquicos y de algún modo "espirituales" tiene sentido que los católicos entren en política con la esperanza de cristianizar el estado o la nación.

    Católico gibelino

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  4. Los medios no son inocuos siempre ni casi siempre. Aquellos medios que son concebidos para malos fines, resultan impropios para el bien. Un martillo no puede usarse para meter un tornillo, es decir, sí se puede pero rompo todo. Un hotel alojamiento no puede usarse sin más para una casa de retiros espirituales. Son adecuados a un fin, el hombre los adecúa para ese fin y no otro. La democracia moderna es un medio para producir la revolución, y la TV es un medio para impulsar la sociedad de consumo. Usar dichos medios parta un bien es siempre usar un medio inadecuado que va a tender a desnaturalizar el bien que se busca, como el martillo y el tornillo, y entonces se dirá: si no tengo otra cosa, pues ¡habrá que utilizar un martillo! y en el mejor de los casos será una chapuza. Pero hay medios que por sí mismos son malos, por ejemplo, la mentira, y sabemos que la mentira publicitaria es la base tanto de la democracia como de la TV. Ambos medios, sin el recurso al mal implícito en ellos, quedan en la nada.

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  5. Un tornillo colocado "a la francesa", puede resultar más firme y difícil de destornillar que colocado con destornillador, según sea el caso.
    Lo otro es tan obvio y experimentalmente evidente que ya cansa leerlo.

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  6. todo poder viene de lo Alto? O el poder demoliberal viene desde las profundidades de lo abajo abismal via cloacas subterraneas del populacho torvo ? El Cornudo no dijo en el desierto que el tambien otorga poderes si lo adoran? Dijo verdad ahi? O el demonio siempre miente y esta imposibilitado de manifestar una? Agradezco que Dardo me desasne.

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  7. ANÓNIMO:
    Si por medio de la violencia logro el poder de una embarcación, no ostento sobre ella el poder porque vino de lo Alto.

    Lo mismo sucede con la democracia liberal. No puede venir de lo Alto si ese poder se logró a fuerza de camelos, publicidad, utilización de las masas, planes asistenciales que eternizan a una pobreza útil para sufragar por el que pone la plata y otras triquiñuelas típicas.

    Esto en relación a la ilegitimidad de origen. Luego, en relación al ejercicio, la democracia es aún peor.

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  8. Todo poder viene de lo alto, también el del demonio. Dios se lo permite porque sirve a sus planes y cuando no, se lo quita, como a nosotros.

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  9. La falta de participación de seglares católicos practicantes en polìtica es uno de los motivos (no el ùnico obviamente) por los cuales la polìtica suele ser lo que es.
    Todo ese discurso tan habitual en este blog y sus comentaristas contra la "democracia" lo ùnico que ha logradp històricamente es apartar aún mas a los catòlicos con vocaciòn política de cualquier participación,sea en el ámbito municipal, provincial o nacional. Y luego, cuando se ven resultados malos o peores, se dedican a publicar blogs hablando de los graves errores de la "democracia", a que la echan culpa de todos los problemas. O sea, uds. no hacen mas que promover una profecìa autocumplida.

    Blogs como èste y tantos otros, que son solo capaces de alabar algun/os dictadores contemporàneos o remontarse a épocas pretèritas de monarquìas o aristocracias --que si hubieran vivido tambièn advertirìan que tambièn tuvieron graves defectos, salvo excepciones--, no sirven polìticamente màs que para generar apatìa, paralizaciòn, quietismo y afines.
    Ahí estàn siempre, criticando todo desde un gabinete o de una notebook, sin jamàs influir en lo màs minimo sobre nuestros semejantes que tanto esclarecimiento necesitan.

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  10. A los cocodrilos del foso,
    ¿no les dan pelota?
    Uds. sòlo escriben para ALGUNOS en ambientes "nacionalistas" y "tradi" en Argentina y lugares de tradiciòn hispánica. Y ahì es donde, lamentablemente, inciden con vuestra prèdica que omite los deberos cìvicos de los catòlicos, con graves consecuencias para el bien común que deriva de la falta de actuación politica y pùblica de seglares competentes.




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    1. No se preocupe, con nosotros no pierde nada, somos absolutamente incompetentes para los deberes cìvicos.

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  11. "Marcelo? Agachate y conocelo...al regimen democratico màs de cerca. Pd: sería Marquitos Peña?

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  12. Marcelo vos tenés un cargo político? Contanos tus logros !
    RM círculo de intelectuales correntinos .

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