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lunes, 2 de enero de 2017

¿CÓMO LO VE EL ENEMIGO?

Resultado de imagen para Padre Emmanuel el naturalismoDesde dos perspectivas opuestas - lo tradicional y la revolución - el conservadurismo produce juicios parecidos. Este artículo que reproducimos lo deja claro, fíjense en el párrafo 11, se habla de nosotros - los "lefes" - la "resistencia abierta". Ellos tienen claro lo que a veces nosotros confundimos: el "Gatopardismo" no sólo sigue siendo deleznable, sino que es una estrategia que ya la Revolución tiene bien apuntada.


Escuchen y lean a Burke en,  http://adelantelafe.com/regreso-ad-orientem-entrevista-al-cardenal-burke/, dando pasitos a la derecha, explicando que estuvieron bien en su momento los dados a la izquierda (¡son momentos diferentes!) , dejando abierto que los "momentos" vuelvan a cambiar. ¿Hay buena fe? ¿recta intención? ¿O estrategias de dos pasos adelante y uno atrás? Luchas de poder. Recordemos aquella frase del Padre Emmanuel en "El Naturalismo": "Pero hay algo peor: tomar las cosas sobrenaturales para hacerlas servir a intereses terrenales, a fines naturales, digamos más bien, manchadas de naturalismo." 
El Papa no teme a los cardenales resistentes
27 de Diciembre de 2016 | 08:461 opinión
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José Manuel Vidal Religión Digital
 La reforma de la Curia (y de la Iglesia) sigue a velocidad de crucero, está cambiando las estructuras eclesiales y eclesiásticas en profundidad y no hay quien la pare, a pesar de las resistencias "maliciosas, nacidas de mentes distorsionadas". Francisco lo quiso dejar así de claro en su discurso navideño a todos los miembros de la Curia romana, corazón de la resistencia.
Allí estaba el decano, cardenal Sodano, hablando de "profunda comunión" con el Papa, al que llamó "buen samaritano por los caminos del mundo", pero que sigue siendo el eterno adalid del "gatopardismo" curial, que quiere que todo cambie para que todo siga igual. Con él, la Curia alcanzó uno de los momentos de máximo poder absoluto en los tiempos modernos. Y ni él ni su cordada quieren perderlo.
Allí estaba el otrora omnipotente cardenal Bertone, con las manos derechas, como implorando piedad. Allí estaba el cardenal Müller, con su imponente humanidad, mirando desde lo alto, desafiante. Cerca, el cardenal Sarah, que se deja querer y mecer por los rigoristas, que ya lo están promoviendo como el sucesor destinado a hacer volver las aguas a su cauce. Y, unos cuanto metros más allá, el adalid de los resistentes, el cardenal Burke, mirando al suelo, pero con el interdicto preparado para acusar al Papa solemnemente de herejía.
Pero Francisco no se deja amilanar. No les tiene miedo. Se siente llamado por Dios a la misión de "reparar su Iglesia". Y no le duelen prendas. Porque su reforma se basa en "la lógica de Dios", mientras los gatopardistas se apoyan en la "lógica mundana".
Muchos curiales esperaban una reprimenda, pero el Papa se dedicó a diseñar el fresco de su reforma, que comenzó a dibujar en el 2014 con el discurso de las 15 tentaciones, continuó en 2015 con el de las 12 virtudes y siguió este año con la lista de los 12 criterios y de los 18 documentos operativos.
Dicen los gatopardistas que "en el fondo, todo sigue igual" y que "el Papa habla mucho, pero cambia poco". Por eso, Francisco enumeró, una a una, las 18 medidas ya tomadas. La mayoría de profundo calado, como la reforma del IOR, de la Secretaria de Economía, de la Secretaría de Comunicación o de la creación de los dicasterios de Familia y Vida y de Desarrollo Humano integral.
Antes había enumerado los 13 criterios que están guiando la reforma y que van desde la conversión pastoral individual, a la racionalidad, pasando por la funcionalidad, la profesionalidad, la sinodalidad y la catolicidad. En base a este último criterio, el Papa dijo que desea más laicos y más mujeres en los órganos de poder-servicio vaticanos. Al tiempo que advertía contra los viejos vicios y "el veneno de la vana ambición y de la rivalidad engañosa", contra la "palestra de escondidas ambiciones y de sordos antagonismos" y proclamaba el "archivo definitivo de la práctica del 'promoveatur ut amoveatur', que es un cáncer".
Los viejos vicios curiales al descubierto, con luz y taquígrafos. El Papa que lava los trapos sucios de la Curia ante el mundo y delante de las cámaras de televisión. Algunos cardenales se mueven inquietos en sus asientos. Son incapaces de ocultar su profundo malestar. Les está dejando en evidencia públicamente. No tienen escapatoria. No lo pueden soportar.
Son bastantes. El partido del Papa sigue siendo minoritario en la Curia, pero mayoritario en el colegio cardenalicio. Los pesos pesados curiales continúan en la oposición al Papa. Desde Müller a Sarah, pasando por Pell, Burke, Brandmüller o Sodano. Unos con mando en plaza actual. Otros, ya mayores y ancianos, pero con el peso de los cargos detentados y con el poder de ser jefes de diversas cordadas.
Pero Francisco no parece tenerles miedo. Primero, les recuerda que, incluso en la teología más tradicional, el Papa es el Papa, jefe supremo y soberano de la Iglesia, con potestad "singular, ordinaria, plena, suprema, inmediata y universal". Después, les advierte que la reforma no va a ser "gatopardista" ni "una especie de lifting, de maquillaje o un cosmético para embellecer el viejo cuerpo de la Curia, y ni siquiera una operación de cirugía plástica para quitarle las arrugas". Porque, "no son las arrugas las que hay que temer en la Iglesia, sino las manchas".
El Papa reconoce que este camino profundo y exigente de la conversión personal y estructural tiene que encontrar resistencias. Pero va un paso más allá y las enumera. Para que los curiales vean que no mete a todos en el mismo saco. Porque hay curiales que pertenecen al ámbito de las "resistencias abiertas", fruto de "la buena voluntad y del diálogo sincero". Otros, al grupo de las "resistencias ocultas", que "surgen de los corazones amedrentados o petrificados, que se alimentan de las palabras vacías del gatopardismo espiritual de quien de palabra está decidido al cambio, pero desea que todo permanezca como antes".
Si los gatopardistas son peligrosos, todavía lo son más los curiales que pertenecen al colectivo de las "resistencias maliciosas", que "germinan en mentes deformadas y se producen cuando el demonio inspira malas intenciones, a menudo disfrazadas de corderos". Son los cardenales que "se esconden detrás de las palabras justificadoras y, en muchos casos, acusatorias, refugiándose en las tradiciones, en las apariencia,s en la formalidad, en los conocido, o en su deseo de llevar todo al terreno personal, sin distinguir entre el acto, el actor y la acción".
Una vez señalados los diversos tipos de resistencias (y de cardenales resistentes), el Papa parece estar tan seguro de que la reforma es algo querido por Dios que llega incluso a justificarlas. "Las resistencias buenas e, incluso, las menos buenas son necesarias", porque "son un signo de que el cuerpo está vivo".
La Curia está viva y el proceso de reforma, como reconoce el propio Papa, es "delicado". Por eso, les pide o, mejor dicho, les exige a sus cardenales, a los miembros de su Senado, que vivan el proceso, entre otras cosas, "con fidelidad a lo esencial, con silencio positivo, con total obediencia y con mucha oración". Y repitió lo de la oración tres veces.
Por si el lenguaje teológico no fuese suficiente, el Papa quiso concluir contando una anécdota y ofreciendo una ayuda a los cardenales. La anécdota de un cardenal que, después del discurso de hace dos años sobre las enfermedades de la Curia, se le acercó y le dijo:
-¿Dónde tengo que ir, a la farmacia o a confesarme?
-Las dos cosas, le replicó el Papa
Para la ayuda concreta, Francisco se valió del consejo de uno de sus máximos oponentes, el cardenal Brandmüller, que también se le acercó y le dijo: "Acquaviva". "En el momento -cuenta el Papa-, no comprendí, pero después, pensando, recordé que Acquaviva, quinto general de la Compañía de Jesús, había escrito un libro que nosotros, como estudiantes, leíamos en latín. Se llamaba 'Industriae pro Superioribus ejusdem Societatis ad curandos animae morbos', es decir las enfermedades del alma". Y no sólo le recomendó el libro a los cardenales, sino que les regaló un ejemplar a cada uno. Burke y Sarah, incluidos.
(*) José Manuel Vidal. Director de Religiondigital.com.


6 comentarios:

  1. Lo primero que me llama la atención es la capacidad que tenés de enterarte de las cosas: cómo fue que llegaste a saber que existía un sitio que se llamaba Religiondigital.com?

    Lo segundo, y sin juzgar ni interesarme por las intenciones de laicos y clérigos de unas y otras tendencias, lo que veo es que se toman posiciones más por lo vinculado a la propia situación que al objeto.

    Si estos cuatro cardenales y sus puestas son el objeto sub examine, tenemos que saltaron por la bragueta, pero aceptan la misa nueva, el último concilio, que tal vez prefieran la misa antigua y que no se han quejado por Asís, por los teólogos modernos y varias otras cosas donde coinciden en todo con Francisco o, no haciéndolo, entienden que no vale la pena oponerse. Bien.

    Y aquí, dado a que no somos robots, vienen los puntos de vista según el tiempo y lugar de cada uno:

    A un lefe coherente no les pueden resultar otra cosa que más de lo mismo que, a lo sumo, por momentos, huele mejor. Nosotros consideramos que el orden moral tiene fundamentos metafísicos (Derisi ya se había avivado de esto).

    Otra visión será la del que sufre la misa y al cura de alguna parroquia de barrio. Este no puede menos que ver a cuatro campeones torquemadeanos, con ascendencia en Atanasio.

    Y entre ambos los conservadores, que si bien no los deben considerar tan Torquemadas por estar habituados a curas parecidos, los que si fueron perseguidos tampoco fue para asustarse tanto, los ven con agrado por parecerse en gustos y querellas a su propia tropa.

    En definitiva y porque no somos máquinas, todos declamamos tomismo, pero perdemos con facilidad el objeto cuando nos toca juzgar sobre lo que amamos o nos repugna.

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  2. Yo lo que veo mucho en el ambiente "tradi" es: Mi resistencia es la buena, la de los demás es estéril, fláccida, por intereses materiales etc.
    Todos dicen lo mismo, los lefes de los neocones, los de williamson de los lefes, los sedevacantistas de todos los anteriores.

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    Respuestas
    1. Parece haberse logrado el objeto psicopolitico revolucionario: confusion. Y con ello neutralizacion en la accion. Division de "opiniones" que anteceden-o acompañan-el avance progre. Sea por "izquierdoso" o por "derechoso".
      Que ambos provienen de la cloaca comun.
      San Pio X dixit.
      Si el Papa Sarto la tenia clara,¿A que carencias estamos expuestos hoy? ¿acaso nos "corren" con:-falsas "obediencias",-"hermeneuticas" Tauberianas,
      -"juricidades" canonicas falsificadas,-etc. etc.
      Recordar en Praxis:
      “Odié la asamblea de los malos y no quiero sentarme al lado de los impíos (S1. 25, 5)
      Y:
      "Mostrar a la Iglesia entera que nada tenéis de común con ellos."
      "Recordaos de estas palabras del Profeta, en el comienzo del primer salmo:
      “Feliz aquel que no tomó parte en el consejo de los malos”. (Sl. I, I)”
      San Bernardo -

      En Cristo y en Maria Santisima

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    2. Que fea traducción de la cita bíblica, parece protestante o en su defecto minimalista neocón...jaja

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    3. y que tal este que se la da de apologeta

      http://apologeticasiloe.net/Apologetica/Pascua%20Eterna.htm
      http://apologeticasiloe.net/
      http://apologeticasiloe.net/temas-de-apologetica/

      y además responde preguntas en ewtn
      ¿analizaron las respuestas?

      http://www.ewtn.com/spanish/preguntas/index.htm
      http://www.ewtn.com/v/experts/forum24.htm

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  3. “-Si te portas bien, me haces caso y me das la razón, te dejo ser católico aunque yo pienso, hago y me comporto distinto que tu”.

    Más breve y más sencillo: “-Dame la razón a mi que niego lo que crees; dime que tengo razón en hacer como tu jamás harías; bendice mi manera de comportarme tan ajena y tan opuesta a la tuya como la noche al día. Dame todo eso y estamos de acuerdo. Dame todo eso y te acepto como católico, serás de mi misma iglesia aunque es bien distinta de la tuya.”

    Ni más ni menos. Un discursito como el anterior es, dicho más o menos claramente, el discurso de la iglesia oficial, de Cardenales, Obispos, Curas y Papas de la Misa Nueva cuando hablan con los tradicionalistas.

    Las reformas empezadas por los “Papas” de Vaticano II asaltaron a la Santa Iglesia como marejada que cansó, agotó y dispersó a los católicos. Unos abandonaron la Iglesia para ir a las sectas, otros abandonaron la práctica religiosa para refugiarse en el silencio de sus casas tratando de descifrar su perplejidad y los que no, entonces se quedaron sumisos, entendiendo o no lo que pasaba, “sin bajarse de la barca”, como dicen, aunque en realidad remando contra Dios en una chalupa de naufragio.
    http://www.catolicosalerta.com.ar/misa/misa-siempre.html

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