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miércoles, 18 de enero de 2017

LOS “ESCOLIOS” DEL WANDERER.

Resultado de imagen para Cardenal Newman imágenesPor Dardo Juan Calderón.
Vuelto de un corto período vacacional y ya guardada la bikini, me pongo al día con el repaso de las noticias vaticanas. 


Estaba por agarrármelas con Cafarra, sus balbuceos sobre la libertad y su falsificación de Newman, pero en ese trance, veo que el Wanderer ha estado trabajando arduo y hasta parece que en un tono tradicionalista y ¡oh sorpresa! hasta publicita los libros de Don Antonio Caponnetto. Pero así como la salud es un estado pasajero que no anuncia nada bueno, cuando estos tipos pasan de publicitar a un hereje modernista y luego se retraen a la ortodoxia, uno se pone en guardia y mira con mayor atención.
  La pregunta que muchos se hacen es ¿por qué pegarle a Wanderer? ¿Por qué la piña a los propios y no a los malos? Es simple. A los lectores normales de este tipo de páginas no los engañará Francisco ni el Tucho Fernández, los engañará un error solapado y disfrazado de algo muy parecido a nosotros mismos. Alguien que coincide con nuestras repulsas, que nos da el gusto de hablar mal de nuestros enemigos; alguien con el que nos une el espanto, pero no el amor. Le pego al Wanderer porque es el enemigo, el peor, el infiltrado. Y trataremos una vez más de probarlo.
  Y para probarlo una vez más no andemos con rodeos, el caminante se suma al clamor (clamorcito) anti francisquista y hasta es capaz de felicitar a Don Antonio porque este Wanderero, ODIA AL PAPADO, ODIA LA AUTORIDAD, ODIA EL TOMISMO, ODIA LA CONTRAREFORMA, ODIA LA VERDADERA IGLESIA Y ES LIBERAL, DELETÉREO, BLASFEMO Y DESTRUCTIVO. ¡Será para tanto!

  Para los tradicionalistas que guardamos un sano amor a la autoridad, fechas más o fechas menos CON RESPECTO A ESTA CRISIS, tenemos claro que nuestra Iglesia Católica Apostólica y Romana, es un Bien instaurado por Cristo para nuestro esclarecimiento en la Verdad y PARA NUESTRO GOBIERNO.  El monstruo que inicia la crisis es el Concilio Pastoral (Vaticano II), es decir, el acallamiento de la Verdad declarada, del Dogma definido, de la Autoridad indiscutible e infaliblemente asistida. Sabemos que este silencio, o mejor dicho, este nuevo sistema de diálogo entre dubitantes, en que se ha transformado el lenguaje de la Iglesia, es producto de haber abandonado el Tomismo por las filosofías modernas de origen germano; y que el desgobierno de esta gloriosa institución, es producto del resquebrajamiento de la Monarquía Vaticana. Entendemos que esa Iglesia asistida por el Espíritu Santo, ha ido dando las formas y los criterios más ajustados para la guía de los fieles durante las distintas etapas históricas, y así como la Divina Providencia nos puso un Santo Tomás que sistematizaba la doctrina cuando las herejías penetraban y con esto podían ser contestadas desde una filosofía definitiva – un aparato conceptual afinado al detalle-  y asentaba la Autoridad Papal que se formulaba en mayores y más rígidos decretos para enfrentar al liberalismo y al democratismo. Y luego nos dio la Contrarreforma, con su aparato disciplinar, en lo intelectual y político, y los Santos guerreros como aquel Iñigo de Loyola, para afrontar el debilitamiento moral que venía como consecuencia del liberalismo.
   Y sabemos, que todas estas cosas no fueron más que bienes, agregados para nuestra salvación en tiempos agitados y confusos. Y marchamos con estas adquisiciones confiados en nuestra Iglesia.
   Ahora bien, como producto de ciertas derivas modernistas, hay quienes desconfiando de la Iglesia y del mismo Cristo, interpretan estas “reacciones” eclesiales en claves hegelianas y dialécticas, y las entienden como un simple “reaccionarismo” humano - no del Espíritu – que han llevado a extremar los remedios para convertirlos en nuevos “males”. El mal de la rigidez, de la autocracia, del abandono de una sana libertad, de un corset a la espontaneidad, de un clericalismo a ultranza (que es como quejarse del militarismo en tiempos de guerra ¿?), de una Inquisición y, en fin, de todo aquello que nos ha dado la Iglesia como aparato de defensa en los últimos mil años y, que sin duda alguna, aun pareciendo exagerados en su momento, vemos ahora que su sabiduría mayor era que estaba preparándose para estos tiempos infames.
   Pero estos tipos de los que me aquejo, tan disgustosos de la disciplina y, en el fondo, tan cómodos en estos tiempos desbraguetados, debilitados y afeminados, entienden que todo eso fue un mal, un mal entendible, pero al fin un mal. Un mal que exige una síntesis que nos lleve de nuevo a la libre dulzura de la Iglesia de los primeros mil años ¡mientras suenan los cañones! Esto se llama Desarme, y merece el fusilamiento aquí y en la China. Entre estas síntesis está la de Bouyer.
  Para ellos la “culpa” de todo lo que nos pasa comienza con un Santo Tomás, que corta toda aventura al pensamiento libre, y sigue con el aumento de la autoridad papal que corta la libertad a las “expresiones originales”, tiene su cénit en el Vaticano I y la declaración del Dogma de la Infalibilidad, y por supuesto, la costumbre de multiplicar los anatemas de un Pio IX y un Pio X (que deben ser desautorizados a toda costa).
  El Concilio Vaticano II (no en sí mismo, sino en sus reacciones), para ellos, fue la furia de la “contrarreacción” de la izquierda que expresa – de nuevo exagerado-  la “necesidad” de una libertad que se hace imprescindible para frenar este juego de acción y reacción – de libertad y sujeción-  que nos abisma y en el que se ha empeñado el Espíritu Santo que no ha leído a Hegel. Hay que salvar al Espíritu Santo de esta cárcel de la “infalibilidad”, sacárselo al Papa y entregarlo al parloteo de un sensus fidei guiado por los peritos. Hay que quitarle todo “gobierno” a estos personajes, que con la excusa de estar “iluminados” cometen todo tipo de abusos contra los fieles (como Pio X que armó un servicio de inteligencia, inmoral y perverso, según lo expresan con todas las letras).
   El mal es el “reaccionarismo”, el contrarevolucionarismo.
   Traeremos más abajo la cita expresa en que todo esto se da como conclusión, pero mientras, ajustemos unas claves para justificar mi declaración expresa de guerra contra estos tipos. El embate contra Francisco no es por lo mismo que lo hacemos nosotros, ellos quieren derribar la autoridad, quieren voltear el Papado, al Magisterio de la Iglesia y, en la excusa de encontrarnos coincidentes con el juicio sobre este Papa, nos pretenden sumar a una síntesis demoledora, a un desarme pacifista y a un diálogo que deje en la nada las sabias adquisiciones de la Doctrina Perenne de Santo Tomás expresada a este respecto – el Papado- en su opúsculo sobre el Gobierno de los Príncipes..    
  Párrafo aparte merecen las loas a Don Antonio Caponnetto, al que encuentran útil en su obra sobre Bergoglio para ayudar a la demolición de los últimos mil años de Iglesia y de catolicismo. Quien se haya tomado el trabajo de leer la trilogía sobre la Democracia – que incluye la discusión con Hernández, y que en su momento no les gustó- verán que no hay nada en esta magnífica obra que permita esta pícara asociación; camaradería   que de existir, en sí misma sería darle la razón al mencionado contrapuntante de Don Antonio, ya que la acusación que se esgrime en su contra es justamente la de demoler lo real en pro de un principalismo, cuando toda la obra del mencionado es una apología amorosa de la Iglesia Católica en toda su integridad y en toda su historia, y si algo se podría echar en cara a este autor, es que su devoción católica lo ha llevado a extremar en todo momento el cuidado de no herir a la Divina Institución y forzar sus propios criterios en actitud humilde y fiel, hasta topar con el mismísimo misterio de iniquidad.
  En un artículo de The Wanderer del 4 de enero del corriente, se habla de una persecución llevada a cabo por Francisco a través de un trabajo de “inteligencia”, y esto los lleva a dos conclusiones o escolios, que a continuación cito:      
          
Esto me lleva a plantear dos escolios:
1. Frente a todo esto, nada puede hacerse. El papado, tal como se fue construyendo en la iglesia latina a partir del segundo milenio, terminó por crear un monstruo inmanejable: Francisco. Ya hemos insistido en numerosas ocasiones en este hecho, pero las consecuencias son cada vez más claras y cada vez las padecemos más. Frente al poder omnímodo y absoluto de Bergoglio nada puede hacerse. Nadie puede oponerse. Lo único que cabe esperar es el día en que el Señor se acuerde de él, o bien, que alguna bondadosa monjita le acerque una tisana fortificada, como en los buenos tiempos de los Borgias.
2. Cuidémonos de ser demasiado ingenuos con respecto a la red de espionaje montada por Bergoglio. Hay un antecedente cercano: el Sodalitium pianum, una sociedad secreta fundada en 1906 y dedicada a espiar a sacerdotes, obispos y cardenales para descubrir a los modernistas que se alojaban dentro de la Iglesia. Esta organización fue aprobada y financiada por el papa San Pío X (de allí su nombre) y disuelta por Benedicto XV. Ningún tipo de sodalitium es aceptable, ni el pianum ni el franciscanum. El fin no justifica los medios. 

    En la primera conclusión vemos que la culpa de la crisis y de la presencia y efectos del Papado de Francisco, lo tienen “los últimos mil años de la Iglesia”. ¿A partir de los Siglos X, XI o XII? Es decir, desde la escolástica tomista. No el Concilio Vaticano II, sino nosotros, somos los culpables del monstruo.
    En el segundo escolio derriban a San Pio X con una acusación blasfema de inmoralidad, utilizando para ello un viejo recurso liberal para el desarme y la entrega. “Está siempre mal hacer “inteligencia”, coartar la libertad de pensamiento”. Por supuesto que quienes canonizaron a San Pio X eran unos sochantres y con esta imputación de inmoralidad – para el falso criterio liberal- derriban toda la estructura defensiva armada por el Santo para la defensa contra el modernismo (del que se saben parte y a cuya Inquisición temen).
    Tengan mucho cuidado los queridos lectores, no se sientan malamente convocados por una crítica al personaje nefasto, no se dejen llevar por un mal espíritu de discordia que sólo busca demoler. No vayan a creer que esto es avalado por Caponnetto ni por nadie que sea un buen católico. Más allá de los avatares históricos para cuya consideración hace falta una gran sabiduría y oficio de historiador, hasta Pio XII la Iglesia ha sido nuestra Madre y Maestra, y todo su Magisterio permanece incólume, respondiendo a los tiempos bajo el influjo infalible del Espíritu Santo, y recién con el Concilio Vaticano II, los Papas dejaron de recurrir al mismo, siendo Francisco el efecto de este Concilio y de su propia maldad.

   Estos tipos a los que me refiero, son enemigos, enemigos solapados. Y les pongo en guardia sobre dos temas que los sobrevuelan y que se cuelan a los incautos, para después analizarlos en detalle. Uno es el recurso a Newman, falseado, mal interpretado y aprovechando sus brechas de converso. Dos, el supuesto anti-luteranismo que de boca profesan, siendo que en verdad son – junto a Bouyer- fieles seguidores del gran hereje. Los dos “escolios” expresados, podrían haber salido de la boca de Lutero, y de hecho fue con algo muy parecido a ellos que comenzó la Reforma, con la negación y desprecio de la Iglesia a partir del siglo XII.           

15 comentarios:

  1. El Absolutismo Monarquico aunque fuere religioso es cosa buena?. Que opinaría un Carlista?.

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    1. El religioso si. Los verdaderos papas son monarcas, pero no absolutos, pues dependen de Dios. Vea lo que dice santo Tomás sobre la monarquía. Monarquía es la mejor forma de gobierno cuando la forman los mejores y mas virtuosos.

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    2. Algunos Monarcas Absolutistas antes de que rodaran sus cabezas también dependian de Dios para gobernar sobre los asuntos temporales. Supuestamente.

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    3. Si eran absolutistas era porque se habían emancipado de Dios.

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  2. Estimado Dardo:
    El Concilio Vaticano II sigue siendo un gran misterio de la Divina Providencia. Pero no nació de la nada. Fue llevado adelante por por una mayoría formada antes del Concilio.
    Tenés razón en que simplificar en estos temas es peligroso, pero ciertamente que haría falta una buena historia de la Iglesia para comprender esto. Así como la explicación de Wanderer (culpa del Vaticano I vino el II) no termina de satisfacer, la tuya tampoco: de golpe los Papas dejaron de ser dóciles al Espíritu Santo, cuando por 19 siglos lo habían sido.
    Abrazo

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    1. Estimado Claudio: Como toda revolución - que el Vaticano II la fue sin duda alguna - fue motorizada por una "minoría" y pudo concretarse por un estado de debilidad general. Siempre es así. Las razones que llevaron a ese estado de debilidad general, están profusamente escritas por sabios autores. Pero es necesario marcar el "hecho revolucionario". La Revolución Francesa fue en 1789, y bien podemos ver el estado de cosas que la produjeron, pero no se puede dejar de ver el "golpe de mano" definitivo. Algunos entienden que la Revolución se hizo necesaria por efecto del Absolutismo; creo, con Alberto Falcionelli, que no es así, que eso es un simplismo y un desarme. El absolutismo fue la respuesta a una aristocracia que se inficcionaba de liberalismo y burguesismo y hacía necesario un absolutismo, como se hacen necesarias las dictaduras en tiempos de afloje. La Iglesia hasta Pio XII tenía problemas internos graves, pero los resortes de su recomposición estaban enteros, estos eran el Tomismo y el Papado expresando la Verdad en un Magisterio Infalible, mientras eso existiera, el enemigo estaba relegado a actuar en las sombras. Todas las armas contra el modernismo fueron desplegadas por Pio IX y Pio X, pero producido el Concilio todo queda demolido, se pierden todas las defensas, se derriban todas las murallas y se convierte en el "hecho" definitivo y crucial. El remedio de la Iglesia pasa por la anulación total del Concilio, y no tiene remedio alguno mientras este hecho revolucionario pretenda ser aceptado y digerido por el conservadurismo. Si queda, no hay remedio. De lo anterior, el remedio siempre estuvo a mano.

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    2. Claudio no es ningún misterio, escuche y salga de la ingenuidad. El mal no es providencia de Dios.
      https://youtu.be/s0Z8iEtmJx0
      Paul Kramer La ultima batalla del diablo - cap. 7 al 13

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  3. Me parece muy acertado el post.

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  4. Claro, muy claro lo escrito. Nada mas que por "agregar": a lo que Ud se refiere-acertadamente-en terminos de Psicopolitica Revolucionaria se le denomina: INFILTRACION.
    Hoy ya no en la "jerarquia" Conciliar-Bergoglio incluido-sino en cualesquiera de aquellos lugares en donde se pretenda Combatir por la Fe y la Tradicion.
    Tarea de Reprobos, tarea de siempre en la Santa Madre Iglesia Catolica y Apostolica.

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  5. Acertadas apreciaciones sobre los peligros de los aburguesados wanderers.
    Me permito manifestar mi opinión con respecto a algunas de las causas de la anarquía espiritual que reina en la Iglesia hoy. Hace poco me desvelé leyendo un libro sobre Pio XII escrito por su médico personal por 30 años "A la luz y bajo la sombra de Pio XII". En dicho libro, el autor menciona la aversión de Pacelli hacia Mussolini y Hitler, y específicamente menciona su consideración respecto que la victoria del Führer sería muchísimo peor que la del comunismo, por lo que se inclinaba a ésta última como mal menor. Da para un análisis pormenorizado de la cuestión pero a todas luces es una atrocidad la idea de haber sido cierta. Y con ésto no pretendo defender los errores paganos o estatolátricos de éstos regímenes que nunca llegaron a ser tan inmensamente diabólicos como los del comunismo ateo. Tampoco desconozco los aciertos de dichos nacionalismos y no me amilano al decirlo. Pero, sin dar 100 % crédito a lo dicho por un colaborador innegablemente cercano al pontífice, lo que es indudable es lo que también menciona y es la relación de amistad y afecto que existía entre Pacelli y el masón y perverso miembro del CFR y traidor a su propia nación, F.D. Roosevelt. Para eso hay un extenso epistolario que lo prueba.
    Ésto no pretende ser un ataque al demócrata Papa Pacelli (al que tampoco guardo afecto) ni un desconocimiento del todavía intocable Magisterio eclesiástico hasta ese momento a la luz del Tomismo, pero sí una observación de como en los últimos papados, las cuestiones políticas y pseudoprudenciales llevaron a una praxis nefasta. Ni que decir de la traición de Pio XI a los Cristeros, la cuestión de Maurrás o su tibieza en la guerra civil española. También el caso de León XIII y el ralliement. Hasta aquí para los que me acusan de sedevacantismo también va mi respuesta.

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    1. Augusto, me consta la tirria que le tenía Pio XII a Adolfo, muy por el contrario de Pio XI, que en gran parte condenó a la acción francesa en virtud de su simpatía germana . Pio XII le desconfiaba y acertó, Adolfo asesinó al primer sable de Pio XI, su crédito total, que era Engelbert Dollfuss, y se tragó a Austria. Pero no creo lo mismo con Benito, que en razón del asunto Dollfuss se enfrentó con Hitler en defensa de la independencia de Austria yt siempre tuvo las simpatías vaticanas.

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    2. ¿un mal menor el comunismo para Paccelli? que se cuente otra el medicucho ese....
      Claro es que Augusto está con el padre Sáenz otro que defiende el comunismo, veladamente pero lo hace, muy a pesar de que sabe perfectamente lo terrible que fue.

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  6. No creo en los Papas inmaculados y llenos de gracia, aunque sí asistidos por el E.S. al que no siempre le hicieron mucho caso, especialmente en los útimos años.
    Pero a lo que voy es que, sin lugar a dudas el masónico y judaico CVII terminó con lo más importante que era la pureza doctrinal, el ataque fue a la Verdad misma. Pero la praxis heterodoxa ya venía desde hace mucho tiempo atrás, y fue el caldo de cultivo para que pasara lo que finalmente pasó. De aquellos polvos, estos lodos.
    Ya que puedo equivocarme en mi apreciación, no me molestaría una argumentada corrección. Mientras tanto, sigo creyendo que la cabeza de la Iglesia es Cristo y no el Papa como enseña una maestra de religión del colegio de Fasta al que asiste mi hija, y si el Papa, el que sea, se aparta de sus enseñanzas, hay que combatirlo en ese aspecto. Lo de Bergoglio me parece una consecuencia lógica y hasta un sinceramiento en un largo proceso de demolición, pero a la vez, un signo inmenso de que la redención está cerca. Hoy la virtud de la Esperanza cobra una importancia especial en la historia en cuanto tal, pero todavía hay que pasar los dolores de parto por lo que nuestras oraciones deben apuntar de una manera especial hacia la perseverancia final.

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    1. "...signo inmenso de que la redencion esta cerca."
      Pena siento de no poder compartir su deseo.
      Cuba espera desde antes del CVII, Venezuela ya "entro" en la "dulce" espera, Colombia en la puerta, y Obama mediante largo "tiempo" al tiempo...para toda la "humanidad".
      No olvidar: el Aparato de Sometimiento es UNO,Y SOLO UNO.
      Su Combate IGUAL. Batalla tras batalla.
      Setecientos años desde Covadonga hasta Granada.
      Pelayo y los suyos fueron UNICOS.
      Resistir no es otra cosa que ATACAR AL UNICO ENEMIGO interior o no.

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    2. ¿y en que libro se plantea que sean inmaculados? ese es tu error y el del wanderer por eso se dan la libertad de criticar a los verdaderos papas que defendieron la Fe.
      En las ultimas décadas desde roncalli es obvio que no fueron obedientes al EESS ni siquiera fueron obedientes al verdadero Magisterio. La praxis heterodoxa era porque panfleteaban los seminarios con escritos modernistas, no porque desde la cúspide lo fueran, lo que sí es cierto y lo manifestó la Virgen María es que habían aflojado en la oración pero no los papas, sino el clero en general por eso tal vez pudieron imponerse en el conciliábulo.
      Obviamente estos okupas posconciliares no fueron cabeza de la iglesia en la tierra sino el cumplimiento de la instrucción de alta vendita que caminen bajo nuestro estandarte pensando que lo hacen bajo las llaves de Pedro.

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