...

...

viernes, 24 de febrero de 2017

El Superior General de los jesuitas dice que hay que « reinterpretar a Jesús »


Alejandro Sosa Laprida - 23/02/2017Resultado de imagen para el beso de judas giotto di bondone
                                                   « El beso de Judas », por Giotto di Bondone[1]
¡Ah, bueno! ¿Qué quieren que les diga? Esto ya no da para mucho más: que Dios nos encuentre confesados...
He aquí un extracto de la entrevista[2] concedida el 18 de febrero por el Padre Arturo Sosa Abascal, nuevo Superior General de la Compañía de Jesús:


P. - El cardenal Gerhard L. Müller, prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, ha dicho a propósito del matrimonio que las palabras de Jesús son muy claras y que «ningún poder en el cielo y en la tierra, ni un ángel ni el Papa, ni un concilio ni una ley de los obispos, tiene la facultad de modificarlas».

R. - Antes que nada sería necesario comenzar una buena reflexión sobre lo que verdaderamente dijo Jesús. En esa época nadie tenía una grabadora para registrar sus palabras. Lo que se sabe es que las palabras de Jesús hay que ponerlas en contexto, están expresadas con un lenguaje, en un ambiente concreto, están dirigidas a alguien determinado.

P. - Pero entonces, si hay que examinar todas las palabras de Jesús y reconducirlas a su contexto histórico significa que no tienen un valor absoluto.

R. - En el último siglo han surgido en la Iglesia muchos estudios que intentan entender exactamente qué quería decir Jesús... Esto no es relativismo, pero certifica que la palabra es relativa, el Evangelio está escrito por seres humanos, está aceptado por la Iglesia que, a su vez, está formada por seres humanos… ¡Por lo tanto, es verdad que nadie puede cambiar la palabra de Jesús, pero es necesario saber cuál ha sido![3]

Y esto sin mencionar los dichos del Arzobispo Georg Ganswein, quien es nada menos que Prefecto de la Casa Pontificia de la Santa Sede y secretario personal del « Papa Emérito » Benedicto XVI, el cual aseguró en una entrevista concedida el 25 de diciembre de 2015 que no se puede demostrar la existencia de Dios. Éste es un extracto de dicha entrevista:

P. - Si alguien le preguntara: Su Excelencia, demuéstreme que Dios existe. ¿Qué le respondería?

R. - No hay prueba de que Dios exista, ni hay prueba de que Dios no exista. La fe no opera basada en la prueba racional. La fe vive de testigos y testimonios. Si soy convencido por un testigo y por lo que él dice, entonces esto inflama la fe. Todo lo demás no conduce a la fe, sino que permanece fuera de la fe. Esto es cierto también, y especialmente, en nuestros tiempos.[4]

Lamento mucho tener que añadir aquí una triste precisión, y espero sinceramente no escandalizar a nadie al hacerlo, pero resulta que ésta es la terrible realidad que nos toca vivir a nosotros, los católicos « post-conciliares »…

La precisión es la siguiente: lamentablemente, lo que dijo Ganswein fue también sostenido por Benedicto XVI antes de devenir « Papa Emérito », cuando afirmó que no se puede « probar » la existencia de Dios y que el cristianismo es, entre todas las « grandes opciones » en materia de religión,  la « mejor opción », por ser la más racional y la más humana…

En esta afirmación se combinan agnosticismo y naturalismo, doctrinas incompatibles con la fe católica y claramente condenadas por el magisterio eclesial. Huelga decir que la fe en Jesucristo no es una « opción », sino que es necesaria para la salvación, y que el cristianismo no es simplemente « mejor » que las otras « grandes opciones »  religiosas, pues se trata de la única religión verdadera. Ésta ha sido siempre la enseñanza de la Iglesia.

Pero Ratzinger, en total conformidad con la enseñanza del CVII en materia de ecumenismo y de la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas (Unitatis Redintegratio y Nostra Aetate), da a entender que habría otras religiones que también serían « buenas », es decir, dotadas de eficacia sobrenatural, aunque menos « perfectas » que el catolicismo. Doctrina por cierto herética, condenada[5] por Pío XI en la encíclica Mortalium Animos del 6 de enero de 1928, y que fue puesta en práctica con motivo de las cinco reuniones interreligiosas organizadas en Asís por iniciativa de los últimos tres « Papas »:  Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. He aquí las palabras del actual « Papa Emérito »:

« Por último, para llegar a la cuestión definitiva, yo diría: Dios o existe o no existe. Hay sólo dos opciones. O se reconoce la prioridad de la razón, de la Razón creadora que está en el origen de todo y es el principio de todo -la prioridad de la razón es también prioridad de la libertad- o se sostiene la prioridad de lo irracional, por lo cual todo lo que funciona en nuestra tierra y en nuestra vida sería sólo ocasional, marginal, un producto irracional; la razón sería un producto de la irracionalidad. En definitiva, no se puede probar uno u otro proyecto, pero la gran opción del cristianismo es la opción por la racionalidad y por la prioridad de la razón. Esta opción me parece la mejor, pues nos demuestra que detrás de todo hay una gran Inteligencia, de la que nos podemos fiar.  Pero a mí me parece que el verdadero problema actual contra la fe es el mal en el mundo: nos preguntamos cómo es compatible el mal con esta racionalidad del Creador. Y aquí realmente necesitamos al Dios que se encarnó y que nos muestra que él no sólo es una razón matemática, sino que esta razón originaria es también Amor. Si analizamos las grandes opciones, la opción cristiana es también hoy la más racional y la más humana. Por eso, podemos elaborar con confianza una filosofía, una visión del mundo basada en esta prioridad de la razón, en esta confianza en que la Razón creadora es Amor, y que este amor es Dios. »[6]

Ahora bien: esto es manifiestamente herético…

Veamos lo que dice al respecto la Constitución Dogmática Dei Filius, promulgada por el Concilio Vaticano I el 24 de abril de 1870:
       
« Sobre la Revelación: 1. Si alguno dijere que Dios, uno y verdadero, nuestro creador y Señor, no puede ser conocido con certeza a partir de las cosas que han sido hechas, con la luz natural de la razón humana: sea anatema. »[7]

El primero de septiembre de 1910 San Pío X promulgó el Motu Proprio Sacrorum Antistitum[8], con la finalidad de « conjurar el peligro modernista », el cual incluía, al final del documento, el Juramento Antimodernista que debía prestar todo miembro del clero, y que fue suprimido por Pablo VI el 17 de julio de 1967[9]. Joseph Ratzinger lo prestó (al igual que todos los papas conciliares), por lo cual su violación lo hace incurrir ipso facto en el anatema que pesa sobre quienes profesan la herejía modernista. Transcribo seguidamente un pasaje de dicho juramento:

« En primer lugar, profeso que Dios, principio y fin de todas las cosas puede ser conocido y por tanto también demostrado de una manera cierta por la luz de la razón, por medio de las cosas que han sido hechas, es decir por las obras visibles de la creación, como la causa por su efecto. »[10]

Para ir concluyendo, he aquí tres citas de Francisco[11] que están en perfecta consonancia con los dichos inconcebibles del Superior General de los jesuitas sobre la necesidad que tendría la Iglesia de « reinterpretar a Jesús »:

« En su constante discernimiento, la Iglesia también puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia, que hoy ya no son interpretadas de la misma manera y cuyo mensaje no suele ser percibido adecuadamente. Pueden ser bellas, pero ahora no prestan el mismo servicio en orden a la transmisión del Evangelio. No tengamos miedo de revisarlas. Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras épocas pero que ya no tienen la misma fuerza educativa como cauces de vida. »[12]

 « No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable. »[13]

 « El mundo ha cambiado y la Iglesia no puede encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma. Tenemos que acercarnos a los conflictos sociales, a los nuevos y a los viejos, y tratar de dar una mano de consuelo, no de estigmatización y no sólo de impugnación. »[14]

Salta a la vista que estas declaraciones coinciden perfectamente con lo que sostiene el nuevo Superior General de la Compañía de Jesús, de quien transcribo a continuación otro pasaje de la entrevista:

« La Iglesia se ha desarrollado a lo largo de los siglos, no es un pedazo de hormigón. Nació, ha aprendido, ha cambiado. Por esto se hacen los concilios ecuménicos, para intentar centrar los desarrollos de la doctrina. Doctrina es una palabra que no me gusta mucho, lleva consigo la imagen de la dureza de la piedra. En cambio la realidad humana es mucho más difuminada, no es nunca blanca o negra, está en un desarrollo continuo. »[15]

Pero, a todas luces, estas palabras se hacen eco del evolucionismo teológico característico de la herejía modernista, condenada por San Pío X el 8 de septiembre de 1907 en la encíclica Pascendi, como lo prueba el pasaje siguiente de dicho documento:

« 25. […] Hay aquí un principio general: en toda religión que viva, nada existe que no sea variable y que, por lo tanto, no deba variarse. De donde pasan a lo que en su doctrina es casi lo capital, a saber: la evolución. Si, pues, no queremos que el dogma, la Iglesia, el culto sagrado, los libros que como santos reverenciamos y aun la misma fe languidezcan con el frío de la muerte, deben sujetarse a las leyes de la evolución. No sorprenderá esto si se tiene en cuenta lo que sobre cada una de esas cosas enseñan los modernistas. Porque, puesta la ley de la evolución, hallamos descrita por ellos mismos la forma de la evolución. Y en primer lugar, en cuanto a la fe. La primitiva forma de la fe, dicen, fue rudimentaria y común para todos los hombres, porque brotaba de la misma naturaleza y vida humana. Hízola progresar la evolución vital, no por la agregación externa de nuevas formas, sino por una creciente penetración del sentimiento religioso en la conciencia. »[16]

Moraleja: Los católicos tenemos actualmente dos « Papas » en el Vaticano, pero, desgraciadamente, ambos son herejes…




[5] « […] invitan a todos los hombres indistintamente, a los infieles de todo género como a los fieles de Cristo […] Tales empresas no pueden ser aprobadas por los católicos de ninguna manera, ya que se basan sobra la teoría errónea según la cual todas las religiones son todas más o menos buenas, en el sentido de que todas, aunque de maneras diferentes, manifiestan y significan el sentimiento natural e innato que nos conduce a Dios  y nos lleva a reconocer con respeto su poder. La verdad es que los partidarios de esa teoría se extravían en pleno error, pero además, pervirtiendo la noción de la verdadera religión, la repudian […] La conclusión es clara: solidarizarse con los partidarios y los propagadores de tales doctrinas es alejarse completamente de la religión divinamente revelada. » http://es.catholic.net/op/articulos/19089/cat/703/mortalium-animos.html
[11] Para mayor información acerca de las innumerables herejías y blasfemias de Francisco, se puede consultar el libro Tres años con Francisco: la impostura bergogliana, publicado por las Editions Saint-Remi en cuatro idiomas (castellano, inglés, francés e italiano):
http://saint-remi.fr/es/livres/1436-tres-anos-con-francisco-la-impostura-bergogliana.html                                                                                          http://saint-remi.fr/fr/anti-liberalisme/1463-three-years-with-francis-the-bergoglian-deceit.html
http://saint-remi.fr/fr/anti-liberalisme/1432-trois-ans-avec-francois-limposture-bergoglienne.html                                                                 http://saint-remi.fr/fr/anti-liberalisme/1464-limpostura-bergogliana-i-cronache-di-un-empio.html
[12] Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del 24 de noviembre de 2013, § 43: https://www.aciprensa.com/Docum/evangeliigaudium.pdf
[13] Ibidem, § 129.
[14] Entrevista con  Joaquín Morales Solá el 5 de octubre de 2014 publicado en La Nación:

                                                    

17 comentarios:

  1. Los pro Bouyer y pro Newman, también son pro Ratzinger.
    Qué desgracia.

    Carpetazo.

    ResponderEliminar
  2. Sobre Newman no logro coincidir con la línea editorial, ni con el P. Tam.
    Es verdad que mejor hubiese sido de haber conocido a Sto. Tomás, pero al menos yo llegué a sus obras vía el P. Castellani, lo que me dio una lectura diferente a la de los progresistas que lo convirtieron en su teólogo proto conciliar.
    Tiene palabras muy duras contra el liberalismo.
    Sobre la conciencia en Newman, se puede hacer una lectura diferente a la inmanentista.

    No le gustaba el proyecto del Vaticano I, pero cuando sucedió el Concilio se puso en caja y no habló más en contra. Evidentemente no fue un profeta y el Espíritu Santo sabe más que lo que él supo, siendo que el Vaticano I es lo que nos salva del Vaticano II hasta de las bobadas de Francisco, al delimitar los grados de adhesión al Magisterio de una vez para siempre.
    Del mismo modo que hay que ser un poco tonto para que hoy, con el diario del lunes, criticar ese Concilio (lo que Newman no hizo porque murió hace un montón).

    Tiene libros que tocan temas que te provocan urticaria, pero que son perfectamente ortodoxos, como Los fieles y la Tradición (no es lo mismo decir que el sentir de los fieles el acertado en tiempos donde existían los dogmas, que se conocían y creían, que decirlo hoy, donde los fieles están más rotos que el clero - y esto no lo inventó Newman).

    Sobre el Magisterio y aquel Concilio, su Carta al Duque de Norfolk es correcta (pone en sencillo lo que con muchas más distinciones trata el P. Calderón).

    Tiene algunos libros menores, es verdad, que se los han inflado más por haberse escrito en difícil que porque sean realmente buenos y mejor hubiesen sido en claro tomismo, como su Gramática del Asentimiento.

    Tal vez, que no sea 100 % seguro y trate de Teología alcance para censurarlo. No lo sé. Seguro que no es un autor que le daría a mis hijos a los 18 años, salvo los sermones y otras cosas lindas que tiene; pero a mí en resumen me gusta.

    Me encanta que nos matemos, que para eso está el foso; pero esto no lo digo por pelear nomás. Habría que escribir algo mucho más extenso para mantener mi postura, pero estoy vago de toda vagancia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahhhh, nooo! Yo a este lo deschabo! No sólo se reblandece con la jermu, y le hace regalos, sino que ahora le gusta Newman!!!! Por ser un comentario si mala intención, debería ser eliminado, desde ya. Y si pretende ser ecuánime, ¡puajjj! Lo único que le falta es haber dejado el wisky. Pero en realidad debería escribir el artículo que se está ahorrando y allí recibir los palos que merece.
      Dale este sermoncito de Newman a tus hijos: "Sin lugar a dudas, ningún hombre tiene derecho a imponer a otro sus propias deducciones en materia de fe... es conveniente para el jóven someterse implícitamente por un tiempo a la enseñanza de los mayores ... pero... la opinión de un hombre no vale más que la de otro" (Cuatro sermones sobre el Anticristo. Ed Pórtico pag 23) - Allí la autoridad recae sobre la opinión de los padres de la Iglesia, en la medida que sean coincidentes y sostenidos por todas las Iglesias. Sermón donde cometerá el furcio de ver el katejon en el Imperio Romano. Ambos errores se producen por no tener la mínima idea sobre el Papado (error que continúa Castellani y que corrige bien Mihura Seeber). La primera idea se llama liberalismo, la segunda pone a las naciones modernas como obstáculo del Anticristo (¿?). Puedo seguir varias horas, pero ¿qué me dices de la frase de Lefebvre?. Debes volver al wisky.

      Eliminar
    2. G. Rocca, si pensás que el Cocodrilo te está hablando en joda, te equivocás. Fuiste, jajajaja, y la historia se vuelve a repetir.

      Oscar Ruggeri

      Eliminar
  3. Siendo las 18 hs ya empiezo con el whisky, como siempre a la hora del mate.
    Que el katejon sea el orden romano lo dijo casi todo el mundo y es una opinión lícita que no implica, necesariamente, a las naciones modernas como obstáculo. La autoridad paterna, lo que queda del Derecho Civil, etc., ya son algo de aquel orden.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como no tomo wisky ni trabajo, lo del katejon te lo voy a contestar con un artículo (de diez páginas), y en marzo te tomo todo el vino que tengas.

      Eliminar
  4. "No hay hechos, hay interpretaciones" Magisterio Infalible de Nietzsche.

    ResponderEliminar
  5. No jodan con el whisky. El amarillo no se mancha.

    ResponderEliminar
  6. Sólo un inglés puede tomar jugo de clavo oxidado

    ResponderEliminar
  7. Esta manga de choborras (con todo respeto) se pone a hablar del whisky en lugar del excelente artículo de Alejandro.
    Siendo el único abstemio, respecto del comentario final del artículo, me permito seguir en este punto a Don Federico Mihura Seeber que afirma que el padre Jorge es apóstata y no hereje ya que niega toda la doctrina católica en su conjunto y no un punto particular, como serían los herejes.
    En lo demás, muy bueno el artículo.

    ResponderEliminar
  8. Hace unas horas que Wanderer publicó un artículo sobre el papado y todavía no se ofrece la crítica de los cocodrilos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que cabrón, quiere ver tiros. El artículo es una bosta llena de los errores modernistas.

      Eliminar
    2. Con ese comentario me basta. Gracias

      Eliminar
    3. No, pero se lo voy a amplificar un poquito...

      Eliminar
    4. Hace algunos días me mandaron un wts avivandome de que el coordinador del blog "Adelante la Fe", un tal Mauricio Ponce, también firma como Mauricio Monroy y posiblemente con otros seudónimos y/o anónimos. De esta manera, entabla un esquizofrénico debate virtual con el propósito, supongo, de enganchar algún gil y hacer un poco de escándalo. Entonces se lo comenté a un amigo rosquero político y, cagándose de risa, me dijo - ¿Sabés quien hace eso por estos pagos? - No, contesté y esperé unos segundos a que me volviera a avivar. La respuesta no tardó – ¡Tal!, entre otros. Confieso que todavía no salgo de mi asombro, me dijo los tres seudónimos con que se contesta sus propios artículos, no lo podía creer, ¡que estafa! Por tratarse de una persona muy querida y reconocida no voy a dar su nombre, aunque estimo que todos lo saben.
      No se Uds. pero yo tengo la sensación de que en este blog pasa lo mismo. Y cuando digo Uds. no sé a quién me refiero, si a varios lectores o solo al Cocodrilo o al Cocodrilo y sus múltiples personalidades o a mí mismo y mis múltiples facetas esquizofrénicas.

      Carusso Lombardi, DT.

      Eliminar
    5. No sea güevón amigo, yo soy yo y se me nota.

      Eliminar
    6. mmmmm ...... me estás cachando!

      Caruso Lombardi, DT

      Eliminar

Comentarios con buena intención no serán publicados.