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viernes, 10 de marzo de 2017

¡ES LA LITURGIA, ESTÚPIDO!

Resultado de imagen para santo tomás imagenes Por Dardo Juan Calderón.

     NO. NO LO ES.

    Resulta que se nos ha armado un buen matete con esto de la liturgia. Parece ser que toda nuestra religión reposa en un acto inentendible y misterioso, en una especie de magia, que se produce en el acto litúrgico, especialmente en la Misa. Este acto produciría una especie de “experiencia”, de encuentro y “revelación” - con y de la Divinidad - de la cual abrevaríamos la energía de la gracia y el mismo Espíritu Santo nos llenaría de carismas como un nuevo Pentecostés. 


   Todo este confuso intríngulis lo armaron los modernistas.

    En primer lugar se arma por confundir liturgia = sacramento. Por identificar el “sacramento” de la eucaristía con toda la liturgia, entonces liturgia se hace toda ella “sacramento”. Desde el primer minuto de dicho encuentro.  Y por ello la misma lectura del Evangelio – la palabra- ya tiene este efecto sacramental (idea protestante). Van aún más lejos, hacen de la comunidad que se junta para la misa, un sacramento, y también de la Iglesia toda, un “sacramento”,  y hasta algunos hacen esto de toda la “humanidad” y hasta del “mundo” (“¡Hay que amar apasionadamente al mundo!” ¿Se acuerdan?).

    El juego viene de interpretar como se les da la gana lo de que “cuando hay dos en mi nombre, yo estaré con ellos”. Y entonces, la “reunión comunitaria” hace al “sacramento”, porque se juntan dos mareados y Cristo aparece como aparece en la Hostia o peor aún, como vino en la Encarnación. Que esta “aparición” en la comunidad, esta “revelación”, es de una magnitud parecida o igual a la presencia y el mensaje que tuvo Cristo con los Apóstoles.

    Como una perla más de toda esta confusión, terminamos concluyendo que toda la comunidad, que convoca a Cristo, es entonces por esto “sacerdotal”, y el desquicie toma ribetes magníficos. Somos todos sacerdotes.

    Pero bajemos a la tierra. La eucaristía es el sacramento – no TODA la Misa- y resulta suficiente para la eficacia del Sacramento que el Sacerdote Consagrado diga las palabras sobre la materia, así solito y su alma. A él lo acompaña toda la Iglesia, las tres (la de aquí, la purgante y la triunfante. Digo, por si les parece que anda solo). El resto de la Misa no es “sacramento” (símbolo eficiente), y no es principalmente “simbolismo”, sino que por el contrario, es “embolismo”, es decir, una explicación racional del misterio, con sus oraciones, sus cantos, sus signos materiales, la lectura del Evangelio, el sermón (si lo hubiera) y todo lo que la rodea. ES DOCTRINA explícita, docente, que rodea al Sacramento y lo hace en su medida humana, transmisible e inteligible.

   Dios no se nos revela en una experiencia, ni baja el Espíritu en forma de llamas sobre los asistentes. No sabemos cómo, ni cuanto, ni siquiera si se produce, la habitación de la gracia en nosotros, sólo Dios sabe en qué medida aprovechamos este Sacramento cada uno de nosotros. Mi viejo decía que si queríamos tener “experiencias”, era más recomendable Sofía Loren (hoy sería una experiencia “arqueologista”).

   La revelación se clausuró con el último Apóstol, no hay una nueva para nadie. Nosotros recibimos de los Apóstoles la tradición de esa Revelación, una y única. Por línea y sucesión apostólica – y no por otra vía- se nos transmite, nadie la recibe por lindo y bien peinado, ni por leer muchos libros, ni por entrar en éxtasis cuando va a misa; la recibe de la Iglesia a través de sus sacerdotes que siguen a sus obispos y todos al Papa. La reciben del Papa. (Si se rompe la cadena sucesoria, como en las Iglesias heréticas, se acabó, no reciben ni minga, y la que tenían hasta ese momento, se corrompe. Nada de hermanitos separados) ¿Cómo la recibimos? ¿Cómo una gnosis misteriosa? ¿Cómo algo que alcanzamos mediante este rito iniciático que es la liturgia? ¿Y nos cae del cielo pim, pam pum? NO. POR LA INTELIGENCIA. EN FORMA DE UNA DOCTRINA. A LA QUE DEBEMOS FE. Doctrina que es una ciencia, que es Teología (después veremos qué tipo de ciencia).

     Esa ideota que se expresa en un comentario al artículo anterior, de que nosotros, de que nuestra religión es una relación con una PERSONA (Cristo) y no con una Doctrina, la promocionó Guardini (y nos influyó enormemente), y es muy poética y linda, pero resulta que esa PERSONA se relacionó con los Apóstoles, y se fue el Cielo, y para volver a verlo hay que esperar la segunda venida. Hay que creer “sin ver”, sin sentir y sin tocar (el pobre Dídimo es el último que se dio el gusto). Él nos dejó a su Iglesia, jerárquica, y los sacramentos que administra esa Iglesia. Y esa es nuestra relación, humana e inteligente. Y no se niega que la vida de la gracia es vida de Él en nosotros, y que los místicos suelen tener ciertas experiencias, pero no nos volvamos locos hablando de intríngulis psicológicos. Con Dios y su Hijo, tenemos una relación entre dos inteligencias, primordialmente, y sin duda esto causa emociones y buenas pasiones, que nacen de la inteligencia.

   Esa Doctrina,  que se nos promete que va a ser desarrollada en forma “infalible”  por los Papas y los Obispos (si así lo quieren - no son autómatas - si quieren hacer lo que la Iglesia quiere, la pegan, y si no, no. Si apostatan, si se hacen herejes, o simplemente si ya no tienen fe en ello, en que el Espíritu los asiste, ¡a ellos! – concretamente a ellos y no a todos ni a cualquiera-  pues no).

  Esa Revelación que tuvieron los apóstoles, se transmite a los demás de la única manera que pueden transmitirse los asuntos humanos. POR LA INTELIGENCIA, que es propiamente lo que nos hace “semejantes” a Dios (a su imagen y semejanza). Y lo hace mediante la formulación de frases lógicas, y esa formulación de la Revelación en un lenguaje conceptual inteligible es la tarea del Magisterio de la Iglesia. Ese magisterio tiene asistencia del Espíritu en todo lo que respecta a la transmisión de la Revelación, de que no contradiga lo revelado, sino que lo exprese correctamente hasta nuestro alcance de comprensión. Pero se hace por medios humanos, por un lenguaje.

  La gracia que eleva la naturaleza y que prepara al hombre para aceptar las cosas de Dios, nos viene de los sacramentos, pero la gracia supone la naturaleza, es decir, que tiene que haber una inteligencia que recepte esas verdades que son formuladas lógicamente, y hacia las cuales “nos mueve” la gracia para que las entendamos, las amemos y las pongamos en práctica. Es decir que se hagan virtud, Fe, Esperanza y Caridad.

   Cuando decimos “Dios nos ha revelado algo”, ese “algo”, es un mensaje lógico inteligente que podemos captar y aceptar desde la inteligencia, no es algo "recontramisterioooso". En los Apóstoles se sumaba Su Presencia, pero en nosotros no (salvo que tengamos una revelación particular, cosa que es muy extraña y que a los protestantes les ocurre a cada rato).

   Como dijimos antes, esta transmisión inteligente, se hace mediante un “lenguaje” conceptual. No conocemos otra manera, los gnósticos parece que sí, pero nunca nos pueden decir ni cuál es, ni cómo es, es intransmisible, es decir, es un bulo (o una trola, dicen en España, pero aquí no conviene). Y este lenguaje conceptual, que implica una “filosofía”, se ha ido depurando en el transcurso de los siglos para hacerse cada vez más claro a la inteligencia humana. Los primeros Padres lo hicieron con las herramientas conceptuales que tenían, y estuvo bien, pero así como íbamos haciendo mejor los Templos, por avanzar la arquitectura y las artes, como se logró una mejor expresión musical y pictórica, se fue mejorando esta herramienta lógica, este lenguaje conceptual.

   Ciertas notas de un platonismo y de un cierto idealismo griego, que es lo que tenían a mano, hacían que los antiguos Padres no alcanzarán a poder transmitir - todo lo convenientemente que puede ser- toda esa Verdad que poseían íntegramente; que tenían problemas para conceptualizarla y expresarla convenientemente. Pero esto no quiere decir que tenían “errores” o decían estupideces, sino que no tenían toda la herramienta necesaria para explicarse bien y para entender mejor.

   Entonces apareció Santo Tomás y utilizando una vieja herramienta que estaba olvidada y mal digerida o torcida, y que era la filosofía realista de Aristóteles, produjo una magnífica obra que daba la mejor idea posible de la revelación y se prestaba de perillas para su transmisión y conservación segura.

   Los Papas se dieron cuenta de este acierto, se refregaron las manos y se pusieron a hablar en el “estilo”, es decir, con los elementos conceptuales realistas, aristotélico-tomistas, y vieron que era lo mejor que les había pasado para expresar su Magisterio, y es más, la misma doctrina de los antiguos Padres, ahora relucía de maravillas con esta herramienta, y se veían cosas que antes no se veían tan claras en aquellos, aunque estaban allí. Hasta tal punto llegó el entusiasmo, que hubo Papas (después haremos las citas, por ahora sigan el cuento) que dijeron - como expresión de su Magisterio Infalible - que el “Tomismo” era la mejor y más adecuada forma de expresar la Revelación. Y hasta se dieron cuenta que era la mejor forma de lograr la expresión de Dogmas, y entonces - ya que estaban- expresaron varios. Y es más, desde este hallazgo feliz, todo el Magisterio se comenzó a expresar en este lenguaje conceptual y muchas, muchísimas, conclusiones de Santo Tomás – no ya el sólo método o lenguaje- pasaron a formar parte del Magisterio Infalible; haciendo que la Obra del Santo cobrara un valor equiparable a la doctrina segura católica a la que hay que dar fe “necesariamente”.

    El Tomismo pasó a formar parte como una identidad, de la doctrina católica y,  todas las mentes católicas eran tomistas. Dado que el magisterio infalible ya había dicho “infaliblemente” que el sistema Tomista era el más adecuado hasta ahora para expresar el Dogma revelado, y que una enorme parte de la obra de Santo Tomás formaba parte de las encíclicas y documentos magisteriales infalibles; pues quien quisiera “pensar” lo católico, estaba obligado – bajo anatema-  a recurrir a esta vía, y a seguir por esta vía (si se pudiera perfeccionar aún más, mejor, y si se pudiera abarcar más, “más mejor”).

    Santo Tomás era la “luz” de la doctrina. Y con su método y sistema, se construyó toda la doctrina del magisterio y también, la liturgia, que es una parte de la misma, y que es la “inteligencia” que entorna el misterio sacramental.

   Tal fue así, que a nadie se le ocurría ser católico y no ser tomista; fueron sinónimos. Si alguien sacaba los pies del plato, pues estaba contrariando expresas indicaciones del magisterio Infalible. Era un tarado desobediente y un soberbio. Se iba del club. Por eso, algunos novadores se llamaron tomistas – neo tomistas - para no llamar la condena que les caería, pero en realidad, ya estaban derrapando.

   Hagamos un alto. Algunos van a decir que no se podía declarar infalible un sistema o un lenguaje conceptual - una filosofía - que esto no era materia de infalibilidad (ni fe, ni moral; sino filosofía), lo cual es una burrada. Porque la fe y la moral, deben expresarse en un sistema o lenguaje conceptual, en una filosofía; y si no podemos decir cuál es la adecuada, o la más adecuada, pues no podemos hablar tampoco de la fe y de la moral. Nos quedamos mudos, no tenemos herramienta. O nos convertimos en la torre de babel en la que cada uno habla en un idioma diferente y se acabó la posibilidad de transmitir, de tradición. Es esencial a una expresión, el responder a un ámbito filosófico y conceptual; a UN IDIOMA CATÓLICO.

   Pero por influencia del protestantismo, hubo varios que quisieron probar otro lenguaje conceptual, otra filosofía – que estaba más a la moda, era más fácil y charlatana, la comenzaba a usar todo la modernidad en sus asuntos mundanos y no se podía entrar en sus conversaciones malditas, ni en sus universidades ni en sus conventillos y toda esa porquería – y vino “La luz que viene del Norte”. No ya Santo Tomás sino los alemanes, el idealismo moderno.

   Trento apretó las clavijas, y como se tenía en el tomismo una herramienta bien adecuada  para “definir” todos los errores de estos sotretas y ya condenarlos sin duda, y de paso “definir” nuestros dogmas, pues, definió con claridad y condenó a gusto lo que antes no se podía definir de tal forma, aunque se creyera, ni condenar tan acertadamente. Y todos los que querían “recorrer nuevos y distintos caminos”, se dieron de jeta con la Santa Inquisición. Y a juntar bronca y alistarse en la masonería. Caput.

   Hasta aquí vamos dejando aclarado qué cuernos es el Tomismo y que la relación con nuestra religión, es una relación inteligente y no una “experiencia”. Lo que debería ser igual con nuestro cónyuge, lo que pasa es que allí sí tenemos la persona y la experiencia que suele nublar nuestra inteligencia.

   Bien, ahora veamos que las relaciones inteligentes pueden ser mediante un diálogo con otro que anda tan perdido como nosotros y que charlando le buscamos la vuelta a las cosas. O puede ser con uno que se las sabe todas, y entonces es Magisterial. Paramos la oreja, tomamos nota y punto. Eso es la Autoridad. Así es la relación con Cristo. Pero claro Cristo NO ESTÁ para hablarnos (¡no se lo inventen en una interioridad falsa y engañosa! ¡en un diálogo personal con mí mismo! ¡Eso son estados de ánimo y llevan a la locura!) Pero Él dijo que no nos iba a dejar solos y sin maestros, y los puso, CON SU MISMA AUTORIDAD. E INSTITUYÓ su IGLESIA. ¿Por qué lo hizo así?: lean a Santo Tomás, pero por ahora concluyamos con un argumento de autoridad; lo hizo porque se le dio la gana, es decir, porque Él sabe cuál es la mejor forma, y lo hizo de esa forma. Tomo nota y punto.

   Esto que he dicho no es para discutir con nadie. Me importa un cuerno lo que piensan otros, me importa lo que piensa la Iglesia – que piensa con Santo Tomás- y lo digo para un hijo o un amigo. ¡No sean burros ni soberbios! No van a tener ninguna “experiencia” iluminadora, la fe es la inteligencia subordinada al mensaje de la Iglesia, al magisterio de la Iglesia.

   Entonces volvamos a la liturgia. No es una “experiencia numinosa”, de algo incomprensible e inmenso que no podemos transmitir sino con grititos de gozo, o chorritos de pipí, o gestos de anacoretas, o lo que sea. Es un lenguaje inteligente, y a la salida de Misa, bien podemos decir a otros, en lenguaje humano, lo que pasó allí. Lo podemos decir en un lenguaje unívoco al respecto de muchas cosas que captamos, y en un lenguaje análogo de otras que son más difíciles. Lo podemos decir mejor si recurrimos al tomismo.

  Entonces, cuando uno concurre a un acto litúrgico, tiene que llevar su inteligencia y no las tripas, aunque si las tripas se mueven desde la inteligencia, mejor.

  No vamos a dar muchas vueltas al Sacramento, que es entornado por una liturgia (y que también implica liturgia en sí mismo). Los sacramentos operan por sí mismos, es un regalo de la misericordia, si uno te bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y te hace correr agua por la cabeza, aunque esté mamao y diciendo incoherencias, te bautiza. (Cuenta Falcionelli que a un curita ruso le criticaban que era borracho, y él decía que el empleado de correos también lo era, y sin embargo las cartas llegaban). Cristo instituyó los Sacramentos y puso tan poquitas condiciones para asegurarnos la gracia porque sabía que somos unos tarados. Es muy difícil que un Cura no dé Sacramentos válidos, El Padre Pio en su sueño que ve malos sacerdotes dando Misa, escucha que Cristo les dice: “¡Carniceros!”. Sin duda era Carne, SU Carne, pero la despachaban como carniceros.  Cristo hasta permite y corre el riesgo del sacrilegio y la ofensa sobre su Cuerpo, para asegurarnos que tengamos los sacramentos. Pero de todas maneras el buen católico no quiere eso, no quiere sacrilegios ni ofensas, y entonces cuida que los sacramentos sean impartidos de la mejor forma posible, y en muchos casos, prefiere no tomarlos, no recibirlos – si no hay causa extrema-  si eso comporta una ofensa o un sacrilegio. San Leonardo dice que hasta hay que abstenerse si comporta un mínimo de falta de respeto.

   La liturgia que entorna cada sacramento intenta dar el debido respeto y la debida inteligencia del acto sacramental que se va a producir. Los sacramentos tienen un entorno “inteligente”, en que se expresan en lenguaje claro, la doctrina de los mismos y la Doctrina en general. No operan los sacramentos entre monos, sino entre seres inteligentes, y no debe estar de ninguna forma esa inteligencia fuera del asunto. El sacerdote debe saber qué está haciendo, y el que recibe, qué está recibiendo (basta con las respuestas del catecismo). Y mientras esto es más claro, mejor. Y para ello la Iglesia, una vez decantada la forma y la materia de cada sacramento, que es verdad revelada por Cristo mismo, establece una liturgia alrededor de los mismos, que convoca este acto inteligente.

   La liturgia no es un acto misterioso que intenta repetir un abracadabra, ni siquiera reitera teatralmente el hecho mismo de Cristo con sus Apóstoles, y pone una mesa y un ágape y repite las cosas como fueron en el pasado para que se dé el asunto. No, define Ella la forma y materia del Sacramento mismo, de manera infalible, y lo entorna de un mensaje inteligente. Y a medida que encuentra mejores expresiones conceptuales, filosóficas, artísticas y aún prácticas, pues la reforma, o la reformula.

    Este proceso implica receptar los avances en todos los planos, filosóficos, artísticos, etc., y como dije, aún prácticos. Pero siempre para que mejor se de gloria de Dios en el Sacramento, se logre una mejor inteligencia del mismo, y también porque no, para que se facilite según las condiciones de vida, el acceso a los mismos.

    La Misa de San Pio V fue, para el occidente, el resultado de todo un esfuerzo histórico en ese sentido, y se hizo LEY, se canonizó. “Esta liturgia está muy bien - se dijo - y nunca podrá estar mal”. Y en gran parte, porque la Iglesia había llegado al convencimiento de que la expresión de la doctrina, desde el tomismo, le daba esta seguridad en la inteligencia de sus cosas. Y hasta ahora, nadie ha hecho algo mejor y como el tiempo se va acabando, dudo que lo logren los auto propuestos reformadores.

   Ya sabemos que el modernismo encontró una muralla en sus intentos doctrinarios para reformular una doctrina a base de una diferente filosofía (atacar de frente al tomismo era imposible y caías en anatemas a cada rato), es decir, de la filosofía idealista en boga, y entonces, se dedicó a reformar la liturgia, ¡que se podía! , pero allí hizo trampa, y el entorno “inteligente” tomista que supone esa liturgia, lo varió por un entorno idealista. Es decir que no pudiendo entrar por la doctrina, entró por la liturgia, que es también doctrina, y entró con el cuento “arqueologista”, es decir, con el abracadabra carismático y gnóstico. Y se armó la confusión. 
   Pocos son doctrinarios; los curas en la vida moderna habían quedado reducidos al domingo para hacer evangelización; no hay más colegios católicos ni universidades, y la gran mayoría de los fieles tenemos sólo la misa para aprender algo. La cuestión es que la gente común sólo tiene ese rato de misa para aprender su religión, y se la cambiaron.  Esta historia es sabida, fue un golpe maestro que evitó las discusiones teológicas y entró con una doctrina diferente por la ventana. Y entonces dirán… ¡viste! Cambiaron la liturgia y transformaron todo. No y no, trajeron otra “doctrina” y la metieron por ahí, comprimieron todo el apostolado en la misa dominical (al hombre moderno no se le puede pedir más tiempo), y la vendieron como buena. 

   Pero lo que nos importa y lo que tenemos que tener claro, es que tanto el cura que va a dar su Misa, como el fiel que va escucharla y participar, ¡se ponen en un entorno inteligente! Y que esto es primordial. Y ya dijimos que la validez del sacramento corre por otras vías, y que la fructificación de la gracia sacramental depende también - además-  de un grado de “inteligencia” –entendimiento (no se dan sacramentos a las bestias)- de lo que recibo (el fiel) y de lo que hago (el cura). Pero en un punto (vean el Breve Examen Crítico de Ottavianni y Bacci) la total falta de entendimiento de estar haciendo lo que la Iglesia quiere hacer, puede afectar hasta la validez del sacramento. Porque el que consagra puede estar borracho, pero no pude estar pensando que está en una fiambrería o dando un curso de existencialismo.

    Y vamos entonces a la cuestión que nos trae. Cuando busco una buena misa, no estoy buscando sólo un “rito”, un abracadabra, estoy buscando un acto inteligente, estoy buscando un cura que entienda lo que hace, que tenga “buena doctrina”, y mientras más buena, mejor. Y que me lo transmita en un lenguaje inteligible.

    Citemos al Padre Álvaro Calderón para ir redondeando:

    “La teología tradicional creyó que el órgano principal de la Tradición era el Magisterio, pero parece que se equivocó (¡¿?!)al pensar que la Revelación es una doctrina. Con el movimiento litúrgico se habría ido viendo cada vez más claro la (falsa) relación entre Tradición y liturgia, hasta "comprender"   que la verdadera Cátedra de la Verdad no era la que presidía la mesa de los Doctores y de los Concilios, sino la que preside la mesa de la Palabra y de la Eucaristía. ¿Acaso no fue allí donde siempre se puso la cátedra del Obispo? Para el moderno subjetivista, la fe debe ser primeramente vida para luego hacerse doctrina”. (Prometeo pag 293) (¿¡No me digan que no son las palabras expresas del fan de Ludovicus en los comentarios del artículo anterior, que bien rebate un joven cocodrilo!?).

      Y la cita sigue con una nota a esa última frase que comentamos:

    “No sabemos si algún moderno diga esto de las cátedras (de las cátedras no, pero de los blog sí) pero bien se les podría ocurrir. Sólo queremos mostrar cómo, con un poco de imaginación, se pueden llevar todas las aguas para el molino modernista. Sólo el modernismo pone oposición entre doctrina y culto. El culto litúrgico es primeramente “profesión de fe”, y la predicación doctrinal de los obispos es parte del culto litúrgico, como disposición (previa) a participar del Sacrificio eucarístico. De allí que la cátedra doctrinal esté frente al altar como en su más propio lugar”.

     Repetimos, ahora con fundamentos, la liturgia nos pone no ante un misterioso elán que bajará del cielo de mano de algún monje orate (¿o era orante?) ¡Nos pone frente a una cátedra doctrinal!

    Uno no va a la misa nueva solamente porque falta el respeto y es de mal gusto, sino que no va porque confunde sobre lo que está ocurriendo allí. Deforma aunque consagre. Y si consagra comete sacrilegio. Y entonces me busco otra mejor. ¿Mejor rito? Y… si es un rito “canonizado” me da ciertas garantías mientras el cura se atenga en todo obedientemente. Pero a la vez, y por sobre todo, busco un mejor cura. Que no se rasque la oreja mientras consagra, que no esté borracho, que entienda lo que está haciendo, que lo transmita bien, que no sea hereje, y en lo posible, que no sea estúpido. ¡¡Qué sea tomista!!

   Y si a un buen muchacho le han hecho creer que tiene que ir a la misa Vetus Ordo, porque tiene “algo”, pero le parece que el cura es cismático o hereje o tarúpido, pues ¡Qué no vaya! Ese acto litúrgico da gloria a Dios si responde a una buena y correcta doctrina, no en sí mismo y por magia. No somos macacos.

   Porque si no, si no es la inteligencia la que lo guía, estamos fritos, y sigamos con otra cita del mismo autor:

    “El resultado inmediato de esta operación lo tenemos a la vista: la Iglesia se ha vuelto carismática. Los nuevos “movimientos”, cuyo prototipo es el carismatismo, responden a la nueva manera de entender la Revelación. Han comenzado con experiencias claramente no católicas, pero la jerarquía conciliar se ha esforzado en encuadrarlos en un muy elástico marco dogmático y disciplinar”… “Lo que todavía no salta a la vista es el resultado final. Lo que se revela en una comunidad que no se somete a la regla de la Doctrina revelada, no es el Espíritu Santo. En el mejor de los casos será el espíritu humano, que está herido por el pecado”. Y en el peor, agrego yo y me parece que está ocurriendo, es el Mandinga el que se revela.

    “¡No es la liturgia! ¡Estúpido!”  (Y lo que me da más risa, es que cada vez que alguno usa esta remanida frase y lugar común para destacar lo que es primordial, se pasa de estúpido).
      
     
       

  

32 comentarios:

  1. Dardo, desde ya, a las apuradas, quiero decirle lo siguiente: la tarea que está realizando, de desenmascarar los errores modernistas de aquí y acullá, la herejía del momento, la peor, "el colector de todas las herejías", es digna de encomio, propia de los santos que lidiaban con los errores de su momento. No sé si se ha dado cuenta, pero su papel y el papel que juegan "los cocodrilos del foso" al día es similar (que no el mismo) al que solían tener aquellos grandes siervos de Dios. Que haya hipérbole aquí?, es posible: pero cualquiera puede constatar que Ud. es el único que juega hoy ese rol de manera paladina, quizás de forma más chocarrera, pero indudablemente más divertida. En este día especial, en que un providencial estro mariano me ha llenado el alma de dicha y caridad, sin merecerlo en absoluto, quería comunicárselo. Es justo hacerlo. Y que conste que no es una loa a su persona (que no trato), sino a la obra que lleva a cabo dicha persona, aunque según el evangélico clisé , por sus frutos los conoceréis.

    En Cristo Rey y Maria Santísima.

    BRUNO ACOSTA

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    1. Lo que sirve son los dos párrafos del Cura, el resto es para introducirlos.

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  2. Muy bueno el artículo. Los obispos del vaticano II hacían la Misa bien hecha, sin embargo falló la inteligencia y la fe, supongo.
    Una pregunta ¿Dónde puedo encontrar el sueño del Padre Pio donde ve malos sacerdotes dando Misa?

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    1. Era una biografía de un francés - prestada- que leí unas vacaciones, se lo busco.

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    2. Ya lo encontré, teniendo internet el que pregunta es porque es vago. Es del Epistolario del Padre Pio, se puede bajar de internet en italiano:
      Padre Pio da Pietrelcina: Epistolario I (1910-1922), Carta al Fraile Agostino, del 7 de abril de 1913

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    3. La carta del Padre Pío es de las que quitan el hipo. Datada el 19 de marzo de 1913, festividad de San José, la misiva del santo de los estigmas va destinada a su director espiritual y en ella el capuchino describe con detalle una de las visiones que tuvo de Jesús, durante la cual el mismo Señor llamó “carniceros” a varios sacerdotes y religiosos.

      “En la mañana del viernes me encontraba todavía en el lecho cuando se me apareció Jesús. Se hallaba de mala traza y desfigurado, y me mostró una gran multitud de sacerdotes, religiosos y seculares, entre los cuales se hallaban varios dignatarios de la Iglesia. De todos ellos, unos estaban celebrando la Santa Misa, otros iban a celebrarla y otros más ya lo habían hecho.

      “La contemplación de Jesús así angustiado me causó mucha pena, por lo que quise preguntarle el motivo de tanto sufrimiento. No obtuve ninguna respuesta. Pero Él miraba a aquellos sacerdotes hasta que, como cansado de hacerlo, retiró la vista y, con gran espanto mío, pude apreciar que dos lágrimas le surcaban las mejillas. Se alejó de aquellos sacerdotes con expresión de gran disgusto y desprecio, llamándolos macellai [carniceros, en italiano].

      "Y vuelto hacia mí, dijo: “Hijo mío, no creas que mi agonía haya durado tres horas; no, yo estaré en agonía por motivo de las almas más favorecidas por mí hasta el fin del mundo. Durante el tiempo de mi agonía, hijo mío, no hay que dormir. Mi alma busca una gotita de compasión humana, pero ¡ay!, qué mal corresponden a mi amor. Lo que más me hace sufrir es que éstos, a su indiferencia añaden el desprecio y la incredulidad. ¡Cuántas veces estuve a punto de acabar con ellos, si no hubiesen detenido mi brazo los ángeles y las almas enamoradas!… Escribe a tu padre espiritual y refiérele esto que has visto y oído de mí esta misma mañana”.

      “Jesús continuó todavía, pero aquello que me dijo no podré manifestarlo a criatura alguna de este mundo. Esta aparición me causó tal dolor en el cuerpo, y mayor todavía en el alma, que durante todo el día sentí una gran postración, y hubiera creído morirme si el dulcísimo Jesús no me hubiese sostenido.

      “Estos desgraciados hermanos nuestros corresponden al Amor de Jesús arrojándose con los brazos abiertos en la infame secta de la masonería. Roguemos por ellos a fin de que el Señor ilumine sus mentes y toque sus corazones”.

      Y para concluir, quizá sea oportuno recordar lo que decía el profeta Isaías: "Con el oído oiréis, pero no entenderéis; con la vista miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos..."...
      http://www.padrepiomexico.org/2014/11/la-carta-secreta-del-padre-pio.html


      y en aquella época los llamó carniceros, cuanto más hoy en día que están detrás del altar como si fuera un mostrador de carnicería donde sólo le falta el cuchillo.

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  3. no es RELATIVIZAR el Dogma de la Infalibilidad Papal ponerse a decir que: "Esa Doctrina, que se nos promete que va a ser desarrollada en forma “infalible” por los Papas y los Obispos (si así lo quieren - no son autómatas - si quieren hacer lo que la Iglesia quiere, la pegan, y si no, no. Si apostatan, si se hacen herejes, o simplemente si ya no tienen fe en ello, en que el Espíritu los asiste, ¡a ellos! – concretamente a ellos y no a todos ni a cualquiera-"???

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    1. Entiendo que no, y por eso pasa hoy lo que pasa, no hay Magisterio.

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    2. pero sin embargo luego del Concilio siguió rodando y rodando un (muchas veces mal) Magisterio Papal y el Dogma nos asegura que no puede fallar. ¿Cómo se explica esto?

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    3. 19:49 los usurpadores posconciliares fueron desobedientes al magisterio preconciliar por lo que no tuvieron la asistencia ¿que hace Dios con los desobedientes que no defienden la Fe?

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    4. ok. entiendo el razonamiento. Pero entonces, la FSSPX que preside Monseñor Fellay ¿es Sedevacantista o reconoce la autoridad Papal actual? Yo tenía entendido que no son Sedevacantista, pero leo que se habla de usurpadores...

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  4. El Tomismo no es de fe. Ni siquiera por los motivos que usted afirma.
    Pero no ver en el Tomismo el paso más acabado de la formulación de la Teología Católica es sólo para los que no nacieron para la Teología.
    Uno se puede salvar sin Tomismo o sin Santos Padres, pero luego de Sto. Tomás, sin Tomismo no hay posibilidad de inteligir tanto como con él.

    M.M.

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    1. Si puede y tiene tiempo, expláyese en eso primero. Se lo pido de verdad, de buenas, porque se me hace cierta contradicción con lo segundo.

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    2. Entiendo perfectamente lo de "salvarse sin tomismo", pues se podía salvar aún antes de Sto Tomás y hoy sin haberlo leído nunca. Pero las verdades de fe tienen que poder ser concebidas, aun en la fe del leñador, dentro de un optimismo gnoseológico realista y objetivo, sino, no tienes fe.

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    3. Para que mejor me contrapuntee, digamos que si en su inteligencia no existe la idea de que la realidad objetiva y externa - Dios mismo- no puede ser conocida y captada por mi inteligencia (lo que es una "evidencia" de sentido común), no puede haber revelación, ni fe, ni tradición. Sólo queda un "experiencia" en la inmanencia. Es de fe que Dios es objetivamente existente, y que puede ser conocido por la inteligencia. ¿Cómo expresamos esto y cómo lo transmitimos? Por supuesto que con sentido común, pero más acabadamente, aunque rebusque cualquier forma, EN TOMISMO.¡Cómo se entiende la revelación - el mismo evangelio (piense en el capítulo I de San Juan) - recién se puede con TOMISMO. Usted lo dice, no es que lo corrija. Va un poco en paradoja, pero CRISTO ERA TOMISTA (o Sto Tomás encontró la forma más "cristiana" - es decir más propia de Cristo en cuanto Hombre revelando Dios a los hombres). En la medida que no hay otra forma mejor de expresar la Doctrina - a la que debo prestar fe necesariamente - que la Tomista, y que el Magisterio Infalible se ha expresado en esta forma... hágame Ud las distinciones - que no digo que no correspondan - para sacarme de mi entusiasta aseveración.

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    4. El tomismo si es de Fe ¿acaso Dios se molesta en darnos santos e iluminar sus inteligencias para que no le prestemos atención?

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  5. Yo creo que hay en muchos una deformación del lema "Lex orandi, lex credendi", la ley del orar establece la ley del creer. Entonces si hago la Supermisa con todas la rubricas, las puntillas, y el nosequé (la verdad no se mucho de liturgia), es decir todos los signos exteriores perfectos, eso implica que tengo una Superfe. Y si consigo que todos hagan esa misa voy a conseguir que se restaure la Iglesia.

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  6. Sólo quería decir lo que Ud. acaba de agregar.
    Con inmanencia no hay salvación, con realismo sí.
    Pero el sentido común ya es realismo, es Tomismo aún para los que no saben qué es el Tomismo. Pero no es Tomismo en el sentido que alguien puede tener sentido común y salvarse si además es hombre de buena voluntad, mientras sepa el Catecismo, por más que ignore la obra del Aquinate.
    Lo que resulta un insulto a la intelegencia es negar que la Tomista es la más adecuada de las escuelas teológicas desde la Creación a hoy y que descartarla al contraponerla con los antiguos Padres es de snob o de burro.

    Se puede afirmar lo anterior sin pretender que sea de fe la encíclica de León XIII y el M.P. de san Pío X que recomiendan al Tomismo (esos dos documentos son Magisterio, pero no infalible y por ende no son de fe).

    M.M.

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    1. Yo entiendo que sí lo son, pero lo dejamos para más adelante.

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    2. Pero vemos que coincidimos en lo principal. Después veremos con el P Calderón,¿qué es Magisterio Infalible? Que supone un criterio más amplio del que nos hemos acostumbrado

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    3. Me tiento y le adelanto una puntita. Los juicios que van llevando a una definición infalible, en el proceso humano del conocimiento, también gozan de infalibilidad. ¡Pero no discutamos ahora! Tengamos más datos. Fue un gusto.

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    4. Si al magisterio ordinario hay que darle asentimiento interior entonces no puede fallar pues Dios no nos va a exigir que creamos en algo que es erróneo. La asistencia de Dios también es para el magisterio ordinario, faltaba más. Que algo no esté declarado ex cáthedra no significa que no las tengamos que aceptar o que sean erradas.

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    5. ¿Amoris...?
      ¿"Existe" Dios...?
      ¿Lutero en Roma?
      Todo "sellado"...???
      ¿Aceptar a pie juntillas?
      ¡Faltaba mas!!!

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  7. M.M.
    El problema es que según la doctrina del P. Alvaro Calderon, seguida por Dardo, se pone todo el énfasis en la intención. Y la intención es inescrutable en la mayoría de los casos. Y eso no es muy tomista.
    Aclaro. Eso fue argumentado primeramente por Mons. Lefevbre. Él decía apoyarse en Apostolicae Curae. Pero la diferencia es enorme. En Apostolicae Curae un Papa definió la fata de intención de los anglicanos. En este caso un sacerdote o quien sea la estaría definiendo esa falta de intención en un verdadero Papa.
    Argumento complicado por lo incomprobable.

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    1. ¡Ojo! ¡Sepan distinguir mis barruntos y la teología del P. Calderón! No se trata de intención en este caso, se trata de Doctrina, que puede ser objetivamente ponderada. Yo puedo decir que tal cura no tiene buena doctrina, y para ello tengo parámetros objetivos. Luego puedo preveer el tema intención, para lo cual hay que ser muy amplio, por eso decimos "que es raro que un cura no dé sacramentos válidos" en la medida que aún con errores, tenga expresiones claras de querer hacer lo que la Iglesia de Cristo quiere hacer; es decir, si quiere acer lo que la Iglesia manda, con buena voluntad, y está un tanto pifiado de buena fe, se está por la validez. En el caso de los anglicanos y protestantes, la intención torcida surge sin duda en el no reconocer a la Verdadera Iglesia y desconocer la primacía del Papa.

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    2. Ya se "hacer" con H, fue el dedo. Y agrego, existiendo ignorancia, la Iglesia suple. Habiendo mala leche, no.

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    3. Lo que importa cuando ciertos datos no hacen "dudar" de la intención - no podemos concluir con certeza esta cosa- es lo que decimos con respecto a la sensibilidad del buen fiel, de preferir abstenerse cuando el asunto muestras aristas que desmerecen el acto litúrgico y no hay razones extremas. Por eso uno no va "nunca" a la Misa Nueva.

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    4. Uno hace a un Sacramento válido ( que digo que es lo normal) y otro hace a una Buena Misa, que ya no es lo normal.

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  8. Estimado, una consulta, ¿es válida la cadena sucesoria de los sacerdotes protestantes?, saludos!


    Oliver

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  9. http://www.fsspx-sudamerica.org/es/media
    http://www.fsspx-sudamerica.org/es/priorato-nuestra-se%C3%B1ora-de-itat%C3%AD
    ¿conoce el Priorato de Itatí?
    http://sanmiguelarcangel-cor-ar.blogspot.com.ar/

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