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lunes, 27 de marzo de 2017

Mons. Schneider y la Colegialidad.

Resultado de imagen para Mons Schneider imágenPor Dardo Juan Calderón.

   El artículo en que Schneider toca el tema de la Colegialidad, está en ADELANTE LA FE, no sé cómo corno se “pincha”, así que lo voy a transcribir para parafrasearlo. En este verán la mentalidad típicamente “conciliar ratzingeriana”, que es cuidarse de no sacar los pies del plato de la doctrina tradicional, para no caer en establecidos anatemas, pero, introducir las ambigüedades y las “palabras input” (¿lo dije bien Daniel?) que obran como “bombas de tiempo”. Por supuesto el lenguaje es difuso, publicitario, de divulgación, y por eso se justificará de no usar las “definiciones” que solucionan con claridad el asunto; definiciones de las que  escapan a cada momento. Pero vamos de a poco, sabidos de que muchos dirán que uno está buscando el pelo en el huevo y me acusarán de que ataco a los que están en la buena intención. Hace cien años que estamos cada vez peor de la mano de los bien intencionados, pero vamos a lo nuestro y escuchemos al joven Monseñor “conservador”.


  

El tema de la colegialidad episcopal, como es expuesta en el documento del Concilio Vaticano II, Lumen gentium, permanece de hecho no aclarado todavía de manera satisfactoria. En la literatura teológica post-conciliar, se creó una nueva teoría de los dos sujetos supremos de la Iglesia universal, lo que no corresponde a la Palabra Divina escrita ni a la Palabra Divina transmitida en la tradición constante de la Iglesia. Semejante teoría es contraria a la estructura divinamente establecida de la jerarquía en el cuerpo visible del misterio de la Iglesia.

  Entendamos, el “no aclarado” debe leerse “confuso”, y confuso para justificar la posterior interpretación de “Los dos sujetos supremos”, es decir, Colegio (Parlamento) y Papa (Monarca). Es decir, monarquía liberal a la inglesa.

1.     El episcopado de la Iglesia es uno y único como un cuerpo, el cual tiene su única cabeza visible, que es el Papa, vicario de la única cabeza invisible, que es Cristo. Los obispos están unidos entre ellos como verdaderos colegas, esto es, colegialmente. Están unidos con el Papa como su cabeza de manera subordinada y también colegial, como es expresado por el dicho tradicional “sub et cum Petro”.

Esto quiere decir que los Obispos conforman un “colegio” (palabra nueva) de iguales (colegas), del que el Papa es uno más aunque es “la cabeza”, el que manda.

2.     El gobierno de la Iglesia universal es monárquico por parte de Pedro y de sus sucesores, aunque ellos, por prudencia, la gobiernan con la ayuda de diferentes instrumentos que tienen el significado y el valor de consejo (colegio cardenalicio, consulta de una parte o de la totalidad del cuerpo/colegio episcopal).

Acá nos dice que este Colegio, está para asesorar al Papa, para darle “consejo”, que es más o menos lo mismo que los hijos estén para darle consejos al Padre. Vieron que suena lindo al principio, pero si vemos un poco más profundo, no entendemos que un cargo que supone la Infalibilidad y la suprema Jurisdicción, dependa del consejo de un “cuerpo”. Puede ocurrir, no digo que no, pero en buen romance, el Papa está para aconsejar los Obispos y no al revés. Esto que dice – y peor más abajo – supone que el “cuerpo” es el que “piensa” y la “cabeza” el que promulga lo que ese cuerpo piensa. Es decir, parlamentarismo.


3.     En momentos de importancia extraordinaria, el Papa puede realizar actos estrictamente colegiales, esto es, deja al entero colegio episcopal participar en su personal, monárquico e inalienable ministerio petrino de gobierno de la Iglesia universal. Estos momentos se realizan habitual y tradicionalmente en la celebración de Concilios ecuménicos. En estos momentos, el Papa gobierna la Iglesia de manera colegial con el entero colegio episcopal (cum Petro). Esto representa el modo extraordinario y excepcional del gobierno de la Iglesia universal, un modo ciertamente aconsejable, no, sin embargo, absolutamente necesario.

No entremos en mucho, pero veamos el “consejo de Monseñor”, hacer fungir el “colegio” es extraordinario y excepcional, pero “ciertamente aconsejable” aunque no “absolutamente necesario”, ¿será más o menos necesario? (Juan Pablo)

4.     La Iglesia universal es gobernada por parte del Papa siempre monárquicamente, esto es, como por parte de una cabeza, y no por parte de dos cabezas o por parte de dos sujetos (un cuerpo con dos cabezas sería una cosa monstruosa). De hecho, semejante teoría se difunde a menudo en nuestros días viendo: un sujeto en el Papa solo y otro sujeto en el colegio episcopal, que incluiría necesariamente al Papa como su cabeza. Semejante teoría es ambigua y distorsiona el significado de la estructura monárquica y estrictamente jerárquica de la Iglesia, divinamente establecida.

 Todos sabían que decir semejante barbaridad era imposible, ya había sido anatematizada por el Concilio Vaticano I y los Papas posteriores, eso era la democratización expresa, el cambio institucional expreso, la revolución declarada. No eran tan tontos, se trataba de ir de a poco, y la forma era introducir “la idea” que ya se hacía común en las formas políticas republicanas que se vivían y que conformaban la mentalidad de los pueblos cristianos; la Ley surgía del parlamento, la enseñanza surgía del Colegio, de abajo para arriba, pero…  esto último es mucho, no tan de abajo para arriba, de un parlamento de “iguales”, de “colegas”, en el que el Papa arbitraba y promulgaba. Porque – entienden- los Obispos no están “abajo”, están a la par, la supremacía del Papa es “funcional” y designada por el Colegio, no por Cristo.   

5.El sujeto supremo del gobierno de la Iglesia universal sigue siendo siempre el Papa como su única cabeza visible. El gobierna ordinariamente de manera individual y personal como lo exige la naturaleza de su ministerio de único Pastor supremo.

Muy lindo, pero…

6.     En el modo extraordinario y excepcional, el Papa gobierna la Iglesia de manera colegial junto con todos los obispos:
– habitualmente, por medio de los Concilios ecuménicos,
– o atribuyendo valor universal (en este caso valor estrictamente colegial) a los actos de una parte del episcopado (p. ej. atribuyendo valor universal y colegial a algunas decisiones doctrinales y disciplinarias de concilios plenarios, provinciales, sínodos locales o de una asamblea sinodal de los obispos, o de “Sínodo de los Obispos”).

Ya aparecen otros “colegitos”…

7.     No se trata, en estos casos, de dos sujetos, de lo contrario serían dos cabezas, ya que no existen dos Pastores supremos de la Iglesia. Se trata, en cambio, de un sujeto supremo, el cual gobierna necesariamente de manera ordinaria individual y personalmente, y de manera extraordinaria – y no absolutamente necesaria – colegialmente con todos los obispos. En este caso, el Papa admite al entero cuerpo/colegio de los obispos a participar concretamente de su primado universal. Por esto, el único y último sujeto responsable (sine qua non) del acto colegial es el Papa.

Prescindiendo que le está faltando una pila de distinciones necesarias y está armando una confusión – sin expresar una herejía- aceptemos en parte esto, pero veamos a dónde conduce.

8.     Semejante explicación evidencia de manera más clara y más segura los siguientes aspectos de la verdad sobre la estructura Divinamente establecida de la Iglesia en consonancia con la constante tradición de la Iglesia:

Agarrate Catalina…

– Existe un supremo Pastor, y, por tanto, un único sujeto del gobierno universal de la Iglesia, que es Pedro y sus sucesores, los Romanos Pontífices.

Por supuesto…

– El episcopado de la Iglesia es uno y único e indivisible como un cuerpo vivo, con su cabeza y sus miembros, siendo el Papa la cabeza y los obispos los miembros, teniendo por esto el episcopado, en este sentido, un carácter esencial y orgánicamente colegial, no, sin embargo, colegial en sentido jurídico, político o sociológico.

¿Entienden…? Es como un pulpo, un organismo, no hay uno sin los otros, son una misma cosa. Papado y Colegio son una unidad “esencial”, no DOS, sino UNO. Nos dice que no se trata de un parlamentarismo contractualista ni constitucionalista, sino “esencial”, “natural” o “sobrenatural” (nunca lo sabremos). Es decir que Cristo le dio SER a un “colectivo”; que ya no es una PERSONA la autoridad de la Iglesia, sino que es un “cuerpo” integrado por muchas personas.  

– Sin la unión jerárquica con el Papa no se puede ser un verdadero y legítimo miembro del cuerpo/colegio episcopao. Por esto, el Papa debe admitir a un nuevo miembro a hacer parte de cuerpo/colegio episcopal o dar una aprobación sucesiva. La consagración (u ordenación) episcopal, por sí misma, no es suficiente.

Ta bien…

– El papa está necesariamente unido y conectado al entero cuerpo episcopal, ya que una cabeza no puede existir sin la conexión con los miembros de su cuerpo. Por esto, el Papa debe mantener relaciones ordinarias con los miembros del cuerpo/colegio episcopal, p. ej. a través de las consultas (escuchando su consejo, ya sea por medio epistolar, ya sea por medio de la reunión de diferentes asambleas episcopales), de las visitas ad limina, de los legados o representantes pontificios u otros medios adecuados).

Ta mal. Resulta que esta cabeza no puede existir sin miembros, en realidad ni es una cabeza, porque parece que tiene voluntad pero no inteligencia. Nos dice que no puede haber Obispo sin Papa, pero tampoco Papa sin Obispos. Un Papa sin obispos estaría muerto, mudo. Y allí viene la bomba de tiempo, el Papa “debe” – ya dijo que era esencial- mantener relaciones ordinarias con los demás miembros del Colegio. ¿para qué? ¿ para mandarles hacer lo que deben, iluminarlos, sancionarlos? Nooo, para consultarlos, para escuchar sus consejos. Es un cuerpo consultivo “esencial”.

9.     El Papa gobierna monárquicamente en el sentido espiritual según el espíritu de Cristo, no, sin embargo, en el sentido de un rey absoluto o de un dictador político. El Papa no puede decir – en analogía con la expresión del rey francés Luis XIV – “¡La Iglesia soy yo!”.

Esto es “para la gilada”; acaba de pronunciar la palabra clave que asusta a los imbéciles ¡¡absolutismo!! (¡Pobre Luis XIV! Que nunca dijo tal cosa). En política el absolutismo es malo porque lo político no es un absoluto. Pero la Verdad de Cristo sí lo es. Cristo es un absoluto, es el Camino la Verdad y la Vida. Cristo es Rey absoluto, les guste o no a la parafernalia liberal. Claro que Cristo podía decir “la Iglesia soy Yo”. El Papa tiene el poder absoluto de definir la Verdad absoluta, e infaliblemente, que no nos asuste el término, el Papa es un Monarca Absoluto, su materia es el absoluto. Repitan diez veces absoluto, y pierdan el miedo y el prejuicio liberal.  

10. El primado Petrino exige el episcopado y el episcopado, a su vez, exige el primado Petrino, como la cabeza necesita de la conexión con los miembros de su cuerpo y los miembros necesitan de la conexión con la cabeza.

Ya ven, son una misma cosa, no hay Papa, hay un engendro colectivo, claro que hay que escapar del confeso REPUBLICANISMO de que son DOS Poderes, pero al fin, con este subterfugio de que es uno, pero compuesto, estamos en la misma.

Una más completa explicación teológica del episcopado en relación con el primado Petrino era ciertamente necesaria después del Vaticano I, el cual tenía la intención de hacerlo, pero no lo hizo a causa de la suspensión de los trabajos conciliares. El documento del Vaticano II Lumen gentium intentó hacerlo y, en general, este documento nos dio una doctrina sobre el episcopado válida y tradicional. En la explicación del principio de la colegialidad episcopal en su relación con el Papa, el texto de Lumen gentium contiene, sin embargo, algunas formulaciones que no son doctrinalmente maduras y seguras, y esto obligó al Papa Pablo VI a pedir que se publicase la famosa “Nota explicativa praevia”.
No obstante la publicación de la “Nota explicativa praevia” y de otros textos de la Santa Sede concernientes a este tema, la doctrina sobre la colegialidad episcopal en su relación con el Papa permanece todavía no suficientemente clara teológicamente. Muchos teólogos post-conciliares presentan diferentes teorías sobre este tema con la tendencia común a obscurecer la verdad de la estructura jerárquica y del gobierno monárquico de la Iglesia y a favorecer teorías contrarias al sentido perenne de la Iglesia como la del conciliarismo y episcopalismo (a menudo en el sentido de la iglesia ortodoxa) o la nueva teoría del doble sujeto ordinario y supremo de la Iglesia (el Papa y el colegio episcopal).

Acá nuestro Monseñor, lejos de estas claramente condenadas teorías, se pronuncia por una especie de eclecticismo democratizante, que fue la doctrina expresada en Lumen Gentium, que como todas las cosas del Concilio es de mala leche, pero confusa, y se abre a distintos equívocos. La “clarificación” que pide Schneider no es la de volver a la Tradición expresada de forma infalible en el Vaticano I, la que con picardía da por no expresada (y lo estaba magistralmente) sino aprovechar este desarme conceptual del Vaticano II para incidir en una “nueva forma”, que desde ya está proponiendo.   


La doctrina de Lumen gentium sobre la colegialidad episcopal en su relación con el Papa necesita, por tanto, de una ulterior clarificación y maduración teológica para que sea, de manera más clara, acorde a la verdad revelada y a la tradición constante de la Iglesia.
Para este fin se debería favorecer y crear un espacio y una atmósfera espiritual para una disputa teológica serena a ejemplo del método teológico de Santo Tomás de Aquino, el doctor universal de la Iglesia.
4 de marzo de 2017

La misma del Concilio Vaticano II. No hace ninguna falta, ya estaba bien determinada, pero claro, como no existe más que el Vaticano II y este es confuso, pues a clarificar como se nos dé la gana lo que ya estaba bien definido.

Este tema está bien tratado en el PROMETEO del Padre Calderón, págs. 258 a 281, y allí verán citadas otras obras y el Magisterio de la Iglesia. Si el cocodrilo más “joven y buenmozo” (según se jacta), tiene el PDF a mano, pues podría publicar estas páginas para quienes no tienen el libro (exíjanselo).

Como verán, todas estas teorías están en Bouyer, y forman parte de la prédica de los “grandes profesores”.  


14 comentarios:

  1. el cocodrilo bueno28 de marzo de 2017, 3:59

    No tengo ese libro en PDF.
    Ni le cuadran al cocodrilo promedio ciertas prácticas y habilidades.
    Si no acudimos al dentista ante muelas rotas, mucho menos sabemos cómo subir un PDF a la web o configurar un teléfono celular.
    Sólo sabemos entrar a páginas de internet y nunca a más de dos o tres diarias por largas temporadas. Cuando nos cansamos de alguna de ellas, tal vez comenzamos a visitar otra; pero nunca ascienden a cuatro o cinco porque es de guei. Como tener Tuiter o Feisbuc.

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  2. El libro está completo en los sitios Syllabus y Non possumus

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  3. Deleite

    https://www.google.com.ar/maps/@37.3093005,26.5482457,3a,75y,139.22h,90.11t/data=!3m7!1e1!3m5!1sPGPZyeowKmJDCiJAFCdLiQ!2e0!3e2!7i13312!8i6656!6m1!1e1

    Πάτμος MONASTERIO SAN JUAN EVANGELISTA

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  4. cocodrilo promedio, que expresión.... jajaja

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  5. Lo sospeché desde un principio, que esa frase era una de tantas mentiras injertadas por la masonería para desacreditar a la monarquía y de paso a l´églisss

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    1. Np sólo jamás la dijo, sino que en su reinado, París se aseguraba con no más de veinte policías, poco después de la Revolución, Fouché tenía cuarenta mil policias. El absolutismo de Luis XIV era un flan al lado de la democracia de Kristina. Pero esta prédica, hizo bajar los brazos a su nieto Luis XVI, y ya saben lo que le pasó a él, a su mujer, a sus hijos y al mundo.

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  6. La verdad, no entendí ni medio. Mucho blabla, pero parece q quedamos iguales q antes. O acaso una decisión del Papa no se debe cumplir porque no consultó a los obispos? O una definición dogmática? Creo q Mons no se atrevería a afirmar eso.

    Y si habla de consultar al colegio espiscopal, bueno. No lo veo como una obligación, pero puede ser un buen consejo. No más de eso. Algo así hacían los concilios, no? Ademas de estar con sus ovejas, ver si alguna anda medio perdida, quien es santo, quien es un judas (para convertirlo y sacarlo si no quiere cambiar) es algo q yo haría. Me parecería una estupidez no hacerlo, xq aunque ocupe su lugar, no soy Cristo. Pero: 1. No es obligatorio. Y 2. No les hago necesariamente caso, a menos q vea q tienen razón, y q el equivocado soy (como San Pedro con San Pablo).

    No termino de ver a donde quiere apuntar Mons Schneider.

    Juan S

    Pd: no le tengo miedo al absolutismo. Al contrario. Cada vez me gusta más. Porque al bueno le da libertad de acción, le quita trabas. Y con el malo, es más fácil el tiranicidio, jajaja.

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    1. Eso lo decía Falcionelli "El mejor sistema es la monarquía absoluta limitada por el asesinato".
      En cuanto al Mons, en suma, la autoridad máxima "es un colegio" presidido por un Papa, fíjese que gobernar, parece que puede sólo (aunque es mejor acompañado), pero en cuanto a la expresión magisterial, necesita consejo. No es Él quiuen ilumina a los Obispos, es al verre.

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    2. Soy cuadrado y sigo sin entender. Llegado el caso de que el Papa declare un dogma por sí solo y sin la consulta previa a los obispos, mons Schneider considera q no hubo no declaración ex cathedra? No me parece q llegue a pensar eso.

      Para mí habla mucho y se marea él solo. Habría q preguntarle casos concretos y estoy seguro q no piensa distinto a como debe ser.

      Habría q distinguir también de cuando se da esa "iluminación". Digo, el Obispo Pablo iluminó al Papa Pedro en una oportunidad.

      Juan S

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    3. Estimado Juan: el asunto estará contestado más extensamente en próxima tirada y a raiz del reportaje a Coponnetto, pero lo explico brevemente lo que le pasaa en la cabeza a Schneider. Schneider enfrenta a Francisco que se las está poniendo, lo que quiere es establecer una doctrina institucional que recorte el poder de Francisco, y la idea parece buena, ya la hicieron en el Concilio Vaticano II para precaverse de un Papa muy conservador. "Límites al poder del Papa" en el mejor tono liberal. Pero ahora tiene que salvarse de un Papa revolucionario, que es más tirano que los otros. Si logran hacerlo, es decir, si al Papa lo obligan a funcionar como cabeza de un Colegio, y no como se le dá la gana, pues lo detienen. Pero acaban de romper la idea tradicional sobre el papado, pues luego si viene un Papa bueno, no va a poder hacer nada con un colegio de mayoría semi modernista o neocón y la Iglesia no tendrá salvación. Es decir, que el Diablo te mete en un lío, que para salir, debes romper los principios, y logra lo que fundamentalmente quiso, romper todo. Schnieder y todos los neocones, están tratando de salvarse de Francisco, para lo cual quieren un instituto que le saque poder y se los reparta entre el colegio episcopal, que son los más o menos buenos, y caput el papado tradicional. Es la misma idea que se les ocurrió a los modernistas para salvarse de Pio IX y Pio X, y en los dos casos, se rompe el sistema, se hace liberal. Hoy la aplican los neocones. Esta idea se la expresa en forma más o menos difusa, porque expresada en claro, es herética y está expresamente anatematizada en el Conc. Vaticano I. ¡El Diablo es genial! Quiere sacarse al Papado, y si no es por rajar del bueno, será por rajar del malo, pero lo está consiguiendo. Por eso sale con lo de la Colegialidad, que es un parlamentarismo solapado.

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    4. Ah. Ahora entiendo. Flor de lío si quiere aprovecharse de eso para sacarse a Francisco de encima. (ademas de ingenuo, si cree q va a ganar con mayoria de obispos).

      Pero ahora me surge una duda. Como nos libramos de un Papa hereje/apostata?

      Hace un tiempo lei un articulo en adelante la fe q me pareció razonable, q decía q la excomunión por parte de los obispos hacia q Cristo retire el papado al hereje. Un artículo bastante largo, pero fundamentado.

      Juan S

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    5. Querido Juan, no se puede decretar que un Papa sea hereje o apóstata, nadie lo puede hacer, sólo otro Papa (o él mismo, que no es tan raro, por ejemplo dimitiendo ¿se acuerda?). Mientras tanto hay que escudriñar lo que Dios quiere para nosotros en la prueba. Lo que los Carlistas querían para el Monarca terreno, es decir, que lo aguantáramos para no romper la Institución, aquí sí se aplica. Agua y ajo.

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  7. Schneider está diciendo todo el rato que el papado es una monarquía, aunque también están los obispos que no son otro ente sino que están unidos a su cabeza formando un solo cuerpo. Y lo dice una y otra vez. Lo único que parece disentir con usted es que no estuvo bien definido en el Vaticano I y menos todavía en el II y que posterior literatura acabó por confundirlo más o (peor todavía por torcerlo) Y él no aprueba estas tergiversaciones sino que las denuncia. ¿Dónde está el problema? Es de los críticos con la situación actual con Bergoglio y precisamente por ese poder absoluto es por lo que se puede hacer, lo que se puede hacer y así estamos padeciendo esta situación. Mecanismos habrá para ponerle límite y para eso se tendrá que hacer la corrección por no contestar a las dubbia. Por otra parte la Iglesia horizontal ya está en funcionamiento, primero con las conferencias episcopales y luego con el golpe de Bergoglio y su gobierno de los 8 o los 9 (que ya me pierdo) Ya han apuntado la corrección de Pablo a Pedro, pero se me ocurre añadir que primero fueron los discípulos, los apóstoles y luego la cabeza: Pedro, para confirmarlos.

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    1. Ese es justamente el error que señalamos, no se trata de un Colegio que luego nombra su Presidencia, Cristo directamente nombra a Pedro por sobre los demás, y Pedro debe apacentar las ovejas y los corderos. Los Obispos no son pares, son subordinados. No hay que precaverse de límites para este poder.

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