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viernes, 31 de marzo de 2017

NOTAS AL MÁRGEN DE UN REPORTAJE

Resultado de imagen para imágern de cacerias

Por Dardo Juan Calderón

Muchos estarán esperando que estas notas que no serán más que dolientes, satisfagan la expectativa de unas imprecaciones, desafíos y retos que normalmente de mí se esperan. Pero no estoy de humor, y no digo que esté de malo, que lo estoy de demasiado bueno, pero no por ello menos dolido de un desencuentro en medio de un encuentro.
 
Comencé por ensayar, párrafo por párrafo, una correlación de las coincidencias, aún llenas de notas disonantes, y seguir con una réplica a cada una de las imputaciones que mis predilecciones y convicciones han recibido en este reportaje. Quería mostrar que las imputaciones son falsas, que no son errores lo que se señalan. Pero esta tarea, más allá de merecer una extensión mucho mayor que la de unas hojas de esta paginita, deben basarse fundamentalmente sobre una clara demostración de la voluntad de falsear y una contumacia en el error por parte del contradictor. Y aquí se detiene la mano, azorada por una diferencia que no se explica, que no se desea, y que para desentrañar obliga a la intrusión, al pálpito, a la presunción. Y entonces miro boquiabierto todos los libros y las citas marcadas para poner patente que el reportado se equivoca de cabo a rabo, siempre – en su caso- con la clara intención de que se corrija… Porque coincidamos en algo:  uno no tiene la clarividencia de Cristo para saber a ciencia cierta quién tiene esta posibilidad de corrección y vale el esfuerzo, o ante la certeza de su terquedad simplemente fustigarlo; pero algo uno se huele con el tiempo y la vejez, y después de todo, el consejo de no tirar margaritas a los cerdos, fue dado para nosotros.
Retomo. Allí estaban esas citas y esos libros, todo el Magisterio de la Iglesia, pero… ¿había alguno que el contradictor no hubiera leído? ¿no hubiera escudriñado? ¿no hubiera ponderado? ¿Qué iba yo a mostrarle de nuevo? ¿Qué podría mostrarle yo que no hubiera visto antes él?
Queda la justificación de hablar no para él, sino para el auditorio que pueda haber sido llevado a equívoco, pero, repito, en buena forma debería hacerlo con un libro, o con una biblioteca. Y por otra parte ¿sería esto novedoso para los lectores? ¿o están todos más o menos en la misma situación que describimos anteriormente?
Queda entonces el contentar el regusto de la pulla por la pulla misma; que no está mal, una buena gresca afloja los músculos y ejercita el ingenio, nadie puede decir que un ring de box es una falta a la caridad. Es cierto que hay veces que el contrincante está varias categorías abajo, y entonces es abuso. Pero una buena piña no le viene mal para tomar conciencia.
Así que quedé solo con mis pensamientos y tomé conciencia que es esta una encuesta con mí mismo. Y la pregunta que se me vino a la mente fue ¿Por qué, de iguales fuentes y parecidos sentires, uno ve una cosa y el otro otra? Y entonces comenzando esta interrogación me doy cuenta que está mal formulada. Pues no vemos cosas diferentes. Yo veo lo que el ve. Pero yo veo una “cosa” que él no ve. Y el asunto es si esa “cosa” que yo veo – con muchos otros y porque esos muchos otros me la señalaron- y que él no ve, ¿está o no está en el paisaje?
Y claro que si ese paisaje incluye o no esa cosa, el paisaje – y nuestras actitudes frente al paisaje-  se nos hacen diferentes. Solía en mis días ir de cacería y muchísimas veces tuve una experiencia muy corriente. El monte, o la montaña se nos mostraba y aparecía igual a dos cazadores. Ambos sabíamos que mimetizados con el medio estaban las bestias que buscábamos. En la montaña abierta es más común que el animal, que se encuentra allí, a doscientos o trecientos metros, resulte totalmente imperceptible. Se queda quieto cuando nos percibe y su pelaje se mueve como los pastos en el viento, ambos del mismo color… y ¡de pronto! Uno de los cazadores lo ve. Y el otro no. Y el que lo ve, lo ve perfectamente, ve hasta los párpados que se cierran y los ollares que se mueven, y todo el cuerpo se tensa y el dedo se afirma al gatillo. Le señala al otro con el dedo y los ojos entrecerrados, ¡pero es imposible! ¡el otro no lo ve! Ve los pastos moverse, y piensa que es una piedra, o un arbusto lo que está viendo su compañero. Es más, le parece un absurdo que el otro vea a hasta los detalles – “¡es macho, joven, y está presto a huir!”- le dice chitón- , pero por momentos, ante el hecho de que su viejo amigo, igual de experimentado, no lo ve;  hasta duda de que esté viendo bien. Porque aceptemos, muchas veces en una cacería una ha visto el bicho, ha visto hasta las muecas, ¡y era una piedra!. Ha pasado, y muchas veces.
 No hace mucho, me tocó un caso a defender. Los cazadores discutían sobre si estaba la liebre junto al canal, brillaron unos ojos, y por la altura, no podía ser un animal del ganado, ¡debía ser una liebre! Y …¡¡pumm!!
  Era un obrero. En Mendoza, cuando se espera el riego en las noches, el peón pone los pies descalzos en la acequia, sentado en el borde,  y aprovecha para dormir apoyado en la zapa. El agua lo despertará al llegar. El pobrecito tenía veinticuatro años y dos niños. El disparo dio en el corazón.
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  Un recurso fácil en mi favor, es decir que Caponnetto ve una “historia”, y la historia tiene siempre una cadena causal, y lo que él ve del Concilio y sus antecedentes, pues lo hemos visto todos y nadie lo niega, está escrito y recontra escrito por el bando al que tacha de esquemático y que ve una catarata donde hay una pendiente. No hay hechos que se causan de la nada, siempre se explican y tienen sus antecedentes. Pero sería una impertinencia decirle que sí hay hechos que se producen de la nada – ex nihilo-  y que hay hechos que surgen no de la historia sino de una meta-historia, de una intervención mistérica y no se explican tan fácil, y producen saltos y cambios de la noche a la mañana. Como el mismo Cristo. Como la Redención. Pero claro, estos hechos hay que estar “esperándolos”, como el cazador está esperando la presa, y entonces lo estoy acusando de ser un turista que discute con un cazador. Y no es así.
  Muchos cazadores ven la presa de ganas de verla. Y otros no la ven para no engañarse. Y entonces la cinegética nos aporta datos de la experiencia. Mira el viento, mira los pájaros, aprende sobre los pastos, y todos estos te darán pistas sobre si la bestia está allí o no. El boyero se les acerca, pero los buitres no; si está viva. Y al revés si está muerta.
  Pero estos hechos mistéricos, así como son de sorprendentes, rotundos y totales, resultan por lo común imperceptibles para quienes no lo ven. Cristo moría y la casi totalidad de los hombres seguían comerciando y pensando en qué haría el César con el cambio de la moneda.
   ¿Fue el Concilio uno de estos hechos? ¿Fue la revolución litúrgica uno de estos hechos? ¿Está la Bestia a la vista? ¿Seguimos mirando los pastos, o se nos crispa el dedo en el gatillo? ¿Nos ponen estos hechos en un antes y un después? ¿Veo el aliento de la bestia salir de sus ollares y ennegrecer el paisaje? ¿Se secan los arbustos y se pudre la tierra como efecto de una onda expansiva instantánea y fatal que surge de su inmundo palpitar? ¿Vuelan todos los pájaros despavoridos frente a un animal que vive, pero es muerte?
  Para Caponnetto es la entrada del invierno, un día un poco más corto que los otros, en un largo invierno.
  No se trata para él de esos paisajes de Tolkien que cambian al paso de los horcos, ni aquel de Junger en que la nada ondula delante de una jauría de mastines que atacan.
  No hablemos de nosotros, los que quedamos marcados en los bandos de la observación de esta cacería, pero,  ¿qué ve un Mihura Seeber?: Ve el Obstáculo removerse. Y lo ve en un cambio filosófico, ocurrido en el Vaticano II. Irremediable y desencadenante. La clausura de la posibilidad de la Palabra, del Magisterio. Ve un hecho mistérico anunciado. Abrupto, evidente, e imperceptible para todos. Una onda expansiva destructora que surge del corazón de la Bestia.
  Me ha ocurrido. He visto al animal a trescientos metros entre los coirones que baten al viento, entre los coronillares tiesos como espadas, entre las zampas blancas y engañosas, y he puesto el dedo en el gatillo. Y ya no me hables, no tomes mi brazo, contengo la respiración, ¡apártate de mí! ¡no ves los pájaros! No sientes en el viento el olor de la bestia! Ya sólo existimos la bestia y yo, ¡debes estar ciego! …

¡¡Pumm!!   

26 comentarios:

  1. La amistad llama.
    La amistad es fiel.
    Sincera.
    Mas no la TRAICION.
    Menos cuando es fruto de una soberbia desmedida.
    La mayor la SOBERBIA INTELECTUAL. Del que se sabe provisto de capacidades no comunes.
    Asi se llega a mentir humildades inexistentes.
    Admiro su fidelidad honesta y genuina.
    ¡Mas no se engañe Ud.!
    De la soberbia de los "mejores" surgen--siempre-las peores entregas. Aun las que se niegan. Disfrazandolas de "superioridades" tan diletantes como virtuales.
    La Fe es de los simples. Permanece en los simples.
    Casi como niños.
    Ah! el ¡¡Pumm!! los corre indefectiblemente.
    A los soberbios que no a los simples.
    Sepa disculpar Ud. tanta simplesa.
    O tal vez sana--que no supina--ignorancia.
    En Cristo Rey y en Maria Santisima sin pecado Concebida.

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  2. La realidad es una, el problema es la percepción selectiva.
    La percepción selectiva es un tipo de sesgo cognitivo que se da en el proceso de percepción cuando el sujeto, en función de sus expectativas, selecciona un objeto de atención (que es reforzador de pensamientos o convicciones preestablecidas y que le produce sensación de estar en control de la realidad y en definitiva placer) y desatiende o minimiza la parte restante de la información (que contradice sus convicciones, lo cual le produce confusión, miedo y en definitiva dolor).

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  3. ¿Por qué acusar a Don Antonio de soberbia? Sinceramente, creo que hacerlo es faltar a la caridad hacia su persona. Solamente Dios conoce las conciencias. Es verdad que el hecho de que él no perciba la ruptura radical que significó el CVII en la historia de la Iglesia, marcando un antes y un después insalvable -motivo por el cual sostengo que esa asamblea, concilium malignantium (salmo 21), desencadena una crisis terminal apocalíptica- es algo que no comprendo y que, en razón de su inmensa capacidad intelectual y de su vastísima cultura, me resulta un misterio que me desconcierta profundamente. Y que me entristece terriblemente. Porque es realmente una gran pena que uno de los principales intelectuales católicos de nuestro país, sino el mayor, no logre percibir lo que representa el CVII y no lo rechace de plano. Rezemos por él, para que Nuestro Señor lo esclarezca y pueda así ver lo que ha sucedido en la Iglesia y tomar públicamente partido en consecuencia, rechazando categóricamente el CVII y todas las reformas y el falso magisterio que de él se derivan...

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    1. Querido Alejandro: la acusación de soberbio es insoslayable, porque todos lo somos, en especial el que acusa a otro de soberbio. Es al ñudo esta acusación tan universalmente compartida, lo que hay que ver es con qué pecado la combina cada uno. Yo lo tomo de esta manera: cada vez que me dicen soberbio (casi todos los días) entiendo que me dicen "usted no es santo" y coincido tranquilo.

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    2. Entiendo, Cocodrilo, y estoy de acuerdo. Pero mi apreciación iba en respuesta al primer comentario que decía:

      "Mas no la TRAICION.
      Menos cuando es fruto de una soberbia desmedida.
      La mayor la SOBERBIA INTELECTUAL. Del que se sabe provisto de capacidades no comunes."

      No entiendo cómo se puede afirmar taxativamente que si Don Antonio no logra percibir el problema de Vaticano II es a causa de su "soberbia intelectual", ¿quién puede saberlo? Y conste que no dije nada sobre la supuesta "traición" que se le imputa, algo que me parece totalmente gratuito y descabellado. Creo que hay que dejar esos juicios a Dios, quien es el único puede ver nuestras conciencias. Me parece odioso desacreditar así a un hermano en la fe que, con sus limitaciones y sus errores, me parece que no es precisamente de los que se quedan de brazos cruzados...

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    3. Los que tenemos el vicio de escribir, de inmediato caemos en esta acusación, y la más de las veces con bastante fundamento, porque como todos somos soberbios (hombre y soberbio deberían ser sinónimos, ¡hemos llegado a este siglo con la Religión del Hombre!), pero nosotros hacemos un cierto alarde. ¿Por qué lo hacemos? Hay algo de vedettismo, no lo podemos ocultar. Pero debe haber algo más. Por de pronto, no podemos dejar de hacerlo como otros no pueden dejar de patear una pelota y hacer un taquito. El que escribe, siempre comete una traición, comenzando por traicionarse a sí mismo. todos los hombres somos traidores, pero nosotros dejamos las pruebas escritas ¿Por qué Cristo no escribió? Y lo poco que escribió en la arena, lo borró. Tengo mis ideas al respecto pero ¡quiero escribirlas! Te desafío a que nos cuentes por qué escribes, con sinceridad, y si escapas a la soberbia, por lo menos un poco, ¡te felicito!. Dale, hacé descanzar a Francisco.

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    4. Habría que hacer un librito, en el que muchos de los que escriben, cuenten por qué lo hacen. Vos dirigilo, hacé la encuesta, entre varios y lo publicamos. Podría llamarse, Una encuesta sobre la Soberbia Intelectual.

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    5. Que haya gente cuya motivación primera sea la soberbia intelectual, no me cabe duda alguna. Un ejemplo podría ser el de Nietzsche, quien era capaz de preguntarse por qué escribía tan buenos libros. Pero no creo que sea el caso de todos los escritores. Por ejemplo, no me imagino a un Santo Tomás de Aquino o a un Monseñor Lefebvre tomando la pluma para que les tiraran flores. Por supuesto que éstos son casos extremos. En el medio, con grados diversos de vanidad, se encuentra situada la mayoría de los escritores. Aclaro que no me considero tal, siento que el calificativo me quedaría holgadísimo, pequeño panfletario de circunstancia se me antoja más adecuado. Me preguntás por qué escribo. La verdad es que nunca lo había hecho hasta que llegó Francisco. Fue por causa suya que un día, hacia fines de junio de 2013, me sorprendí a mí mismo comenzando a escribir una nota sobre él, atacándolo por las barbaridades que decía. No fue algo premeditado, en absoluto: jamás me había planteado la posibilidad de dedicar una parte de mi tiempo a la escritura. Recuerdo que una noche me desperté, alrededor de las tres de la mañana, con la necesidad imperiosa de ponerme a escribir. Me levanté como un tiro, fui al escritorio, abrí la compu y me pasé casi dos horas escribiendo. Ése fue mi debut. Fue algo que me dejó completamente desconcertado, y para lo cual no pude encontrar otra explicación que la de haber actuado bajo una moción de la gracia, la cual me impulsaba a dar testimonio público de la fe ante la obra destructora de Bergoglio. Ése, y ningún otro, es el motivo por el cual comencé a escribir. O, al menos, ésa es la única explicación que encuentro. Que después, como es habitual en las cuestiones humanas, pueda haberse mezclado en esto cierta dosis de vanidad -si gusta o no gusta, qué se dice al respecto, etc.- seguramente, pero no fue ésa la motivación inicial ni tampoco pienso que en ningún momento se haya vuelto la motivación preponderante de mis esporádicas citas con el teclado. Bueno Coco, vos me hiciste un desafío y, como yo no acostumbro a esquivarlos, ésta es la respuesta que te puedo dar…

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  4. aclare por favor, a qué corno se refiere???

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    1. ENTIENDO MAL O ESTÁN TRATANDO A CAPONNETTO DE SOBERBIO Y TRAIDOR???? UDS NO SABEN LO QUE ES LA AMISTAD DEFINITIVAMENTE Y SE CREEN QUE TODO ES COMO USTEDES DICEN.YA ME HICIERON ENOJAR . NO TIENEN RESPETO HACIA NADIE Y PIENSAN QUE ESA INSOLENCIA ES SER RE COOL Y TODAVÍA HABLAN DE OBEDIENCIA Y JERARQUÍA. HIPÓCRITAS!!!

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  5. Tratando de salvar lo salvable y después de citar durante cuarenta años al concilio, y de tratar de acatar una autoridad confusa, para darte cuenta luego que eras un instrumento del enemigo y para mayor desgracia un hijo legítimo del concilio Bergoglio, te demuestra con hechos que te equivocaste. Entonces para no reconocer tu error, le hechas la culpa a Trento o a la Liturgia.

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  6. Dardo:
    Todavía no repuesto de una virósica posconciliar que me atacó con fuerza, ingresé al blog para saber qué nuevo insulto me prodigaban hoy mis amigos que tanto quieren y respetan. Soberbio,ciego,línea media,traidor...¡¿Quién dá más?! ¡Vamos caballeros, anímense, las malas intenciones tienen prioridad y son especialidad de la casa!
    Viendo que el vituperaje estaba calmo me posicioné en el “Introduce tu comentario”, dispuesto a sugerir un homenaje a Malvinas, y se me colgó el teclado. Se tildó. Desenchufo el cable. Enchufo, aprieto automáticamente la tecla “m” para ver si se había arreglado el problema; y sí, sucedió la magia. Se escribió la “M” varias veces y la disparé en un acto reflejo.
    Ahora veo que mi involuntario, psicomotriz e instintivo “mmmmm” se empieza a convertir en objeto de análisis. Me acuerdo del episodio aquél de los años ´60, cuando un periodista sueco le hizo creer al mundo que unos mamarrachos de un chimpancé eran cuadros de un tal Pierre Brassau; y los vanguardistas del por art se desvivieron en sesudos análisis. Me acuerdo de esto,digo, y me asalta una risa tan gardeliana y tan peronista, que no puedo sino compartirla como prenda de conciliación obligatoria. Si esta aclaración no se publica venderé el sketch a Capusotto.
    Antonio

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    1. Es la venganza de las máquinas, obras del demonio para sembrar la desconfianza entre los hombres. Lo de soberbio, línea media y traidor, va por cuenta de aquellos a los que les repugnas. Ante un artículo mio en el blog de Cabildo, alguien me criticó duramente en un comentario, y me pareció muy bueno que lo publicaran. No creo que sea una novedad para ti que los hay, el que no tiene enemigos no merece haber existido. Lo de "ciego", no creo necesario hacerte notar que va seguido de un ¡pummm! que bien puede tener el efecto del anterior ¡pumm! y matar un inocente. Solo Dios sabe quién está viendo lo correcto. Espero que el virus posconciliar ceda ante una bendición tridentina. Que te mejores.

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    2. Si está muy mal, que recurra a la extremaunción de la liturgia de Trento, porque el viático conciliar no creo que le sirva de mucho.

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  7. Es realmente llamativo que Caponnetto se ofenda después de haberle dicho a los lefes: jansenistas, sulpicianistas, tridentinistas (¿¡en tono peyorativo?!) , modernistas, esquemáticos, oficinescos, subidos al sicomoro, confusos y otras linduras. No entiendo como Dardo no lo mandó a ... paseo, ¿qué esperaba? ¿la otra mejilla? Él no tiene "mala intención", sólo dictamina los estúpidos que son los que salvaron algo de la debacle, bonachonamente, con un desprecio disfrazado de misericordia.

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    1. No sean malos... publicitaba su libro en un blog línea media, y les dió todos los gustos.

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  8. El Cocodrilo platea que el problema es una cuestión de percepción de la realidad..
    Entonces, lo primero que se me ocurre, es que dada la complejidad de la cuestión tal vez no cualquiera sea capaz de comprenderla cabalmente por sí mismo. Tal vez se necesite un artefacto auxiliar para confirmar la existencia de la presa. Tal vez quien no tiene unos binoculares aptos para la ocasión se pierde la caza de su vida ante sus ojos.
    Pero por otro lado, hay quienes quizás viendo a la presa no cuentan con un arma idónea para cargarsela. Atacan una bestia de gran peso con un arma de bajo calibre..se pierden igual que los otros la oportunidad de su vida.
    Si no se cuenta con la herramienta necesaria para ver a la presa; o si incluso viéndola, no se dirige adecuadamente el ataque, la bestia se nos escapa.
    En definitiva...Hay muchos que directamente no ven a la presa. Hay otros que la ven pero no saben encarar el ataque (se me ocurre que podría ser un "caminante" pasmado que en su vida ha tocado un arma) Pero también hay otros, en donde me atrevo a incluir a Don Antonio, que no están seguros de que ese sea el premio mayor. No arriesgan sus mejores balas en esa posibilidad, la pifian en su valoración y en su ataque..
    Lo único que puede agregar es que creo firmemente que quien contó con la mejor visión y las mejores armas en LA cacería fue un tal Marcel.
    Para los demás, que no tenemos tales cualidades, me parece que lo mejor es confiar en su criterio de caza.

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  9. Dardo:
    Mi problema no han sido nunca los enemigos que me insultan,me ofenden o me critican. Esos son mi solución. Me solucionan el modo de vivir batallando y peligrosamente.Tampoco es mi problema el de los amigos que me corrigen, me enmiendan o me enseñan. Esa es otra de mis soluciones. Me solucionan el anhelo de pensar,de aprender y de portarme un poco mejor. De ambos necesito y a ambos agradezco.
    Mi problema aún irresoluto se llama desconcierto; y no hallo mejor modo de explicarlo brevemente que aludiendo a la Parábola que nos deja el Señor en el capítulo once del Evangelio de San Lucas. Aquella en la que se habla de la casa amical inspiradora de tanta hospitalidad y confianza, a la que se puede acudir en plena madrugada, despertando al dueño, en búsqueda de tres panes.
    De pronto, uno llega a esa casa, ingresa con naturalidad y afabilidad, sin cálculos ni resguardos, y en vez de los tres mendrugos extendidos por manos conocidas y fraternas,se encuentra con que el dueño ha dado albergue a anónimos y virulentos personajes, que en vez de panes te arrojan piedras sucias y tomates podridos. Y que,para colmo,los crueles arrojadores se tapan la cara para que no se sepa quienes son, acompañando los disparos de gritos cada vez más ramplones cuanto antojadizos,infundados y fictos.
    Yo llamo a esto verdadero problema, o por mejor nombre desconcierto. ¿Me equivoqué de casa?, ¿se equivocó el dueño?, ¿los tiradores de excrementos son okupas y ya se van? ¿Caí en mal momento y unos vecinos caníbales tienen de rehén al señor de la vivienda? ¿Tengo una pesadilla y me metí en la casa tomada cortaziana? ¿Llamo al 911 y me atenderá el 666?
    Por las dudas y hasta nuevo aviso, la próxima vez que necesite panes iré a la panadería. Aunque no sabés cómo me gustaría volver tranquilo a la casa, y descubrir que han retirado el cartel que dice: “bienvenidos los malintencionados”.
    Un abrazo
    Antonio

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    1. ULTIMO COMENTARIO Y CIERRO TODO COMENTARIO. Esta no es mi casa, es un ring-side, donde trato que no se pegue bajo el cinturón, no se muerdan orejas, ni se den con las cabezas, mientras sean luchadores nobles. Si no lo son, pues será callejera y vale todo, no le hago asco. De la platea gritan, no se puede evitar del todo. La entrada de Antonio no fue afable, no llegó con bombones, llegó con crítica (y dura), con golpes leales, como siempre lo hace Antonio; y eso es siempre bienvenido en este foro. No estamos para charlar entre compadres, sino para discutir. Y repasen, pero la andanada era fuerte. Dije al comenzar que estaba dolido y no quise entrar en detalles, dolido porque había más diferencias que las que suponía y más imputaciones que las que suponía. Pero lo publiqué porque están bien planteadas, y sirven para rumiarlas y pensarlas. Lo de Trento me sorprendió, lo de la indiferencia con respecto a la reforma litúrgica no (la condescendencia con Bouyer es parte de eso), el propiciar una liturgia oriental es para nosotros una grave equivocación, y así varias cosas más que ameritarían un tratamiento en concreto. Esto no es una reunión de las "niñas del ropero" y la alusión a las "malas intenciones" , además de una humorada (que veo que se pierde el humor) es concretamente una invitación a no ser hipócritas. "El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones", seamos francos, al pan y al vino, no soy partidario de las elipsis ofensivas de salón, si se putea, se putea. Hay rústicos que no son tontos, si se les dice "sulpicianos", no saben que es, pero es puteada seguro; y devuelven con puteada. Acepto la amonestación, es cierto que me muevo en ambientes poco elegantes y que mis amistades no son lo mejor de cada casa, es muy probable que la gente que se acerca a este blog no sea de maneras refinadas, más bien lo contrario. No me formé en el medio académico, iba al "Firpo" a la salida de la unioversidad, y salgo a pasear con camioneros y recolectores de basura. Me gusta más Caballería Rusticana que La Dama de las Camelias. No se me tensa el oído por una palabrota ni me enemista recibir una piña. Creí que estaban todos avisados. Hace poco me encontré con un viejo amigo que es hoy miembro de la Suprema Corte, y les contaba a los otros contertulios que la primera vez que llegó a casa (la de mis padres), ni lo saludaron, le pusieron un escudo de hojalata, le dieron un palo de escoba, y le llovieron palos hasta de las muchachas; cuando vimos que aguantaba y repartía, nos hicimos amigos.
      Esas son las formas de mi casa.

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    2. Que cerrado que sos che..

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    3. Ese último se escapó, ¡pero hay que ver qué furiosos son los sedevacantistas! Antonio y yo hemos recibido como para guardar.

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