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miércoles, 19 de abril de 2017

¿Es bueno leer las escrituras?

Resultado de imagen para La Biblia ImágenesPor Dardo Juan Calderón.

   Si hay que responder a esta pregunta a boca de jarro, lo más sensato es decir que NO. No cualquiera, no en cualquier momento, no siempre, no sin preparación.

    Es lo que responderíamos sobre cualquier libro y sobre todo lo que está impreso en el mundo. Lo cierto es que el mundo se hubiera evitado muchos males si Don Gutenberg no hubiera inventado esa máquina maldita. Ni que hablar de este otro medio más maldito en el que escribimos ahora.


    Podríamos preguntarnos si ¿es imprescindible para el cristiano leer las escrituras? Y sin duda alguna habría que decir que no; hay miríadas de analfabetos en el cielo, probablemente muchos más que los que saben leer.

     ¿Es necesario haber recibido el mensaje evangélico? Claro que sí. De boca de los Apóstoles, de sus herederos los Obispos y de los Sacerdotes y de los Santos. Es decir, de la Iglesia, que es quien tiene el oficio, la Vocación y el deber de transmitirlo a todos los hombres del mundo. Pero aún más, es quien tiene la asistencia del Espíritu para esta transmisión. Y más aún, los Padres de familia – en la medida de sus capacidades- para con sus hijos, bajo las gracias del Sacramento del Matrimonio.

      Pero ¿cómo se transmite este mensaje evangélico? Pues uniendo a la letra el testimonio, nadie entiende el “espíritu de pobreza” si quien lo transmite no lo vive. Nadie entiende el Sermón de la Montaña, si quien lo transmite no es capaz de ser como un lirio del campo o un ave del cielo.

     ¿Devinieron males para la Iglesia y para las almas por efecto de la lectura inapropiada de las escrituras? ¡Siiiiii! ¡Todas las herejías! Y hasta podemos decir que algo tan contrapuesto a las Escritura, como es la Apostasía, nace de esas lecturas.

      Entonces cabe hacerse varias preguntas, y la primera es ¿Por qué algo que contiene el Mensaje Revelado, que es la misma Palabra de Dios, puede causar malos frutos? Y después de esta ¿Cuáles serían los requisitos para poder enfrentar con fruto la lectura de las escrituras?

    Para responder a estas preguntas ¡hay que recurrir a las Escrituras! Y entonces, me dirán…  ¡Ud. va a interpretar las escrituras! Y sano sería que salga de inmediato de estas páginas.

    Vamos a seguir en esta reflexión al Monje Benedictino Dom Jean de Monléon en su famosa obra “El sentido místico del Apocalipsis.- Comentario textual a partir de la tradición de los Padres de la Iglesia”. Es decir, que el sigue a Otros.

     En el anterior artículo, un comentarista nos decía que había ido a una charla sobre “El Cantar de los Cantares” (¡Qué susto! ¡Qué podría decir esta pobre profesora sobre algo tan complejo y arcano!), pero la conferencia decía, “Según los sermones de San Bernardo”. ¡Ahhhh! Ahora sí. Nos dirá qué dijo San Bernardo sobre el tema, y eso vale, y vale de verdad. Porque aquella o cualquiera de los profesores, es muy raro que logren encarnar el espíritu de las Escrituras. Y entonces ¿de qué vale lo que nos dirá la profesora? Vale si de su charla surge la humildad de saberse impotente para transmitir vitalmente esa profundidad, y la de ponerse devotamente en manos del Santo. La conferencia vale si es testimonio, no de ser maestro en estas cosas (que en otras puede serlo) sino de mostrarnos el amor y la devoción por el Maestro. Y eso, es transmitir una pizquita del espíritu de las Escrituras.

     Con este ejemplo de “sensus catholicum”, podemos ir afirmando, que la lectura de las Escrituras exige la visión de un Santo, la Santidad, para dar el fruto que ellas se proponen. Esto no quiere decir que pueda hacerse otro tipo de análisis y de exégesis. Como investigar las ideas políticas en el Antiguo Testamento (también las hay económicas), o en el mismo San Pablo. O también análisis de tipo lingüístico, o literario, o histórico, o arqueológico o las mil posibilidades de las que los alemanes fueron prolíficos. Es cuestión de ser perito en la materia. Pero hay un sentido, el sentido primordial para el cual fueron reveladas, y ese sentido es un misterio que se me revela para que yo me salve. Es lo que se llama el sentido “anagógico” de las Escrituras, que quiere decir “sentido místico de la Sagrada Escritura, encaminado a dar idea de la bienaventuranza eterna”. Es decir, obtener el sentido profundo de las escrituras que nos llevará al cielo. Ellas son “La Puerta del Cielo”.

     ¿Es un Libro? Y sí, es un libro. Entonces es “para leer”. No necesariamente, un libro puede ser para que nos lo lean. Para que lo recite un buen recitador, y que en sus tonos, en su experiencia, se gane mucho más que con la lectura (de hecho, la poesía es mucho más apta para ser escuchada por un buen recitador, que para ser leída), y, por sobre todo,  para que alguien nos transmita el espíritu del libro con su propia vida. Así como las catedrales en sus frescos y vitrales “relataba” las escrituras a quienes las visitaban, y eran ellas en sí mismas un ámbito de experiencia evangélica, y mejor las vemos con un buen guía;  así la vida del “religioso” es la que primordialmente encarna el espíritu evangélico, para que lo veamos vivo, y en esas vidas “leamos” realmente las escrituras. ¿Y si no hay ninguno vivo cerca nuestro? Pues se busca y se peregrina hasta encontrarlo. Tiene que haber; Dios siempre provee estos ejemplos y estos maestros.  No se nos oculta que la vida “religiosa”, la vocación de las monjas y los monjes, ha sido arrancada de raíz por el espíritu conciliar moderno que no encuentra “utilidad” a nada que no sea “publicitario” y “activo”. La vida del religioso es indispensable en la Iglesia para “leer” en ellas las Escrituras, allí encontraremos los lirios del campo, las aves del cielo y los corderos sacrificados. Y recién entenderemos algo.

     El primer misterio que tiene ese Libro, y que viene a responder nuestra primer pregunta, es de si es un Libro escrito “para todos”, o “para algunos” (¿se acuerdan del “pro multis”?, pues es algo parecido). Es decir, Dios: ¿le habla a todos los hombres en este libro?

     Una de las paradojas notables es que el Apocalipsis, que significa “abierto”, revelado, nos parezca a nosotros tan “eucaliptico” (cerrado, ininteligible). Que Cristo haya hablado en parábolas y no clara y concisamente, “¿Por qué hablas en parábolas?”… “Para que no entiendan… y ustedes también son burros… les voy a explicar una…”. ¡Es tremendo! Dios habla en un lenguaje especial para que los que no tienen que entender, ¡no entiendan! Da Su Revelación a los suyos, pero la oculta a los que no son de Él. Hay un enorme Libro que contiene Su Palabra, que todo el mundo puede leer, que se imprime por millones, pero que se cierra en su sentido para unos, y se abre para otros. Cristo no le habla a Herodes. Dios es silencio para los que no son de su rebaño, y su palabra tiene una “clave”, una llave que sólo pueden abrir sus predilectos. Entender esto es crucial, se puede acceder a la letra, pero no al espíritu, no al sentido ¿al sentido de las palabras? No. Al sentido anagógico. Es el contenido de aquella maravillosa loa Mariana, el Magníficat, que no se deja entender por los sabios, y se abre a los simples. “Te doy gracias, Padre, Dios del Cielo y de la tierra, que has ocultado esta luz a los sabios y a los prudentes del siglo, y la habéis develado a los más pequeños”. (Luc X, 21)

Resultado de imagen para La Biblia Imágenes   La Escritura es una puerta abierta en el cielo, para ver este cielo y para llegar a este cielo, pero tiene una llave, y esta llave no está para todos, sino para los “suyos”. Para “los que trabajan para Su gloria por la práctica de la caridad y de la humildad, y no para aquellos que os hacen revelaciones y que os engañan – dice Jeremías- porque hablan según su propio corazón y no de la boca del Señor”.

   Si sopesamos este primer problema con sincera humildad, encontramos el primer obstáculo para acceder a una lectura correcta de la Escritura. ¿Estoy yo en condiciones de acceder? ¿Tengo la llave? ¿Y si no la tengo? ¿Qué estoy entendiendo? ¿No recaerá sobre mí la confusión que se depara para los que no están preparados? ¿No se lanzará sobre mí, al trasponer el Sancta Sanctorum, la maldición que sufrieron los hijos de Aarón? Y entonces llegamos a la primera conclusión: debemos ir a las Escrituras con “Temor y Temblor”. Sabiendo que hay un precio que pagar, una “purificación” por la que pasar, para entrar en su sentido. ¿O estamos yendo muy campantes en esta locura de manoseo de las cosas santas que tan enormes y graves penas han recibido en la Historia Sagrada? Pensemos en la Comunión en la mano, en los diáconos y diaconisas que se inventan a cada rato, en los laicos que se meten en las cosas del culto, ¡Qué suben los escalones del Altar! De esta misma forma abren el Libro Santo, y de esta misma forma debemos considerar al Libro Santo. 

    Recuerdo de mi escuela primaria - cuando lo más vulgar que nos enseñaban las maestras era Bufano, Almafuerte y Gabriela Mistral (¡Oh, tiempos!) - aquella poesía de la chilena: “…dolor… ¡Santa Llave de la Puerta Santa!”. ¿Será esta la llave de la Puerta? “Bienaventurados aquellos que sufren por la justicia, porque de ellos será el Reino de los Cielos”. Sin duda alguna, la vía que nos lleva a la comprensión de las escrituras, es una Vía dolorosa.

    Vamos tratando de entender de qué se trata toda esta “prudencia” de los Pastores del Concilio de Trento. “¡Ojo! Ojo con tanta divulgación, con tanta traducción, con tanta vulgarización; no vaya a ser que lo que estamos dando sea la puerta de la perdición”. No se entiende nada con un wiski en la mano junto al hogar.

    Bajando el ambiente de suspenso, podemos decir con llaneza y seguridad, que la llave de las Escrituras es Cristo. Y en esta primera aproximación, podemos asegurar que el Antiguo Testamento resultó incomprensible para todos, antes que apareciera Cristo. Podían adorar El Libro, llevarlo en un arca, pero no podían traspasar su sentido anagógico, hasta que Cristo no diera la clave, la clave de dolor, de sacrificio. Eran ciegos llevados por Dios.

    Es más, no hay ni en el cielo ni en la tierra, nadie que pudiera conocer el sentido del libro, sin la “explicación” que diera del mismo, con el Sacrificio de Su Vida y la subida al Calvario, Cristo.

    Y todo esto que decimos, está dicho en el Capítulo V del Apocalipsis, que leeremos de la mano de Dom Jean Monléon, y que viene luego de mostrarnos a Cristo sedente en el cielo, con toda su Gloria y Esplendor, rodeado de todos los ángeles, los sabios y los cuatro evangelistas. Cristo tiene en su mano derecha un Libro, que es el Libro que está dictando a Juan y que es La Biblia toda entera:

5:1 Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera,Ezequiel 2. 9-10 sellado con siete sellos.
5:2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? 
5:3 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. 
5:4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

   

El libro está escrito “por dentro” y “por fuera”, lo de fuera se puede leer, pero lo de dentro, está sellado con siete sellos. Cualquiera puede leer “por fuera” las Escrituras, allí están. Pero por dentro, resulta que nadie ni en el Cielo ni en la tierra – ¡y fíjense quienes están allí! – lo puede leer, ni “aún mirarlo”. Y Juan “lloraba mucho”, porque a nadie se encontró digno, ni a los cuatro evangelistas.

5:5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá,Genesis 49. 9-10 la raíz de David,Isaias 11. 1 ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. 
5:6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado,
Isaias 53. 7 que tenía siete cuernos, y siete ojos,Zacarias 4. 10 
los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Vendrá el “valiente”, el León de Judá, para abrir el Libro. Y ese León resulta que pasa a ser un Cordero “como inmolado”, con siete cuernos y siete ojos. Y Él puede abrir el Libro. Y nadie más en el Cielo y en la Tierra, ni siquiera lo abre el Cristo Sedente, sino el Cristo Inmolado.
 
5:7 Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. 
5:8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;
Salmos 141. 2
5:9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 
5:10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes,
Exodo 19. 6Apocalipsis 1. 6 y reinaremos sobre la tierra. 
5:11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,
Daniel 7. 10

5:12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. 
5:13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. 

      

Los siete espíritus que vienen de los siete dones y que enfrentan y vencen a los siete pecados capitales, en el acto de la Inmolación del Cordero, son “la llave” que permite abrir y entender las escrituras. A Ese. Y a nadie más. Y con Ese Cordero, podremos abrir las escrituras si somos capaces de imitar su inmolación, tener con Él los siete Espíritus que confrontan a los siete pecados capitales. Estos son los requisitos.


A ver… ¿quienes dan un paso adelante?


Está bien, no es para tanto, y sí es para tanto, porque Cristo abrió el Libro para nosotros, y abrió el Cielo para nosotros, pero nosotros ganamos ese cielo y accedemos al Libro, al imitar su Camino doloroso, su Caridad, su Obediencia y su Humildad.

El libro se nos abre en la medida que encarnamos el espíritu evangélico, y aquellos – nosotros – imperfectos y débiles, pues bien nos vendría compartir las migas con los Santos.

Leer las Escrituras no es un proceso intelectual. Como tampoco lo es leer las cumbres de la Teología. No se accede a la Summa como se accede a Aristóteles. Se accede en un proceso espiritual, y si no, apenas si se espían sus hojas, sus hojas “de fuera”.

Lo aconsejable es recibir la Escritura en medio de la Misa, por boca del Consagrado, con su guía, y en dirección al Sacrificio. De rodillas ante el crucifijo. “He aprendido mayores cosas rezando frente al crucifijo, que en todos los libros que he frecuentado” decía Santo Tomás. No es para todos, ni en cualquier momento, ni en cualquier lugar.


Las Escrituras son la Palabra de Dios, Su Palabra, la Verdad absoluta puesta en nuestro lenguaje. Y para llegar a Su lenguaje, su interpretación no es literal, semántica, ni analógica, ni simbólica; es Anagógica, es “Asunción, transferencia y ascenso en la contemplación de las cosas maravillosas”.

Es por ello mismo que no es recomendable el acceso a las Escrituras sino bajo especiales condiciones, bajo la tutela de Santos que hayan realizado este proceso. Es más, debe notarse que esa costumbre tan utilizada en los últimos tiempos de citar las Escrituras en el curso de nuestras cavilaciones, es una mala costumbre por muy piadosa que parezca. Uno no puede hacer una cita escrituraria en respaldo de una aseveración propia, es una presunción y es un pecado contra el segundo mandamiento. No podemos pedir que Dios respalde nuestra palabra ni nuestros argumentos.

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Espero sirva el presente para explicar los óbices que ha puesto la Iglesia Católica a la vulgarización de las Escrituras, que no son puestos para mantener un dominio abusivo, ni una exclusividad, ni ninguna mala ocultación para mantener el dominio; sino para protegernos de una temeridad que mucho puede costarnos.




50 comentarios:

  1. Excelente artículo, Dardo. Sigue oficiando de Index. Lo felicito nuevamente por esta su tarea tan cara.

    Me permito agregar a lo que expresé aquí antes: no sólo es bueno lo que escribe en materia, sino en forma. Ello, porque no es preciso hacer desarrollos pesados y largos en este medio; es aconsejable, al contrario, ir al grano, sin rodeos. Para quienes, a Dios gracias, nos deleitamos con el "ocio intelectual" diario (a más del trabajo, porque "no puede el hombre vivir bajo las estrellas"), viene de maravilla esta lección a la vez nutrida y tersa.

    Queda, solamente, pedir por las almas de buena voluntad; quienes, sin advertirlo, se confunden con lecturas heterodoxas.

    Gracias, en Cristo y María.

    BRUNO ACOSTA

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  2. Lo siento, con toda la humildad de la que soy capaz, ya que hablamos de exégesis, me parece que el libro que Cristo tiene en su mano derecha no es el Libro que está dictando a Juan ni es La Biblia toda entera sino que es el Libro de La Vida:

    Apocalipsis 13:8 “Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.”
    Apocalipsis 21:27 "y no entrará en ella cosa vil, ni quien obra abominación y mentira, sino solamente los que están escritos en el libro de vida del Cordero."

    Es Su libro, el libro donde están anotados los que se salvan (a menos que ameriten ser borrados), seguramente es el mismo libro de:

    Exodo 32:31 "Y volvióse Moisés a Yahvé y dijo: "¡Ay! este pueblo ha cometido un pecado grande, fabricándose un dios de oro. 32 Pero ahora, perdona su pecado; y si no bórrame de tu libro que has escrito." 33 Yahvé respondió a Moisés: "Al que haya pecado contra Mí, a éste le borraré de mi libro."
    También aparece en Lucas 10:20 y Filipenses 4:3

    Yo pienso que es necesario que se lea la Biblia y muchos no la comprendan y otros si la comprendan. La iglesia nunca va a ser un calmo estanque en un jardín versallesco. Las herejías, que salen de las exégesis erróneas, cumplen una función como dijo San Pablo:
    1 corintios 11:19 Porque menester es que haya entre vosotros facciones para que se manifieste entre vosotros cuáles sean los probados.

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    1. Estimado Jorge: no puedo yo concluir en este punto. La interpretación corre por cuenta del autor mencionado con las apoyaturas que allí cita. El libro de Monléon es muy apreciado en medios tradicionalistas y no caben dudas de su enorme aparato erudito, no está en castellano, se puede pedir en librería Chiré. Es de notar que rompe muchos esquemas formados por autores posteriores (no a él, que es contemporáneo, sino a los Padres), pero se gana muchísimo en claridad y profundidad mística.

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    2. PD: Probablemente las escrituras estén simbolizadas con el "librito" que el Ángel Fuerte de Apocalipsis 10 dá al apóstol para que se lo coma, y resulta dulce a la boca pero amargo a las entrañas. A diferencia del Libro Sellado, este es un "librito" o rollo pequeño, esta abierto (para que se lea, es decir se lo coma el apóstol) y el ángel lo tiene seguramente en la mano izquierda (ya que el texto dice que levanta la mano derecha para jurar)

      Igual, con el Apocalipsis, casi cualquier interpretación que a uno se le ocurra es posible encontrarla en algún autor reconocido de la literatura religiosa si se busca con cuidado.

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  3. si es por erudito, teólogo y lingüista ...me quedo con el Padre Castellani. A los demás modernos, mmm, poco les creo. Castellani tiene vida, sabor y gracia y Gracia. Además es nuestro y hay muchos que lo desconocen porque son unos soberbios.

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    1. Hay que diferenciar las perspectivas de cada obra, la de Monléon es el sentido místico "en los Padres de la Iglesia", y Castellani es una perspectiva histórica, una puesta a punto histórico. Son cosas diferentes. Fíjese que este Capitulo V en Castellani, pasa casi inadvertido, y en Monléon tiene mucho análisis. Los dos son geniales.

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  4. ponete medias a rombos20 de abril de 2017, 5:59

    En todo caso, no debe leerla cualquiera.
    Pero quien está entre los cultos, whisky en mano y con una bufanda peludita con motivos escoceses más suavecita que cachete de koala, no es un cualquiera y puede.

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  5. Se Puede hacer las dos cosas, Dardo. Escuchar la Escritura de los Maestros y leerla directamente. Toda. Entera.
    No sólo se puede. Se debe, se recomienda enfáticamente y es provechosa para el alma la lectura y meditación de las Escrituras (obviamente que con docilitas y recurso al magisterio).
    Le recomiendo relea dos encíclicas: Spiritus Paraclitus (BXV) y Divino Afflante Spiritu (PXII).
    De hecho, las conocí leyendo asiduamente la Straubinger, con sus notas explicativas.
    “Pero volvamos a nuestro asunto. Así preparados los espíritus con la piedad y humildad, Jerónimo los invita al estudio de la Biblia. Y antes que nada recomienda incansablemente a todos la lectura cotidiana de la palabra divina: «Entrará en nosotros la sabiduría si nuestro cuerpo no está sometido al pecado; cultivemos nuestra inteligencia mediante la lectura cotidiana de los libros santos» Y en su comentario a la carta a los Efesios: «Debemos, pues, con el mayor ardor, leer las Escrituras y meditar de día y de noche en la ley del Señor, para que, como expertos cambistas, sepamos distinguir cuál es el buen metal y cuál el falso»[74]. Ni exime de esta común obligación a las mujeres casadas o solteras. A la matrona romana Leta propone sobre la educación de su hija, entre otros consejos, los siguientes: «Tómale de memoria cada día el trozo señalado de las Escrituras...; que prefiera los libros divinos a las alhajas y sedas... Aprenda lo primero el Salterio, gócese con estos cánticos e instrúyase para la vida en los Proverbios de Salomón. Acostúmbrese con la lectura del Eclesiástico a pisotear las vanidades mundanas. Imite los ejemplos de paciencia y de virtud de Job. Pase después a los Evangelios, para nunca dejarlos de la mano. Embébase con todo afán en los Hechos y en las Epístolas de los Apóstoles. Y cuando haya enriquecido la celda de su pecho con todos estos tesoros, aprenda de memoria los Profetas, y el Heptateuco, y los libros de los Reyes, y los Paralipómenos, y los volúmenes de Esdras y de Ester, para que, finalmente, pueda leer sin peligro el Cantar de los Cantares»[75]. Y de la misma manera exhorta a la virgen Eustoquio: «Sé muy asidua en la lectura y aprende lo más posible. Que te coja el sueño con el libro en la mano y que tu rostro, al rendirse, caiga sobre la página santa»[76]. Y, al enviarle el epitafio de su madre Paula, elogiaba a esta santa mujer por haberse consagrado con su hija al estudio de las Escrituras, de tal manera que las conocía profundamente y las sabía de memoria. Y añade: «Diré otra cosa que acaso a los envidiosos parecerá increíble: se propuso aprender la lengua hebrea, que sólo parcialmente y con muchos trabajos y sudores aprendí yo de joven y no me canso de repasar ahora para no olvidarla, y de tal manera lo consiguió, que llegó a cantar los Salmos en hebreo sin acento latino alguno. Esto mismo puede verse hoy en su santa hija Eustoquio»[77]. Ni olvida a Santa Marcela, que también dominaba perfectamente las Escrituras[78].

    (sigue en pagina 2)

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  6. 44. ¿quién no ve las ventajas y goces que en la piadosa lectura de los libros santos liban las almas bien dispuestas? Todo el que a la Biblia se acercare con espíritu piadoso, fe firme, ánimo humilde y sincero deseo de aprovechar, encontrará en ella y podrá gustar el pan que bajó de los cielos y experimentará en sí lo que dijo David: Me has manifestado los secretos y misterios de tu sabiduría[79], dado que esta mesa de la divina palabra «contiene la doctrina santa, enseña la fe verdadera e introduce con seguridad hasta el interior del velo, donde está el Santo de los Santos»[80].
    45. Por lo que a Nos se refiere, venerables hermanos, a imitación de San Jerónimo, jamás cesaremos de exhortar a todos los fieles cristianos para que lean diariamente sobre todo los santos Evangelios de Nuestro Señor y los Hechos y Epístolas de los Apóstoles, tratando de convertirlos en savia de su espíritu y en sangre de sus venas.
    (Spiritus Paraclitus – BXV)
    9. Ni parece que aquí debe pasarse en silencio con cuánto ahínco los mismos predecesores nuestros, en diferentes ocasiones, recomendaron ora el estudio, ora la predicación, ora, en fin, la pía lectura y meditación de las Sagradas Escrituras. Porque Pío X, respecto de la Sociedad de San Jerónimo, que trata de persuadir a los fieles de Cristo la costumbre, en verdad loable, de leer y meditar los santos Evangelios y hacerlo más accesible según sus fuerzas, la aprobó de todo corazón y la exhortó a que animosamente insistiera en su propósito declarando «que esta obra es la más útil» y que contribuye no poco «a extirpar la idea de que la Iglesia se resiste a la lectura de las Sagradas Escrituras en lengua vulgar o pone para ello impedimento» [19]. Por su parte, Benedicto XV, al cumplirse el ciclo del decimoquinto siglo desde que dejó la vida mortal el Doctor Máximo en exponer las Sagradas Letras, después de haber esmeradísimamente inculcado, ya los preceptos y ejemplos del mismo Doctor, ya los principios y normas dadas por León XIII y por sí mismo, y recomendado otras cosas oportunísimas en estas materias y que nunca se deben olvidar, exhortó «a todos los hijos de la Iglesia, principalmente a los clérigos, a juntar la reverencia de la Sagrada Biblia con la piadosa lectura y asidua meditación de la misma»; y advirtió que «en estas páginas se ha de buscar el alimento con que se sustente, hasta llegar a la perfección, la vida del espíritu» y que «la principal utilidad de la Escritura pertenece al ejercicio santo y fructuoso de la divina palabra»; y él mismo de muevo alabó la obra de la Sociedad llamada del nombre del mismo San Jerónimo, gracias a la cual se divulgan en grandísima extensión los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, «de suerte que ya no haya ninguna familia cristiana que carezca de ellos, y todos se acostumbren a su lectura y meditación cotidiana»[20]. (Divino Afflante Spiritu – PXII)
    Vladimir.



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    1. No veo contradicción. La Iglesia le habla a los suyos y a los Santos. No al "mundo". Les pide la reverencia y la santidad en la lectura.

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  7. Bue, alguna contradiccioncita hay, Cocodrilo, no se me escurra en el lodo:

    No es para todos, dice Ud.

    Y BXV dice: "jamás cesaremos de exhortar a todos los fieles cristianos para que lean diariamente sobre todo los santos Evangelios de Nuestro Señor y los Hechos y Epístolas de los Apóstoles"

    Sdos.

    Vladimir

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  8. Nota de Straubinger:

    Los Sumos Pontífices, desde León XIII, no se han cansado de recomendar al pueblo cristiano la lectura de la Biblia.
    El Papa Pío X dice al respecto: “Queriendo renovarlo todo en Jesucristo, nada deseamos más que el acostumbrarse nuestros hijos a tener la Sagrada Escritura para la lección cotidiana. Por ella se puede conocer mejor el modo de renovar todas las cosas en Jesucristo." Benedicto XV alaba de modo especial a los que se dedican al apostolado bíblico y dice que "este apostolado ha sido por cierto singularmente fecundo para la Iglesia de Dios, puesto que así un gran número de almas se acercan desde entonces a esta mesa de doctrina celestial que Nuestro Señor ha hecho poner para el universo cristiano, por medio de sus profetas, apóstoles y doctores". La encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII, es el coronamiento de los esfuerzos pontificios que tienden a hacer de la Biblia la lectura cotidiana de los fieles. "Favorezcan, dice el Papa a los Prelados, y presten su auxilio a todas aquellas pías asociaciones que tengan por fin editar y difundir entre los fieles, ejemplares impresos de las Sagradas Escrituras, principalmente de los Evangelios, y procurar con todo empeño que en las familias cristianas se tenga ordenada y santamente cotidiana lectura de ellas." Por todo esto se ve que los Sumos Pontífices desean que la Biblia llegue al pueblo, y no solamente a los sacerdotes y laicos cultos. Síguese de esto la inmensa responsabilidad de los comentaristas, sobre quienes pesa la divina misión de explicar al pueblo la palabra que tiene el poder de salvar las almas (Sant., 1, 21; cf. Rom., 1, 16). No negamos la necesidad de la crítica textual, ni tampoco el valor de las notas filológicas, históricas, geográficas, arqueológicas, y gracias a Dios tenemos ese aparato científico en muchas ediciones; mas no olvidemos que en las publicaciones bíblicas que se dirigen al pueblo, no debe faltar el método patrístico, que ante todo busca en la Escritura las verdades doctrinales y las enseñanzas prácticas para llevar una vida de más en más cristiana.

    Vladimir

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    1. Claro como el agua: con el método patrístico."La inmensa responsabilidad de los comentaristas" No olvidemos que los mayores propagadores de la Biblia fueron los protestantes. Hagan la prueba, hagan leer la Biblia a un curso universitario y luego encuesten sobre lo que entendieron.

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  9. Claro que la solución no es repartir biblias sino enseñar a leerla in Ecclesia.

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  10. No me diga que Ud. escribió su artículo para "el mundo", o para los "no cristianos". Déjese de joder, Saurion, que su tesis principal es (o era) aconsejar la no lectura de las escrituras a los cristianos en general, y que la reciban principalmente de los Sacerdotes (o la Autoridad, el Magisterio, etc), mientras que la tesis de las encíclicas, en lo que a este punto respecta, si bien coincide con lo segundo, aconsejan la lectura a destajo de la Biblia.
    Para ponerlo en términos del primer párrafo de su artículo, ante el interrogante que plantea el título, la respuesta "a boca de jarro" es un SI, pero con muchos peros y advertencias.
    Vladimir.

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    1. 34, Expuestas, pues, y recomendadas aquellas cosas que tocan a la adaptación de los estudios de las Sagradas Escrituras a las necesidades de hoy, resta ya, venerables hermanos y amados hijos, que a todos y cada uno de aquellos cultivadores de la Biblia que son devotos hijos de la Iglesia y obedecen fielmente a su doctrina y normas, no sólo les felicitemos con ánimo paternal por haber sido elegidos y llamados a cargo tan excelso, sino que también les demos nuevo aliento para que continúen en cumplir con fuerzas cada día renovadas, con todo empeño y con todo cuidado la obra felizmente comenzada. Excelso cargo, decimos. ¿Qué hay, en efecto, más sublime que escudriñar, explicar, proponer a los fieles, defender contra los infieles la misma palabra de Dios, dada a los hombres por inspiración del Espíritu Santo? Se apacienta y nutre con este alimento espiritual el mismo espíritu del intérprete «para recuerdo de la fe, para consuelo de la esperanza, para exhortación de la caridad» [34]. «Vivir entre estas ocupaciones, meditar estas cosas, no conocer, no buscar nada más, ¿no os parece que es un goce anticipado en la tierra del reino celeste?»[35]. Apaciéntense también con este mismo manjar las mentes de los fieles, para sacan de él conocimiento y amor de Dios y el propio aprovechamiento y felicidad de sus almas. Entréguense, pues, de todo corazón a este negocio los expositores de la divina palabra. «Oren para entender»[36], trabajen para penetrar cada día con más profundidad en los secretos de las sagradas páginas; enseñen y prediquen, para abrir también a otros los tesoros de la palabra de Dios. Lo que en los siglos pretéritos llevaron a cabo con gran fruto aquellos preclaros intérpretes de la Sagrada Escritura, emúlenlo también, según sus fuerzas, los intérpretes del día, de tal manera que, como en los pasados tiempos, así también al presente tenga la Iglesia eximios doctores en exponer las divinas Letras; y los fieles de Cristo, gracias al trabajo y esfuerzo de ellos, perciban toda la luz, fuerza persuasiva y alegría de las Sagradas Escrituras. Y en este empleo, arduo en verdad y grave, tengan también ellos por consuelo los santos libros (1 Mac 12,9) y acuérdense de la retribución que les espera: toda vez que aquellos que hubieren sido sabios brillarán como la luz del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, como estrellas por toda la eternidad (Dan 12,3).

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    2. Esa es la conclusión de Divino Afflantes, dirigida a los centros de formación de estudios bíblicos, con un millón de indicaciones para la interpretación correcta, para la formación de los seminaristas y sacerdotes, para que una vez volcada esa formación en los fieles, los impulsen a frecuentar las escrituras.
      Vea las recomendaciones para la formación y dese cuenta que no está diciendo repartan biblias a rolete. Le pasa a Ud lo de aquella francesita, que se perdía por las citas.

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  11. Para mejor leer-y tal vez mejor discernir--:
    La Biblia de Mons. Straubnger.
    Especialmente por sus imperdibles comentarios.
    Insustituibles.
    Por guias Necesarios.

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    1. mmm seeeee... pero en las ediciones más recientes infiltraron comentarios de ¡Raaaahner!!! linda piedra pa la honda.

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    2. En Argentina la Biblia de Straubinger fue editada por el Club de Lectores y por la UCALP. Ambas tienen sólo las notas que hizo Straubinger.

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  12. 31. ... Favorezcan, pues, y presten su auxilio a todas aquellas pías asociaciones que tengan por fin editar y difundir, entre los fieles, ejemplares impresos de las Sagradas Escrituras, principalmente de los Evangelios, y procurar con todo empeño que en las familias cristianas se tenga ordenada y santamente cotidiana lectura de ellas.
    Este texto también pertenece a Divino afflante.
    No creo que valga la pena insistir en querer probar lo contrario.

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    1. Si publica párrafos inconexos, no atiende al contexto y los interpreta como le dá la gana, no hay que insistir. Es el problema por el que no es bueno darle un texto a cualquiera. Es Ud un ejemplo de ello.

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    2. CONCILIO DE TRENTO, (DIVINO AFFLANTE LO DECLARA VIGENTE)Decreta ademas, con el fin de contener los ingenios insolentes , que ninguno fiado en su propia sabiduría , se atreva á interpretar la misma sagrada Escritura en cosas pertenecientes á la fe, y , á las costumbres que miran á la propagacion de la doctrina cristiana , violentando la sagrada Escritura para apoyar sus dictámenes , contra el sentido que le ha . dado y dá la santa madre Iglesia , á la que privativamente toca determinar el verdadero sentido , é interpretacion de las sagradas letras; ni tampoco contra el unánime consentimiento de los santos Padres (Sic Synod. in Trull. c. 19) , aunque en ningun tiempo se hayan de dar á luz estas interpretaciones . Los Ordinarios declaren los contraventores , y castiguenlos con las penas establecidas por el derecho. Y queriendo tambien, como es justo , poner freno en esta parte á los impresores, que ya sin moderacion alguna, y persuadidos de que les es permitido cuanto se les antoja, imprimen sin licencia de los superiores eclesiásticos la sagrada Escritura, notas sobre ella, y esposiciones indiferentemente de cualquier autor, omitiendo muchas veces el lugar de la impresion., muchas fingiéndolo, y lo que es de mayor consecuencia , sin nombre de autor ; y ademas de esto, tienen de venta sin dicernimiento y temerariamente semejantes libros impresos en otras partes; decreta, y establece , que en adelante se imprima con la mayor enmienda que sea posible la sagrada Escritura , :principalmente esta misma antigua edicion Vulgata; y que á nadie sea licito imprimir , ni procurar se imprima libro alguno de cosas sagradas , ó pertenecientes á la religion , sin nombre de autor; ni venderlos en adelante, ni aun retenerlos en su casa, si primero no los examina, y aprueba el Ordinario ; so pena de escoro m'ion , y de la multa establecida en el cánon del último concilio de Letran (Later. sub Leo X. ). Si los autores fueren Regulares., deberán ademas del examen y aprobacion mencionada, obtener licencia de sus superiores , despues que estos hayan revisto sus libros segun los estatutos prescritos en sus tuciones, Lob 'que los comunican , ó los publican manuscrilos , sin _que ántes sean examinados .y aprokdos, queden sujetos á las mismas penas que los impresores. Y los que los ' tuvieren ó leyeren , sean tenidos por autores , si no declaran los que lo hayan. sido. Dese tambien por escrito la aprobacion de semejantes libros ,' y parezca esta autorizada al 'principio de ellos , sean manuscritos , ó sean impresos; Y todo esto, es á saber , el examen y aprobacion se ha de hacer de gracia para que asi se apruebe lo que sea digno de aprobacion , y se repruebe lo que no la merezca. Ademas de esto , queriendo el sagrado Concilio reprimir la temeridad con que se aplican ,, y tuercen á cualquier asuntó profano las palabras y sentencias de la sagrada Escritura; es á saber , á bufonadas , fábulas, vanidades , adulaciones , murmuraciones , supersticiones, impíos y diábolicos encantos, adivinaciones , suertes , y libelos infamatorios; ordena y manda para estirpar esta irreverencia y menosprecio, y que ninguno en adelante'se atreva á valerse de modo alguno de palabras de la sagrada Escritura , para estos , ni semejantes abusos ; que todas las personas que profanen , y violenten de este modo la palabra divina , sean-reprimidas por los Obispos con 'las penas de derecho , y á su arbitrio

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    3. ¡Ya tiene que salir con fundamentos en el Concilio de Trento!
      Ud. Cocodrilo es un sumiso, obediente, tridentino, clerical, y tomista cerrado.
      ¡Aprenda a respetar las opiniones diversas que tanto bien le han hecho a la Iglesia!
      ¡Atrevase a pensar y deje que también otros lo hagan!
      No hay nada más prudente para la situación actual que dedicarse al estudio directo de las Sagradas Escrituras.
      Este foso está infestado con doctrina!

      B.M.

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    4. Naturalmente, lo que dice B.M. es irónico.

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    5. "Se Puede hacer las dos cosas, Dardo. Escuchar la Escritura de los Maestros y leerla directamente. Toda. Entera." Con lo segundo está afirmando el "libre examen", consagración del subjetivismo hecha por el bien llamado "apóstol del anticristo", el monstruo del infierno. Quien escribe eso, anónimo por cierto, pusilánime, no es católico, es liberal, es luterano, y los etcéteras que siguen que sonarían menos caros aún. Dios quiera el pusilánime anónimo esté en ignorancia insalvable, inculpable, y, quitado el velo de sus ojos, comprenda su error.

      No es preciso seguir estudiando el argumento, reducido como está al absurdo. El resto de las citas petrinas, descontextualizadas (o no), pueden también ser ERRORES PRÁCTICOS de aquellos papas, temeraridades. Con lo que tenemos, con Caponnetto, que la cosa no empezó con el Concilio.

      Una cosa es leer los textos diarios de las misas, teleológicamente coordinados, con anotaciones de un buen religioso, y otra es leer la Biblia cual un libro de lectura de verano. Y lo primero no es para cualquiera, eh, ojo. Aquí hay mucho de liberalismo, mucho de negación de la autoridad, de soberbia, de non serviam, de arrogarse una facultad que no corresponde. Es patente lo escrito por Dardo: "hay mas analfabetos en el cielo que gente que sabía leer". O vamos a pensar que en la Edad Media se leía la Biblia con frecuencia? Vamos, muchachos! Que eso no se hacía y la gente era católica (como nunca lo fue) igual.

      Si hay demostración cabal del peligro de la lectura arbitraria del libro santo, es... ya saben cuál es. Y así terminó.

      Millones son los que se pierden por saber leer, porque leen mal. El analfabeto se guía por su recto sentido y experiencia, no se come cualquier disparate. No hay nada más despreciable que un ignorante ilustrado.

      Nunca hubo tanto alfabetismo como ahora, y estamos en plena Apostasía. Al contrario, en el medioevo, hasta los abogados eran analfabetos, y fue la sociedad católica por antonomasia...

      Reducción al absurdo, de nuevo, eso que tanto gustaba a los tomistas... y tanto desprecian los liberales.

      Con razón!

      BRUNO ACOSTA

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    6. Bruno, me da usted un dato alentador, porque ahora los abogados han vuelto a ser analfabetos, solo saben apretar enter en formularios y modelos preimpresos.

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    7. ¿Bayerische Motoren Werke?

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  13. Estimado, podría acusarlo de exactamente lo mismo.
    Vladimir.

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  14. Gran parte de la crisis actual de la Iglesia es por culpa el clero que se dejó engatusar por el modernismo, se quiso hacer amigo del mundo, perdió la fe, vaya uno a saber en qué orden. Si los fieles esperamos que desde los púlpitos se nos baje una sana exégesis de la Biblia estamos fritos. Por lo menos en las misas de la Iglesia Conciliar, lo mas probable es que lo que se enseñe en los sermones contribuya a perder la fe que queda, véanse las "exégesis" que se derraman desde Santa Marta p. ej. Ni hablar de los otros documentos perpetrados, también hay que ponerse guantes con los libros como P. ej. Jesús de Nazaret de Benedicto XVI.

    Entonces los católicos, tienen que ponerse las pilas, y agarrar la Biblia, los documentos de magisterio, y la bibliografía que se pueda y armarse de forma autodidacta (con los errores y lagunas que conlleva) de los elementos que le permitan defenderse espiritualmente de toda la merde que está lloviendo. El problema de aconsejar no leer las escrituras, es que se insiste en una actitud "pasiva" que podía funcionar en otros siglos. Ahora hay que decir que hay que leer las escrituras y, por supuesto, todo lo demás que se pueda que ayude a la formación.

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    1. Hágalo de la mano de los Santos, vaya a la Misa de la FSSPX y consulte sus Sacerdotes.

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    2. Uno me hizo un comentario tontón, me refiero a los escritos de los Santos.

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  15. Los textos de Ratzinger de este artículo han sido extraídos de la obra TEORÍA DE LOS PRINCIPIOS TEOLÓGICOS (con este nombre se publicó en lengua española). Dicha obra puede encontrarse en Internet y descargarse gratis buscando en Google.

    En esta obra, Ratzinger hace afirmaciones como las siguientes:

    – Dice que la Iglesia pre-Vaticano II tenía un “complejo de ghetto”. (págs. 455, 458, 462).

    – Llama sectarios e integristas a los católicos que se esforzaron por conservar la Misa Tridentina. (págs. 467-468).

    – Dice que el Vaticano II fue un “Antisyllabus” (el Syllabus es magisterio infalible). (págs. 457-458).

    – Elogia la infiltración del modernismo en la exégesis bíblica. (pág. 458).

    – Considera que la enseñanza tradicional impartida en los seminarios antes del Vaticano II era un “anacronismo” y estaba “obsoleta”. (pág. 458).

    – Desprecia la confesionalidad católica de los estados. Dice Ratzinger:

    “De hecho, en los países de fuerte mayoría católica seguía predominando en amplios círculos una óptica prerrevolucionaria. Hoy apenas nadie puede dudar que el concordato español y el italiano pretendían preservar, en demasía, una concepción del mundo que ya no respondía a las circunstancias reales. Y tampoco puede nadie discutir que a este aferrarse a una construcción jurídica de las relaciones entre la Iglesia y el Estado ya obsoleta respondían similares anacronismos en el ámbito de la enseñanza y en las relaciones con el método crítico histórico de la ciencia moderna.” (pág. 458).

    – Sostiene un concepto de verdad evolucionista e historicista (esto es modernismo en estado puro, y es gravísimo). Dice Ratzinger:

    https://moimunanblog.com/2017/04/16/quien-rs-ratzinger

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  16. se pUede ir a misa tradicional celebrada por uno que no sea de la FSSPX?

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    1. Sin duda que sí, y los hay buenos y muy buenos. Pero ojo, que los hay quienes lo hacen al sólo efecto de impedir que los fieles se entreguen a la defensa total de la tradición, que sea una cuestión sólo de folclore litúrgico y no implique formar parte de la "contrarevolución" católica. Esos son malos bichos.

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    2. ¿Los de la sociedad san Pedro?

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    3. Se lo contesto en el próximo artículo, sin duda se puede ir a Misa, pero no se puede ser parte de ellos. Ya le cuento por qué.

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    4. Va a ser mu útil que aclare la diferencia entre servirse de los sacramentos de un grupo a ser parte de sus objetivos.

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    5. Suena raro eso de poder ir a esa misa pero no ser parte de ellos.
      Hemos escuchado muchas veces que los sacerdotes no son dispensadores de sacramentos únicamente sino que cumplen principalmente una triple función (magisterial, sacramental, pastoral). Si no ejercen una de esas funciones de manera adecuada no son buenos sacerdotes y no es conveniente frecuentarlos.
      Ojo que no le salga el tiro por la culata don Cocodrilo.

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    6. Estimado responda a esas cuestiones interesantes que le han planteado.

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    7. Entiendo haberlas respondido en el articulo Contrarrevolución. Si uno quiere cumplir con el precepto, y tiene reclamos de conciencia, pues vaya y el sacramento es válido. Pero si uno ha decidido formar parte de la "contrarrevolución" - que es un deber- debe saber la diferencia. Digamos que en un caso uno está a la defensiva y retraído, en el otro está en el combate; en uno el cura es un dispensador y en el otro un capitán . Y por sobre todo, debe juzgarse si el cura no es un astuto, dispuesto por un Obispo traidor, para justamente desarmar la contrarrevolución, convirtiendo la defensa tradicional en el cultivo de una nostalgia vencida.

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    8. Gracias por la aclaración.
      Me atrevo incluso a decir que tuvimos un Papa (o lo tenemos todavía, no sé) al cual se le podría imputar esa estrategia que Ud. señala. Y pensar que todavía hay varios que le agradecen...

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    9. ¡Es que posiblemente hay que agradecerle! Porque el Diablo cuando juega, se termina jugando en contra. Como a ellos la Misa les importa un bledo, te la dan para joderte, y resulta que sí importa, y al dártela hicieron un bien queriendo un mal. Ellos son malos, pero lo que hicieron capaz que trae bienes. Es la eterna paradoja. Francisco está en la misma, concede a ver si te mete en el canasto, pero concede, y poray, te hace una favor.

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    10. Interesante perspectiva. Pero hasta que no vea los buenos frutos que pueden salir de ahí, no me parece tener que andar agradeciendo el gato en lugar de la liebre.
      Es cierto​ que en materia eclesial tenemos el diario del lunes para estar tranquilos, pero recién estamos a viernes y no creo que llegue personalmente a ver el triunfo.
      La Iglesia está padeciendo su Pasión y es justamente por eso que no me resulta el ser afable con los Judas que hay por ahí.

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  17. Fe de errata: Magisterial, Sacramental y de gobierno.

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  18. Pues NO, no hicieron ningún bien, que te parió cocodrilo idiota, se nota que vos si tenés la verdadera misa A MI ME PRIVARON TODA LA VIDA DE LA VERDADERA MISA QUE TE REPARIÓ CON TUS CONCLUSIONES PELOTUDAS. TERMINENLA CON ESA IDIOTEZ MODERNISTA DE QUE DIOS SACA BIEN DEL MAL. NO ES ASÍ, PUNTO. NINGUNA ETERNA PARADOJA MILES DE ALMAS DRENADAS AL INFIERNO Y LA SANGRE DE CRISTO DESPERDICIADA.

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    1. Esto se llama "Teología de la Ira". ¡Qué personaje!

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