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lunes, 17 de abril de 2017

HÁGALO USTED MISMO.

Por Dardo Juan Calderón. 

Resultado de imagen para imágen hàgalo ud mismo Si Ud. tiene en la trastienda de su casa una religión que chocaron sus padres o sus abuelos ¡No deje pasar la oportunidad! Con los pedazos abandonados y polvorosos tiene Ud. la ocasión de perillas de construir, con pocas herramientas, una o varias religiones, ya sean fijas (que adornarán de maravillas sus habitaciones), o móviles para lucir en las reuniones, lugar de trabajo o universidad.
  No se amilane y crea que tiene que hacer grandes gastos o recurrir a especialistas que le cobrarán un ojo de la cara, le enseñaremos que con esos restos y algunos de los elementos comunes que hacen al diario de su vida, podrá hacerse de una religión flamante que será la envidia de sus vecinos.


  Piense… ¿qué sabe usted y con qué cuenta? Con sólo la secundaria completa ya le aseguramos resultados sorprendentes, pero, si además tiene Ud. un título terciario o universitario ¡ni qué hablar!  Y… piense…  ¡lo que se puede lograr con un doctorado! Aplíquese este week end, póngase el mono de jean, e inicie esta aventura de bricolaje.
     Revise el “garaje”, debe haber unos libros, seguro uno que dice “La Biblia”, no se fije en la edición, eso ya le quitará valiosísimos minutos. Concéntrese sobre la letra, pero no toda, del Antiguo Testamento dedíquese sobre todo al Cantar de los Cantares, eso da para todo, y lo demás ya lo contó Hollywood o las series brasileñas. El Nuevo está muy sabido y le quitará originalidad si se atiene a la versión común de una historia de crucifixión, repare en la Resurrección, está más up to day. No use guías, solamente lea, con las herramientas ya adquiridas ¡se han visto resultados sorprendentes con profesores de literatura! Y ni que hablar de si esa literatura es inglesa o alemana, ¡son los maestros del bricolaje religioso! ¡Viera las maravillas que hicieron!
    Si llega a encontrar un libro que dice “Dencinger”, tírelo, aborta la originalidad, eso es un artefacto en sí mismo, no sirve para componer, salvo…. una edición posterior a 1962, pero mejor… no,  de todas maneras; debe haber por algún lado un “Documentos del Concilio Vaticano II” medio mordido por los ratones, de estilo un tanto sesentista; hay que remozarlo, es de fórmica, muy plano y de patas triangulares invertidas, pero probablemente debe haber un “Misterio Pascual”, de un tal Bouyer, que trae unas indicaciones para darle tintes avejentados, patinados y óxidos que se prestan muy bien para un estilo deconstructivo, más propio de los “Pica Piedras”.
  Si por casualidad llega a ver un mamotreto de un montón de tomos que dice “Summa”, píquelo en pedacitos y utilice algunas questiones para adornar, ¡dan un tono medieval exquisito! Proponemos un ejemplo, Ud. puede hacer una lámpara votiva con un báculo moderno tipo negligé, símil madera, pero plateado viejo, con un Cristo rústico y torcido al final, para dar lugar a la pantalla, un buen foco alemán de led (no hay como los germanos para la luz), y la pantalla la compone con un collage de papeles avejentados de la Summa, de manera que cuando se ilumine, resalten algunas “questiones” que le caigan agradables, pero cuídese que no constituyan un “texto”, deben estar irregulares, no sólo algunas invertidas, sino en transparencia inversa, que por casualidad resalte alguna al interés del visitante.
   Debe usted evitar que el conjunto tome un equilibrio geométrico, la armonía tarde o temprano delata el esquema, tampoco es bueno que la armonía sea del tipo naturalista, orgánica o anatómica. El conjunto lo aburrirá con prontitud y los ambientes se hacen monótonos con el tiempo. La manutención de estos hábitats se transforma en rigidez y la ausencia de alguna pieza rompe todo el armado, no hay que caer en “doctrinarismos”. La disonancia hace a la dinámica, permite una variación constante que a la vez no rompe el “tono” que tiene el conjunto. Fíjese se hay algún librito que diga “Newmann”, este tiene la coloratura correcta para los ambientes móviles pero con nexos de continuidad.
   Eso sí, lo importante es que una vez que lo haya finalizado ¡Ud. se sienta bien! Se sienta cómodo y se descubra a Ud. mismo, que el ambiente le diga a Ud.  lo que Ud. realmente es y, lo refleje a los otros TAL CUAL ES.
   Bien… ya está en camino, y si se le hace el domingo en esta tarea, aproveche ir a algún culto oriental para sacar ideas. Estos turcos tienen unos arcaísmos maravillosos para componer los cortinados.
    Ahora, si es Usted uno de los que no les gusta el bricolaje, ni los monos de jean, y los fines de semana la pasa rascándose la panza, y lo mismo no sabe qué hacer con los pedazos de la religión que les dejaron sus abuelos; acérquese a un Priorato de la FSSPX que la conservan tal cual era, sin elegir parte alguna. Tal como la conoció su abuela que no era mala mujer, y gracias a la cual no es Ud. un perfecto desgraciado. Y no digo que no le cobren nada, pero no es muy caro.   
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Hasta aquí, la broma. Y vamos un poco en serio.
El primer problema del Concilio Vaticano II es que cambió la religión. Inauguró el humanismo. Esa religión es la cumbre del liberalismo, en el sentido que hizo que la Verdad ya no fuera una “imposición” de una autoridad, sino un acuerdo, un “consenso”. Y los hombres modernos, que ya habían comprado esta mentalidad en lo político, la compraron sin dudar en lo religioso.
 Pero trajo un segundo problema. Los católicos “tradicionalistas” enfrentaron este cambio, que venía impuesto por la jerarquía, oponiéndose a la jerarquía en un acto de “rebeldía”. Y había que justificar esta “rebeldía”, porque somos hombres de orden y la rebeldía tiene que tener una justificación. Para el revolucionario no hay problema, porque la rebeldía (o mejor, la rebelión) es la vitalidad misma del proceso humano.
 Para el viejo católico, la fe, es fe en una “doctrina” que emana de Cristo y que conserva, interpreta y actualiza al momento, la Jerarquía Eclesiástica; para lo cual, dicha Jerarquía, tiene la asistencia del Espíritu Santo, y en la medida que lo requiere cuando quiere legislar universalmente con carácter obligatorio, mandar sin duda alguna o definir con total certeza. Pues tiene la Infalibilidad. Cuando “opina”, lo hace con su propia autoridad científica y moral.
 Un abuso es hacer de la “opinión” un asunto obligatorio, cuando no está esta intención ni en la misma Jerarquía que la pronuncia. Es decir, ser “más papistas que el Papa”. Pero el otro abuso es hacer tan estrecha y extraordinaria esta facultad o poder de la Jerarquía, que casi nunca lo asiste. Y esto por aplicar a esa Jerarquía razones “ad hominen”. Y en concreto, hacer que esta asistencia del Espíritu quede en la nada y nuestra religión sea una “vieja” doctrina de los “primeros Padres”, siempre falluta desde hace siglos. Entonces, estos tradicionalistas, ya no entienden que la “tradición” es la transmisión de la Verdad Evangélica en la Doctrina cierta y firme de los Pontífices hasta hoy, sino que es una cosa que quedó en el pasado y que hay que reinterpretar con aquellos datos. Pero no sólo con aquellos datos, sino, lo que es peor, “purificando” esa doctrina de todo el Magisterio posterior que está viciado.
  En los hechos, lo que nos encontramos es con una serie de tipos, mejor o peor iluminados, que nos dirán cuál es la doctrina, y estos ya claramente sin ninguna asistencia del Espíritu. O comenzando a inventarse una asistencia personal, un carismatismo (lo que es mucho peor). Es decir, que por la otra punta, caemos en el mismo error.
 Mons. Lefebvre hizo otra cosa. Todo lo que es Magisterio cierto y declarado, debe aceptarse como regla próxima de la fe. Y lo que es opinión, pues puede ponerse en duda y discutirse. El análisis del Concilio Vaticano II, que fue expresado en términos liberales, en una filosofía moderna que se declara imposibilitada de “aseverar” con seguridad (lo que delata con el término “pastoral y no dogmático”), es pues, opinable. Y en este mismo tono expreso mis cuestionamientos. Pero todo la anterior, hasta el mismo Pio XII, que haya sido declarado con certeza Magisterial, es regla próxima de la Fe. Es decir, que por la defección del magisterio modernista no hago una demolición de todo lo anterior, no me libro a una tarea “revisionista” de todo el Magisterio Eclesiástico, y me pongo a reconstruir (una vez deconstruido) una Religión que YO considero que debe ser.
  Es más, si ocurriera que un Papa Conciliar, Urbi et Orbi declarara una Verdad de Fe, de manera cierta e imperante - definitiva-  pues me debo ceñir a la obediencia. En el más generoso de los análisis podemos decir que esto ocurrió una sólo vez desde Juan XXIII, es el caso de que Juan Pablo II declaró la imposibilidad del Sacerdocio de las mujeres (otro lo ponen en duda, ya que él mismo, al poco tiempo – uno días- dijo que no lo había dicho como doctrina obligatoria y cierta, sino como opinión de Teólogo).
  La FSSPX, entonces, y por ejemplo de su Fundador, rebate opiniones, pero no “reconstruye” una religión, sino que se ciñe al Magisterio de la Iglesia hasta el momento en que este se estuvo pronunciando en forma acertórica e imperante; en espera que esta locura se termine.
  Rápidamente, podemos asegurar que para afirmar algo de manera cierta, concluyente, para todos y para siempre; sólo puedo hacerlo en un “lenguaje filosófico” que admita que se puedan hacer estas afirmaciones. Y este lenguaje se llama filosofía “realista”. Si yo adhiero a una filosofía que dice de partida que nada de lo que está fuera de mí, puede ser conocido de forma concluyente, sino que me hago “una idea” que puede variar; pues nunca digo nada para siempre y para todos. Es decir, que el realismo es “funcional” al dogma y el idealismo moderno, es “anti-funcional” al dogma. Paremos aquí por ahora.
  Como verán, muchos “tradicionalismos”, al verse obligados a la contestación de la “opinión” vertida por los Papas Conciliares (lo que llamamos magisterio conciliar o falso magisterio, porque no asevera, sino que opina) y no establecer una diferencia específica y rotunda entre los Papas Conciliares y los anteriores, confundiendo lo que debe analizarse por medio de la adopción de una “forma mentis”, de una filosofía; y haciendo un análisis con las razones personales de conductas morales o formas de ser; rompen la relación con TODO magisterio, al que pasan a considerar todo en el rango de lo opinable y discutible, y terminan destruyendo toda autoridad.
  Para nosotros la diferencia entre Preconcilio y Posconcilio, es abismal. Es abismal en la adopción de una forma mentis, de una filosofía, de un lenguaje conceptual, que a partir de él, hace imposible aseverar la realidad de algo, cualquier cosa sea. La de Dios por empezar, que queda a partir de allí como una idea en la inmanencia de nuestra conciencia, y que de allí, Dios es algo que vive en nosotros, y por tanto, a que "Dios es Nosotros", hay un corto trecho. Y todas esas cosas que nuestra religión aseguraba que “eran” fuera de nosotros, hoy sólo pueden decirse que son ideas propias de un tiempo y un lugar, que pueden variar.
  Pio XII, podía pensar como Maestro Católico, y ya Juan XXIII, no. La Iglesia anterior al Concilio era Mater et Magistra, en forma posterior ya no, pasó a ser una ámbito de debate de cosas que no se pueden asegurar con certeza absoluta.
  La Iglesia anterior al Concilio fue culpable de “permitir” que la vida política de las naciones se constituyera a partir de los principios revolucionarios, por debilidad y temor a confrontar. Y con esto preparó el camino a este cambio mental. Fue un error práctico, pero no un error teórico. En el Concilio adopta como propia esa forma mentis que ya había coptado la vida política.
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 Entonces, estemos a lo que fue el Magisterio hasta cuando fue posible, y hagamoslo sin reticencias, con humildad y espíritu de obediencia. No fabriquemos una religión a nuestra medida desde un pasado remoto y con elementos que a nuestro juicio se nos aparecen como mejores o peores.
  Hay una doctrina segura, y esa doctrina está expresada de forma Infalible en los documentos Pontificios. No importa si los Papas fueron mejores o peores en el plano moral, sino si cuando hablaron, lo hicieron “aseverando” y “mandando” de forma definitiva y absoluta, a partir de la íntima convicción de que esas cosas que afirmaron y definieron, pueden ser afirmadas y definidas para siempre y para todo lugar, pues si así lo hicieron, recibieron la asistencia del Espíritu. SÍ HAY UNA DOCTRINA.
  Otro tema, que va con este, es de si las Escrituras es bueno que cualquiera las lea y las interprete, o si debe estarse a la interpretación del Magisterio de la Iglesia, no siendo tan bueno recurrir a ellas sin munirse previamente de toda la enseñanza del magisterio, y lo dejamos para otro artículo.
  Y como corolario de esta soberbia actitud de “construirse” una religión a la medida del usuario, haremos ciertas referencias al artículo del Prof. Peretó Rivas, que es una clara muestra de salirse de la enseñanza de la Iglesia en asuntos tan delicados como es el sufrimiento del alma.
   Nuestra doctrina es segura y sencilla, es un espíritu “de niños” el que nos acerca más a la Verdad. Y de esos “esquemitas” doctrinales que tanto se critican, se sacan mucho más sabidurías que de esos alambiques ideológicos que parecen decir mucho, y no dicen nada.
   El alma sufre por su estado de pecado, hasta el dolor físico - que lo podríamos considerar a parte - se explica en esa situación de pecado.  No sé si puede ser útil a una terapia el simular que todos nuestros sufrimientos son producidos por un “tercero”, y de esa manera enajenar nuestra culpa para no caer en un pesimismo y recuperar el autoaprecio, la dignidad humana, y de allí reconfortarnos en una revaloración de un algo que soy yo mismo, y que no sé bien que es. Conocerse a sí mismo es un ejercicio que nunca nos terminan de decir en qué corno consiste, pero suena bien.
   Volvamos al esquemita. El hombre sufre por sus tres enemigos: la carne, el mundo y el demonio. Es decir, que a veces viene de fuera, pero normalmente de dentro. La carne nos trae toda esa miseria de nuestros vicios, la lujuria, la cobardía, la avaricia, etc. Esos son bien nuestros y los tenemos como producto del pecado original. Hagámonos cargo. Reconozcamos nuestra debilidad, nuestra miseria, nuestra nada. Somos un poco de barro y el barro nos llama y nos satisface. Unos verdaderos cerdos que siempre tienden hacia el chiquero, ¡hof! ¡hof!.
   El mundo nos tienta, y tiene su poder, parte de nuestra culpa se explica como “ajena”, tengo que vivir en él, no puedo evadirme y soy débil. Se entiende. Y el demonio (o los demonios) que me acechan desde fuera y que entran por las grietas enormes de mi propia culpabilidad.
   ¿De qué dignidad me hablan? ¿Así que yo soy una gran cosa y me embroman desde fuera? Hummm…
    Claro que tengo que conocerme a mí mismo. ¿De qué manera? ¿Con el cultivo de alguna filosofía? ¿Despojándome de toda esa miseria y de ese dolor y sufrimiento como si fueran ataques foráneos y yo, maravilloso ser, subsisto en la profundidad impoluto? ¿Me hago budista? ¿Recurro al psicoanálisis?
  Cristo no era tonto y algo sabía del hombre. Conócete a ti mismo es realizar un juicio sobre ti mismo, sin subterfugios ni amañes tramposos; es HACER UN ANÁLISIS DE CONCIENCIA, sincero y descarnado. Y poner ese análisis de conciencia a Juicio de Cristo, a través de un Sacerdote. Conocerse a sí mismo es CONFESARSE. Si. Así de simple. Describir y reconocer ante Cristo toda nuestra miseria y culpa. Y tomar conciencia de nuestra “indignidad”. Indignidad que nos hace acreedores a un infierno.
  ¿Y…? ¿Cómo salgo de ese estado ominoso, que me deja asqueado de mí mismo? ... ¡Por el perdón! Por el perdón y la Gracia del sacramento que hace que ya no seamos nosotros, sino Cristo en Nosotros. ¿Así de simple? ¡Si! Así de simple. Y esa es nuestra Dignidad, no la nuestra, sino la de Cristo en nosotros. Conocerse a sí mismo es conocer la Redención del hombre operada por Cristo en la Cruz, que se vierte por sus siete sacramentos. Y nada más.
¡Conócete a ti mismo! … ¡Linda porquería que vengo a conocer! Lo que el artículo propone es “Engáñate a ti mismo”, porque si te conoces te van a dar ganas de vomitar y te vas a encontrar en una depresión mayúscula. Así que sácate la culpa, arrójala sobre un tercero abstracto, enajénate, y busca ese fondo humano de grandeza humana… ¡¿Cuál?!... ¡No hay nada que valga un pito! Pero no… algo debe haber que valga… somos creaturas de Dios, algo bueno debe haber… ¿qué será? Lo que vale, lo que encuentro en esa interioridad, es esa potencia, esa posibilidad de hacerme digno, EN CRISTO Y POR CRISTO. Y si no, soy paja.
  Bien… usted dice que si tengo una depresión tengo que buscar un cura y confesarme y mandar a paseo a los psiquiatras. No es para tanto, pueden haber causas somáticas que descubra el médico, pero nunca olvide que esas causas somáticas son también fruto del pecado, y que si Cristo quiere curarlas, pues cura el pecado y listo. Y también hay técnicas, si… pero si esas técnicas no parten de una ciencia que reconoce a Cristo, la vas a empeorar.
   Entonces ¿Ud. dice que tiene que ser un psiquiatra que crea, que tenga fe, y que su ciencia parta de reconocer la Verdad de la Salud en Cristo? … ¡Pero claro pelandrum! ¡He visto las peores depresiones que se curan rezando frente a un Crucifijo!
  ¡¿Que es un esquema?! Sí, un esquema es una simplificación que hacen los inteligentes para que entiendan los brutos. ¡Claro que nuestra religión - que trata de los Misterios más hondos e incomprensibles para el hombre - tiene muchas de esas cosas!, “Cosas” hechas por Cristo en su misericordia.
 ¡¡¡No le den más vueltas!!! ¡La salud es Cristo!
   Ahora bien… al hombre moderno no se le pueden decir estas cosas así… hay que darles vueltas. Hablar de Dios sin nombrarlo, decirle que es ÉL mismo, el HOMBRE, el centro y el agujero del mate y el último huevo del picnic, que es DIGNO, y que no es una bosta, que esa bosta son cosas “ajenas” a su reverendísima Eminencia. Sino… sale rajando. Entonces... meter de contrabando a Evragio, como una rareza, como una anécdota de color… Y Cristo a hurtadillas… que no se note…  ¡Por favor!...  ¡ASI COMENZÓ EL CONCILIO! Dejando de decir que Cristo es Rey. Y ahora hay que dejar de decir que sólo Cristo Salva, Libera y Sana. ¡¡Mariconazos!! ¡¡Católicos vergonzantes!! Tibios.
  
Y ya está.
  

     

17 comentarios:

  1. Son indefendibles estos caminantes y sus delirios de grandeza.
    Se me ocurre que hubieran hecho jugo en el Renacimiento con su "forma mentis".
    Pero lo que más impresiona es que que no pudiendo justificar las barbaridades que proponen continúan profundizando su absurdo..

    B.M.

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  2. Una persona cercana -y no firmo para mantener la discreción- tiene una especie de "trastorno de ansiedad" o "toc" cuya duda o miedo característico es LA MUERTE. Qué me decís? Enfermedad más típicamente moderna, no existe. El tipo no sabe qué va a pasar luego de la muerte, y se trauma y se enloquece y sufre. Hermano, es tan fácil! Y ningún psicólogo lo puede "curar"! Es tan fácil!

    Totalmente de acuerdo con el artículo. Salvo que el psicólogo o psiquiatra sea CATÓLICO -y no se si tanto, porque para algo están los SACERDOTES, creo que los primeros están sobrando- no es dable acudir a esas sesiones modernistas. Repito, DUDO SI PROCEDE, QUE PARA ALGO ESTÁN LOS CURAS. Y más que duda es una afirmación, pero, por si las moscas...

    Habría que leer el libro de MARIO CAPONNETTO.

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    1. Gracias a su comentario, me puse a repasar anoche el libro de Mario sobre "El Hombre y la Medicina", ¡que descanso recuperar un lenguaje católico!

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  3. HASTA PIO XII TENEMOS MAGISTERIO CLARO QUE ES REGLA PRÓXIMA DE FE Y COSTUMBRES. PERO OJO AL PIOJO QUE EL MAGISTERIO ES TAMBIÉN REGLA PRÓXIMA DE LA MORAL.

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  4. Tuve dicha de visitar Mendoza y, por esas cosas lindas de la vida, me invitaron a escuchar una charla sobre “El Cantar de los Cantares”. Entramos a un priorato de la FSSPX, cruzamos por el costado de la Capilla, atravesamos el patio de la escuelita y subimos al salón (SUM). La charla la daba una profesora de literatura, joven, agradable, pero mis reflejos cocodrilescos se activaron. Cantar de los Cantares, Prof. de Literatura (peor, Dra. en Literatura), y me apoltroné en una silla incomoda, me prometí no arruinar el evento, y me dispuse de malhumor (me sentía engañado por mi amigo) a escuchar. “Hoy me toca hablarles del Cantar de los Cantares – dijo con una voz dulce y segura – en realidad les hablaré de los Sermones de San Bernardo a sus monjecitos sobre El Cantar”. Les juro que nunca escuché sobre ese tema tan especial a alguien tan preparado, con tanta frescura y a la vez tanta devoción, esclarecedora, docente. Cuando comenzaron los aplausos me levante sigilosamente y me fui. No recuerdo su nombre pero si algunas de sus enseñanzas. La broma sobre el Cantar de los Cantares y los profesores de literatura me recordaron esos momentos. Gracias.

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    1. ¡Esa es mi hermanita! Y verán que no era ELLA hablando sobre la escritura, sino que era San Bernardo el que ella presentaba hablando sobre la Escritura. En el próximo artículo vamos a hablar de eso.

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    2. Es esa una excepción. Creo que Dardo apunta, correctamente, a la generalidad de los profesores de literatura. Es una calamidad que "enseñen" la Biblia.

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  5. También tuve el gusto de asistir a esa charla y recuerdo muy bien que la expositora hizo un chiste en el que decía. "La interpretación de los textos de la Biblia no puede realizarse como lo hacemos los literatos con otras obras que nos inventamos lo que se nos da la gana". Había en esa charla algo que superaba la literatura, había fe en los escritos del santo, cosa que no se consigue en una universidad de literatura.
    Dicen que el problema de los tilingos es cuando solo son tilingos, lo mismo sucede con los literatos.

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  6. Sin dudas que mientras más intentemos aclarar, más oscurecemos. Y a modo de contribuir con el esclarecimiento u oscurecimiento del tema digo: una cosa es leer piadosamente, o estudiar desde distintas perspectivas (históricas, literatas, filosóficas, etc.) las Sagradas Escrituras y, como producto de ello, hacer reflexiones, meditaciones, distintos ejercicios espirituales, lograr las paz interior y apaciguar los cocodrilos internos que llevamos adentro, exponer magistralmente como hizo la mentada doctora (leyó, meditó y reflexionó no solo los Sermones de San Bernardo, sino también las Sagradas Escrituras y muchas cosas más), exponer como lo hacía el papá de la doctora (el tigre según el cocodrilo) y cuantas cosas más. Y otra cosa muy distinta y peligrosa, para los simples y para los soberbios, es hacer la EXEGESÍS. Los simples, a gracias a Dios, con un simple tirón de orejas se callan, pero los soberbios…. mamita querida!!! , y aquí entran todos, no solo los profesores de literatura, también entran los de filosofía, los abogados, los ingenieros, los que no son profesionales y hasta los curas. La exegesis de las Sagradas Escrituras, cosa jodida, solo para pocos y una gran tentación.
    Para no irnos del ejemplo de la doctora, si bien no fui a la exposición, la conclusión es muy simple. La doctora expuso sobre el Cantar de los Cantares a luz de los Sermones de San Bernardo, punto. No hizo exegesis ni del Cantar ni de los sermones del Santo. Perfecto. No se trata de una excepción, se trata de la regla. El chiste simplifica, graciosamente, lo que trato, vagamente, de decir; hago exegesis de obras de literatura, no de las S.E. Genial.
    Asistí el Jueves, Viernes y Sábado Santo a los Oficios de Tinieblas en el Seminario de La Reja y, para no entrar en detalles wandereriano, me pase dos horas por día leyendo y escuchando al coro cantar solo Sagradas Escrituras, salmos, las lamentaciones de Jeremías, epístolas. En la Ceremonia del Viernes Santos tres curitas y el coro cantaron la Pasión y no hubo homilía, solo lectura del Evangelio. Los ejemplos sobran y los consejos de los buenos curas también. Es bueno leer y releer La Biblia y es malo para hombres simples y para los hombres soberbios hacer exegesis de Las Sagradas Escrituras.
    ¿Aclaró u oscureció?
    Es de noche, está nublado y frío
    Oscureció
    Mañana vendrá el Cocodrilo
    Y aclarará

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    1. Es como Ud dice, es decir que aclara. Lea las epístolas y evangelios desde el Lunes de Pascua y hasta el Sábado de Pascua; y vea como sale a cada rato el tema de la interpretación de las escrituras. En especial el de Felipe con el Eunuco que iba leyendo la Biblia y Felipe le pregunta "¿Entiendes algo?" ¡No!, ¿como voy a entender si nadie me explica? Es maravilloso.

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  7. https://youtu.be/4ZR-Q82QJRo
    El Padre Ceriani dice que como algunos papas posteriores a San Pío V hicieron algunas modificaciones a la liturgia entonces no podemos creer que la perpetuidad de las bulas sean tan estrictas. Pero a la vez reconoce que la Quo Primun SI fue expresada en sentido perpetuo, y que lo que monseñor Lefebvre llama misa de siempre no lo es. ¿Ud que piensa al respecto?
    Luego de haber escuchado y leído varias cosas tengo la idea que monseñor Lefebvre tenía razón.
    Pero hoy en día me parece que si la frater acepta lo que los modernistas de Roma le ofrecen va por mal camino.
    Tampoco estoy de acuerdo con el padre Ceriani cuando habla de Fátima pues lo confunde con el milenarismo craso judío y la restauración que hubiera traído la consagración de Rusia nada tiene que a ver con eso sino con el Reinado social de NSJC.

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    1. El P. Ceriani hace "bricolage", arma una religión que es la que a él le hubiera gustado tener, saca y pone a gusto, y quizá no tiene mal gusto, pero la que surge del Magisterio, es otra, y esa es obligatoria mal que nos guste o no.

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  8. Muy pastoral el v2 pero sin embargo montini ató a los fieles al error del conciliábulo con el breve In Spiritu Sancto. ¿que apreciación le merece ese dato?

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    1. Lo de pastoral es un eufemismo para no decir "liberal", ya que lo pastoral implica lo dogmático y viseversa. El breve sigue siendo liberal. En suma, loo que el V2 dice y lo que los Papas conciliares dicen, es "lo que digo es una "opinión". no intento imponer una certeza".

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  9. La imposiblidad del sacerdocio en la mujer ya estaba declarado de antes no necesitamos a juan pablo segundo. El mezcló la verdad con el error así que no me atengo a lo que él haya declarado.

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