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viernes, 28 de abril de 2017

LA CONTRARREVOLUCIÓN


Resultado de imagen para Imagenes de ThibonSEGÚN GUSTAVE THIBON.       
Por Dardo Juan Calderón.

Me podrán decir que la idea de una acción contrarrevolucionaria al estilo Calmel es una defección de lo político, que hay que ir por el “Estado” porque es desde el estado que se hace el verdadero y efectivo apostolado. Es lo que llamamos el “Constantinismo”, es decir, convirtiendo la cabeza, el cuerpo responde. Ya sin lugar a dudas y de la mano de la Teología de la Historia de Calmel, podemos contestar que esto es caer en un verdadero “anacronismo”. No anacronismo según entienden el tiempo lo hombres, sino anacronismo en una visión teológica de los “tiempos” de Dios en la historia.


    El dominico nos explica que el tiempo propiamente humano ocurre hasta la venida del Señor, hasta la Redención ocurrida en el Gólgota, donde se da la Plenitud del Tiempo. Esa plenitud del tiempo es nuestro tiempo, desde la primera hasta la segunda venida de Cristo, donde Dios marca los tiempos en que su Iglesia forja el número de los elegidos, de los “fieles”, que son sometidos a la prueba de esta vida.

   En este período, el demonio, al que se le ha concedido poder para tentar las almas, trabaja para perderlas. Y frente a la línea recta que lleva de la primera a la segunda venida en una victoria permanente de su Iglesia y de sus elegidos, que tiene como primera victoria la Encarnación y Crucifixión del Hijo del Hombre – la Redención - el demonio realiza, como esa vez,  ataques que parecen lograr su objetivo, pero que cada vez chocan y estallan contra el Bloque de la Fidelidad. Y ante cada derrota el demonio que ve cerrado un camino y una brecha, vuelve por otra con mayor virulencia, aprendiendo de cada derrota y ensayando nuevos flancos hasta su derrota final.

   En realidad la historia ocurre, para el Reino de Dios, para su Iglesia, como fuera del tiempo, paladeando la eternidad, seguro de una victoria ya realizada por su Dulce Maestro y Rey; pero la historia de los hombres se crispa en estos círculos de ataque demoníacos, renovados y perfeccionados en su malicia; ya sea unos para jugar el bando del malo y otros el bando de los Defensores. 

   En este tiempo juegan los “tercios” de los que habla el Apocalípsis (que no es proporcional en cuanto al número, o quizá sí, en el recuento final); un tercio siempre fiel al Señor y que conforman el núcleo santo de Su Iglesia. Otro tercio que sirve al demonio y ya se han juramentado en su obra de mal; y el tercio de los hombres, pecadores y penitentes, que son (somos) el botín del diablo y el celo de los Pastores.

   La Verdad cruza la historia por lo alto, pero el ataque diabólico hace como círculos de ataque, cada vez más terribles y de renovada astucia. Y cada ataque amerita una respuesta “novedosa” de la Iglesia que con sus fieles brega con caridad por el “tercio” en pugna.

   Esto nos tiene que enseñar que así como la Verdad es una y la misma eternamente, el combate es “nuevo” cada vez ante el Gran Novador de la insidia. El demonio no sólo inspira el que abandonemos la Verdad eterna por una verdad progresiva y evolutiva, sino que engaña para que mantengamos petrificadas las defensas, manteniendo una fórmula anquilosada y a la cual él ya sabe cómo perforar.

  Entonces vemos a modernistas con respecto al dogma, que resultan tradicionalistas con respecto a las defensas. Nos quieren llevar a respuestas ya invalidadas del pasado, al siglo IV o V. Les parece una traición a aquel espíritu - que consideran válido para siempre - cuando la Iglesia responde a la modernidad con un Trento o con un Concilio Vaticano I. El Vaticano II es al revés: movilidad en el dogma y conformismo con el siglo más respuestas arqueologistas, esteticistas y petrificadas.  Dando de esta manera la doble ventaja, equivocando los planos. Un dogma “crónico” (que es en realidad acrónico) y una defensa “anacrónica”.

  El dogma es eterno y siempre el mismo. Pero la defensa es novedosa frente a la novedad del ataque. No estamos en la antigüedad ni en la medievalidad, la respuesta es hoy, frente al ataque de hoy y con las armas de hoy, la espiritualidad que exige el hoy.

   En el prólogo de la Teología de la Historia de reciente publicación,  nos dice el P. Álvaro Calderón: “Tener sabiduría sacerdotal implica abrirse con suma libertad a la realidad actual, para conformarla desde la fe. Ambos (Calmel y Lefebvre) fueron hombres al día, para nada conservadores, cuya claridad sobre los principios los volvía audaces para cambiar y reformar. Son todo lo contrario de lo que muchos imaginan por un “tradicionalista”, un ser petrificado en sus costumbres” Y hablando de Mons. Lefebvre agrega: “la Fraternidad Sacerdotal San Pio X fue su máxima novedad frente a las necesidades del mundo actual, con formación estrictamente tomista, una espiritualidad centrada en lo fundamental, la organización en Prioratos y su posición frente a la revolución conciliar. Su sabiduría lo hacía capaz de tanta libertad. Y lo mismo observamos en la obra teológica del Padre Calmel. Con la más pura formación tomista, sus escritos exhalan un fresco olor a nuevo, como si todo fuera redescubierto, todo rehecho.”

    Este mundo devenido no ya pagano ni neutro, sino anticristiano, prólogo del Anticristo, nos obliga a ver muy de otra manera al Monstruo que gobierna, y nos obliga a presentar una defensa inédita, original y novedosa.

   Y con esto pasamos a Thibon y su idea sobre la reacción frente a la revolución y frente al estado revolucionario, para lo cual acompañaremos su pensamiento – bien actual-  expresado en una famosa entrevista que le hiciera Philippe Barthelet y que coincide en más de un punto con la visión de nuestro dominico. De lo que aquí se trata, es de ese “constantinismo”, de esa idea de que la religión debe ser un “asunto de estado” y que allí deben dirigirse los esfuerzos. Muchas veces hemos repetido que la cristiandad nunca tuvo la idea de una “toma de poder”, lo de Constantino no fue un asunto político, sino producto de una relación personal, de madre a hijo. Pero sigue sirviendo como ejemplo erróneo.

    Aunque no podemos dejar de ver la conveniencia de que el poder sea cristiano, tampoco podemos dejar de ver que toda moneda tiene dos caras en el curso de esta vida, y lo que es bueno, tiene su contrapeso en males. Pregúntenle a un millonario. El contrarrevolucionario lo sabe, y aunque brega por una reconformación cristiana de la política, no deja de saber las derivas malignas que ello conlleva, trabaja para ello, pero no espera mucho de ello, sabe que somos humanos y que todas nuestras obras son castillos en la arena, que eso es sólo un punto que se logra siempre inestable – y alertado por la profecía apocalíptica - que tiende a desmoronarse. Sísifo es el mito que significa nuestra obra.

   Su esperanza no es pletórica en el arribo de un “mundo feliz”. Cuando hay un Cristo hay un Caifás, decía Víctor Hugo, que no era precisamente un contrarrevolucionario. Nosotros sabemos que bregamos por un orden que nunca será totalmente bueno, ni anuncia nada bueno. Es la obra del día a día, que finalmente será demolida. Esta es nuestra nota de pesimismo.

    La respuesta del gran pensador católico nos va viniendo desde la idea de que el contrarrevolucionario es “pesimista” frente a la acción política, a la que sin embargo entrega sus días sin esperar, y con Esperanza. ¡Qué descanso si esta se hiciera imposible! ¡Que descanso cuando llegue la hora que “la relación entre los hombres se haga imposible”, que “hasta los elegidos podrían caer”. Cuando ya todo esté perdido; Caifás haya hecho su obra, Judas haya recibido sus treinta monedas, Pilatos lavado sus manos, y quede sólo el ascenso al Gólgota, Él y su Cruz.

   Hay en el católico - con esta herencia - una “disconformidad” con el mundo, aún con el mejor posible. Esa inconformidad que las juventudes expresan con todas las modernas ideologías, ya usadas para el sabotaje, tienen esta raíz de herencia cristiana, una raíz espiritual,  pues todo conformismo no puede exceder lo material. Nuestras cosas puestas “patas para arriba”, pero de alguna manera nuestras.

    Nos recuerda Thibon citando a Blanc de Saint Bonnet: “Dios ha creado al hombre lo menos posible” Él ha dejado algo de indeterminado, de insatisfecho, que llama a otra cosa, y que es el misterio original y al mismo tiempo el misterio de su última condición”.

   Esta locura que acabamos de decir se repiensa por Thibon de la mano de Simone Weil, y la responde con su habitual sabiduría, mostrando la otra cara de ese pesimismo histórico, la cara espiritual. Y dice: “Mas, como uno no debe dejar morir la esperanza, yo creo que es justamente en este siglo – el más conformista de todos- donde las presiones de la opinión, de una opinión anárquica, son abrumadoras; que una reacción saludable es posible. Simone Weil lo decía refiriéndose a ella misma: “Tu no podrás entrar a una mejor época que esta, donde uno tiene todo perdido”. La época donde todo está perdido es la época donde todo se puede volver a encontrar. Reencontrar por uno mismo, o por pequeñas comunidades, y no bajo la presión social: este me parece que es el privilegio de la juventud de hoy, de poder conciliar el anticonformismo que es parte de su naturaleza rebelde, con la fidelidad a lo esencial. Cuando el “Enorme Animal” (el estado) defiende valores defendibles, el riesgo es grande de ser fieles a ellos por simple conformismo hacia él. Porque el Enorme Animal se acomoda siempre “relativamente” a lo divino y sus valores, ¡que lo trascienden!, y cuando los asume,  él los limita a sus intereses…” “Cuando es el conformismo el fundamento de la autoridad de los valores esenciales, el anticonformismo llega para oponerse, por oponerse al Enorme Animal contra el que realmente se está revelando y lo identifica con los valores. En su lugar, hoy tenemos una oportunidad maravillosa de poder ser anticonformistas cara a cara con nuestra época, por fidelidad a lo eterno. Una oportunidad que será tomada sin duda por muy pocos. Pero esos pocos tendrán todo en sus manos…”

    El párrafo no tiene desperdicio para quien sabe leer, el Enorme Animal, el estado,  nunca fue ni será el promotor válido y principal de valores que lo exceden en mucho, y esa religión que se pretende fundar en una conveniencia, en un conformismo político, siempre queda corta y tiene una contrapartida de abajamiento, de transacción y también de mal.  La batalla del revolucionario termina siendo por domesticar al Enorme Animal y no por los principios, y la revolución trae nuevos conformismos. El contrarrevolucionario sabe que el mejor resultado lo dejará inconforme, porque lo que satisface no es el poder, sino el espíritu.

      Trae nuestro autor una cita de Henri Ford, que es como el administrador infiel del que nos habla el Evangelio, el hombre de negocios con su picardía: “Que me muestren una moneda con una sola cara y pagaré por ella lo que sea”. El estado se acomoda siempre “relativamente” a la Verdad, no está en él la solución. Calderón Bouchet lo pinta maravillosamente en su obra “La Arcilla y el Hierro”, esa ecuación inestable entre lo temporal y lo espiritual, el monstruo de hierro con pies de barro. Sólo Dios tiene una sola cara.

     Thibon pretende en esta oportunidad increíble, aparentemente negativa, conformar una élite con más posibilidades que nunca.

    Y entonces – le preguntan – ¿cómo formar una élite a contra corriente de la masa? ¿Privada de todo apoyo y de toda relación social?  Nos dice: “Debe hacerse como se hicieron otras veces las notoriedades: al rescoldo humano, de hombre a hombre, por el libro y la conversación”.

   “Es necesario operar una revolución en uno mismo, crearse una conciencia a prueba de las modas, de las opiniones, de las presiones de la loca multitud, para sacarse los conformismos sociales y oponerse – como dicen los estoicos- por fidelidad al dios interior”. Para colmo, hoy el estado nos obliga – para alistarnos en él- a una condición de un abajamiento extremo “Hemos llegado a un punto donde las costumbres de la ciudad contradicen cada vez más las simples exigencias de las conciencias. Eso que Gabriel Marcel llama “el conformismo con lo aberrante””.

   El Enorme Animal siempre ha cedido a sus “pretensiones divinas” y sin duda “este Animal transmitirá algo divino aún a su pesar, mejor que un Animal con pretensiones ateas, pero allí están siempre los equívocos humanos”.

   Pongan freno a sus cerebros en este punto, y paladeen esta reflexión. Las épocas de gloria de la Iglesia tuvieron que enfrentar este equívoco, el de un Animal mixto, de una mixtura inestable, obediente pero listo a traicionar, presto a morder el fruto del árbol prohibido y suplantar lo divino. Hoy, por el contrario,  este Animal anticristiano nos da una ventaja… “es por ello que vivimos una época bendita. Sólo nos queda reencontrar todo lo que estaba perdido” y les ruego se arrodillen ante el remate de la idea; esta situación de increíble derrota que nos muestra el tiempo moderno, sin esa mezcla de triunfalismo del poder temporal y el eclesiástico, de ese Domingo de Ramos, nos da la oportunidad de “sobre todo reencontrar en particular al Cristo en Agonía, por sobre todos esos Cristos triunfantes que nos pintó una religión reducida a una moral, y una moral reducida a sí misma y a algunas prácticas exteriores”.

   ¡Oh! Maravillosa época que nos pone cara a cara con el Cristo abandonado a su suerte, despreciado por los sacerdotes del Templo, traicionado, negado, lacerado… La verdadera Faz de lo verdaderamente humano. Oportunidad de Cireneos y Dimas que se roban la gloria.

   La actual aberrancia moral del Enorme Animal junto a la jerarquía eclesiástica que la secunda, lejos de agradarnos al obtener la libertad de ser repugnados por Él,  produce amargos desfallecimientos de gentes que abrazaban lo divino como una moral en el conformismo político, y se sienten desamparados. ¿Por Dios? No, no se equivoquen, ¡sufren el desamparo del estado!, del Enorme Animal “con pretensiones divinas”, al que añoran con toda su fuerza y al cual reclaman aún a costa de todos sus equívocos. Extrañan un poder al cual ceñirse, aunque sea gris, borroso y vacilante, aunque sea peligroso en sus desvíos. Añoran a Pilatos cuando Cristo marcha en soledad hacia la Cruz, y a Pilatos dirigen sus ruegos.

   “Esta situación novedosa crea evidentemente un gran llamado a la libertad, ¿pero los hombres responderán?” Y nos trae a la memoria el pasaje del Gran Inquisidor de los Hermanos Karamazov que reprocha a Cristo esta libertad y desprecio que tiene frente al  poder, “cuando es el poder el que puede hacer de los hombres - siempre rebeldes - una tropa de devotos”, librados de tener que discernir entre el bien y el mal. “Cristo esperó demasiado de los hombres” dice el monstruo, “¡reinar es siempre el mejor medio de apostolado!” ruge el Gran Inquisidor, profundamente adivinado por la espiritualidad de Dostoievski que profetiza nuestra época.

    ¿Qué podemos esperar?

   “Llegan los tiempos en que el Enorme Animal se hará de todo el poder, tendrá la última palabra y hará tales prodigios que seducirá aún a los elegidos, o… la civilización experimentará un sobresalto”. Pero en ambos casos,  la reacción es a la intemperie del poder, ya sea para que esos pequeños grupos sean encontrados fieles, o para que “aquellos individuos interiormente liberados del Enorme Animal, que poco a poco formarán pequeños grupos a partir de los cuales las cosas se ordenaran de nuevo”.

  De alguna manera entiende Thibon que esta visión se emparenta con la de Las Pléyades de Gobineau y el Superhombre de Nietzsche, profetas al fin que hablan de un punto histórico que estaba a las puertas en sus visiones y que ya está frente a nosotros,  que exigirá al hombre el vivir por sobre todo amparo, liberarse por fin del Enorme Animal. Dar la espalda a los favores negociados de Pilatos. Este “cristiano de fin del tiempo” que nos describe Calmel, tiene un parecido con este superhombre que ven venir los profetas modernos en este “Viernes Santo de la Historia” que anunciaba Hegel. 

    Al contrario de aquellos,  sin duda esta “pureza” que exige el tiempo presente, o es para el final, o si es para un renacimiento de la civilización, pues traerá sus “caifases”. Porque no se puede esperar la perfección en este mundo y la moneda sigue teniendo dos caras. Y los profetas modernos se equivocan en su esperanza de ver surgir una raza de titanes. Pero, aún a riesgo de que me acusen de promover lecturas impías, hay algunas de las notas que necesariamente debemos resaltar de sus visiones, y no es que no estén en las visiones de los teólogos como Calmel, sino que por gráficas (y hasta pornográficas), se nos pueden hacer más evidentes.


Resultado de imagen para Gobineau imágenes   Tanto de Gobineau como de Nietzsche en sus novelas, podemos rescatar el desprecio del mundo democrático y colectivizado, masificado, para anunciar un hombre verdaderamente libre - fuerte y terriblemente frágil - del amparo del poder, con el gozo de la vitalidad natural que desafía al placer que viene del artefacto. Aún con Gobineau, cierto y necesario “erotismo” se impone, ya en el mejor de los sentidos y vivido en el matrimonio cristiano. La fuerza y la alegría del sudor en el trabajo y la siembra en el hogar, del dolor en el esfuerzo que nos hace dueños de nuestros cuerpos y de la progenie. La supremacía del placer de nuestra materialidad creada y puesta al servicio del Señor, orgullosa frente al engaño de lo artificial. No vendría mal tampoco una vuelta por Gabrielle D^Anunzzio (no digan que lo he aconsejado), y una recuperación del erotismo que existe en esa relación enamorada entre el hombre y la naturaleza que ha sido degrada a un técnica de aprovechamiento. Dice Thibon que: “A partir de un cierto momento, el pacto nupcial entre el hombre y la naturaleza ha sido reemplazado por una violación.”

  Ellos anuncian la llegada de un hombre especial, de una élite, que no es otra que esta que estamos viendo, la del cristiano de los últimos tiempos, que debe alegrarse de su especial protagonismo de tiempos especiales, de una libertad a la intemperie que nada tiene y que puede conquistar el Todo. No otra cosa anuncia nuestro Martín Fierro.

Resultado de imagen para antígona imágen   Pero, qué nos dice Thibon de esta élite a diferencia de los otros nombrados: “Esta élite nueva que esperamos, será la posteridad de Antígona, formada por aquellos que reencontraron la ley que los dioses gravaron en el corazón del hombre, las que no son de ningún lugar ni de ningún tiempo”.

    “Las élites son siempre por definición restringidas. Es la frase de Julio César “Humanum paucis vivit genus” – el género humano vive por pocos hombres”, y haciendo un juego de posibles traducciones, nos dice que entendiendo la palabra en dativo y no en ablativo, podría también decir para pocos hombres”, lo que más se ajusta al designio de la Providencia. Sin más vueltas, es “la Sal de la Tierra” de la que habla Cristo.

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   Dedico esta pobre reflexión a un buen amigo casi desconocido – “aunque bien conocido” -  que vino del inconformismo para encontrar una libertad furiosa y mansa; una fuerza débil que agoniza buscando Vida que va dejando junto a la frágil belleza de su pluma; encarnando de alguna manera a este hombre del final, a los “Hijos del Rey” de Gobineau, al “Superhombre” de Nietszche, al Martín Fierro en su destierro, para que encuentre por fin la compañía al rescoldo humano, y al que saludo con la última cita de Thibon:

    “La belleza es frágil por definición. Es lo que más nos acerca a los dioses, aunque parezca que es lo que nos aleja: esta fragilidad, esta divina fragilidad de la existencia. Esta nada que hace las cosas más preciosas y que a la vez es inalterable, invulnerable, inviolable…”

                     

30 comentarios:

  1. Y no... Ahora se sale 3 semanas, se garcha año y medio ininterrumpido, recién ahí se preguntan “-¿Que somos, tiburones? - No, bichi, somos novios”. Media hora después se van a vivir juntos. Después del primer hijo, civil, cuando el pendejo cumple 3, iglesia. Después se empiezan a poner los cuernos a troche y moche. Separación, abogados, tenencia, custodia, lista de deudores alimentarios en Diario Uno.... Y así. y (ahora) nulidad.

    - ¿No es mejor un buen curso antes? ¿Casamiento si estan seguros?

    - Cla, pero no. Antes se pedía la mano de la amada, ahora ella te muestra el Evatest positivo. Es así de improvisado todo hasta que aparece un curita que te dice "tenes derecho a rehacer tu vida".

    http://cato-mirador.blogspot.com.ar/2015/09/una-charla-que-podria-ser-de-bar.html


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    bien guarango este cato mirador Cheeee...

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    2. Sabe que tenía algo de razón! se juntaban dos palabras que daban juntas, un poco de asco. Fíjese si ahora se sirve mejor la idea.

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  3. ¡Qué cierto es eso de que la Revolución culmina inexorablemente en el conformismo, cuánto de medianías y mediocridades en la tierra por ella arrasada! ¿Bautizarla, dicen? ¿Como a Constantino en su lecho de muerte? ¡Baaaah...! Lo único en común con aquel emperador se cifra en la noción de «tolerancia»: edicto en un caso, casas en el otro.

    Bernanos, que las escrutó de cerca, vio que la clave de las conciencias revolucionadas era la extinción del juicio acerca de lo verdadero y lo falso. ¡Si tendremos a la vista muchedumbres adscritas a estas bajezas, tantas cuantas escamas componen el dorso de Leviatán!

    Junto a Nietzsche, a Martín Fierro y al D'Annunzio que generosamente nos recomienda (sic), ponga en el lote a ese gran poeta de la vitalidad a empellones, por los poros, Miguel Hernández, católico en sus orígenes y arrastrado por el pérfido judío de Neruda a las filas de la Revolución.

    Me alegro -y téngamelo en cuenta- con aquel amigo al que le dedica tan gratas reflexiones. Es muy cierto lo que dice: a la vida de la gracia se acude «para encontrar una libertad furiosa y mansa». Los enemigos que pretenden endilgarle al cristianismo apocamiento, mustiedad o tristeza pecan de anacronismo. Ya no son tiempos para contraer esos vicios desde la fe.

    Thibon nos trae la sabia lección de los estoicos: «oponerse por fidelidad al dios interior», que no nos costará transcribir en clave cristiana. Es todo un programa que hace a la felicidad de sus soldados, para los que no habrá confort pero sí estrellas. Que el buen Dios lleve ese propósito a cumplimiento.

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    1. Cuando el lector es bueno, parece que uno escribió mejor. Se paga con un queso.

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  4. Misa Tridentina
    Pregunta hecha por Víctor Rodriguez del Campo el día 4/29/2017:

    Hola Frank, gracias por tu anterior respuesta.Por favor explícame la diferencia de la Santa Misa Tridentina con la Santa Misa normal . Saludos fraternos +++

    Respuesta por Frank Morera el día 4/29/2017:
    Hola Victor.La Liturgia Tridentina (No hay Misa Tridentina) es la anterio liturgia oficial de TODA la Iglesia, hoy es uno de los Ritos pues la LIturgia Oficial es la renovada de los años 1970.La Misa es la misma desde la Ultima Cena. Bendiciones+

    http://www.ewtn.com/v/experts/showmessage.asp?Pgnu=1&Pg=Forum24&recnu=1&number=652876


    --





    jaja..............

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  5. https://youtu.be/5cf3AzX_z1E
    muy bueno el libro de los padres jesuitas Iñesta-Cabrera. Creo que aclara bastante sobre el tema del post, de las consecuencias de cumplir los mandamientos mediocremente, más allá de quien lo presenta que es sedevaca y no me gusta para nada que ataquen a la frater y a monseñor Lefebvre. Habría que enrostrarle ese libro al falsario okupa de Roma.
    Entiendo la posición sedevaca pero no acepto que cada tema que tocan aprovechan para darle palos a Monseñor Lefebvre y aclaro que no asisto a la frater.

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  6. Las escamas del dorso de leviatán ...uf que imagen! y peor si lo aplicamos a los ojos de los bautizados.

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  7. El queso ahora en Arg está car-ísimo asi que le pagan bien. Antes era un tentempié comer pan y queso, ahora ¡UN LUJO!!! jaja.

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    1. Pero para el infausto pequeño productor vige lo de Virgilio en su égloga prima:

      quamvis multa meis exiret victima saeptis, pinguis et ingratae premeretur caseus urbi, non umquam gravis aere domum mihi dextra redibat.

      llevaba yo a la villa mucho queso,
      vendía al sacrificio algún cordero,
      mas no volvía yo rico por eso.


      (trad. Fray Luis de León)

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    2. No, por supuesto, el productor hoy en día no gana ni para sustos, los que ganan son los intermediarios de la cadena productiva sin dudas, los comerciantes o supermercadistas que te cobran lo que quieren.

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  8. El Gobineau a que se refiere Thibon no es el novelista que resulta de la ilustración, sino Joseph de Gobineau, el conde Gobineau, autor del "Ensayo sobre la decadencia de las Razas Humanas", y que en "Las Pl`yades" dejó una admirable novela, ya que su manejo de la lengua francesa fue magnìfico

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  9. ¡¡¡Con esta gente venenosa dentro de la iglesia no se necesitan enemigos!!!
    Disandro se habrá desviado no precisamente por hacer retiros ignacianos, que maleantes estos del wanderer, por favor.
    .


    https://caminante-wanderer.blogspot.com.ar/2017/05/campanas-bajo-las-olas.html



    Discúlpeme, pero me parece que este asunto de estar escuchando campana de la profundidad del mar puede ser señal de que le están sorbiendo los sesos. me acuerdo de lo que le pasó a Alonso Quijano por leer tantos libros. También conozco el caso del profesor Disandro que terminó dando culto a las musas griegas en el fondo de su casa. Como dijo un contertulio, cuidado con los retiros espirituales. Yo también conozco casos de curas y monjas que los frecuentaban y les hicieron mucho daño.

    2 de mayo de 2017, 11:48
    Blogger Wanderer dijo...
    Estoy de acuerdo con usted: cuidado con los retiros espirituales, sobre todo si son ignacianos. Vade retro!
    Yo no hice ningún retiro espiritual y mucho menos me vino algún cura acomedido a predicarme. Simplemente me senté en un acantilado a escuchar las campanas sumergidas.

    2 de mayo de 2017, 12:08

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    1. Pobrecito. También rechaza los retiros de San Ignacio. Estos muchachos también creen que no necesitan de los curas, solo, medio con asco, para recibir los sacramentos; si es que los reciben. El problema no está en lo que les pase a ellos sino en el daño que hacen.

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    2. Y pensar que hay gente que se dice tradicionalista y sigue a ese parásito.
      Me pregunto hasta dónde va a llegar este tipo con su delirio

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  10. Faltaba la alusión a Wanderer. Sin esa mención los cocodrilos pierden su esencia.
    Un gran cultor y promotor de los ejercicios verdaderos hoy está sentado en la silla de Pedro y en breve anexa a la frat, por más que Dardo patalee.

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    1. Esto si que seria grave...Pero creo que Don Dardo si va a "patalear".Siquiera pensar lo contrario seria faltarle...gravemente.

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    2. Cacho, Cachito, ¿qué entendés por gran cultor? Cultor y promotor de los Santos Ejercicios era, por ejemplo, el cura Brochero o Mama Antula o, mas cercano en el tiempo, Monseñor Tortolo. Seguro, Cachito, que ni entendés los Ejercicios, como tu patrón, el fracasado wanderer. Lee un poco más, informate un poquito y después tratá de entender las cosas. Decir que Francisco es un gran cultor de los Ejercicios de San Ignacio es de un gran ignorante, o un pésimo chiste o alguien que no está en sus cabales.

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    3. Regusto de tontos, vamos a capear el temporal una vez más, y para beneficio de todos.

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    4. Bueno cachito el obsecuente vino a defender a su idolito. Si aquí se hace mención del wander es porque el no publica muchos comentarios bien planteados y es óptimo que en algún lugar lo redarguyan como se merece.

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    5. A Brochero tampoco le sirvieron de mucho los ejercicios ya que no le apuntalaron la voluntad para dejar el vicio del cigarrillo. A Brochero también lo canonizaron a pedido del falsario por eso no me trago la propaganda que le hacen.

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    6. Ehh Maricones! el cigarro es un buen compañero, lo tenía San Pio X, Thibón también, Céline ni que decir. Que las canonizaciones conciliares siembran más dudas que certezas, está bien, pero hay tipos que huelen a santos sin que se les declaren. Es el caso del Padre Pio, y Brochero tiene heroísmos en la caridad que son evidentes.

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    7. Nada que ver brochero con el padre Pío, por favor. Sigan en sus estupideces que total a Dios no lo engañan con sus pseudocanonizaciones.

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    8. Es cosa de comunistas poner a todos en el mismo nivel.

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  11. Para el anónimo de las 12:41

    En qué te basás para decir que Francisco, como buen jesuita, no fue gran cultor e impulsor de los ejercicios?

    No niengo que Mamá Antula, Brochero y tantos otros santos (empezando por San Ignacio) hayan promocionado los ejercicios y en muchos casos con mucho fruto.
    Digo que es un instrumento de donde la manipulación tiene su tierra fértil. No sé si en el pasado. En la actualidad, seguro.
    De todos modos para un lefe promedio los ejercicios son el resumen comprimido del P. Barrielle.

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    1. Es una discusión un poco absurda. El método de Los Ejercicios de San Ignacio ha sido usado por muchos malandras, ¡lo hacían los Montoneros del setenta! Es el espíritu de San Ignacio en los ejercicios lo que debe respetarse y eso es siempre bueno.

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    2. En cuanto al wanderer, no lo ataco por sí mismo, ataco una forma de pensar y él da el tono perfecto de ella para poder ejemplificarlo. Liturgismo, esteticismo, antidoctrinarismo, arqueologismo, liberalismo, colegialismo, antimodernismo moderno, modernismo al fin, nostalgismo, duplicidad, diletantismo, dandismo, anglofilia, anonimato, cobardía... en fin. Y todas tendencias que pueden influir para mal al tradicionalismo.

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    3. En China también los usan para promover el comunismo.

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