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lunes, 15 de mayo de 2017

LOS RETIROS ESPIRITUALES IGNACIANOS.

Resultado de imagen para imágenes de san ignacio de loyolaPor Dardo Juan Calderón.

   Como ya resulta habitual, hay que contrarrestar las opiniones del diletante Wanderero a fin de aclarar a los inocentes lectores que no se aparten de las buenas prácticas religiosas que ha establecido la Santa Madre Iglesia, porque este tipo es infalible en el desacierto. Y además, que sepan distinguir en medio de una total mezcolanza lo que es un spot publicitario.


    Vamos despacito repitiendo lo ya muchas veces dicho. Vimos con Calmel que el demonio ensaya nuevos ataques contra la Iglesia al correr de los tiempos, y que, con la misma y eterna Verdad, la Iglesia y sus mejores hombres deben atender a la más adecuada forma de resistir y anular ese ataque novedoso que se le ocurre al mandinga. Al ataque del siglo XXI no se lo puede resistir con la estrategia de Evragio Póntico o la de San Elredo (mucho menos con esta que propone Don Enredo), aunque sí existan en ellas viejas sabidurías que por ser Eterna la Verdad, siempre sirven.

   Cada Orden y cada espiritualidad que la Providencia nos ha dado en sus tiempos oportunos, marcan la asistencia de un remedio acorde a los tiempos que Cristo nos provee con su Sabiduría y Amor. A San Ignacio no lo mandó el Diablo, lo mandó Dios, y hay que ser absolutamente ciego o literato para no ver en la historia los efectos maravillosos de ese espíritu en el combate contra el mundo protestante y moderno. San Francisco; Santo Tomás como expresión acabada de la espiritualidad de Santo Domingo; cada uno marcando su tiempo y dando las notas espirituales que esos tiempos exigían. No quiero abundar con esto y dado el regusto anglófilo, remito a las obras de Chesterton sobre los Santos aludidos para que vean una muestra de cómo se deben entender dentro de un criterio providencial e histórico.

   Dios no va a ser un amarrete, y para cada tiempo pone sus Santos a fin de que iluminen el paso de la Iglesia. Seguro, hoy tenemos algunos dando vueltas por lo lugares más inesperados y probablemente están siendo combatidos porque no puede ser que sea ESE, ¡el Hijo del Carpintero!

   Cuando los Santos han sido declarados tales por el magisterio de la Iglesia pues son modelos indiscutibles y seguros; y hay que ser muy vanidoso y palangana para encontrarles lo que la Iglesia no les encontró. Es muy bueno y recomendable la lectura de las obras y de las vidas de los Santos (es más, es la lectura más recomendable e imprescindible) y en especial los más cercanos a nosotros en el tiempo y que vivieron circunstancias muy parecidas. Santa Teresita de Lisieux es en gran medida el “modelo” de nuestro tiempo.

    También hay que saber que la Iglesia no es un sistema “igualatorio” y cercenante - a lo Procusto - como la democracia, y por tanto acoge diferentes espiritualidades, recepta distintos tonos, mostrando su riqueza en la recepción de las más diferentes modalidades y talantes del fiel cristiano. Los hay para ser contemplativos, para el apostolado, para el sacrificio cotidiano, para el combate, para el intelecto, y etc. etc...

    Cuando uno analiza la reforma litúrgica llevada a cabo por el modernismo suele quedarse solamente en el tema del Canon de la Misa, pero la liturgia comprende muchas más cosas, y una de ellas - no menos importante-  es el diseño del “año litúrgico”. Tradicionalmente el año litúrgico se fue formando sobre el santoral, las fiestas de los Santos ocupaban casi todo el año y la reflexión sobre sus vidas era la mayor parte de la vida litúrgica. No digo que no había una buena intención de reformar el Año Litúrgico y volcarlo más sobre el ciclo Crístico; pero de esta buena intención de mejorar el balance, los reformadores modernistas hicieron desaparecer el culto a los Santos (tendencia de acercamiento a los protestantes) y desvencijaron bastante el culto Mariano. A la par, ese culto Crístico se volcó sobre el Misterio Pascual y la Encarnación, en defecto del sentido Sacrificial del culto. Lo vimos de inmediato en la iconoclastia de los Santos, de los altares laterales, de los crucifijos “sangrantes”, y en lugar de altares - piedras sacrificiales -  las mesas para la cena con unos Cristos edulcorados. Al principio también se sacaban las Vírgenes, que tuvieron que reponer por una muy clara presión de las devociones populares.

    Nuestros tiempos son indudablemente tiempos de gran confusión intelectual y exigen una especial disciplina mental; ante el dislate idealista  Santo Tomás es el antídoto para tanta charlatanería. Nuestra época es una época sin “grandes empresas”, sin “épica”, y Santa Teresita nos viene a enseñar la épica de lo cotidiano y lo simple. Nuestra época es época de batalla sin cuartel contra la molicie y la blandura, la comodidad y la repulsa del sacrificio; pues San Ignacio viene a disciplinar una tropa de combatientes a los que  quiere hacer recordar, en primer lugar, aquello que los otros nos quieren hacer olvidar… ¡el infierno, queriditos! Y esto molesta y escuece.

    Pues bien, en épocas de paz y de tranquilidad el orden que se necesita es mínimo y la amplitud en las expresiones, máxima. Pero cuando viene la guerra, surge la necesidad de cerrar filas, de hacer las cosas más estructuradas, más legisladas, más disciplinadas. Esa misma riqueza que contempla mil vocaciones debe ser en gran medida coartada, ¡los muros están siendo atacados! Nene… entiendo que te guste la música y la pintura, pero hoy todos agarran un fusil que probablemente les toque cargar a sus mujeres. Uno encuentra en esos tiempos la razón imperiosa de los “órdenes cerrados” militares.  ¡Que resultan tan ridículos en tiempos de paz! ¡Toda esa estructura tan formal! … “Sabe General; yo me voy por mi lado y me preparo a mi modo, haciendo tiro al blanco con una escopeta que dispara flores…”

 “¡Preparen el paredón!” grita el General.

  La Iglesia vive su peor momento en la historia y –recordemos-  cada vez que tenía una crisis hacía un Concilio para enfrentarla. Los Concilios eran para “atender” un enemigo y “cargárselo”. Y cerraban filas. Trento era para enfrentar el protestantismo. El Concilio Vaticano II ¡debería haber sido para enfrentar el comunismo y la modernidad! Pero no… “Esto no es un Concilio “contra nadie”-  nos dijeron - “no hay enemigos a la izquierda, bajen los fusiles”. Y nos entraron hasta las verijas.

     Entonces, si uno está en batalla, pues bienvenidos sean los órdenes estructurados y el deponer los gustos – aún legítimos- hasta tanto pase la tormenta. Los retiros Ignacianos bien dados son un ejercicio disciplinario magnífico en nuestros tiempos, y si no, hagan memoria de las apariciones de la Virgen en Fátima que hoy recordamos especialmente en su centenario. ¡Guardan casi el mismo esquema que un retiro ignaciano! Una visión del infierno para ponernos en situación, el pedido urgente de sacrificio y penitencia, análisis de conciencia y confesión, el sometimiento a reglas fijas de oración, rosario diario, con expresas e indicadas fórmulas de oración “Oh Señor mío, perdona nuestras culpas… a las  más necesitadas (yo) de tu divina misericordia”, es decir, un igualamiento de la plegaria a niveles mundiales, la unidad en un mismo espíritu penitencial para todos los fieles y una misma Esperanza final contra un enemigo mundial, globalizado. Una Virgen entristecida y un Cristo doliente. El sistema no es malo, es más, es muy bueno. Sin duda no es muy apropiado para espíritus que rehúyen lo marcial (y hasta lo viril). Y alguien tiene que ir a la cocina. ¡Pero que no hable!  

    Pasemos a otro dislate del susodicho. Parece que molestan los dogmas, mientras menos mejor y mientras más peor. Si mal no entendemos, un dogma es una “certeza” total e infalible. Pero le joden. Prefiere la duda, la opinión.  Quiere libertad. Pero... ¡si a más certeza más libertad! No y no. Porque a más certeza se pueden pensar menos güevadas; y ¡menos “originales”!  

  Sin duda alguna las buenas gentes esperaban del Concilio Vaticano II un buen par de Dogmas más, y uno que otro anatema, como “María Corredentora” y … ¡chau hermanitos protestantes! Y de paso insistir con el “Intrínsecamente perverso” y de paso, consagrar a Rusia;  pero habían invitado observadores soviéticos. Así que dogmas no. Molestan. Molestan al enemigo. ¿Le molesta la Inmaculada Concepción? ¿Cuál es el dogma que lo jode? Que lo diga de una buena vez. Yo sé que los semáforos joden cuando uno quiere ser el dueño de la calle ¡Estos literatos! ¡Cómo se ve que no tienen que enseñar nada serio!

       El asunto de los dogmas. No es que se le ocurrió a la Iglesia andar dogmatizando más o menos. Sino que eran negados por el enemigo. Hasta allí todos lo aceptaban y no había necesidad, pero luego había que declararlo y anatematizar al que lo niega. Reventar el enemigo. Y por otra parte, Santo Tomás había logrado una ciencia que lo hacía cada vez más posible, que podía traducir al lenguaje humano la certeza divina. Con esta babosería moderna nada puede definirse, y entonces, volvamos a los primeros siglos en que tampoco teníamos las herramientas justas para justificar la babosería moderna. ¡Rajemos de Santo Tomás! ¡Con este tipo no se puede divagar!

     Y por último, la de siempre. ¡¿Cómo te vas a hacer dirigir por un cura?! Que te manipula, te come el cerebro y además es imbécil. ¿Y si es imbécil… cómo te manipula? (típico ejemplo de prejuicio infundado, como aquel de “los judíos son sucios y avarientos … pero dominan el mundo” (¿?).  Y han sido abusados, manipulados, enfermados, trastornados, sus cerebros lavados y sus traseros urgados… grrrr… pero ¿pueden ser tan pelotudos? ¿tan informes? ¿tan invertebrados?

      La perlita es lo de: “¡¿qué se creen… que un cura se puede hacer por la simple imposición de las manos?!”. Si, tontón, es un sacramento, que además imprime carácter. No tienen que hacer el cursus honorem de Harvard. ¿O Cristo tenía que hacer un master en medicina para curar? Este pelandra no entiende un pito. Sí, en efecto, un curita de veinticinco años se hace con una imposición de manos ¡pin, pam pum!, y te puede dar bienes infinitos. Zopenco. Francisco Marto puede a sus once años enseñarnos más que el más docto de los teólogos de la Romana. (Es inútil insistir cuando alguien no entiende el abc).

    Pero vamos a la propuesta. “Es mejor ir a pasar un rato de libertad y boludeo a un Monasterio”. (Se ve que no fue al monasterio de San Bernardo, ¡a ver si lo dejaban boludear!). Pero es verdad… es mucho más romántico y hasta me atrevo a aconsejarlo, salvo un pequeño detalle… NO HAY NINGÚN MONASTERIO.

    No sé si quedan uno o dos en Europa, que se hacen un poco caros. Pero en estos pagos… niente. ¡Ahhh! ¡Ya sé! ¡Se me olvidaba!... ¡¡Los Orates!!

    ¡Pero hubiéramos comenzado por allí! ¡Se trata de un spot publicitario!

     Y buehhh… gustos son gustos. Yo les recomiendo los retiros ignacianos de la FSSPX sin tantos rodeos. Y es verdad, yo he hecho cinco (el primero con el Padre Benson de Paraná, un "curaso" en aquellos tiempos; nunca supe más de él) y la verdad es que sigo tan malo como siempre, o más. Pero si este es el argumento - como aquel de que a pesar de la Misa Tridentina la Iglesia decaía - hay que concluir necesariamente que Cristo fundó un fracaso, porque miren los tiempos que corren: la Iglesia no sirvió para nada.

    ¿Todo eso lo aprendió en el monasterio? No creo, eso tiene todo el tono de una universidad de mierda.
          
            
     




36 comentarios:

  1. Cocodrilo:

    I) ¿Qué libro de "Vida de Santos" me recomienda?; II) ¿Necesariamente -y aclaro que aquí no hay naturalismo de tipo alguno- la sola consagración de un sacerdote implica que "pueda dar bienes infinitos"? ¿O, es preciso, además de esa preciosa Gracia, una buena intención de su parte? Me parece que la respuesta es que sí, que la sola "forma", "materia" y "válida consagración" no alcanza; preciso es, además, que el tipo tenga la "intención" de ser un cura de pies a cabeza (recta doctrina, caridad, etc...). Me gustaría, igual, saber su opinión.

    Un abrazo.

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    1. Libros hay muchísimos y muy buenos. Aún los no muy profundos y los ingenuos, vienen bien. Fáciles de conseguir tiene los de Chesterton, el Santa Juana de Twain, todo la tira de Louis de Wall (no toda, pero casi toda), y las obras de santos, La Historia de un Alma, Las Confesiones de San Agustín, y en fin, miles.
      Confíe en la eficacia de los Sacramentos muy por encima de los hombres; si esto no fuera así, el mundo estaría frito hace muchos siglos. Es más, aún con toda la fraudulencia de la reforma Vaticana, siga confiando en los Sacramentos. Si puede elegir al cura mejor.

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    2. Muchas gracias. Claro que sí, claro que los Sacramentos están por encima; pero existe una minúscula parte, creo, que depende, no obstante la Gracia, del hombre. Creo yo que es enseñanza unánime: la Gracia está, pero si quien la recibe no está en "condiciones" o no la quiere recibir, de nada vale. Si no, piense que las demás "crisis" por las que pasó la Iglesia (por supuesto que nada que ver con la de ahora, que es la Apostasía predicha; eran elementos particulares los que se segregaban); las demás crisis, digo, no hubiesen tenido cabida si con la Gracia ya los sacerdotes se hacían "santos" (o por no ir al extremo, si por la mera Gracia los tipos se hacían buenos curas)...

      Aclaro que con esto no pretendo negar en lo más mínimo la importancia de la Gracia ni la esfera sobrenatural (¡Dios no lo permita!). Solamente, estoy estableciendo un pequeño matiz, que creo justo, y por supuesto, mucho menos importante que la esfera sobrenatural.

      Quizás el punto sea el siguiente: la Gracia o se recibe o no se recibe, desde el primer momento; no es que se "reciba" y si yo no estoy apto luego hago cualquier cosa; si no estoy apto, desde el vamos no recibo la Gracia. Quizá ahí está el punto por el que Ud. me corrige y de esa forma estaríamos diciendo lo mismo con otras palabras. Ejemplo: va fulanito, se confiesa, el sacerdote le da la absolución. Pero ocurre que fulanito no está realmente arrepentido: ahí ni siquiera recibió la gracia. No es que luego, porque es un bandido, la va perdiendo... No se si entreveré.

      El punto es: ¿se recibe la Gracia y si no estoy apto, la voy perdiendo; o de primeras no se recibe? ¿Cómo se explican los malos ministros y las felonías? Negar que existen, afirmar que la sola Gracia hace buenos curas, es negar la realidad. Por supuesto que Ud. no haría eso; solo me gustaría que me aclarara este punto.

      ACLARACIÓN: Estoy tocando de oído en la mayor parte de lo expuesto, sólo usando el sentido común y alguna cosita que me consta se lee, p.ej., en Lefebvre: lo relativo a que si no hay "buena disposición", la Gracia no se recibe. Esto es, por sobre todo, una intquietud que le planteo a Don Dardo Calderón.

      Gracias desde ya.

      Abrazo en Cristo.

      BRUNO ACOSTA

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    3. El tema de la gracia es bien complejo, pues la gracia supone la naturaleza caída y esto no lo modifica. No se enrede mucho porque exige más tiempo y estudio que el que podemos darle acá y es uno de lo temas más difíciles de la teología. Pero para su tranquilidad personal, y sin pensar mucho en otros, confíe en la gracia de los sacramentos, que operan a pesar de lo malos que somos y de las débiles disposiciones que tenemos. Y así mismo operan desde el Sacerdocio y de la Iglesia sin que la pobreza de la persona del Sacerdote influya, los garantiza la Virtud de Cristo. Es muy poquita la parte que ponemos, o nada, y por otra parte, es muy fuerte la misericordia de Dios que suple todas estas carencias. Voy a decirle un simplismo que le va a servir, no es que haya necesidad de tantas disposiciones, estas ya son efectos de la gracia, ella misma las produce. Sin ella, pues no tendríamos ninguna disposición. El peor de los curas, un día le dá a Ud la absolución y el viático, y usted parte tranquilo al Eterno. Trate de olvidarse de la pobreza de los hombres y entréguese a la grandeza de la gracia.

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    4. "De los temas más difíciles de la Teología". Ya veo, y con eso me basta para dejarla por acá, como dice.

      Me ha gustado muchísimo su consejo. En forma alguna desconfío de la Gracia de los Sacramentos, ¡al contrario! Mi inquietud pasaba por la "disposición" de una y otra parte, la "intención", que se yo...

      Es complicadísimo, no nos enredemos más, dejemos, como Ud. dice, para un momento y lugar más oportuno. La Virtud de Cristo opera, tal el principio general; las particularidades las estudiaremos en otra ocasión.

      Abrazo!

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  2. No hace falta ser tan boca sucia, con decir universidad se podía ahorrar el de mierda, iba implícito.
    Coco

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    1. No acepto lo de grosería, era un diagnóstico; pero sí acepto que resulta reiterativo.

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  3. Hay algo que no confiesan aquellos y es parte esencial del meollo:
    La Iglesia es imprescindible, pero sin una familia todo, o casi todo, fallará.
    Allí hablan de experiencias traumáticas que sólo son posibles con una familia que no está o que hace mal su trabajo con los chicos, adolescentes y jóvenes pastoreando solitos.
    Me dicen que algo de cierto hay en el relato de malas experiencias, pero éstas no hubiesen sucedido si los ejercitantes y/o dirigidos se hubiesen encontrado previamente enmarcados, contenidos, vigilados, por un papá y una mamá que hacían bien su trabajo.
    Es elemental.
    Y es por eso que sus malas experiencias no sirven como ejemplos, pues, entre católicos, todo importa, nada se olvida, todo juega junto y a la vez ("lo único que importa es todo").
    Una de estas cosas es que el hombre es un animal social, otra que la primer célula de la sociedad es la familia y otra que no se debe faltar a los deberes de estado (en este caso de los padres), los que no se limitan a engendrar, alimentar y llevar a los chicos a alguna misa.

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    1. Elemental Watson. El hombre moderno "huérfano" y soltero, sólo y aisalado, es víctima de cualquier manipulación. Es verdad que hay que constatar todas estas manipulaciones de las supuestas vocaciones de los seminarios actuales, pero uno no puede hacer nada contra eso, o muy poco. Lo que hay es que formar el carácter para que un jóven no sea manipulado, y para eso lo primero, es no manipularlo uno. La línea media manipuló sus jóvenes para que no vieran la verdad de lo que ocurría, por miedo al escándalo, los amestró, y como bien Ud dice, esas autoridades tienen mucha culpa. Vuelvo al ejemplo de la obra litúrgica del Padre Saenz, "acá no ha pasado nada" les decía. Y sembró sobre arena.

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    2. Agrego: he conocido muchísimos curas, de los más distintos lugares, y le aseguro que todas esas relaciones me han traído bienes espirituales. Claro, los que llevaban males nunca los traté. Entre ellos - los que he tratado - está el Padre Saenz, que mento más arriba, en largas charlas y almuerzos con Papá, y debo asegurarles que enormes bienes me hizo, y que muchas de sus obras las leo y las recomiendo, y que con sus defectillos, no dudaría en besarle la mano que imparte tan enormes beneficios.

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  4. Si al ataque del siglo XXI no se lo puede resistir con la estrategia Evragio Póntico o la de San Elredo tampoco con la de San Ignacio que es del siglo XVI, ni con la de Mons. Lefebvre y el R.P. Calmel que son del siglo pasado.

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    1. Hijo, se pone Ud cronométrico, estamos en la misma "época". Pero en parte es verdad, y sin duda alguna tiene que haber Santos viviendo hoy con nosotros, pero ¡qué difícil es verlos! y más si las autoridades vaticanas los escamotean, los excomulgan, y falsifican otros. Pero hay que buscar, le aseguro que no están lejos de Ud.

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    2. Dios jamás nos dejará sin Santos, pero "el que tiene ojos que vea, y el que tiene orejas, que escuche". Conocí uno - y este entre varios- un enorme gordo que es Hermano de la FSSPX. un mínimo, un poverello, y le aseguro que te dejaba al borde de las lágrimas. He contado en otro lado la experiencia con el Padre García Vieyra, te daban ganas de agarrar con el puño su hábito y no soltarlo más, sentías que te iba a llevar al Cielo. Hay que trajinar, y buscarlos.

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    3. Comparto respecto al "enorme gordo".Genuino. Verdadero.Pena que este lejano; siempre cerca en la memoria.Es de sperar que vuelva. Dios dira.

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  5. Y qué ganas de mardarle a Wanderer "La catarsis Católica en los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola".

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  6. Quedan algunas pocas abadías por ahí. Son recomendables ara el gusto diletante de escuchar el rezo de las horas en el coro o pasearse por la despensa bien provista de miel, queso y chacinados. Lo que no va a sentir es olor a pólvora, seguro.

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    1. Mire Don Perez, los que hablan no saben un pito. La enorme "dureza" que es la verdadera vida monacal, el grado eminente de desprendimiento que implica, sería para nosotros insoportable por un segundo. Un retiro Ignaciano es un paseo festivo ante un día de un verdadero monje. Saben lo de las novelas baratas o lo de las estafas románticas. Pero me gustaría que estos sochantres probaran por un fin de semana hacer un voto de "obediencia" total o de "pobreza" total (lo del celibato es fácil para quien ha tenido mujer).

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    2. ¿O por qué creen que han desaparecido?

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    3. Yo creo que para no tener que aguantarse a los turistas del espíritu

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  7. La nueva función en la que se ha autoerigido el Cocodrilo es la de "contrarrestar las opiniones del diletante Wanderero a fin de aclarar a los inocentes lectores".
    Acto seguido pretende hacer una reflexión sobre la reforma litúrgica post Vaticano II diciendo un par de burradas. El año litúrgico siempre giró en torno a los Misterios de Cristo. Y cuando las fiestas de los santos "saturaron" el calendario, éste fue corregido. Los grandes reformadores de la liturgia (por otra parte elogiadísimos por el Cocodrilo) San Pío V, San Pío X y (San) Pío XII en sus sendas reformas eliminaron fiestas de santos del calendario para no opacar el ciclo temporal.
    En lo que respecta a otros aspectos de la liturgia podemos decir que San Pío V eliminó una frase del Victimae paschali laudes no grato para los judíos; San Pío X reformó el salterio del breviario usando como modelo los breviarios jansenistas franceses y (San) Pío XII reformó toda la Semana Santa con una creación bugninesca.
    Valga este comentario " a fin de aclarar a los inocentes lectores".

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    1. No permanezco ajeno a ninguna de esas realidades, y bien dije que había "una buena intención inicial en la reforma", que es esa que usted de mala leche imputa como mala a San Pio X. Si quiere una buena actualización del tema, lea la biografía de Bugninni que ha salido este año por Ives Chirón. Está el proceso al detalle.

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  8. don Dardo, cada tanto leo los dos blog en cuestión y -aunque no publique mi comentario, pues me han comentado que sólo abre el juego para sus pocos amigos- debo decirle con sinceridad y respeto que ud. resulta ser cada vez más obtuso en lo intelectual y malvado en lo cordial. Créame!, no estoy de ningún lado, pero el blog de "caminante-wanderer" es inteligente y sutil y me ha arrimado mucho a nuestra Santa Iglesia. En cambio ud., no hace más que despotricar sin fundamento ni caridad contra todo lo que escribe el otro para reflexionar y ahondar.
    ¿Se imagina una Iglesia que siga sus consejos? ¿A dónde cree que llegaría?
    Dios mío, ojalá el Señor le dé un poco de luz y humildad para enderezarse, amigo.
    Y le insisto: va con caridad. Ud. es un amigo de la fraternidad a la que tanto aprecio.
    Afectuosamente,

    D.P.

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    1. Agradezco su caridad don DP, pero no creo que logre hacerme sutíl, me suena un poco afeminado. Áspero como talón de oso, me gusta más. Tómese un tiempo y fíjese a dónde lo han arrimado, quizá tenga Ud una confusión en el GPS, y tenga mayor cuidado con los "arrimes". Lo de obtuso ya estoy acostumbrado por lo de geométrico, salvo que sea por lo romo; y lo de "malvado" ¡me encanta!. Va con caridad (que se me gasta pronto), tiene aprecios un tanto contradictorios.

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  9. Cuando joven, escuché a Monseñor Tortolo decir que los Ejercicios Ignacianos y Santo Tomás de Aquino (el tomismo)eran las armas más potentes que tenía la Iglesia para oponerse al vendaval anticristiano (estamos hablando de 1970, más o menos). Al año siguiente hice mi primer ignaciano con el Padre Torres Pardo. Después habré hecho una decena más. Y no me arrepiento de ninguno. Y valoro sobre todo la acción del predicador para llevar adelante las meditaciones, plática, etc. Un "ejercicio" a la que te criaste, como propone el diletante, con apenas unas indicaciones de un monje cualquiera, me parece una gran pérdida de tiempo. Por lo menos para mi. El ejercicio ignaciano, bien hecho, lo deja a uno exhausto, no es ir a sentarse a un prado, leer un parrafito y mirar el horizonte. Si es que uno quiere sacar provecho. En cuanto a wanderer, conmueve su fragilidad argumentativa,uno ya le tiene compasión. Hay en el fondo de este promotor de un cristianismo afeminado alguna razón sicológica profunda que lo mueve a obrar así, en contra del catolicismo militante. Puede ser su personalidad retorcida, su frustrada vocación sacerdotal o quien sabe qué, pero si usted lleva puntualmente una planilla Excel para estar al día sobre las fechas de ordenación, de la salida de la congregación, etc, de los curas del IVE, es por que algo muy serio pasa en su alma y usted no se ha dado cuenta. En cuanto al Cocodrilo, muy bueno el artículo y lo mejor, me parece a mi, es la alusión y la referencia a Fátima. Excelente.

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    1. ¡Qué pedazo de orador el Cura Torres Pardo! Y Tortolo, me consta, aconsejaba en varios casos ir al seminario de La Reja.

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    2. Ahh, y le agradezco por notar lo de Fátima, el parecido es asombroso.

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  10. No entiendo. ¿Acaso no puedo elegir otra cosa que no sean los Ejercicios de San Ignacio? ¿Acaso no es cierto lo que dice el caminante sobre su origen y -por el contrario- sobre las tantas riquezas que nos legó la espiritualidad monástica y que tanto se descuidó en Occidente? ¿No puedo tener esa sana libertad de elegir y ese deseo de buscar lo que es mejor, querer abrevar en las raíces de mi Fe? Dejá de joder, Dardo. Sos un supuesto defensor de la tradición y con el tema de retiros elegís los más modernos?! Ponéte de acuerdo.
    Anselmo el encorvado.

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    1. ¡Me encantaría tener un Monasterio Benedictino parecido a Montecasino en el Cerro de la Gloria! E ir a pasar unos días... Pero a ver si nos entendemos... NO HAY MONASTERIOS, NO HAY NINGUNO, lo que caput, caput... lamentable, pero es así. Hay lo que hay. Estamos como los monárquicos, NO HAY MONARQUÍAS, lo siento muchísimo, sé que es lo mejor si pudiera ser, pero se murió. Si quieren inventarse alguna de estas realidades lamentablemente desaparecidas, se van a meter en un bodrio, en una locura. Es una ilusión romántica. Y los retiros Ignacianos NO SON MODERNOS, no se traguen esa de los arqueologistas, responden a un espíritu eterno. Y es lo que hay, y es bueno. Son bastantes tontones.

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  11. las canonizaciones realizadas luego del CVII, son seguras? Es Magisterio Infalible?

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    1. No hubo desde el Vaticano II ninguna declaración con certeza de infalibilidad, porque no hubo ningún Papa que pretendiera hablar en ese tono, y aún más, que creyera que podía hablar en ese tono. El Concilio "no dogmático" expresó una voluntad que permanece, de no dogmatizar, y adoptó una filosofía en la que es imposible pronunciar certezas. No se hace "por respeto a la libertad y a la madurez del hombre moderno" al que se le "propone", pero no se le "impone". Es lo que reclama el criticado cuando dice que no hay que declarar dogmas. Es el liberalismo, que lo hace todo incierto.

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    2. La razón es poner como valor supremo la "libertad del hombre", la idea de que el hombre debe libremente creer por disposición de su voluntad libre, y no por una imposición de la autoridad. Lo más gracioso es que es como el cuento del huevo o la gallina. ¿Porque soy libre creo? o ¿Soy libre una vez que creo? Esa libertad es algo mío para mí, o es un don de Dios para hacer algo propuesto por Él? ¿y si no lo hago, no la tengo?

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  12. Don Dardo. Hay algunas cosas en las que no estoy del todo de acuerdo con Ud. y que me gustaría comentarlas (o mejor, plantearlas) en cada entrada que hace, pero no tengo tiempo para hacerlas, que ya están publicando otro artículo, y así voy rezagado. Además que es difícil jugar en primera siendo de cuarta. Hay que pensar y escribir muy bien, lo cual exige lentitud de mi parte.

    Pero después de leer esta entrada (ayer) se me cruzó el escribirle para agradecerle. Y precisamente por pegarle al caminante. Aunque leo a Wanderer desde hace años, tengo que reconocer que nunca terminaba de estar de acuerdo con él. Para cada artículo (salvo unos pocos) tenía un “pero”. Y me daba rabia no poder responderle bien (tanto porque pienso lento, como por ausencia de conocimientos). Y Ud en cambio, le dice las cosas que uno quisiera decirle. Y con un estilo estupendo. De esos que le molestan a los señoritos.

    Así que eso: Gracias. Disfruto mucho leerlo.

    Espero algún día tener más tiempo de comentar (sólo lo hago desde el celular, lo que me resulta bastante molesto sobre todo cuando es largo lo que hay que escribir, o desde la oficina cuando tengo tiempo, lo que es raro que suceda. En casa rara vez prendo la computadora).

    Juan S

    PD: hablando de San Ignacio y de lectura de vidas de santos, hace un par de semanas, empecé la lectura de la vida de este santo, escrita por el P Rivadeneira. Lo estoy disfrutando.

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    1. Si un día anda inspirado, escríbame a dardocalderon@yahoo.com.ar

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  13. Intentaré hacerlo. Pero no creo q sea en lo inmediato. Aún tengo gente pendiente por escribirle. Gracias por la posibilidad. (Tal vez el finde largo de la semana q viene).

    Juan S

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  14. "Al espíritu de independencia que caracteriza la Revolución, fuera y dentro de la Iglesia, los Ejercicios de San Ignacio ofrecen sin duda alguna, el antídoto de la benéfica dependencia de Dios y de la santa humildad, las únicas actitudes conformes a la Verdad y a la Santidad" Mons. Lefebvre, prefacio a la Notas sobre la Revolución en la Iglesia del P. Giulio María Tam.
    Coco

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  15. Ejercicios Espirituales, mal llamados ignacianos, tienen una duración mínima y necesaria de cuatro semanas debido a sus temas, a los grados de oraciones y sus modos, al discernimiento de Espíritus (esencia de los EE)... Y si alguno lo redujo a ocho días, o a cinco o a cuatro o tres, se trata de la capacidad o no catequística del catequista. Y aquí sí dejan mucho qué desear muchos de los predicadores. Releamos la CATARSIS CATÓLICA EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO, tesis doctoral del P. Leonardo Castellani. Se encontrará razones contra las boludeces de Wanderer y de nuestras limitaciones al entrar en Ejercicios. Nada de tontón.

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