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martes, 19 de septiembre de 2017

EL “DERECHO” A LEER LA BIBLIA

Por Dardo Juan Calderón.

Resultado de imagen para imágenes de biblias abiertas   Habiéndome quedado sin contendientes no puedo menos que expresar mi alegría de volver a ver la página INFOCAÓTICA renacer de sus problemas técnicos. Y mucho más cuando retoma con virulencia un tema que llevaba el ya difunto caminante en forma divagada, y que estos otros relanzan a su estilo jurídico, plagado de incontrastables citas de cánones y doctrinarios.


   Lo que resulta más pintoresco en estas entradas es que conforme a la más moderna intelección, la lectura de la Biblia pasa al rango de los “derechos” (¿será “inalienable”? ¿se lo reclamamos a Dios, o a la imprenta?). Al fin parece que debemos reclamar a viva a voz el derecho a leer la Biblia, que no nos podrá ser conculcado por naides ¡canejo!

   Y resulta que parece que nosotros estamos en contra del ejercicio de este derecho católico de leer la Biblia cuando nos entren ganas, por efecto de esa consideración despectiva que tenemos del hombre, que mal que nos pese, ha llegado a la madurez y hay que librarlo de las cadenas autoritarias.

  Es como reclamar el derecho a leer el Código Civil y defender sus  derechos ante las autoridades judiciales sin necesidad de abogados. Lo cierto es que los tribunales se volverían locos ante las múltiples interpretaciones que haría cada uno sobre las normas, que ya después de Don Vélez y rota la lógica liberal, bastante confusas son por sí mismas en este refrito de socialismo sin obligaciones. A nadie se la ha ocurrido prohibir la lectura del Código, pero si hay que hablar seriamente de él y hacerlo valer, pues se exige un cierto período de preparación jurídica para evitar la pérdida de tiempo en los dislates.

   El asunto con la Biblia es en principio igual, y más allá de los derechos y obligaciones, hay una norma de sentido común: todo texto de lo que sea, exige una preparación para su correcta intelección e interpretación. A nadie se le ocurre agarrar un libro de farmacología y proceder a recetar remedios, porque va en cana. Y esta preparación no es moco de pavo. Sumemos en el caso de textos sagrados, es decir, revelados, que se necesita un especial “estado de alma” para entrar a ese Sancta Sanctorum, y en el mejor de los casos, poseer cualidades especiales revisadas por la autoridad.

   En las etapas del orden sagrado, que fueron borradas por el Concilio Vaticano II, el seminarista recibía las órdenes menores, siendo una de estas la de “lictor”, es decir, que lo capacita para leer los textos sagrados a las gentes. Lo que demuestra que la Iglesia respondía a este sentido común de todas las ciencias.

   Encarar la lectura de la Biblia es una tarea muy recomendable, como lo es la del Código Civil y la del tratado de Farmacología, pero siempre que se haga de la debida forma, y una de esas formas es con ¡maestros! , y esos maestros son ¡los curas! , es decir, los que han estudiado para eso y los que han llevado una vida que los prepara para eso. Repitan diez veces “magisterio”.

  Entonces, me podrán decir: ¡No hay! Se terminaron los maestros de Sagrada Escritura, de derecho y de medicina. Bueno…, está difícil, pero no es tan así. Hay algunos y hay que buscarlos, hay libros de viejos maestros muertos. Pero convengamos en algo, lo que es vital, urgente e imprescindible, no es leer la Biblia a como se dé, sino el bregar porque hayan maestros que nos enseñen, es decir que haya curas, que haya vocaciones religiosas. Tomarse el trabajo de recurrir a esos maestros sin andar esgrimiendo esos estúpidos “derechos” a ser un burro con iniciativa. Y no nos engañemos, que los hay y buenos, y lo que está pasando es que queremos ser nosotros los inventores de la pólvora y no recorrer el largo camino discipular del aprendizaje.

    ¡No agarren la Biblia sin recurrir a los maestros! Porque además, no se puede leer en medio de nuestras vidas sin un mínimo de disciplina y virtud de religión. Van ustedes a interpretar las más inverosímiles pavadas. Y no digo del Nuevo Testamento, que bastante más claro está, pero del Viejo ni tocarlo sin ayuda y guía, porque no se entiende un soto sin mucha preparación. Y por último; la fuente primera de la revelación no es la Biblia, sino la Tradición oral de los Maestros, y Dios no es tan mal Padre que no provea para nosotros siempre, en todos los tiempos buenos maestros. ¡Pero somos vagos! Y si hay que ir de paseo hacemos quince mil kilómetros; pero si hay que consultar un buen Maestro, ya veinte kilómetros es un obstáculo insalvable. Nadie puede decir que en Argentina, de una u otra manera, no se tiene un buen maestro posible con un mínimo de esfuerzo.    

    

21 comentarios:

  1. PARA EL BELGA: repetí el comentario sin hacerte el langa, lo publico y te lo contesto.

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  2. Y...¡No agarren los Maestros sin recurrir a la Biblia!

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    1. Como chiste es bueno... pero fueron primero los Apóstoles que el texto, y sólo por el testimonio de los Apóstoles, por la tradición, sabemos cuáles son los textos. Siempre está primero el Maestro.

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  3. Maestro: cómo interpreto Deut. 23 Non intrabit eunuchus, attritis vel amputatis testiculis et absciso veretro, ecclesiam Domini

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    1. Discípulo: no es tan difícil, y si se aplicara hoy, nos libraríamos de tanto marica dando vueltas.

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    2. Juan Carlos ponga las cosas en contexto y ya no se preocupe por ese detalle.

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  4. No te creas, el NT no está tan claro, hay muchas partes que si no recurro a la exégesis no las veo ni por asomo.

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  5. Yo sufrí la conciliar, a mi no me proveyó ningún maestro. Hable por su caso no por el de los demás.

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    1. "El que busca encuentra". Yo tengo unos cincuenta a la mano.

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    2. Parece que no entendió lo de " Hable por su caso no por el de los demás"

      los posconciliares dejaron todo en ruina así que no se ponga como ejemplo de nada, su caso es aislado no se puede aplicar a la generalidad.

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    3. Yo le estaba hablando de cuando tenía doce años, ahora tenemos internet para consultar hay muchos libros. A MI NO ME PROVEYÓ DE NINGÚN MAESTRO. PUNTO ¿ES TAN DIFÍCIL ENTENDER ESO??
      AHORA ESTÁ TODO EN RUINAS COMO PARA CONFIAR EN GENTE CON DOCTRINA MEZCLADA CON MODERNISMO. SI HASTA USTED ESTÁ CONTAMINADO Y NO SE DA CUENTA.

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    4. Si lo que dicen ustedes es verdad y no hay nadie ni nada, la Promesa no se cumplió, el infierno prevaleció sobre la Iglesia, todo fue un sueño, una mentira. La Iglesia fue una estafa.

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    5. Don Coco, no es pa tanto!
      No meta a la Iglesia.
      Hoy por hoy el "ultimo" intento de estafa es el tan "deseado" sello bergogliano.
      Espero que sea solo un "sueño". Para que se cumpla-inexorable-la Promesa.
      O ¿existen dos "caminos"? ¿El "conciliar"?

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    6. Sus telegramas son indescifrables. Siempre habrá una Iglesia visible y tangible, pero quieren ser sólo ustedes, solitos, el último mohicano. Díganme dónde viven, y les doy tres o cuatro posibilidades de buenos maestros. Seguro que no les gustan y siguen en su autismo religioso. Ya es ganas de joderse.

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    7. a ver: Tandil...y no me diga el Padre Troncoso por favor

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    8. Tiene suerte! Qué hermoso lugar! Si allí hasta la naturaleza habla de Dios. Y además van por lo menos una vez al mes los curas de la FSSPX, hay un centro de Misa con Capilla y un grupete lindo. Si mal no recuerdo va el P Gomiz, ¡flor de cura!. Y por otra parte, tan lejos no le queda La Reja, hágase uno de los retiros de verano y trabe relación, aunque sea por curiosidad visite ese Seminario una vez.

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    9. Gracias por el dato Sr cocodrilo

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    10. Exelente el Padre Gomis. Soy cura sin oficio. .. y el padre me ayuda muchísimo. ..al igual que un tal padre LUMBA

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