...

...

miércoles, 18 de octubre de 2017

EL SOCAVAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES

Por Dardo Juan Calderón.
Resultado de imagen para imagenes papa pio xiiA RAIZ DE UN ARTÍCULO DEL BLOG NACIONALISMO CATÓLICO SAN JUAN BAUTISTA.
  En esta página amiga, se comenta un extracto del libro de Mary Ball Martínez “Se Socava la Iglesia” y del cual se extraen algunas ideas que intentamos contestar y en lo posible, hacer reflexionar.

  El responsable del Blog toma de él tres ideas fundamentales que citaremos a continuación, y un párrafo en que graficamos el “espíritu” en que estas afirmaciones son realizadas, espíritu que nos promueve en su apertura y buena fe a intentar este diálogo.   Las ideas son:
          1.- “Así como hay un clericalismo posconciliar, también lo hay preconciliar que hace idolatría del papado (papolatría) antes del Concilio, de la misma manera que lo hacen hoy los católicos modernistas con los Papas posconciliares. La idea de que al Papa lo elige el Espíritu Santo y no lo cardenales, es tan ridícula como contraria a los hechos históricos, sea antes o después del Concilio Vaticano II, sino, no hubiera tenido la Iglesia un Pontífice de trece años y hasta herejes y públicamente inmorales, como de hecho los tuvo”.
          2.- Teniendo en cuenta la histórica simpatía y amistad de Pio XII hacia los masones Roosevelt y Truman, así como su manifiesto aprecio por los judíos en la misma medida que despreciaba a los más tradicionales nacionalistas católicos, queremos recalcar que los hechos históricos se analizan y se estudian en su contexto, pero necio resulta simplemente negarlos sin siquiera comprobar su veracidad. 
         3.- “Y  con respecto a la confianza en la Iglesia, viene una respetuosa pregunta ¿por qué considerar que el relato genera desconfianza en la Iglesia y sin embargo dudar del magisterio posconciliar sin caer en la misma? Es decir, cual es el criterio para desconfiar "de la iglesia" posconciliar o preconciliar. Y esto hablando de forma impropia respecto de la Iglesia que no lo es posconciliar ni preconciliar sino la misma siempre a pesar del Mysterium Iniquitatis que Dios permite (esos caminos insondables o signos de los tiempos) tanto fuera como dentro de la misma. No veo la situación con amargura sino con profunda esperanza, y me cierran las ideas, ya que de pensar que todo lo bueno termina abruptamente con un concilio y sin más empieza todo lo malo sin ninguna gradualidad para llegar al mismo y a partir de él; significaría algo tan mágicamente espontaneo como muchas de las respuestas dadas por Darwin cuando su propia teoría caía en agujeros negros”.
      El “espíritu” es:
   “Pero lo que creo que hay que confrontar en todo caso es la información, y de hacerlo, el móvil no puede ser otro que la búsqueda de la Verdad, aunque duela, y no justificar una postura en la que nos pudiéramos sentir cómodos en medio de tanta incomodidad. Por eso mismo, todos los argumentos que pudieras aportar en ese sentido, van a ser tenidos muy en cuenta no sólo en atención al aprecio y respeto que sinceramente te tengo, sino por el conocimiento y buen criterio que te reconozco. Nunca tuve problemas en reconocer cuando me di cuenta de mis yerros, y así corregí y hasta eliminé entradas en ésta página”.
     Nuestra idea es que todas estas afirmaciones tienen algo de verdad y algo de error, por lo que vamos, primero que nada, a realizar un excursus  general de nuestra visión sobre estas cosas, y luego tratar una por una.
     EL SOCAVAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES.
       Hace tiempo atrás, Bernardino Montejano escribía un libro sobre La Familia, y en el prólogo, Juan Luis Gallardo nos decía que hemos  llegado a extremos tan absurdamente  confusos, que hay que argüir y argumentar en defensa de lo obvio (hoy sería por ejemplo que hay sólo dos sexos y que de esto surge una amable combinación). ¿Qué pasa en nuestras cabezas que hay que escribir cien páginas defendiendo algo tan evidentemente bueno como es la familia? Lugar de donde recibimos todo el bien, desde la propia existencia hasta la razón de ella, donde recibimos la fe y donde residen todos nuestros amores.   Sin duda alguna un aparato revolucionario nos llena de ataques y de noticias inquietantes; resulta que de la familia vienen los más grandes abusos (de autoridad, sexuales, etc.),  y hay datos ciertos y comprobables de ello que llenan los diarios de cada día, hechos palpables y comprobados, al punto que pedimos a gritos que el estado intervenga en ellas, que los jueces tomen cartas en el asunto, y que se ponga coto al poder que tienen esta institución sobre las personas. De parecida manera estamos haciendo sobre la Iglesia, Madre y Maestra, fuente de todas las gracias, bien de bienes; y ahora resulta que es sospechosa y hasta deleznable; las noticias de sus infamias llenan los diarios y ya hasta los católicos quieren que algún poder político le ponga freno y coto a este desastre.  ¿Putin, Trump?
      Entonces, se hace necesario que alguien prolijamente nos recuerde todas esas ventajas que la institución familiar nos da, que son infinitamente más que las desventajas y los problemas, y que muchas de esas horribles perversiones, vienen justamente de la intervención del estado y de los jueces, que han desnaturalizado la institución y hoy acusan lo que ellos provocaron,  todos esos horrores magnificados para destruir la evidencia de sus bondades. Que nos recuerde que esas ventajas se repiten por millones y millones de casos, y que esos “hechos” que hablan de su perversión son ínfimos en comparación.
     La familia es buena, creo que todos estamos de acuerdo. Pero a veces los hombres somos malos. En liberal es al revés, los hombres somos buenos, y las instituciones son un mal, necesario al principio (en la infancia no evolucionada),  pero esta necesidad la debemos superar en nuestro progreso espiritual hacía la madurez moderna, en que ya no la necesitamos y gracias al dios ciencia compramos esperma y óvulos en la clínica de un gran hijo de puta.
    Y por ahora estamos hablando de la familia como institución natural, en la que la balanza entre ventajas y desventajas la saca gananciosa. Hace tiempo también podíamos decir que de última, también era imprescindible, pero ya no, la ciencia ficción está a nuestras puertas y podemos fabricar niños en probetas y venderlos y comprarlos. Con esto podemos asegurar que la “familia natural” – como todo lo natural, en especial en lo político - no basta. Lo natural (y va para los cultores del orden natural) sin la ayuda de lo sobrenatural, termina antinatural y hasta contranatural.  Así que nosotros que somos católicos hablamos no de familia natural, sino dentro de un Sacramento, es decir, lo natural inmerso en la gracia sobrenatural; y entonces las ventajas ya no son numerosas, sino infinitas. Porque es la puerta de la vida eterna.
   Ahora bien, todos sabemos que esta Institución, en un medio bueno, católico, es fácil de llevar. Pero en un medio como nuestro mundo moderno, para nada. Todo se hace difícil.  Los mejores de nosotros  somos apenas unos mediocres padres. Vivimos llenos de contradicciones y de fallas, nuestra naturaleza abajada se encuentra llamada por miles de cosas muy tentadoras. Es más, muchas veces sentimos que la familia es una carga insoportable, inllevable, y ni que decir si es numerosa. Que quede claro, somos pésimos padres, defeccionamos de nuestra autoridad, mendigamos a nuestros hijos, nos arrastramos en seducciones.  Y entonces lo sobrenatural ya no es sólo una ayuda para lo natural, porque esta naturaleza está contrariada desde un condicionamiento sociológico o existencial al grado de hacerse detestable para la vida del hombre, y véanlo a su alrededor, cómo cada vez más los hombres escapan de ella. Ahora sí que lo sobrenatural pasa a ser TODO, porque lo natural está pervertido hasta tal punto que la subsistencia de algo de bien en medio de todo eso, es un milagro a todas luces. Comentábamos esto con profesores de un Seminario, y atento a lo que son las familias cristianas y el medio en que se desarrollan, indudablemente que una vocación religiosa es imposible de explicar desde la vida familiar y social, ya cobra el valor de un milagro.
     Si alguien historiara la vida privada de las familias (se ha hecho antes) en nuestro tiempo, observaría su decadencia, vería a los padres de familia cometer errores brutales, nadie se salvaría de una crítica acerva y brutal. Seríamos todos unos infames traidores a la institución con sólo compararnos con un siglo atrás, con unos años atrás. Aun los más católicos. Y llegaríamos a concluir como concluye Amoris Laetitia que “cumplir la ley de Dios hoy por hoy, es imposible”, e indudablemente lo es, desde un punto de vista natural lo es. Pero claro, el buen historiador sabría mostrar las “condiciones” en que esta tarea se desarrolla, las dificultades históricas o sociológicas que enfrenta la familia, y la enormidad de esfuerzo que es mantener el objetivo saludable como meta. Por lo menos sopesaría nuestras dificultades para no ponernos simplemente como unos fallutos, y dibujar el drama en toda su intensidad para ponderar el esfuerzo meritorio. Me dan risa esas argumentaciones naturalistas de los pró-vida para convencer de la conveniencia de la familia numerosa, de la no planificación reproductiva, del no aborto, de la defensa de la virginidad y la pureza, tanto como de la vida buena en una pobreza digna y todos esos otros valores que fueran de una sociedad ya ida. ¡No hay en ellos ninguna ventaja! Al punto que las enormes desventajas sólo se pueden justificar si existe la conciencia de sacrificio parta la consecución de un fin sobrenatural.  
     Y si el asunto lo viera un  teólogo, diría que la familia natural es imposible de sostener en ese medio, es sembrar en el desierto; que la única posibilidad estriba en el Sacramento, en la Gracia Divina, más que nunca, que hace que las piedras den agua; y que esta va a producir un hecho inexplicable, con resultados imprevisibles desde lo humano y contra todo cálculo. Y ese efecto es – en gran parte - que la gracia hace meritorio el enfrentar toda esa contrariedad, que todas las desventajas históricas se convierten en bienes sobrenaturales. Que ese mal padre que vemos errando, balbuceando y luchando contra molinos de viento, si pone su confianza en Dios, si ofrece su propia miseria y pobreza, obtiene cosas inefables. Fundamentalmente la salvación de los suyos en medio de enormes torpezas. Y manteniendo la fe, confiando en el Sacramento, un torpe puede más que un sabio. Parte de esta idea tiene Francisco (la he escuchado más clara en sus seguidores, en especial en una confesión con un joven cura modernista),  “sufres la situación moderna, sufres tu estado de pecado, pues este mismo sufrimiento te redime” (con este argumento el joven cura entendía que no hacía falta absolverme ni poner penitencia), y sí, es verdad que en la economía de la salvación hay mucho de esto, y que la misericordia divina saca bienes de los males y que nosotros los imperfectos ofrecemos el sufrimiento que nos hemos causado a nosotros mismos, por nuestros pecados ¡Y Dios lo toma! ¡Increíble bondad! , claro que a ellos se les olvida el tema de la reconducción de la conducta, por lo menos la recta intención y propósito. Y no se me oculta que otros más astutos lo usan para validar lisa y llanamente el estado de pecado. Pero no hay que reaccionar ante la calvicie con dos pelucas. Es un tiempo malo, y es nuestro tiempo, y somos malos. (El final de aquella confesión fue que le dije al curita que yo era un viejo animal de costumbres, y que me gustaría recibir la absolución y alguna penitencia, por costumbre. Entonces me dijo que se sabía la absolución en el rito antiguo, que si la quería me la daba. ¡Meta! Eso es ser abogado.)  
        Entonces hay un quiebre, un salto abrupto. No muy notable en las familias vistas en su conjunto histórico y sociológico. Es el hecho sobrenatural. El Sacramento. Que está, o no está. Y aunque no se note a la vista humana, hace una diferencia infinita. No es muy distinta mi familia a muchas otras no sacramentadas,  vamos al mismo club, amamos igual a nuestros hijos, vamos a los mismos trabajos, tomamos vacaciones juntos, pero hay una diferencia infinita. Abismal. Que depende de un hecho abrupto, de un relámpago sobrenatural, y no de un “proceso” pedagógico, histórico o sociológico. El salto de perdición más grande de la historia de la familia fue el matrimonio laico ¡no el homosexual! , y al primero lo vemos bien, y al segundo escandaloso. El laicismo fue la debacle de la familia. Una vez lanzado el instituto a su sola fuerza natural, aún a su atavismo biológico, derivó en una brutal perversión.
       Ese pobre padre, falluto, pecador, débil, avaricioso, destemplado, estúpido – tanto o más que otros- puede mirar al cielo y reclamar ese plus infinito, poniendo en manos de Cristo el sufrimiento de sus faltas. Porque tiene el Sacramento y una llamita de fe.
       Somos mucho menos hombres que los hombres de antes, no hay duda, crecemos en un medio nefasto, que debilita y pervierte. Pero la Gracia no es sólo la misma, infinita, sino aún más generosa. Y está para nosotros si la pedimos. Y punto.
       ¿Creen por un momento que ser Padre de la Iglesia es muy diferente?  ¿Creen que ustedes (nosotros)  han sido mejores padres de familia con los suyos, que los últimos Papas de la Iglesia con sus fieles? Ni de cerca. Y hemos sufrido menos presiones, menos condicionamientos, menos responsabilidades.  Gritamos las faltas ajenas y cometemos otras peores. Nos agarramos la cabeza porque han defeccionado de la autoridad y nosotros la hemos tirado al tacho. Acusamos: “¡Demasiada misericordia!”  Acusamos… y mimamos a nuestros hijos de maneras increíbles, permitiéndoles cosas que nuestras abuelas no aceptarían para una prostituta.
         Los Papas del último siglo han sido menos que los otros, como hombres. Sus condiciones históricas han sido espantosamente peores, enfrentando un mundo impensable, una feligresía débil, traidora, sin espíritu de sacrificio, comodona, consumista. No los juzguen de distinta manera a como se juzgan ustedes mismos. “Se juntó con tal, ¡qué mal! Es sospechable”, y te vas a trabajar entre putos, putas, adúlteros, ladrones, ateos, divorciados y otras linduras, y meta chiste y negocios.  Sí, hay un solo Santo entre todos ellos, Pio X. Y ya a muchos no les gusta. Hizo reformas litúrgicas, bajó el ayuno, acortó la misa. ¡Y el maldito Pio XII! ¡Misa de tarde! ¡Ayuno de una hora! ¡Dónde se ha visto!  Y mi hijo llega en pedo y duerme hasta las doce y gracias a Dios hay misa a la tarde. Y al vecino lo hacen trabajar el domingo a la mañana en el supermercado. Y yo hago las compras el domingo. Y Truman era el presidente del imperio y ¡lo fue a ver! Y yo alcahueteo con el intendente que es un sopla….
        Por supuesto que no quedaría fe sobre la tierra. Por supuesto que si alguien contara mi historia privada y la comparara con la del Cid Campeador  vomitaría de asco. ¡De sólo ver con quienes me junto! De ver la laxitud con que llevo mi diminuta piedad. De ver cómo me arrastro entre infieles por unas monedas. De ver que mi canasta de méritos no es sino el sufrir por no poder pecar a gusto. Pero resulta mucho más increíble que siga yo creyendo en medio de todo esto. Que crea que puedo levantarme de este chiquero. Para el Cid era fácil ser honorable y creyente, para mi es inexplicable que pueda creer que rezar un rosario significa algo. 
        San Pio X fumaba, o aspiraba rapé, y no volaba como Cupertino, y nada extraordinario parece haber hecho a los ojos de los hombres. Y sin embargo, si bien se ve, es quizá uno de los más grandes santos de la historia. ¡¿Con el Vaticano sitiado?! (espiritual y sociológicamente sitiado).  Con enormes fuerzas enemigas a su alrededor, con la fe cayendo, no pudiendo pedirle nada a un hombre cristiano que estaba desinflado, desarmado, y al que tenía que levantar del piso de baba en el que estaba.
        Pongamos otra situación. Un soldado. En batalla. En Verdún. Hace un año que le caen bombas sin parar, está en el barro hasta los ijares con diez grados bajo cero, se caga en los pantalones y saca la mierda con sus manos, come ratones, insulta, llora, tirita, y a la noche, que siguen cayendo bombas, con los ojos húmedos intenta un Ave María que llega a la mitad. No es justamente la imagen de Bouillón ante Jerusalén. Pero… ¡ese Ave María…!  A la autora del libro más arriba citado le pareció un aflojada que los Papas admitan confesiones al tambor en tiempos de guerra… ¡tiene idea! ¡Una mínima idea de lo que pasaba! ¿Cómo hubiera tratado a su hijo si estaba en Verdún? ¡Qué flojos! Les grita, mientras mezcla las temperaturas del agua del bidet para una reposada y placentera sensación en el trasero.  ¿Tiene hijos? Para mí que es una computadora. Hasta Lefebvre le parece flojo cuando enfrentó a todo el aparato en su contra y hasta fue excomulgado, pero tuvo dudas y retrocesos.
          Hagan la historia de nuestras miserables vidas, nuestras agachadas y nuestras cagonerías, nuestras permanentes traiciones en medio de este bombardeo imparable de mierda que es la modernidad. Y nada quedará de nosotros… seremos gusanos y menos que gusanos. Pero deténgase un segundo, y vean ese Ave María que apenas si nos atrevemos con los ojos húmedos desde esta charca inmunda. Vean como lo recogen los ángeles y lo llevan como un Vaso de Oro hacia el cielo.
          Les presto diez minutos el lugar de un Pio XII, de un Benedicto XV, de un León XIII, de un Pio XI, ¡y me gustaría verlos! A ver qué hacen si les dicen que todo el poderío norteamericano se volcará sobre la cristíada mexicana ¡Qué son sus hijos! , porque los gringos nunca dejarán que los hermanos tres puntos pierdan esa guerra.  Qué hacer si tus mismos subalternos te mienten y te engañan y condenas a la Acción Francesa confiando en esos datos (es tu mujer que esconde las picardías de tus hijas y la deja salir con la mini debajo de una falda larga, tu hermano, tus propios hijos que te la cantan cambiada, y después te dicen: “¡laxo, la dejaste desbarrancarse!)   Y sin embargo, en medio de todo eso invocas al Espíritu Santo y escribes una de las encíclicas más preclaras sobre lo político que se hayan escrito en toda la historia de la Iglesia. En medio de toda esa torpeza y desenfreno, de esa crueldad, mientras la máquina aplasta los cráneos de los tuyos ¡chaf! ¡chaf! ¡chaf! y te piden decisiones, y casi no tienes en quien confiar. Sin embargo todos ellos nos legan los instrumentos ex cátedra más perfectos para enfrentar al modernismo de nuestro siglo.
           Pero claro, hago la historia como García Hamilton hace la de San Martín, la historia de su vientre, de sus cagaderas, de los exabruptos de su bragueta de soldado. Y todos vomitamos. Y tampoco voy a entrar a hacer un santo de aquel pobre general en tiempos pobres, ¡pero no era una mierda! . Y ya los malos y los buenos hacen de toda la historia, la historia de la mierda. Veamos… escribo la historia de la autora del libro, me ciño a los movimientos de su vientre, sus agachadas, sus pedorreos, sus malos olores, sus vómitos, sus debilidades… ¿qué tengo? ¿Pero si busco su alma, si busco ese instante que se hace divina? ¿Quién trajo el libro? Ya sé… los muchachos odiosos de la “Radio Todo es Mierda”, que tienen unos curas que se miran al espejo y se escupen. Que se muerden la cola como los perros locos. Que sólo van a la guerra si es con Napoleón, que sólo obedecen si es a Cristo, que permanecen solteros sino consiguen a la Perfecta Casada.  
          Los masones hicieron esa historia de la Iglesia, inventando y no inventando, con muchos de los hechos puestos sobre la mesa ¡claro que hay datos vergonzosos! después de todo hasta los papas cagan y los santos tienen diarrea. Santa Teresa rezaba mientras defecaba. Y Vamos a tomar esas VERDADES, “verdades históricas” (con voz solemne se dice esto) pero…  sin duda, verlos en cada uno de sus momentos humanos más débiles, más viles ¡que todos tenemos! ¡¿Y en pos de la verdad histórica vamos a hacer de nuestra Iglesia una montaña de caca?! ¿De nuestras vidas y de nuestras familias un montón de bosta? He visto padres de familia que han llegado a eso, al asco por los suyos. No lo recomiendo. Y seguro que se basan en hechos verdaderos. Y no cagan. Son eternos estreñidos. Es la visión de un Sartre puritano.     
            No y no. La Iglesia es aún más buena y grande que la familia, y eso que he visto a mi padre hacer cosas impropias por amor a sus hijos, e ir al baño, y mirar una rubia, y recibir a Dromi porque le iba a publicar un libro. Y lo he visto morir con su rosario en la mano, confesándose casi semanalmente a los noventa y cinco años, extrañando a mi madre durante quince años casi al borde de la desesperación, casi de la blasfemia, solicitando más el calor de su cuerpo que el mismo cielo.  
            Y hasta me atrevo a decir… aun los Papas conciliares y toda esta “misericordiación”, ¿no es acaso lo mismo que estamos haciendo con los nuestros?  ¿O me van a decir que no se hacen los burros con sus hijos y con ustedes mismos? En cómo se ganan la plata, en sus falluteadas a la procreación, en sus amistades, en sus vestidos, en sus costumbres, en sus diversiones,  en hacer lo que sea para que no sufran.  ¡No me digan que los hacen ayunar la cuaresma! ¡Si hasta van a bailar!
            No seamos tan falsos, tan hipócritas, “lector hipócrita, mi semejante, mi hermano” decía Baudelaire. Francisco se los dice y se los dice con razón. Manga de estreñidos. Veamos nuestras vidas y veamos quién es mejor en su casa que Bergoglio en su Iglesia.  Así, mano a mano.        
          Y sin embargo, las adquisiciones eternas que Cristo hizo para nosotros en su camino de Pasión, la Redención, sigue ofrecida a todos nosotros, y nos viene de esta Iglesia y de estas familias. A través de esos padres mistongos, de esos curas chastrines, de esos Papas llenos de contradicciones.  
           ¿Dónde hacemos la diferencia? ¡En Cristo! En la gracia, en los sacramentos.  La familia cristiana puede dar un salto eterno e infinito desde su condición sacramental. El que “eso” esté o no esté, es toda la gran diferencia. Y no está en todo lo otro que compartimos en casi igual condición con todos los demás hombres.  
              ¿Cuál es la gran catástrofe? ¿el cambio de costumbres? ¿el cambio político? NOOOOO, ¡el prescindir de la gracia! El prescindir del milagro, del misterio.  La pérdida de la fe en el sacramento, el recurso a él, hace que una familia muy parecida a la otra esté perdida y la primera salvada.  Y esto ocurre en un día. En un instante. Como un relámpago. Y lo han visto, todos ustedes ocurrir a vuestro entorno, hasta cercano. Y sin que se note nada muy diferente.
             ¡Cuál es la diferencia entre posconcilio y preconcilio! La misma. Los anteriores, casi iguales a los presentes en muchas cosas, RECURRÍAN A LA GRACIA. Los nuevos han dejado de creer en eso, creen en la pedagogía, en la psicología, en las movidas políticas, en la ciencia, en la solidaridad, en la ecología, en fin: en el Hombre ¡Que este sí que es una montaña de caca! Y como la valoración de todo esto se ha perdido en mucho de ustedes, no ven la INFINITA diferencia entre un Pio XII y los otros. Así de sopetón, como un rayo, de un día para el otro. De la misma forma como un día estamos muertos para Dios por un simple pecado, y saliendo de la confesión estamos vivos con vida eterna.
              El Apocalipsis habla siempre de la tierra en tres tercios: los fieles (santos de Dios), los malditos (servidores del anticristo), y nosotros, por los que los otros dos luchan, para perderlos o para salvarlos. Nuestras historias son horribles, de mediocridad y traiciones. Pero está Cristo, y su gracia nos basta, y con ella se logra un resultado increíble. Claro que es más fácil ver a todos los hombres yendo al infierno, lo que es increíble es que alguien pueda ir al cielo.  Cuando se corte el nexo de la gracia, se apague su fuente, cuando la abominación de la desolación llegue al lugar sagrado, morirá un tercio de la tierra. ¿Saben cuál es ese tercio? ¿Saben cuál es esa muerte? ¡Un cataclismo espiritual! La destrucción de las Siete fuentes de la gracia, de los sacramentos. ¡Y ocurrió! A partir del Vaticano II. Y está muriendo un tercio de la tierra.
     No vean la historia humana, vean la historia de las almas, la historia espiritual. Lo que realmente ocurre en la historia es nuestra salvación o nuestra condenación, y esta se juega en instantes. No verá el historiador gran diferencia entre un período y otro, verá el declive, los antecedentes, los hombres no serán tan diferentes, cuando Él venga (lo dice en Su sermón esjatológico) las gentes estarán comerciando, yendo a sus trabajos y a sus fiestas, y vendrá como un ladrón (y sin embargo estará ocurriendo el hecho cumbre de la historia).  Pero para el que quiere ver, así como ve a su hijo pasar del estado de gracia a la muerte del pecado “en una picardía” (¡se ve a sí mismo en eso y no toma conciencia!) y sin que nada muy diferente se note, así ven los Ángeles esta catástrofe de laicismo que desde el Vaticano II está matando un tercio de la tierra a la velocidad del paso de huestes demoníacas cortando cabezas sin que nadie las pueda detener.
    Y un curita, maltrecho, aquejado de debilidades, te salva con una Absolución y una Hostia.
     Y entonces,  la diferencia entre un Pio XII ¡Qué tenía Fe! Que se sabía un débil portador de un poder enorme, y la de un Juan XXIII que defeccionaba justamente de eso, es infinita.
     Sí y sí. Se produjo un salto infinito por ese hecho, que hizo todo distinto aunque parezca igual. Recordemos el asunto del matrimonio, la diferencia entre uno laico y uno sacramental, el declive enorme al que se lanza el laico en medio de un mundo perverso, que estalla en drama y perdición a gran velocidad. De la misma manera, la unidad en la gracia, la unidad sacramental de la Iglesia con sus fieles, fue cambiada en un día por una unión laica con toda la humanidad. Y ¡cataplum!  
 AHORA HAGAMOS HISTORIA.
   Una vez apreciado el hecho teológico en su enormidad, la catástrofe espiritual que ha significado el segundo concilio vaticano, la misma que personalmente se vive entre estado de gracia y estado de pecado mortal, repasemos nuestra visión histórica. Porque a primera vista no era un salto, sino que se veían declives, causas y concausas. Responsabilidades compartidas. Un mismo veneno que se venía metiendo entre las venas de la cristiandad, pero al que de un día para otro no se lo considera más veneno, y es más, se tira el antídoto por la tragadera del inodoro. Y esta consideración espiritual nos tiene que cambiar la historia.
   Un padre está criando mal sus hijos, los confunde, comete torpezas, pero confía en el Señor, y los lleva a Él. El otro no; comete iguales errores y quizá menos, pero no los lleva. Y el pecado se deslizará en un caso por un torrente imparable, y en el otro producirá contramarchas, idas y vueltas, pero siempre estará posible el antídoto haciendo una diferencia infinita.
   Esa Iglesia que descree de la gracia tiene que haber demostrado en breve tiempo el efecto de esta catástrofe apocalíptica. Y allí están los “hechos”, la apostasía general, la debacle de las vocaciones, el humo de Satanás en la Iglesia y todas esas linduras que ocurrieron un día después.  Sólo un día después.  Como la Redención. En un solo minuto.
   La historia se abre en explicaciones cuando se mira desde esta perspectiva.  De todas maneras, esa Iglesia permanece, y cría Santos para el Cielo, y uno sólo que exista, habla de su maravilla, de su poder infinito, de su integridad absoluta. Hace “cosas” maravillosas que nadie puede hacer ni pensar. Y esas cosas se continúan pudiendo hacer desde las manos más increíbles, más pecadoras, más imperfectas.
   ¿Y por qué Dios elige o permite esos medios, esas segundas causas, tan horribles como lo somos nosotros mismos para nuestros hijos? Quizá como pruebas, como necesaria humillación, como demostración de nuestra flaqueza y de Su grandeza. Recuerden las dos “alas” de Santa Teresita, “la desconfianza en uno, y la confianza en Dios”.
    Y vamos entonces, después de esta preparación, a contestar las afirmaciones que más arriba fueron hechas:
1.-  “La idea de que al Papa lo elige el Espíritu Santo y no lo cardenales, es tan ridícula como contraria a los hechos históricos, sea antes o después del Concilio Vaticano II, sino, no hubiera tenido la Iglesia un Pontífice de trece años y hasta herejes y públicamente inmorales, como de hecho los tuvo”.
    El silogismo consiste en pensar que si fuera Dios quien elige, no puede ser que haya elegido mal. ¿Y qué es elegir mal? Y… no elegir según mi criterio. Yo jamás hubiera elegido un chitrulo de trece años. Pero demos vuelta el razonamiento;  si Dios no se equivoca, entonces era necesario y era mejor para nosotros que se eligiera un chitrulo de trece años, y hasta herejes y públicamente inmorales. ¡Pero! ¡Ese es un Dios sin criterio! Pregúntale a Job.
     No voy a entrar en la discusión de si Dios o el Espíritu Santo mueve la elección desde una inspiración de los Cardenales, o de si le pone la aprobación a la elección de sus voluntades. Pero con el criterio expresado, sólo serían verdaderamente Papas los que yo decida que lo fueran. ¿Quién corno soy yo para decir si estuvo bien o mal? ¿Y si Dios lo hizo para probarnos? ¿Para ver la cara que ponemos cuando la Nave zozobra? ¿Para ver si confiamos en Él?
     La argumentación utilizada es el derrumbamiento de la Iglesia y de todo el Magisterio, el principio de desconfianza generalizada. Nunca nadie sabrá más si hay o no Papa. ¿Por qué Dios permite el mal? Y si lo permite, entonces la creación fue mala. Ni un cabello cae sin que Dios lo quiera. Francisco es parte de la voluntad Divina, sin duda alguna, y es una prueba. Confianza en Dios y desconfianza en nosotros; contra toda evidencia que nos muestra nuestro pobre caletre. Y todo esto que Dios nos pone es para nuestro bien; Francisco es para nuestro bien. (Y no digo que este tipo no sea uno de los casos más claros que permiten pensar que algún Papa posterior lo declare usurpador. Pero endemientras  aceptemos esa voluntad. Quizá fue puesto para probarnos -  no lo dudo-  y ver quién mantiene la fe en su Iglesia).
2.-  “Teniendo en cuenta la histórica simpatía y amistad de Pio XII hacia los masones Roosevelt y Truman, así como su manifiesto aprecio por los judíos en la misma medida que despreciaba a los más tradicionales nacionalistas católicos, queremos recalcar que los hechos históricos se analizan y se estudian en su contexto, pero necio resulta simplemente negarlos sin siquiera comprobar su veracidad”.
    Esto es un prejuzgamiento tomando una muestra para concluir generalizando.  El libro comentado comete cien de estas malas interpretaciones. Son silogismos abruptos que nacen de una total falta de experiencia vital. No sé cómo podía ser Papa y no tratar con César. Pero de estos “hechos” se sacan conclusiones cortantes. Son tan gratuitas que no hace falta agregar mucho. Simplemente no les cae bien y lo destrozan haciendo la faena del enemigo.  Observen la interpretación que se hace de la voluntad expresa de citar a un Concilio y de hacer ciertas reformas litúrgicas. De sopetón son culpables de lo que salió de un Concilio en el que no estuvieron, cuyas comisiones preparativas eran correctas y sin error alguno. Que la reforma litúrgica o adecuación al siglo de las disciplinas era necesario a todas luces, y el Movimiento litúrgico estaba lleno de buenos motivos e intenciones. Fue un Papa con fe, no un gran Papa, no fue un Santo, como muchos otros. Pero desde la Iglesia manaba sin merma la gracia sacramental a los fieles. No se dejen embaucar por los “hechos” que se muestran en el desnudo de las intenciones, intenciones que se suponen malas justamente donde se deben suponer buenas.  Fue sin duda un Padre para la Iglesia, con bastante menos errores de lo que somos nosotros para nuestras familias, pero seguro en la profusión del milagro de la Gracia, siendo vehículo torpe quizá, pero fiel a Cristo.  Con bienes infinitos y males ocasionales. El último Papa que enfrentaba el peor de los siglos con Magisterio, con Sacramentos, con Gobierno.
    El juicio es injusto, y no sólo injusto, es blasfemo. Es quinta columnista, es derrotista, es petulante. Vean el juicio que de él hacen intelectuales más serenos, Rubén Calderón Bouchet, Antonio Caponnetto en su obra en respuesta a Hernández. Repasen sus frutos; y récenle para que asista a su Iglesia. No jodan. Hablar mal de Pio XII es un lugar común del enemigo, sólo por eso, deberíamos apreciarlo.
3.- “viene una respetuosa pregunta ¿por qué considerar que el relato genera desconfianza en la Iglesia y sin embargo dudar del magisterio posconciliar sin caer en la misma? Es decir, cual es el criterio para desconfiar "de la iglesia" posconciliar o preconciliar”.
      La pregunta no es sólo excelente, sino crucial. Es la pregunta de las preguntas en este momento. Y si la respuesta es: si dudamos de este, debemos dudar de todos, entonces el Magisterio nunca existió. La Iglesia es una trampa, una estafa. Y esta conclusión es la semilla que quería sembrar el maligno. Claro que el Concilio, como toda estafa, iba a producir un estado de euforia, pero luego se iba a hacer evidente el daño, y en esta desilusión el estafado pasa a no creer más en nadie. El que fue engañado por una mujer pasa a creer que son todas rameras. Lo que el espíritu del mal quería conseguir con el Concilio no era que lo adoptaran, ¡pronto fracasaría! Lo que quería es que de ese desastre dejáramos de creer en la Iglesia toda, en todos los Papas, en todo el magisterio.  Que ante este desastre todas las certezas cayeran, que fuéramos un mar de dudas. Que todo aquello que fuera bueno hoy se viera malo.  
 Digamos que lo que era impensable en un católico hace unos setenta años, es decir, dudar de la bondad del Magisterio de la Iglesia, es hoy moneda corriente.  Y si podemos dudar de este magisterio, ¿por qué no de los anteriores? Siendo que muchos entendemos que es justamente la prueba más difícil que hay que soportar y sobre la que hay sobreponerse.
    Si por Papistas entendemos al católico que cree en el Papado como Jefe Supremo de la Iglesia y con poder de Magisterio Infalible, pues ser católico es ser papista, sin más. Si pensamos que el ser católico no obliga a estas creencias como dogmas obligatorios, y todos los papados pueden ser puestos en entredicho, analizados y aprobados o reprobados en su Magisterio con la luz de nuestras razones, pues hemos dejado de ser católicos. Es así de simple. Somos protestantes.
   El Magisterio es la regla próxima de la Fe. El Papa está dotado del poder de definir la Verdad revelada en su tiempo y su enseñanza infalible,  es lo que debemos creer. Y debemos creer que no hay otra medida de juicio sobre la Verdad Revelada que su palabra. Esa es nuestra Fe.
   Pero si esa cuestión existe, debe existir una explicación que deje indemne no sólo los “anteriores”, sino que deje indemne el Magisterio total, el concepto de Magisterio o si no, se cae toda nuestra fe.
   Este es el acertijo. Bien planteado por nuestro amigo. Y digamos que una primera respuesta es que debemos confiar en el magisterio, sea cual fuere, antes de ponerlo en duda. Y que la respuesta de esta duda debe venir del Magisterio, del actual. Y no de nosotros.
  ¿Es raro? Si, sin duda, difícil de entender y de aceptar. Estoy diciendo: pongo en duda este magisterio, porque él mismo me dice que lo ponga en duda. Soy obediente a este Papa, porque él me pide que ponga todo en duda, que no tiene certezas.
    Veamos, toda autoridad se expresa en estas dos formas, mi padre o mi profesor me dice ciertas cosas con total certeza, y me pone un cero si no las acepto. Me dice que San Martín nació en Yapeyú y que dos más dos, es cuatro. En estas cosas convoca al inferior a “creer” en él, las da como cierta. Pero otras cosas no, puede decir que no está seguro si San Martín fue un patriota o un agente inglés de la masonería. Tiene dudas, me da datos, pero me deja pensar de otra manera, es una “opinión”, no una certeza.
   Si el Papa habla con certeza, pues Dios a través de la Tercera Persona, lo asiste. Pero si opina, no. El mismo Papa me avisa que opina, y deja que los fieles tengan su opinión, en contra a favor, o distinta.
   La certeza exige una forma verbal acorde, una forma que no deja dudas ni ambigüedades. Es una aseveración rotunda. Lo ambiguo es opinión, no es certeza. Además exige que tengamos una gnoseología que acepte que se pueden decir cosas con total certeza, con certeza eterna y universal. Sino, tampoco hay certeza si se dejan las cosas como válidas para un momento pero no para otros posibles.
       Entonces, querido amigo, pongo en duda este magisterio posconciliar, por obediencia al magisterio conciliar. Es decir, que la diferencia existe en que el mismo Magisterio es el que se define, el uno como Infalible – y no me deja lugar a ponerlo en duda bajo cargo de herejía – y el otro como falible, y no me deja lugar a la certeza. Es decir, que contestando a su pregunta, la diferencia en ambos magisterios no la pongo yo, la ponen ellos. Bastante clara y expresa.
      Usted verá que Trento o el Vaticano I dicen: tal cosa defino, y quien diga estotro, anatema sea. Punto. Pero de los Conciliares obtendrá mil formas de entenderlos, o dice expresamente que son opiniones, o se expresan en un lenguaje ambiguo propio de las filosofías modernas. Y si se les pide que aclaren, no aclaran.  Y uno dirá que entiende lo mismo que se dijo siempre, y otro entiende otra cosa cualquiera, y cada uno entiende lo que quiere entender. Y eso es lo que ellos quieren. No quieren decirle al hombre qué es lo que debe creer, y lo dejan en una búsqueda de la que dan su opinión. Creen fervientemente que no sirve decir ni menos ordenar lo que hay que creer, que esto debe ser una conquista individual lograda en libertad y no en sujeción, porque sólo la libertad es meritoria.  Se llama liberalismo. Lo adoptaron. Y es casi imposible acusarlos de herejía, porque le dirán que no quieren contrariar ninguna verdad dogmática, pero tampoco quieren afirmarla. Y si sos de la FSSPX está bien, es tu forma de entender. Y si sos trolo, también. Y si le jodés su “gobierno”, te parten al medio. Porque no ejercen magisterio, pero ¡ojo! No confundir, que sí el gobierno. Y con bastante tiranía.
     Y el asunto es lograr que esta misma mentalidad la tengamos hacia atrás. Y habrán demolido la Iglesia; lo que no pueden, pero pueden demolerte a ti.
                    --------------------------------------------------------------------------
    “Desconfianza en uno y Confianza en Dios”. Utilicen los criterios de discernimiento de San Ignacio, las dudas vienen del Diablo y las certezas de Dios. Tracen una raya rotunda que corte este estado de desconfianza actual, y con toda confianza en Dios y su Iglesia, sean muy, pero muy condescendientes con los Papas de los últimos tiempos aciagos, piensen que sufrieron como nosotros grandes pruebas en una enorme soledad y con un entorno conspiracional y maléfico. Entiendan lo actual como una prueba a esa confianza en la Iglesia, miren las gracias que de ella siguen llegando, infinitas, poderosas, únicas capaces de sacarnos de este abismo, que provienen de manos débiles, pero de manos consagradas.
    No se abismen por la historia, es un teatro de equívocos. Miren el milagro, el misterio. Tomen conciencia que “El socavamiento de las Instituciones” es fundamentalmente crear la desconfianza en los fieles. En nosotros. No permitan que la gangrena de la duda que han sembrado estas “ranas que croan” – plaga apocalíptica- nos suba por el torrente sanguíneo.
   Hasta Pio XII tuvimos una Iglesia fiel en un mundo traidor, confuso, y a partir de ello los hombres de Iglesia se hicieron “mundo”, confusos, y lo que quiere el maldito es hacer subir esa confusión hasta las mismas piedras del Gólgota; y nos pone “hechos” que nos hacen dudar, porque hemos tomado mayor crédito de la historia que de Dios mismo.
   No le den ese gusto al enemigo. Están cayendo en la trampa de las trampas. La trampa no es adoptar el espíritu del Concilio Vaticano II, eso es lo que todos van a desechar, eso es una estafa que se evidencia a cada minuto, que desilusiona,  los que queden en esa directamente se van a ir a otros lados, Francisco es una anécdota publicitaria. La verdadera trampa es producir en los fieles la desconfianza en las certezas ya adquiridas de la Iglesia. La trampa es para los fieles, es lograr que este remezón voltee los pilares dentro de nosotros. Es la última prueba. Aférrense contra viento y marea, que un mal Papa, o tres malos Papas, o diez malos Papas, no les hagan descreer del papado.
          
  

24 comentarios:

  1. . De hecho, el Papa Pío XII intentó establecer un nuevo Estado Católico después de la Segunda Guerra Mundial, pero no tuvo éxito.4

    ...

    Aunque S.S. Pío XII brindó su apoyo a la ONU, previno sobre la posibilidad de que intentara imponer su visión del mundo al resto de la humanidad.6 Por ello no la ratificó como el camino ineludible a la paz mundial

    http://www.fatima.org/span/peaceconf/spainport06/transcripts/sunitednations.asp

    Las Naciones Unidas: Un Camino Equivocado hacia la Paz Mundial

    Cornelia R. Ferreira

    Discurso dado en el Congreso en Fátima: última Oportunidad para la Paz Mundial en Tuy, España, 12 de octubre de 2006

    ResponderEliminar
  2. https://youtu.be/cePYDpUnk0o




    Sanguis et Aqua

    Análisis en profundidad de la exhortación apostólica "Evangelii Gaudium -- La Alegría del Evangelio" de Jorge Mario Bergoglio contrastada con las enseñanzas masónicas de los maestros de la Escuela Arcana de Lucis Trust que promueven la venida de la Nueva Era (para ellos Quinto Reino, de la venida de su Cristo masónico, el Anticristo cristiano), especialmente desde los libros de su sacerdotisa Alice Bailey, y ya anticipaban 70 años atrás la infiltración de la Iglesia exactamente tal y como han hecho.
    Esta exhortación apostólica es la insidiosísima estrategia del Demonio para sentar las bases de la instauración de la doctrina luciferina de la Nueva Era en la Iglesia antaño católica y a día de hoy, universal.
    Este documento marca un antes y un después en la Iglesia, pero mientras la gran mayoría sólo ve una recepción más amplia e integrada del Concilio Vaticano II, lo que en realidad está aconteciendo es la penetración de una doctrina totalmente ajena y enemiga a través de las ventanas que ya abrieron entonces, lo cual, de hecho, ya era el objetivo de la masonería que infiltró ese concilio en los años 60 preparando el terreno para que esto sucediera.
    La única excusa que podría atribuirse a la ceguera ante esta destrucción de la verdadera doctrina católica, aún sin serlo, es el desconocimiento de las enseñanzas de la teosofía de Lucifer, desde Lucis Trust, y la ONU, coordinados con las logias masónicas del mundo entero.
    Tras este programa que destinamos a todos los que realmente se llamen católicos, exponiendo una vez más lo que está haciendo realmente el Falso Profeta Jorge Mario Bergoglio, ya no quedan excusas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto que esos planes existieron y existen, el demonio siempre intenta un nuevo embate contra la Iglesia de Cristo, pero toda esa relojería termina fallando, Dios es más poderoso, los planes fracasarán, el único plan que funciona es el Plan Divino. Ese embate provocará como resultado más gracias para la Iglesia, mayores Santos, mayor Gloria. Volviendo al tema apocalíptico de los "tres tercios", queda por verse si Bergoglio es un "maldito" del tercio anticristiano, o si es uno más de los tontos del tercio humanista y naturalista, ¿víctima culpable o partisano del demonio? Falso Profeta seguro.

      Eliminar
    2. siempre intenta... otra vez con el estúpido optimismo negacionista, por favor esta vez bien que lo ha logrado. Los paños fríos no sanan una septicemia, son un estúpido parche que lo único que hace es empeorar las cosas.

      Eliminar
    3. No ha logrado nada!!! El demonio está sentado sobre un fracaso y lo que quiere es hacernos parte de él. Cristo ya venció.

      Eliminar
    4. Aquí tiene las pruebas de que sí logro y mucho...

      https://bibliaytradicion.wordpress.com/2012/02/01/conferencia-la-francmasoneria-y-los-errores-de-rusia-por-john-f-salza/
      ..




      Eliminar
    5. "No sólo el intelecto, en algunos el alma misma rebuzna" Nicolás Gómez Dávila

      Eliminar
  3. ‟Cada uno entienda que el fin de todos estos ejercicios y de toda la vida espiritual es la obediencia de los mandamientos de Dios y el cumplimiento de la divina voluntad, para lo cual es necesario que muera la voluntad propia, para que así viva y reine la divina, pues es tan contraria a ella. ”(San Pedro de Alcántara, Trat. de la oración y meditación, 11, 5).
    -
    Así es, los obispos deben estar en la tercera vía, para los que niegan que es Dios el que elige a través de los cardenales a los verdaderos papas, lo cual es una forma de negar la infalibilidad, lo cual nos muestra que el falsario NO ES PAPA.

    ResponderEliminar
  4. http://syllabus-errorum.blogspot.com.ar/2013/03/hacia-el-nuevo-gobierno-mundial-y-su.html

    ResponderEliminar
  5. http://www.catolicosalerta.com.ar/revista-roma/imagenes/129gran-logia.jpg

    ResponderEliminar
  6. de una pagina en la web
    Pregunta hecha por Lydia el día 10/18/2017:

    Hola Frank, Hay una pagina de la web que dice ser católica sin embargo ellos dicen ( copiado y pegado de su pagina ) " Apoyamos las Dubia de los Cardenales Caffarra, Burke, Meisner y Brandmüller. Somos muy conscientes del daño inmenso que el deletéreo “magisterio” líquido de Bergoglio está infligiendo a la Iglesia, haciendo que muchas almas se condenen. Rezamos por su conversión, para que no sea definitivamente el Judas que traicione a la Iglesia." Mezclan artículos importantes contra el new age pero por otro lado atacan duramente al Papa yo en lo personal no estoy de acuerdo con ellos el Espiritu Santo fue el que eligió al Papa y no se equivoca , sin embargo se ha prestado a confusión y debate en algunos grupos católicos , mi pregunta es si habría que darles alguna credibilidad a estas gentes ? saludos y Dios te bendiga .


    Respuesta por Frank Morera el día 10/18/2017:
    Hola Lydia. Desde que una pagina llama al Santo Padre "Bergoglio" ya sabes que no es catolica.Bendiciones+

    http://www.ewtn.com/v/experts/showmessage.asp?Pgnu=1&Pg=Forum24&recnu=8&number=655004

    jaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para no dejar de ser católicos le vamos a decir como Esteban: "Jorgito".

      Eliminar


  7. El Sr. Torchson (blog nacionalismo catòlico san juan bautista) injuria la memoria del Papa Pío XII. Lo acusó de querer la victoria del comunismo, y apoyar a la "judeo-masonerìa angloyancòfila".
    No se prueba eso con memorias de un médico (como hace Torchson respecto a lo que dice del comunismo). Ni tampoco se prueba eso por los intercambios de cartas de Pio XII con dos presidentes de USA, entre jefes de estados, por razones de evidente naturaleza diplomàtica y en un contexto mundial de guerra y posguerra !!! Es totalmente normal que Pio XII, y en interès de la Iglesia (que es catòlica, universal, para evangelizar a todos los pueblos) buscara tener buenas relaciones diplomàticas con EEUU (recordemos que en esa epoca no habìa embajadores entre EEUU y el Vaticano como sucede ahora). Allí, en EEUU, la Iglesia era minoritaria, tenìa libertad y crecía rápidamente (el Cardenal Spellman decìa que si continuaba el ritmo de conversiones en cien años USA serìa catòlica, antes que viniera el Vat. II....) . Mas todavia si se considera que justamente en esos momentos ese paìs pasaba a ser potencia mundial determinante y era mayoritariamente protestante, con un protestantismo que en muchos casos sospechaba del catolicismo.

    Bajo Pìo XII la pertenencia de un católico al comunismo tenìa sanciòn canònica de excomuniòn, al igual que la pertenencia a la masonerìa. Debiera bastar y sobrar eso para guardarse de ensuciar así la memoria de Pio XII.

    Y si tanto interesa el tema polìtico, ¿que me dicen del concordato de Pio XII con España, en plena guerra frìa y con plena aplicaciòn de la doctrina tradicional?

    Que se estudie, lea y publique el magisterio de Pìo XII, se lean y publique los documentos emanados de la Roma en esa época. Contràsteselo con lo que vino despuès.

    No fue el Papa Pio XII ni la Iglesia que èl encabezaba, ni su magisterio, ni su liturgia, ni tampoco su diplomacia, los que impusieron errores y ambiguedades (subsistit, etc.), desacralizaciòn (reforma litùrgica, etc.), indiferentismo religioso pràctico y filojudaìsmo (Asìs, etc.), y finalmente el caos que està a la vista.




    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero tanto Torchson, que no es su verdadero apellido, como el kroco son dos remedos de católicos. Los dos y hasta diría tres, junto con Flavio son unos idiotas neocones, se asustan de gog y no de los putos conciliares desde roncalli y encima les siguen llamando papas a esa sarta de traidores. Tienen tremendo merengue modernista en la cabeza. Y para rematar la cuestión afirma que el diablo no logró nada, está todo destruído pero el diablo no logró nada.... ay ay ay. Que imbécil redomado.

      Eliminar
    2. Lo mismo le dije pero como acá el único que podía decir las cosas con vehemencia era su ídolo Esteban entonces NO ME LO PUBLICÓ.

      Eliminar
    3. y anterior a Asis Bea-roncalli y su cohorte moviéndose en ese sentido....
      http://syllabus-errorum.blogspot.com.ar/2013/03/hacia-el-nuevo-gobierno-mundial-y-su.html

      Eliminar
    4. Bueno... soy imbécil en bastante buena compañía. Estos chicos furibundos no entienden entre "el diablo no logró nada", y "el diablo logró nada". Ya podrían hacerse cultores del Diablo al que le otorgan tales poderes.

      Eliminar
    5. Que malotes que son estos muchachos anónimos.

      Bernardo Calabrese

      Eliminar
    6. Y ese es sólo una muestra, me putean en seis idiomas, están tan espantados por la victoria del Diablo que hasta creen que Cristo es un pelele. Es el efecto que tratamos de impedir con este artículo y tomar conciencia que somos el bando que gana, que la vida sigue siendo una linda aventura, que simplemente se trata de cagarse en sus obras y en sus pompas, tomar la vocación o una bella hembra y vivir con alegría confiados en Su providencia.

      Eliminar
    7. « Mis amigos, mientras quede algo por salvar, con calma, con paz, con prudencia, con reflexión, con firmeza, con imploración de la luz divina, hay que hacer lo que se pueda por salvarlo. Cuando ya no quede nada por salvar, siempre y todavía hay que salvar el alma (...) Es muy posible que bajo la presión de las plagas que están cayendo sobre el mundo, y de esa nueva falsificación del catolicismo a la que aludí más arriba, la contextura de la cristiandad occidental se siga deshaciendo en tal forma que, para un verdadero cristiano, dentro de poco no haya nada que hacer en el orden de la cosa pública. Ahora, la voz de orden es atenerse al mensaje esencial del cristianismo: huir del mundo, creer en Cristo, hacer todo el bien que se pueda, desapegarse de las cosas creadas, guardarse de los falsos profetas, recordar la muerte. »

      R.P Leonardo Castellani, Decíamos ayer.

      Eliminar
  8. En su libro “El arte de ganar” el conductor de las campañas electorales del PRO, Jaime Durán Barba afirma:
    “El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice “no me interesa la política”… El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…”
    Más claro, agua.

    ResponderEliminar
  9. PARA LOS IDIOTAS QUE NIEGAN LA OBRA DEL DIABLO.

    La escena de esta entrada ocurrió en la biblioteca pública “Michelle Obama” de California donde un drag queen disfrazado de demonio (o quizás ya poseso) fue invitado a “celebrar” el mes “LGBTQ” contándoles cuentos a los chicos. Pagado con dinero de los impuestos por supuesto…

    http://www.quenotelacuenten.org/2017/10/25/futuro-los-liberales-quieren-version-sucubo-drag-maestro-jardin-infantes/

    ResponderEliminar
  10. En ese libro el Padre Villa se refiere a las desobediencias de Monseñor Montini, entonces Subsecretario de Estado, respecto a las directivas de Pío XII, que tenía clara conciencia de la amenaza comunista y había prohibido que los funcionarios del Vaticano anduviesen en tratos con Moscú. Para su consternación, se enteró a través del Obispo de Upsala (Suecia) que sus órdenes estrictas no habían sido acatadas. Al principio, se resistía a creerlo, hasta que le llevaron pruebas concluyentes de que Montini mantenía frecuentes contactos con los soviéticos.
    Entretanto, Pío XII, siguiendo la conducta de Pío XI, había enviado clandestinamente a sacerdotes para que reconfortasen a los católicos que vivían tras la Cortina de Hierro. Esos sacerdotes fueron sistemáticamente detenidos, torturados y asesinados. A otros los mandaron a los gulags. Fortuitamente se descubrió que en el Vaticano había un topo: se trataba del jesuita Alighiero Tondi, un estrecho consejero de Montini. Tondi era un agente de Stalin y su misión era mantenerlo informado acerca de los sacerdotes que eran enviados a la Unión Soviética.
    https://www.facebook.com/1043116069095054/photos/a.1043981512341843.1073741828.1043116069095054/1111261362280524/?type=3

    ResponderEliminar

Comentarios con buena intención no serán publicados.