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jueves, 16 de noviembre de 2017

De “LA DEMOCRACIA ES PECADO” al “MAL MENOR”

Resultado de imagen para imágenes de hombres en confesiónPor Dardo Juan Calderón.
   Parece que es buena educación hablar como si el otro no existiera, pero el hecho es que ante la acusación concreta de Augusto Espíndola sobre que la Democracia es Pecado, los muchachos de Infocaótica vuelven a sacar el remanido tema del Mal Menor, y uno se queda pensando que hubiera sido mucho más divertido y productivo que se crucen unos buenos cachetazos, que para el asunto, hubiera sido una solución más práctica para un tema que no es teórico.

    Lo cierto es que para mi gusto toda diatriba contra la democracia es bienvenida, y si quieren que sea pecado, no me opongo; aunque soy más proclive a otras designaciones, como por ejemplo: es una mierda; es un bulo; es deformante; etc., etc. Caponnetto se encargó de ponerla dentro del octavo  mandamiento y como una versión de la mentira y el falso testimonio, lo que está bien, pero para que sea un pecado ya necesita un par de notas subjetivas, es decir, alguien tiene que cometerlo con culpa, con conciencia y conocimiento, porque es muy diferente ir al cura y decirle:

-           “Padre, he pecado, le he dicho a un montón de giles que ellos son los reyes, que tienen la soberanía, y que si me nombran gerente general yo voy a hacer lo que ellos quieren, cuando en verdad yo voy a hacer lo que se me canta, o lo que me mandan otros que son en realidad mis verdaderos jefes y entre todos los vamos a hacer idiotas. Pero Padre, son tan idiotas que hasta ahora creen que estoy haciendo lo que quieren, porque gracias al mandinga, hace un par de siglos que hemos logrado que no sepan lo que les conviene, y ahora no sé que estoy haciendo, si verdaderamente es lo que quieren, porque parece que quieren que los joda bien jodidos, que es lo que estoy haciendo ¿Cómo dictaminaría la moral este intríngulis? ”. 
-          “Hijo, eso es pecado, eres un cabrón y un cínico, reza diez mil padrenuestros”.

    Muy diferente es:

-          “Padre, me hicieron zonzo, me tragué el bulo de la soberanía popular, voté, o fui parte de un staff para buscar el bien común, y todo resultó ser una estafa”.

-           “Mijo, eso no es un pecado, aunque dice Castellani que para los boludos debería existir un infierno, creo que no es así, porque el tata Dios hizo millones de boludos para que se salven los inteligentes ordenándolos – a veces a patadas en el culo- y no para que los usen y abusen. Vaya con Dios y no escuche más a los curas después del Concilio, ni a la publicidad electoral”.

       Ahora bien, hay gentes de una tercera clase que ponen al cura en un verdadero problema del cual es muy difícil salir, que son como las mujeres cuando se confiesan, que nadie sabe si están hablando de sus pecados o de los del marido. Estos vienen y dicen:

-           “Padre, hay unos vivos que se están tragando a los giles y uno no puede impedirlo, los primeros son muy poderosos y los segundos  son muchos e irremediablemente imbéciles. Yo no he logrado ser tan hideputa para ser del bando de los vivos, pero tampoco tan idiota para ser de los otros, y se me ha ocurrido que puedo ser algo por el medio. Por ejemplo, ser un esbirro de los vivos, pero hacerlo para aminorar el daño a los idiotas. Sino, realmente Padre, ¡no encuentro mi lugar! Mire padrecito, tengo aquí unos tratados del mal menor y yo realmente veo que esto que propongo es el mal menor, sin duda”.

      El cura podrá revisar los tratados, pero finalmente tendrá que resolver el asunto con el criterio y el caso concreto. Se mesa la quijada y se rasca la cabeza:

-          “A ver hijo, con estos cabrones de arriba ¿tú los saboteas para burlar sus planes?” –

-          “Nooo Padre, ¡yo soy un caballero de derechas! A ver si me explico. Aún el más hideputa necesita que el tránsito fluya sin mayores problemas, que las cloacas se lleven la mierda a su destino, que se tapen los baches y que se persigan a los ladrones… buehh… a los ladrones de gallinas - o de autos -  porque uno no puede analizar si esos hideputas son los peores ladrones. ¿Entiende? Y allí entro yo, en lo de los semáforos, la mierda o los autos. El sabotaje es cosa de zurdos – ya lo dijo Nietzsche- nosotros sumamos ”-.

-          “Es cierto hijo. Desde ese punto de vista te doy razón, sería una verdadera desgracia que las defecaciones fluyan por la calle sin respetar semáforos. Y alguien tiene que hacer este buen trabajo. ¿Lo que no entiendo es en qué va lo del mal menor?”

-          “Le explico Padre, los hideputas son varias bandas que se disputan la torta, con variables en cuanto a los modos, yo elijo el que me parece que es menos pior. Es decir, el mal menor. Y le digo a los imbéciles que elijan a ese, y a ese le dispongo mis servicios (si es que me quiere tomar)”.

-          “¡Ahhhh!, ¿y son muy diferentes unos de otros?”

-          “Mire Padre; eso es un quilombo - ¡perdón!- porque unos son malos en una cosa y menos malos en otra, y los otros al revés, y que el balance se hace difícil. Resulta que los más socialistas son antiaborto – en realidad no son tan socialistas ni tan antiaborto- pero los otros son menos socialistas, pro aborto y pro putos, pero parece que también son bastante socialistas …”

-           “Hummm, ¿y los anteriores no les gusta eso de los putos?”

-          “Bueno… esos SON  putos, pero no escandalosos”

-           “¿Y los otros?”

-          “Noo, esos no son putos, son bien machos, pero tienen que estar a favor de la ideología de género y hacer a los giles putos, porque si no, no les prestan plata las bancas mundiales…”

-          “Espere. Y a los otros ¿les prestan?”

-           “Es que los otros no piden plata, emiten moneda falsa”

-            “¿Y cuál opción es mejor?”

-            “Ninguna Padre… es largo de explicar…”

-              “¡Pero hijo! ¿Y cómo sabes cuál elegir para dar tu apoyo?”

-              “Mire Padre – entre nos- lo cierto es que uno no elige, es un viejo teorema de la democracia ¡te eligen a vos! Resulta que quieres ser de un partido y terminas trabajando para el otro”.

-             “¡¡Por qué!!”

-                “En primer lugar porque te llaman a donde tienes amigos. Pero Padre, no confundamos, el asunto es hacer ese poco de bien dónde puedes, no dónde quieres, pues uno no quiere nada de esto”

-                “¡Hijo! Realmente me está costando entender. ¿Es decir que da lo mismo uno que el otro?”.

-                 “Y… ¿cómo explicarle? Siempre es mejor el que comienza… o… en realidad siempre es mejor aquel que te recibe, o que recibe a mayor cantidad de gentes que como uno quiere hacer bien su parte”.

-              “Ahhh… bueno es que hagas ese último agregado, porque estuve por creer que el mal menor es el tuyo. Me hizo acordar a un francés que se llamaba Bloy, que decía que la elección del mal menor consiste en elegir que el daño se le haga a otro y no a ti mismo. Es entendible, si te caes es mejor poner las manos que la boca. Y si vas a chocar, más vale chocar del lado del acompañante… sin duda es el mal menor”.

-               “Padre… noto cierta socarronería en lo que me dice. No me malinterprete. Yo sólo quiero dar el bien, el bien posible… dentro de lo posible”

-          “Hijo, debo reconocer que has logrado situarte con pericia entre el imbécil y el hideputa, y no logro desentrañar el caso, pues no sé si eres un imbécil que juega a ser hideputa, o lo contrario, y en eso va la absolución. Pues es tan fácil que hoy nos hagan imbéciles que hemos decidido absolverlos a todos, pero también hay tanto hideputa haciéndose el tonto, y tenemos claras instrucciones de negárselas”.

-          “¡Pero Padre!, ¡allí están mis obras! Los semáforos andan, la mierda cuela cantarina hacia las cloacas, los cacos van presos… ¡eso tiene un valor objetivo!”

-          “¡Ay hijo! ¡No es tan fácil para estos juicios! En derecho si pagas lo que debes, objetivamente,  está bien, pero en moral, aunque lo hagas objetivamente, si te resientes, si odias a tu acreedor, si le deseas el mal, pues estás en falta”.

-          “Mire… yo hago cosas buenas y con buena intención…”

-           “Si… pero también el juicio se complica… resulta que el hombre es un animal finalístico, y toda su obra se inserta dentro de una finalidad que le da sentido, es decir, que el fin cualifica los medios. Yo puedo decir que hago bien mi trabajo de ordenar el tránsito de un hotel de alojamiento transitorio, y con la buena intención de que los viandantes no choquen ni arruinen el orden del tugurio; pero no es suficiente, mi tarea debe estar informada por el fin final, pues algún mal pensado podría decir que eres parte de una empresa que promueve la fornicación y el adulterio, y que mejor sería que hicieras chocar los autos. En ese caso yo debería – para absolverte- asegurarme de que eres un imbécil, incapaz de concebir el fin último de la empresa (no admitimos la separación de fines, es decir, que te apegues a que tu fin es ordenar el tránsito sin mirar para qué se circula); o que estás sujeto a condiciones de fuerza insalvable, que para el caso es también “imbécil” la palabra justa (in báculum, rengo, baldado, impedido). Hijo mío… te ruego por tu bien que te decidas por ser imbécil.”

-           “Padre, me resisto de corazón a ser imbécil, quiero pensar que mi bondad en el cumplimiento de la tarea producirá un “derivativo moralizante”, aquel hombre que ordena el tránsito en el hotelito, bien puede ser un testimonio en su función, es más, en aquel lapso de espera hacer algo de apostolado entre los visitantes, y mucho mejor, ir convenciendo al dueño de ir cambiando el fin de aquel lugar”.

-          “Hijo, te veo mejor encaminado, el carácter ilusorio del planteo, que supone contrariar la inversión, la arquitectura, el oficio adquirido, y mil cosas más, te hace un imbécil. Pero me quedan dudas, ¿no será todo eso una excusa para poder trabajar en el hotelito, que paga mejor que otros lugares de menor éxito comercial?”

-          “Y…. estando en confesión no puedo mentir… pero tiene su explicación: Si no estoy ubicado en los lugares de buena rentabilidad, o saliendo del ejemplo extremo, en lugares que me dan una oportunidad social, entonces quedo anulado, pongo en peligro la subsistencia de mi familia y la propias posibilidad de influir sobre los demás, me convierto en un paria, un descastado. Entiendo aquello de “buscad el Reino… y vendrán las añadiduras” pero también está aquello de los dones, y no caer en quietismo. Lo de los fines nos pone en un callejón sin salida, dicen los españoles que “hasta el pan que te comes lo amasa el Diablo”, y no es bueno morir de hambre. Entiendo que este mundo es un gran prostíbulo, pero no lo veo como un prostíbulo del que hay que salirse, sino como un prostíbulo al que hay que convertir, sin la carga de desprecio que traía el antirrevolucionario clásico. Después de todo, el “desprecio” no es un valor cristiano… sí, sí… sé que me vais a salir con lo de Cristo y los azotes en el Templo, con los desprecios memorables proferidos a los fariseos,  “¡sepulcros blanqueados!...”

-          “¡Hay! ¡Me lo haces más difícil! Ya puestas sobre la mesa tantas claridades  te me alejas de la imbecilidad y me obligas a apretar las cuerdas, me pones en el peor de los lugares de un confesor: solicitar el heroísmo. Y que no puedo. Tendría que ponerte una penitencia incumplible, un propósito que no podrás cumplir. Finalmente, Hijo, es el eterno asunto, como no puedes resolver tu problema, ni con tu inteligencia, ni con tus fuerzas;  y no debo ni puedo aceptar que el asunto no tenga alguna solución, sólo me queda una… Cumpliré yo una penitencia por ti, haré un sacrificio por ti, ayunaré una semana…”

-          “¡Padre! ¡No puedo aceptar eso! ¡En el fondo me está Ud. sancionando, y me deja ir tan campante y se hace cargo usted de mis deudas! Tenemos que solucionar esto racionalmente…”

-          “¡¡¡Por fin!!! ¡Eso sí que es un pecado clarito y conciso! ¿Así que no crees que puede Otro pagar tus culpas? ¿No quieres reconocerte una porquería y que Otro te salve con Su sacrificio? ¡¡Quién corno te crees!! El mundo fue siempre algo parecido, un laberinto sin salida de donde se sale porque Alguien se Sacrifica. Esto sí lo entiendo, aquí no me embromas, lo aprendí en el catecismo. ¡Confiesa tu petulancia, tu impiedad  y te daré una penitencia y que pase otro!"

-         " ¡Vengo a dilucidar un problema y me sale usted con soluciones extrañas al problema! Es usted un cobarde que no enfrenta el problema del mundo tal como es, ¡tiene que haber una respuesta ¡no se oculte tras misterios que aminoran la dignidad del hombre responsable de sí mismo!. Soy un buen cristiano que toma sus opciones con la mejor de sus conciencias. Un Hombre que quiere el bien y que se ve obligado a elegir muchas veces el mal menor.”

-          ¡¡¡Eres un imbécil!!! Al fin… ¡Un imbécil hideputa! ¡Un cerdito que hocica en el barro y busca el desperdicio menos sucio! ¡Porque no puedes salir de tu chiquero! ¡Realmente me tienes podrido! Y ahora me haces pecar de desprecio… ¡Toda esta sofística del chiquero! Ya deja todas esas reflexiones falsas, ve, arrodíllate ante el crucifijo y repite cien veces, “Señor, soy una bosta, pero una palabra Tuya podrá salvarme”.
(el cura sale a buscar un confesor)
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9 comentarios:

  1. Mas claro Gil de Sagredo, en la democracia COMO FUENTE DE SUBVERSIÓN.

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  2. La democracia es un espejismo.
    El penitente era del Opus.
    Punto pelota.

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    1. De: somos "muchos de casi todos".Queda "cheto" revolucionario; o casi "plural".
      OH! PUS...PUS...
      O "casi"...
      O: la "deriva" de los "modernosos" tradis por "aproximacion".
      A don "pancho", que tambien le dicen "nuestro protector".
      ¡Dios lo proteja!!!
      Y no nos desampare.

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  3. Estimado cocodrilo
    Acá, al otro lado de la cordillera, tenemos el problema este domingo con J.A.K.

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  4. http://caballerodelainmaculada.blogspot.com.ar/2017/11/excomulgaron-don-alessandro-minutella.html

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  5. Si Monseñor fue el Padre de la Tradición (como algunos gustan decir), también fue el padre del indultismo y del acuerdismo....

    ¡callen a estos mentirosos! yo no puedo porque el sistema no me permite no tengo cuenta.

    http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/2013/04/monsenor-williamson-llama-una-rebelion.html

    Es lógico que ML luego de tantas jugarretas de ratz y jp2 haya concluído que son usurpadores. No soy de la frater pero me molesta que lo critiquen injustamente pues ML hizo lo que pudo en medio de toda esta tempestad, el problema lo crearon los modernistas de merdis no ML, PUNTO. El que no entienda eso que se calle, no puedo dejarle mensajes a ese blog, si ustedes pueden recalcítrenlos jaja.



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