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jueves, 22 de marzo de 2018

ABORTO.


 DOLOR: EL ARGUMENTO IMPRONUNCIABLE.La Pasión de Cristo : Foto Jim Caviezel, Mel Gibson
Por Dardo Juan Calderón.
    De manera paradójica la discusión sobre la legalización del aborto comienza en plena cuaresma y ya entrada la semana de Pasión. En breve, Cristo, nos recordará el único argumento válido, inaceptable para unos e impronunciable para los otros; el que no se quiere reconocer desde la mentalidad liberal o al que se quiere ocultar desde el catolicismo moderno. Aquel argumento de que el camino de esta vida es el Vía Crucis, un camino de dolor.

     Un argumento al que una mentalidad natural, en la que todo agente obra por un bien, no alcanza a descifrar, y que es la necesidad del dolor y la muerte, o aún peor, la alegría del mal-dolor y la muerte.
     Toda la argumentación que hoy se discute es sobre evitar un mal, para las madres o para los fetos, poniendo en balanza una u otra opción en pos de la vida. Pero nadie es capaz de gritar “¡bendito el dolor! ¡bendita la muerte!” y proponer abrazar la cruz de nuestras vidas.
    Así como los católicos no quieren aceptar que el aborto es una salida frente a un mal evidente, porque esa “vida” que crece, sin duda va a arruinar la de la madre. Implica un mal, el de tener que enfrentar una tremenda acotación de la libertad, el mal de tener que dejar muchos proyectos y sueños por una consecuencia no buscada. Normalmente de una mujer sola o de una pareja asustada. Más aún, con toda injusticia cuando proviene de una violación y no porque lo que se buscaba era un momento de placer. El mal de la pérdida del honor y de la fama. El mal de perder un posible matrimonio bien planteado. El mal que se prevé para ese niño que tendrá que ser criado en malas condiciones y con malas perspectivas. Aún el mal de no poder amarlo ni un poco si es fruto de un criminal violador y quizá lleve su cara, sus rasgos y una maldita genética. Nada de esto debe decirse, y entonces, ocultar todo este drama bajo una edulcorada previsión del futuro, de que un hijo será felicidad cuando sabemos que será dolor, bajo una promesa falsa de que los acompañarán en esta encrucijada (cuando sabemos que nos olvidaremos de ellos al minuto).
    No debemos aminorar la contundencia de sus apelaciones. La más de las veces el aborto es la salida más “razonable”. Como es más razonable rendir la tropa cuando la derrota es segura. Como cuando mil veces pecamos para evitarnos las molestias del testimonio, mortal o venialmente.
   Las gentes comunes suelen no entender la diferencia entre “despenalización” y “legalización” del aborto. En el primer caso, el legislador mantiene la tipicidad del hecho, también su antijuridicidad, es decir, que no lo permite y lo considera contrario al orden jurídico (podemos agregar que sigue siendo inmoral), pero se abstiene de adjudicarle una pena porque considera que el autor del crimen, está sufriendo un tal predicamento moral, un tal sufrimiento, que lejos de requerirle el heroísmo, y aun señalándole el mal de su conducta, no lo castiga por considerarlo un exceso y un caso que debe quedar al juicio de Dios. Es el viejo caso de la violación, donde la ley dice: “No lo hagas”, pero no puedo castigarte una vez hecho y frente al drama. En suma, consciente de que se ha cometido un asesinato, dejando al asesino marcado como tal, se abstiene de otra pena que el cargo moral de marcarle su falta.
    Y ustedes dirán que resulto estar a favor del aborto. No. Para nada. Pero no estoy a favor de la vida y estoy a punto de convertirme en Mr. Hyde y decir de ella algo parecido a lo dicho para el orden natural. No hay que aminorar el o los dramas que llevan al aborto.
    No niego que tras estas disposiciones legales se han colado enormes excusas para “normalizar” el aborto, y hacer de una excepción la regla, pues lo que se busca por parte de los malditos no es la “despenalización”, que exige pasar por un juicio y aceptar la antijuridicidad, es decir, la inmoralidad de todos los que tomaron parte en él, para luego demostrar la profundidad del drama y la cobardía humana frente a él, para que la justicia se abstenga de castigar… pero no de calificar.
   No hay que escapar fácilmente de la observación del mal, de ponderar la encrucijada moral y existencial. Con la valentía de definirlo como tal: un mal. Un mal-pecado – malum quod est culpa diría Santo Tomás- producido por la propia parte o por un tercero. En fin, reconocer y proclamar que antes de cada aborto, existe un pecado, que para escapar de sus consecuencias, –siempre nefastas en todo pecado - pero en este evidentes y palpables – se busca un “bien”, algo que apague dichas consecuencias.
   Frente a ese “bien” que considera la inteligencia – el librarse de esa condena – se suele oponer la búsqueda del “bien mayor”, que es la vida del niño. Y creo que estamos equivocando el lenguaje. Nadie puede en una conducta común y no heroica, elegir el propio mal por el bien de otro, ni en el plano natural “buscar” el sufrir un mal.
   En el lenguaje católico – el de Cristo- y dejando de lado las consideraciones metafísicas que se suelen esgrimir (de que todo agente obra por un bien), entendamos de una vez que frente al mal-pecado, el cristiano está exigido de solicitar, pedir y rogar, otro mal. El mal-dolor (malum quod est poena), el castigo.
   La enorme paradoja cristiana, o mejor “Cristiana” (para que se entienda que es lo marcado por Cristo en su Vida) es que la forma extraña, la manera Nueva de curar el mal, es otro mal, es el Dolor. Al mismo tiempo que el dolor es castigo, es remedio. En sí mismo sufrir es un mal, pero allí donde el mal ya existe, sufrir es un bien.    
    El tema del aborto queda entornado por el tema del sufrimiento, del dolor y del pecado. El mundo quiere pecar sin sufrir, y la locura del cristianismo es la de sufrir sin pecar. Esa es la locura de la Cruz. Locura que parece que hay que ocultar y silenciar frente al mundo, porque es antinatural, y no habrá razón alguna en el plano natural que conforme. Nunca más que hoy, pero fue siempre,  el hombre tiene horror de sufrir, y que tire la primera piedra el que no lo siente así. El logro de una vida indolora está en el centro de nuestras esperanzas, no pensamos en la alegría más que por fuera del dolor y el sufrimiento.
   Pero hay una realidad sobrenatural, la de la “ofensa a Dios”, la de un Dios que exige con moneda de dolor el pago de esa ofensa,  que no nos deja opción: la vida será dolor, y sólo podemos elegir entre el dolor abierto a la Cruz y el dolor cerrado del infierno. Claro que el católico moderno ya ha negado esta verdad, ya no cree en un Dios ofendido y mucho menos en un Dios que exige nuestro dolor para repararla. Sólo se trata de nuestros errores, ellos son los que causan el dolor, y Dios nos llama a evitarlos. Pues el argumento de este catolicismo tiene que concluir en admitir que hay que evitar el sufrimiento, que este es una consecuencia que nadie quiere, mucho menos Dios. ¡Y parece tan natural el argumento!
   ¿Cometeremos la locura de decirles a los hombres que hay que sufrir, que es bueno el dolor, que hay que abrazarlo? ¿Así sin más? Y que esa es la clave de la vida. Porque viene Semana Santa y no otra cosa nos dice Cristo abrazado a su Cruz. Ese es todo el argumento. Terrible noticia de la que todos huirán.
   ¿Cuál es nuestro argumento único frente a los hombres del mundo? Pues nuestras propias vidas llevadas en el dolor cristiano y nada de palabras ni argumentos.
   Y entonces… ¿los llamaremos a participar de una tragedia? ¿contra todo sentido natural? ¿es la vida del cristiano una tragedia? ¿Se encuentra la muchacha que piensa abortar frente a una tragedia y nosotros frente a las nuestras con la misma percepción desesperante?
   Una tragedia es una situación sin salida. Y ella no reside en los hechos, sino en nuestra actitud frente a los hechos; puede ser una tragedia que lleve al suicidio, para algunos,  el simplemente ser gordo o flaco, o el que haya muerto Elvis Presley. Alguien dijo que “la tragedia es el nimbo del ídolo”. ¿Cuál es el ídolo que adoramos y cuya imposibilidad de alcanzar nos lleva a la tragedia? ¿Cuál es el ídolo que adoran estas personas que ven el asunto de ese embarazo como una tragedia? El ídolo engañoso es “una vida sin sufrimiento”, que evita la “tragedia”.
   Nuestro mejor argumento es mostrar una vida de dolor sin tragedia.  El dolor debe ser concebido en el sentido de “remedio” y afrontado con la alegría de quien paga sus deudas. “La acepción trágica del dolor hace al dolor impuro, excesivo, insoportable, vacío de todo el absoluto que usurpa el ídolo” nos dice Thibón.
    La noción cristiana de lo trágico no es la griega, es contradictoria, pues aún encerrada en el plan terrestre dentro de terribles pruebas, siempre hay para ella una salida por lo alto. “Nuestro dolor es simple, sano, sincero, en marcha hacia la eternidad, milagrosamente aligerado – al mismo tiempo que profundizado- por un soplo de amor que lo lleva como una nube. Dolor abierto, aéreo, sereno en medio de las peores agonías: fardo liviano de Jesucristo, fardo alado de Agustín…”, recuerda el mismo autor.
   Y esto hay que mostrar a los otros en nuestras vidas: testimonios de sufrimiento verdadero, sin escapar del dolor, y sin abismarse en él. Pero hemos concedido, les hemos dado el mejor argumento para contrariarnos, huimos del sufrimiento como todos ellos, y no bien nos llega, lo convertimos en tragedia.
   Callemos mientras no logremos “mostrar” en nuestras vidas el sentido total del Vía Crucis, camino de dolor que lleva al cielo.  

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No pondremos más entradas hasta después de Pascua. Dejen esta máquina y vivan la Semana Santa en su liturgia.    
     
  
     
                  
    

19 comentarios:

  1. Sii tal cual
    es lo que percibí
    siempre encuentran algo que revolver JUSTO EN ADVIENTO O CUARESMA
    SE ACUERDAN DEL LÍO QUE HICIERON EN ADVIENTO
    NO ES CASUALIDAD....
    ASI TE DISTRAEN LOS MUY COCHINOS
    YA QUE NO SON TEMAS BALADÍES SINO COSAS IMPORTANTES QUE UNO NO PUEDE DEJAR PASAR SIN DARLE ALGÚN COMBATE O SIN METERTE A LITIGAR EN LAS TRINCHERAS QUE SON LOS BLOGS.

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  2. La cruz es para evitar el pecado y el dolor que causa el pecado. Penitencia es pena por el pecado, un corazón contrito es un corazón con tristeza por haber pecado. El pecado trajo la muerte Dios no la quiso. De lo que nadie habla hoy en día es de los deberes de estado y es un concepto de cruz de dejarse a sí mismo para cumplir lo que debemos, que es junto con la gracia santificante a través de lo cual Dios nos va santificando y purificando para que o no nos contaminemos con las cosas del mundo o que nos quite la escoria del mundo que se nos puede haber pegado y poder volar al cielo.

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    1. La cruz no es para evitar el dolor, todo lo contrario. La muerte es castigo impuesto por Dios ante el pecado, sí la quiso.Y la quiso para sí mismo.

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  3. pero allí donde el mal ya existe, sufrir es un bien


    pues no, ese sufrimiento no es que sea un bien puede que sirva para reparar un daño pero no es bien en si mismo.

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    1. La pena por un delito o el castigo por un pecado, es un bien.

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    2. Hasta el dolor fisiológico es un bien que avisa el daño.

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    3. No hay mayor bien que el Dolor de Cristo.

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  4. No es sufrir sin pecar es que los que están cerca de Dios sufren por lo malo que hacen sus prójimos. Los que tienen consciencia de pecado sufren por sus propios pecados y también por los ajenos.

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  5. El dolor igual llega si no abrazan la vida de piedad. Y peor es el dolor de un hijo, una hija, una esposa, una madre, un padre, un esposo, que se fue al infierno ESE dolor si que es peor, le enseñarían a la gente a pensar en términos de salvación muchos más trabajarían por su propia salvación y las de los demás.
    No les tenemos que decir que es bueno el dolor, sino el crecer en gracia, pero lo que SI es un verdadero CRISOL es estar unidos al DOLOR DE CRISTO EN LA CRUZ, ESE DOLOR ES EL ÚNICO QUE TE SANTIFICA.

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  6. No es tragedia es crecer en gracia que a veces nos duele porque tenemos que dejar caprichos y ego de lado para hacer lo correcto, para hacer lo que Dios nos manda.

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  7. Una joven que piensa abortar es porque ya está en las redes del demonio. A una joven lo que hay que hacer es enseñarle a vivir en virtud y castidad, para que no llegue a esos extremos, porque hasta en el matrimonio es necesario vivir la castidad.


    La verdadera tragedia es NO CRECER EN GRACIA.

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    1. Muchos de los comentarios están impregnados del concepto modernista de que Dios no castiga ni infringe el dolor como remedio. Otros que no publiqué son simplemente imbéciles (de un imbécil asiduo). Calculo que muchos de estos estarán el Domingo escuchando al Pastor protestante dándole cátedras en la ecuménica y laica reunión contra el aborto. Traguen bien el sapo.

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  8. Alguna vez leí, o escuché en un sermón, que en el Calvario había tres cruces y en ellas uno que sufría como santo, otro que sufría como penitente y otro que sufría inútilmente. El sufrimiento va llegar, hay que elegir como lo va vivir uno. El que tiene fe le puede sacar provecho al sufrimiento y ponerlo en su cuenta para que tenga saldo a favor.

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  9. http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2018/03/23/opinion/OPIN-01.html

    El reconocimiento de los derechos humanos del embrión

    Dr. Luis H. Olaguibe (*)


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  10. http://www.labotellaalmar.com/paginadeldia.php

    No recibí respuesta alguna de esa carta. No es posible que VVEE no la hayan conocido, al menos no puede alegar ese desconocimiento el Presidente de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal puesto que la mandé, como digo, a su correo electrónico el mismo día.

    Muy de otra manera ha procedido el Papa que contestó ayer una carta que le mandaron cuatro días antes un conjunto de individuos entre los cuales está el homosexual Zaffaroni, ex-miembro de la Corte Suprema y dueño de 16 departamentos en los que funcionan sendos prostíbulos, María Eugenia Vidal, autora del infame sitio "chau tabú", y según informa el marxista Juan Grabois, amigo del Papa, también la firman Hebe de Bonafini y Estela Carloto. En esa carta "el Papa evitó aludir directamente al aborto" ("La Nación", 18/3/2018, pag. 8) a pesar de ser un asunto de máxima actualidad e importancia. Es decir, omitió la condena formal al crimen que en estos momentos intentan cometer Macri y el Congreso, con lo cual escandalizó a los católicos. En cambio recurrió a la frase ambigua que ya usó Macri de declararse "en defensa de la vida", palabras insignificantes por ser excesivamente abstractas en boca de un Papa y en estas circunstancias. Nuestro Señor Jesucristo, por el contrario, enseñó: "Sea vuestro modo de hablar, sí, sí, no, no, que lo que pasa de esto de mal principio proviene" (S.Mateo 5-37)

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  11. Una mención particular hizo de la Basílica de Guadalupe, señalando que la Santísima Virgen está muy ofendida de que en la Ciudad donde está su presencia, se estén cometiendo miles de abortos.

    Después que los obispos hagan ceremonias de reparación y México sea liberado, entonces se podrá derogar la ley del aborto en la Ciudad de México, origen de todos esos males que sufre la nación.

    El P. Juan Rivas comentó a diversos medios que es urgente comenzar con una cruzada de reparación y de liberación en todas las diócesis del país.

    Porque ningún esfuerzo del ejército o de la policía federal va a lograr acabar con el flagelo de la violencia hasta que no se vaya a la raíz que ocasionó ese mal.

    Mientras que los obispos no se arrepientan por su pecado de omisión, insiste, y los mexicanos ofrezcan humildemente su reparación y sufrimiento, el aborto y la violencia del crimen organizado seguirán creciendo.

    El mismo Amorth explicó que se trata de una posesión particular, que contiene un “mensaje”.

    Asegura que la causa de la posesión de Ángel sería la débil respuesta de los obispos mexicanos ante la aprobación de la legalización del aborto en la Ciudad de México.

    Afirma que para la liberación de Ángel y para librar a México de la violencia que lo sacude, los obispos tienen que cumplir ciertas condiciones:

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  12. http://es.catholic.net/op/articulos/29073/cat/259/la-despenalizacion-del-aborto-y-la-violencia-en-todo-mexico.html#
    La despenalización del abominable crimen del aborto en el Distrito Federal es la causa de que se haya disparado la violencia en todo México. Esto se supo durante un exorcismo.

    Debemos revertir las criminales leyes abortistas:

    La violencia en México crecerá en proporción al aborto - Padre Juan Rivas
    https://www.youtube.com/watch?v=MvhdI5RqJrw

    LA CULPA ES DE LA TIBIEZA DE LOS OBISPOS POR NO OPONERSE CON FIRMEZA.

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  13. Ana Catalina Emmerick relata:

    "Judas estaba cansado de la vida errante y penosa de los apóstoles. En los últimos meses había estado robando las limosnas de las que era depositario, y su avaricia, exacerbada por la visión de Magdalena ungiendo los pies de Jesús con caro perfume, lo empujó a consumar su acto. Siempre había esperado de Jesús que estableciera un reino temporal en el que él creía que iba a tener un empleo brillante y lucrativo. Pero, al ir viéndose defraudado en sus expectativas, se dedicó a atesorar dinero. Veía que las penalidades y las persecuciones de los seguidores de Jesús iban en aumento y él quería ponerse a bien con los poderosos enemigos de Nuestro Señor antes de que llegase el peligro"

    Cuántas veces pensamos, como Judas, que esto de ser católico tiene que venir aparejado con un bien temporal. Cuántos esperamos ese empleo brillante y lucrativo (Opus dei) que nos envíe el mismo San José, para conformar nuestras familias exitosas, con nuestros hijos inteligentes y bellos. Ésta forma de cristianismo no cuesta, se entiende, no choca, hasta parece lógica y razonable, práctica.

    ¡Pero cómo cuesta entender la cruz!

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