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jueves, 8 de marzo de 2018

ORDEN NATURAL...


Resultado de imagen para imágenes de charlatanesPor Dardo Luis Calderón (h)

¿CÓMO DEBEMOS HABLARLES A LOS HOMBRES?  

          Es fundamental partir de lo que entre católicos debería ser una base indiscutible: el orden natural, la ley natural, no es más que aquella parte (pequeña) del Orden Divino - de la Ley Divina - que el hombre puede descubrir con su razón, es decir, sin la necesidad de la Revelación. Este orden natural presenta varios problemas que dan origen a un sinnúmero de confusiones (y a otras tantas astucias). Uno de estos problemas, señalado claramente por Sto. Tomás en la Suma Contra Gentiles, es que esta afirmación (válida) de que la ley natural puede ser conocida por la sola razón, no significa que todos los hombres en sus condiciones existenciales concretas puedan llegar a este conocimiento. Para la gran mayoría existen una serie de obstáculos que se tornan insalvables (tiempo, formación, disposición, necesidad de atender las necesidades materiales, etc…) y por eso concluye en que resulta conveniente que se crea por la Fe aún aquello que podría ser, haciendo abstracción de las condiciones concretas de cada hombre, alcanzado por la razón. 

          Como diminuta parcialidad, esta ley natural no es un sistema completo ni tiene la razón de ser en sí mismo, sino que la encuentra en el todo al que pertenece, que es aquella Ley Divina. Una vez que se tiene la Revelación, ésta referencia a la ley natural pasa a ser una cuestión asumida y superada ampliamente por el conocimiento que da la Fe. El problema surge cuando hay que enfrentar a quien no tiene la Fe, y aquí es donde empiezan las vacilaciones ¿Qué les digo? ¿Cómo los convenzo? ¿Puedo hablarles de Dios? ¿Debo apelar solamente a argumentos racionales de orden natural?.

           Calculo que cada uno tendrá su respuesta, ya que la imbecilidad y el orgullo - más la explotación que de ambas cosas hace el Diablo - nos han llevado a pensar que podemos dar respuesta nuevas (o nuevos paradigmas como gustan decir otros) a problemas que ya fueron solucionados para siempre. Por eso es que nuestras respuestas importan un rábano y no advertimos que nos ahorraríamos un millón de discusiones si nos remitiéramos a la autoridad. Dice San Pablo en la Primera Carta a Los Corintios “Por mi parte, hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. 2 Al contrario, no quise saber nada fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado. 3 Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante. 4 Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, 5 para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
6 Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción. 7 Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo” (I Cor. 2,1-7)
            Partiendo de la base de que no van a contradecir a San Pablo, creo que el meollo está en el motivo por el cual me pongo frente al otro, el objetivo que persigo al enfrentar al que no tiene Fe. Y es la falta de manifestación clara de este objetivo lo que produce los enredos. En San Pablo el motivo está expresado con toda claridad: “…los visité para anunciarles el misterio de Dios…”, y estimo que es este el problema previo a resolver, para luego solucionar la cuestión de los medios ¿Qué busco al enfrentar a los que no tienen Fe? o, aún más importante ¿Qué es lo que un católico  debe buscar al enfrentarse con el que no tiene Fe? La regla de la Caridad manda que el objetivo constante y perpetuo del católico, en todo lo que hace y deja de hacer, no debe ser otro que el de San Pablo: anunciar el misterio de Dios. Que no lo hagamos porque somos torpes, cobardes, tibios y viciosos es cosa aparte, pero el norte sigue siempre siendo el mismo. 
         Cuando uno tiene claro el objetivo los medios se ordenan como por arte de magia (o de Gracia en este caso) y aparecen señalados por el más evidente sentido común: si debo anunciar el misterio de Dios no queda otra que hablar de Dios, de Jesucristo, y, como dice San Pablo, de Jesucristo crucificado. Las otras formas de hablar son propias de quien, aun con la mejor de las voluntades, ha perdido el norte y se dirige al que no tiene Fe no ya para anunciarle el misterio de Dios sino para engancharlo en una jugada política, en la creencia de que sumar gente para una causa bajo un slogan que no hay que esclarecer mucho, puede traer algún efecto práctico beneficioso; y, de paso, poder permanecer en el ámbito de las instituciones nacidas de la revolución anticristiana y forjadas en sus principios, siendo reputado de persona cuerda y prudente que no sucumbe a los fanatismos religiosos.    
         Los eternos cultores del uso de argumentos de orden natural ganarían más (por lo menos en lo que hace a la claridad mental) explicitando sus objetivos, sincerándose consigo mismos al decirse que les importa un bledo ese otro que no tiene Fe y que lo que están buscando no es anunciarles el misterio de Dios, sino salvar sus posiciones y la reputación que tienen a los ojos de este mundo perverso, pretendiendo que se puede hablar como católicos sin nombrar a Dios, Jesucristo, la Iglesia, el Infierno, y todos los etcéteras que podemos sacar de un Catecismo de Primera Comunión.
         Podrán preguntarse qué se gana con hablar de Dios, Jesucristo y su Iglesia a quienes no creen en ninguna de estas realidades sobrenaturales.
            Lo  primero que se me ocurre responder es que, como principio, no se pierde lo único importante, que es la razón, el fundamento y el fin de toda regla, que no es otro que el mismo Dios y no “la racionalidad”. La ley natural no obliga por el hecho de ser descubierta por la razón, obliga en cuanto es Ley Divina.  
             Lo segundo que se me viene a la cabeza es que resulta cuando menos presuntuoso el creer que con mis razones y explicaciones de orden natural carentes de referencia a lo sobrenatural voy a llevar a alguien hacia Dios. San Pablo mismo en el pasaje citado dice que la sabiduría que él viene a anunciar es “misteriosa y secreta” y que su palabra no tiene nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana.
            Lo tercero es que, muy probablemente, Dios haya pensado y elaborado mejores argumentos que nosotros, de hecho San Pablo dice que la sabiduría que anunciamos, que es de Dios, fue por Él preparada para nuestra gloria antes que existiera el mundo.
            Lo cuarto y último, quizás más importante para nuestras miserables vidas de burguesitos comodones, es que no se gana nada. Se pierde, se pierde el respeto del mundo, se pierde la fama de bien pensante y cuerdo, se pierden lugares en instituciones “importantes”.
             A sabiendas de que probablemente no aguantaríamos una flagelación, una coronación de espinas y mucho menos una crucifixión, Cristo nos da la posibilidad de un martirio a medida de nuestra débil complexión, ofreciéndonos su manto púrpura.
             No lo dejen pasar.
            Como decían los Cristeros: “el Cielo está en barata”                                                                                

25 comentarios:

  1. Ha hecho Ud blanco perfecto
    R I Agüero

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  2. Me ha gustado y me interesa el tema.
    ¿Pero usted cree que eso sirve frente a gente que se cree "cristiana" y que en realidad está vacunada contra la Fe?. Hablar de Jesucristo a gente que tiene una visión deformada de la Revelación, es algo que no le pasó a san Pablo con los gentiles, con todos mis respetos hacia el gran Apóstol.

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    1. Claro que con la jerarquia conciliar ni por equivocacion.
      Visto lo sucedido a todos los que lo intentaron.
      Mons. Lefebre el primero.

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  3. Cómo se imaginarán, estos tipos, a un San Pablo peleando contra el aborto? Qué pensaran de esos martires que dieron su vida por no callar a Dios? Creerán que no fueron prudentes o astutos? O que eso eran cosas para aquellos tiempos nada más? Pensarán que a Dios ahora le agrada que lo silencien y no proclamen su reino?
    En definitiva es cierto, se empecinan con los "medios" y pierden de vista ÉL norte.
    El Padre Calderón, en Prometeo, define al CVII como la "oficialización de un humanismo catolico".
    Estos modos de actuar de los movimientos pro vida, no son más que la consecuencia necesaria de esas ideologías perversas que envenenaron la Iglesia para agradar al mundo.
    Quieren hacer más humano el argumento para poder seguir debatiendo(?!) contra el mundo.
    Alguien que no entiende los problemas que afectan a la Iglesia desde el Vaticano II, no será capaz de comprender estos errores.

    Bernardo Calabrese

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  4. "Tratamos con personas que no tienen ninguna noción de la verdad, ni la menor idea de lo que puede ser una verdad inmutable...."
    Mons. Lefebre

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  5. Sin dudas que esta discusión, a esta altura del partido, es una catarata de dimes y diretes esquizofrénicos. Me gustaría comenzar haciéndole llegar mis más sinceras felicitaciones por lo escrito, estoy, y estamos en mi familia, totalmente “alineados” con el pensamiento católico tomista. No está en mí hacer ninguna “corrección” a su artículo, ni en lo general ni en lo particular, ni en su espíritu ni en sus giros literarios. Adhiero 100%, siempre adherí y adheriré hasta el final.
    Ahora bien, esto comenzó con el famoso y “viralizado” mensaje del P. D de J y una seguidilla de contestaciones, reproches y acusaciones, arrancando desde “peca de naturalismo” hasta afirmar que el Orden Natural no existe y/o se cagan en él.
    Siguiendo su estilo de transcribir las palabras de S. Pablo, me atrevo a transcribir el siguiente párrafo: “La Iglesia hace muy bien, en su lucha contra el aborto, en esgrimir eminentemente argumentos de orden natural. En el areópago del mundo es crucial librar esta batalla desde la sola razón natural, orden desde el cual sobran argumentos sólidos y rotundos para demostrar que se trata de un aberrante asesinato.
    Y así lo hacemos los católicos, en los diversos ámbitos en que toca hacerlo.
    Sin embargo, no sería correcto decir que este tema nos incube SÓLO en el orden natural. O como a veces se expresa: que este tema ES del *orden natural* y que por tanto es allí donde ha de ser tratado y sólo allí. Pues no.”
    ¿Qué puede producir tanto enojo?, ¿Qué nos hace reaccionar con tanta crueldad? Más allá de algunas afirmaciones, giros y modismos (algunos demasiados refinados), ¿en que choca el comienzo del mensaje viralizado con sus dichos? E incluso, ¿Por qué está reacción virulenta cuando “este palo no es para nuestro gallinero”?
    La respuesta es muy sencilla, todos estamos en contra de la despenalización del aborto, todos estamos firmemente en contra del aborto, pero ……… depende quien lo diga, y esta vuelta fue el P.D de J, al que no conozco ni tengo intensiones de conocer. Entonces desencadenamos una caterva de insultos y contestaciones entre personas que estamos de acuerdo en todo (hablando del tema aborto).
    Para volver a aclarar (y espero que no oscurezca) no me atrevería a criticar lo que Ud. escribió, no solo porque adhiero firmemente al “concepto” sino porque me parece muy poco sano “entreverarme” en rencillas con alguien del palo. El enemigo es gigante y fuerte, quizás por eso nos pegamos entre nosotros (es fácil), y las energías hay que gastarlas en fortalecernos y no en desgastarnos. Sin dudas, en estas cosas, subyacen esas viejas pretensiones de considerar que “solo yo y los míos” tienen la razón en todo, pasa en el nacionalismo vernáculo, todos enojados entre sí, y pasa en el tradicionalismo católico argentino, competencia estúpida de quien es más católico según sus expresiones y no por sus obras.
    También, quiero dejar en claro que mi intensión no es la defender al padre viralizador, como tampoco la de defender a Antonio Caponetto (en otros temas, por supuesto), pero cuando tienen razón … tienen razón.
    Sobre el final, mi repudio total y absoluto a los dichos de su padre en referencia al orden natural “El enemigo les grita sus argumentos diabólicos y no son capaces de enfrentarlos con la Cruz, sino con esa mierda natural. La verdad es que dan asco. Me cago en el orden natural, no hay tal cosa, es sólo la salida vergonzosa y cobarde de los gusanos universitarios. Vayan y practiquen el trasvestismo del Fraile, oculten su tibio cristianismo al mundo, susurren entre la "propia tropa", y puede que les den un plato de lentejas. Cagones.” Entiendo que es una persona “escuchada” en ámbitos juveniles y clericales. Esto, para quienes pertenecemos a la FSSPX desde hace mucho tiempo es una afrenta y una vergüenza, aunque ya muchos estamos acostumbrados a sus desvaríos.

    Choriplanero de la UNC

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    1. Dulce choricero de la UNC, realmente lamento haber afrentado y avergonzado con tan duras palabras sus orejitas de componedor de medias tintas, y tiemblo de pensar en las juventudes que descarriaré con mis palabras destempladas. Plugo a Dios sea usted una mujer, pues parece lo suyo un discurso de la Srta Primm, y si es varón, recomiendo un urgente recuento de hormonas (un choricero que se precia no "repudia", sino que "reputea", o nadie le pagará sus chorizos). No sé que casualidad lo ha hecho pertenecer a la FSSPX (da Ud toda la impresión de haber sido educado por la línea media), pero debería saber que dentro de esta se nos define, con justicia, como "integristas", es decir, que nuestro bando no es el de estar de acuerdo con otros por "temas" y gritar aleluyas porque obtuve una moderada y civilizada coincidencia, sino en "todo", sin que falte ni una iota, y realmente no creo que todos los antiabortistas colaboren con la verdad, sino que por el contrario, en sus ambiguedades, terminan colaborando con el enemigo. El mismo Macri es ejemplo, la gordita Carrió, los naturalistas, y su defendido Fraile notoriamente modernista. Cuando un cristingo tiene razón, tiene poca, y la poca que tiene no sirve para nada. Sea bueno, quíteme el pesar, y confiese que es Ud una mina, sé que tarde o temprano tendremos maricas en la tropa porque ya se siente cierta falta de cojones, pero quiero creer que será más tarde (le faltó decir que lo sonrojé).

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    2. ¿¿¿¿El P. Diego de Jesús "notoriamente modernista"???? Jajajajajaja.

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    3. Usted comulga fácilmente con ruedas de carro. Ya se le borrará la risa.

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    4. Que ridículo! Cómo va a ser modernista?! Miren su facebook y verán que es un auténtico tradicionalista. Miren sus fotos casuales meditando! Asistan a su misa elaborada con los ritos más bellos de la Iglesia y verán cómo respeta la liturgia tradicional.
      Es un fanático de Benedicto XVI! Cómo se les ocurre que puede ser modernista?!

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    5. el monje tiene face? hdp!

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    6. Es La regla de San Benito 2.0

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    7. Es un fanático de Benedicto XVI! Cómo se les ocurre que puede ser modernista?!

      jaja buena esa, la ironía.

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  6. Siguen peleándose con gente que ni los lee. Propongo un temita para hacer dulce: “Me cago en el orden natural, no hay tal cosa, es sólo la salida vergonzosa y cobarde de los gusanos universitarios”. (Una ayudita sobre el autor, no es Aníbal Fernández)

    La liebre libre

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  7. a partir de determidada edad si no hay BUENA VOLUNTAD y minima caridad en el interlocutor diga lo que se diga, argumente como se argumente, será inutil querer llevar la Fe. Asi que por mi que SE JODAN.

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    1. Y si, una vez que se deja crecer torcido el árbol no hay retorno. Es de terror lo que está ocurriendo.

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  8. NO SÉ PARA QUÉ LE DAN TANTAS VUELTAS..."Ahora bien, entre las cosas que son conocidas de todos hay un cierto orden. Porque lo primero que alcanza nuestra aprehensión es el ente, cuya noción va incluida en todo lo que el hombre aprehende. Por eso, el primer principio indemostrable es que «no se puede afirmar y negar a la vez una misma cosa», principio que se funda en las nociones de ente y no-ente y sobre el cual se asientan todos los demás principios, según se dice en IV Metaphys. Mas así como el ente es la noción absolutamente primera del conocimiento, así el bien es lo primero que se alcanza por la aprehensión de la razón práctica, ordenada a la operación; porque todo agente obra por un fin, y el fin tiene razón de bien. De ahí que el primer principio de la razón práctica es el que se funda sobre la noción de bien, y se formula así: «el bien es lo que todos apetecen». En consecuencia, el primer precepto de la ley es éste: «El bien ha de hacerse y buscarse; el mal ha de evitarse». Y sobre éste se fundan todos los demás preceptos de la ley natural, de suerte que cuanto se ha de hacer o evitar caerá bajo los preceptos de esta ley en la medida en que la razón práctica lo capte naturalmente como bien humano .
    Por otra parte, como el bien tiene razón de fin, y el mal, de lo contrario, síguese que todo aquello a lo que el hombre se siente naturalmente inclinado lo aprehende la razón como bueno y, por ende, como algo que debe ser procurado, mientras que su contrario lo aprehende como mal y como vitando. De aquí que el orden de los preceptos de la ley natural sea correlativo al orden de las inclinaciones naturales. Y así encontramos, ante todo, en el hombre una inclinación que le es común con todas las sustancias, consistente en que toda sustancia tiende por naturaleza a conservar su propio ser. Y de acuerdo con esta inclinación pertenece a la ley natural todo aquello que ayuda a la conservación de la vida humana e impide su destrucción. En segundo lugar, encontramos en el hombre una inclinación hacia bienes más determinados, según la naturaleza que tiene en común con los demás animales. Y a tenor de esta inclinación se consideran de ley natural las cosas que la naturaleza ha enseñado a todos los animales, tales como la conjunción de los sexos, la educación de los hijos y otras cosas semejantes. En tercer lugar, hay en el hombre una inclinación al bien correspondiente a la naturaleza racional, que es la suya propia, como es, por ejemplo, la inclinación natural a buscar la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad. Y, según esto, pertenece a la ley natural todo lo que atañe a esta inclinación, como evitar la ignorancia, respetar a los conciudadanos y todo lo demás relacionado con esto."

    Santo Tomás, Suma Teológica I-II, cuestión 94, artículo 2

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  9. “Me cago en el orden natural, no hay tal cosa, es sólo la salida vergonzosa y cobarde de los gusanos universitarios” Dardo Calderón

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    1. Me parece bien que lo repitan cien veces, a ver si se les grava. Lo saqué de una anécdota del Pare Le Floch, del seminario de Roma cuando Mons Lefebvre cursaba. Lo seminaristas estaban torturados por entender este tema y lo acosaban con preguntas, hasta que uno lo molestó a la noche en su celda. El Franchute - maurrasiano- le gritó por detrás de la puerta una parecida frase (sin malas palabras) tratando de hacerle entender que teniendo la Revelación y el magisterio, ya se deje de boberías.

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  10. Lamentablemente en el texto del P. Diego de Jesús, de los monjes del Cristo Orante, sobre el aborto, resuena el Verbo de Miguel Ayuso

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    1. No sé si hay contactos, pero es el mismo naturalismo oportunista.

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  11. https://adelantelafe.com/biologia-filosofia-teologia-frente-la-barbarie-del-aborto

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  12. Me gusta mucho, es a lo que nos estamos enfrentando hoy, a los naturalistas de catolicismo de adorno. Hoy debemos cubrirnos con orgullo con el manto púrpura y en un mañana no muy lejano nos enfrentaremos a la cruz por nuestra cobardia y complacencia multicultural. El párrafo del Manto es magnífico, para enmarcar.

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